Un autentico diamante sin pulir

la amiga de mi hija
la amiga de mi hija

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El relato de mis vacaciones en familia en un pueblo de playa, y lo que pasó con la amiga de mi hija

Hola amigos este es un relato muy especial. Verán este verano decidí tomarme unas vacaciones en una alejada playa de Miami, llamada Samerson beach un lugar poco concurrido, pero muy tranquilo, la familia entera estaba muy entusiasmada menos mi hija Rosario quien sostenía que se aburriría por la falta de gente en el lugar, no dudé y le sugerí que invitase a una amiga y eso la entusiasmó mucho a punto tal que inmediatamente se decidió por proponerle la invitación a Sara una chica judía que conoce desde la primaria. Sara aceptó entusiasmada así que charlé con sus padres los que no tuvieron inconveniente en dejarla venir.

El día de la partida fue el viernes y salimos todos en mi BMW, Rosario, Sara y Anthony de 3 años iban en el asiento trasero. Es curioso, pero ya al pasar a buscar a Sara noté en ella algo particular, es decir, no era la Sara que había visto hace un tiempo estaba más rellena, será el estirón pensé entre mí. Durante el viaje los observaba por el retrovisor e inconscientemente mis ojos siempre miraban a Sara algo en ella me atraía, tenía una remera celeste algo ajustada y se denotaban lindos senos debajo. Me dije entre mí qué estás mirando Raúl. Así que mis ojos se fijaron en el camino. Por fin después de 4 horas de manejo llegamos a la casa de la playa, todos estábamos muy contentos, los niños bajaron corriendo y echaron un vistazo al lugar mi esposa Demy me abrazó y me susurró al oído: ¡mmmmm como te cogeré mi amor! Yo le respondí con un beso con una lengua muy sutil.

Nos instalamos cada cual en su cuarto, nosotros en la alcoba matrimonial, mientras que Rosario Sara y Anthony en la alcoba de arriba que daba a la playa, que alegría teníamos todos, fue un día increíble, todos disfrutamos del lugar, estábamos exhaustos, al llegar la noche nos fuimos a dormir muy cansados. Esa noche Demy y yo hicimos el amor muy rico tanto que Demy de la alegría me dijo

– Raúl quiero ponerme contra la ventana y mientras contemplo el mar y el horizonte quiero sentir tu verga en mi culo y así lo hicimos, es raro porque desde la preparatoria que no lo hacíamos por detrás, unté su cola con crema para el pelo y muy despacio la penetré, creo que Demy sentía la necesidad de conjugar el placer del paisaje con el dolor y la excitación de sentirse penetrada por detrás, acabe como nunca, tanto que grité de placer. Saqué mi verga tan fuerte de su ano que. Ella gritó de dolor y salió corriendo a defecar.

Los días transcurrían y cada día me sorprendía más al ver lo bien formada que estaba Sara, cada vez que salía de el agua tenía muy buenos senos y toda su carne estaba firme, no podía dejar de mirarla y de imaginarme como sería todo eso al desnudo. Ese día por la noche debí salir de la habitación y de casualidad no fui escuchado quizás porque estaba descalzo y al acercarme a la habitación de mi hija noté que Anthony estaba en el baño mientras que Rosario y Sara en la habitación hablando, pensé en hacerme escuchar, pero la conversación me obligó a seguir en esa clandestinidad. Sara le contaba a Rosario que tenía un novio un año menor que ella que la manoseaba y la obligaba a tocarle el pene, que temía ser vista por sus padres, pero que quedaba excitada y al irse él ella se metía al baño y se fregaba con el jabón y eso la calmaba. El escuchar ese relato me excitó muchísimo, pero lo raro es que no quería hacerle el amor a mi esposa, solo bajé, me encerré en el baño y me masturbé pensando en Sara pasándose el jabón.

Ya hacia seis día que estábamos y Sara sentía mucha confianza se había integrado muy bien y sonreía a cada rato por cualquier cosa que escuchaba. La cuestión es que las provisiones se agotaron y mi esposa salió rumbo al pueblo para traer lo necesario, solo quedamos Rosario Sara y yo, pues Anthony acompañó a su mamá.

Ya promediaba la tarde los niños en la playa y yo en la casa sentado en la cocina leyendo el diario, al levantar la vista pude ver que Sara venía a la casa sola, mientras el resto seguía en la playa, entró me miró y con mucha confianza me dijo: ¡muero de sed! Estaba en bikini y descalza sus pies aún con arena pegada y su piel roja de estar al sol. ¡Bebe algo! le contesté. Pero en realidad me puse muy nervioso, miles de imágenes pasaron por mi mente. La vi allí frente al refrigerador bebiendo jugo de naranja y me acerqué, no sabía que hacer así que le pedí un poco, acerqué mi mano con un vaso en ella y a propósito le rocé los senos, ella no dijo nada así que volví a hacerlo y ella solo miraba el vaso, no lo dudé, le arrojé un poco del jugo frío en medio de sus tetas y vi como al estremecerse se marcaron sus pezones. Reímos y sin pensarlo la abracé muy suave y la estreché contra mí, sentí su aprobación así que sin quitar la mirada de la ventana por las dudas le toqué la cola y muy despacio metí mi mano por debajo del bikini.

Ella seguía callada traté de besarla, pero si bien no corrió la carita no movió sus labios, yo no me detuve besé sus tetas por encima del brassier y un rico sabor salado del agua quedó en mis labios, le dije Sara quiero verte desnudita ve arriba al baño y me obedeció era increíble ver esa carne sucia de arena y sal moviéndose, imaginando todo lo que podría hacer con ella. En el baño ella me mira y me dijo tengo miedo. No temas amor… está todo bien… la besé y desnudé casi salvajemente, ella seguía inmóvil, trémula sin decir nada, solo algún gemido suave de vez en cuando… estaba desnuda y yo sentado al borde de la bañera contemplando y tocando sus pechos, estaban duros, blancos en contraste con su piel enrojecida por el sol, sus areolas rosadas bien formadas, su cola era tal cual la imaginé blanca con un triángulo dibujado por el sol y su vagina cavada y muy cerradita mmmmmm.

Que placer le toqué la conchita y le dije

– ¿te gusta verdad?

Y ella solo dijo

– me hace sentir cosas en la panza.

Me paré y quité mi short de baño, no supo que hacer, solo me la agarró y me dijo

– se siente bien, como la de mi novio.

Chupé sus tetas con locura y pasión, ella comenzó a mojarse de la excitación, la fui llevando con mis brazos hasta el lavabo, me senté y traté de subirla con suavidad, puse mi cabeza en su vagina y le dije siéntate despacio déjala que entre, pero al pasar la cabeza se levantó con un gritito corto y exclamo: ¡me dolió! No soporté y la senté con fuerza, que joder, no permitiré que otro la desvirgue, tapé su boca y la obligué a moverse, ella agarraba su panza, mi pija estaba toda dentro hasta que solté su boca, ella lloraba, pero no me importó pues acabé bien dentro de ella, mientras metía mi dedo en su culito estremecido ¡que maravilla nena! le dije… Dejé que se incorpore había, quedado exhausto, ella rápidamente se vistió y me dijo: me dolió y me sangra, salió rápido para la playa.

Lo raro es que mi temor por ser delatado se desvaneció cuando al pasar los días Sara seguía sonriendo y jugando con todos como si nada, por supuesto no la volví a tocar, pero ella no me miraba con temor, por suerte no quedó embarazada pues eso me daba temor. Aún hoy viene a casa y me saluda como si nada, creo que más adelante le pegaré otra embestida.

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Escrito por Marqueze

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