Un día inolvidable (II)

Desde el día que mi novia descubrió las películas porno repetimos muchas veces el verlas juntos y eso parece que la convirtió en una muchacha mucho mas lanzada en lo sexual.

Una tarde que veíamos una peli mientras nos acariciabamos me susurró al oido que sería estupendo sentir alguna vez un consolador. Al principio no sabía que hacer, si comprarlo o no, porque podía ser que ella me lo hubiera dicho tan solo por el momento de excitación, pero el caso es que una tarde me lancé.

Entre en un sex-shop que había cerca de mi barrio y bajé a la parte de "aparatos" que había en la tienda. Al momento se acercó una chica a atenderme y aunque al principio yo estaba bastante cortado, ella me hizo sentir que era algo normal comprar un vibrador e incluso me dijo que ella misma los usaba. La verdad es que me excité allí mismo aunque procuré que no se me notase porque la dependienta tenía un cuerpo realmente bonito y no pude evitar imaginármela con aquel aparato.

Al final me decidí por un vibrador de latex de tamaño bastante grande y preparé la sorpresa para mi novia.

Nos reunimos en la casa como de costumbre. Como comenté en mi anterior relato era una casa que compramos y que aun no habíamos amueblado, pero que yo había llevado un par de sillas, un colchón ,una tele y un video para que pudiéramos pasar algunas tardes allí.

Cuando llegó le dije que le tenía preparada una sorpresa y que tenía que hacer lo que yo le dijera.

– De acuerdo, ¿que tengo que hacer?, me dijo.

– Bien, para empezar desnúdate.

Así lo hizo y se quedó en pie delante mía. Como os dije es muy guapa, morena, con unas tetas medianas y duritas, un culíto precioso y el chochito depilado, ya que desde la vez anterior en que se lo afeité (como os conté en mi primer relato), había decidido dejárselo afeitado y únicamente se dejó crecer un triangulito en el pubis, por encima del chochito.

La tumbé boca arriba en el colchón, pero antes le até las manos por encima de la cabeza y a su vez até la cuerda a un radiador que había cerca. Después le até los pies con las piernas separadas y flojo, para que las pudiera flexionar un poco y até las cuerdas a las dos sillas que las puse a los lados del colchón. Y finalmente le vendé los ojos.

– ¿Estas cómoda? – Si, si, ¿cual es la sorpresa…

– Espera… le dije.

Aproveché para desnudarme por completo mientras la miraba allí, atada y desnuda y saqué el vibrador. Me puse de rodillas a su lado y comencé a ponerla cachonda acariciándole casi sin tocarla, rozando en diferentes partes de su cuerpo, el estómago, el cuello, las tetas, los muslos, acercándome cada vez mas a sus zonas erógenas pero sin llegar a tocarlas…

Después empecé a rozarla con el vibrador sin ponerlo en marcha. Ella notó que no era mi mano y preguntó…

– ¿que es eso Jose? – Nada, no te preocupes…

Posé suavemente la punta del vibrador sobre su pezón y lo puse en marcha…

Sus labios se entreabrieron pero no dijo nada, estaba claro que se había dado cuenta de que era un consolador porque yo, desde la posición en la que estaba vi como su chochito se iba humedeciendo.

Fuí bajando el vibrador hasta llegar a su pubis y ella se retorció un poco, como invitándome a que bajara mas. Con la punta del vibrador abrí los labios de su chocho, que ya estaba empapado del todo y lo puse sobre su clítoris que aparecía rojo e hinchado, lo que provocó que ella gimiera de gusto y se retorciera sin ningún recato.

Poco a poco fui introduciendo el consolador en su vagina mientras ella ya gemía como una loca hasta que estuvo metido entero, y la verdad es que el consolador era de unas dimensiones considerables…

Di máxima potencia al vibrador y empecé a comerle el clítoris mientras ella ya casi gritaba de gusto y tenía su primer orgasmo. Me pidió que parara pero no le hice caso, seguí pentrándola con el consolador y me di la vuelta para ponerme sobre ella y que mi polla quedara a la altura de sus labios.

En cuanto sintió el glande en los labios atrapó mi polla con la boca y empezó a chupar como una posesa mientras yo la penetraba con el vibrador y le comía el cl&

iacute;toris sin contemplaciones…

Me corrí como una bestia en su boca mientras ella tenía su segundo orgasmo y saqué la polla un poco para que el semen le salpicara por toda la cara.

Después la dejé descansar un poco mientras me recuperaba y me dispuse a la embestida final….

Le solté las cuerdas de las piernas y la hice girar para que se quedara de rodillas a cuatro patas. Le lamí el culito hasta que lo tuvo lubricado y poco a poco le fui introduciendo el consolador por el culito.

– No Jose, que me va a doler…

me dijo, pero por el tono que lo dijo entendí que le estaba gustando así que seguí hasta que lo tuvo casi entero dentro y puse en marcha el vibrador.

Me agaché debajo de ella y empecé a comerle el coño mientras gemía de gusto, hasta que ya no pude mas y poniéndome detrás de ella le metí la polla por el chochito y empecé a follarmela como un loco. Con el consolador en el culo y mi polla en su coño ya no gemía, sino que daba gritos de placer literalmente y llegó a tal estado de excitación que me gritaba como una posesa: – Así, follamé cabrón!!! – Rómpeme el culo, mas fuerte, cabrón!!! Llegó el momento que no pude más me corrí pegándole embestidas mientras ella tenía su cuarto o quinto orgasmo de la tarde…

Se quedó tumbada boca abajo, con las piernas abiertas, mi semen resbalándole por el chocho y los muslos y el consolador metído en el culo. La verdad es que es una de las visiones mas excitantes que he visto en mi vida.

Después le saqué el consolador, la desaté y tras besarla le pregunté: – ¿Que te ha parecido cariño? – Uffff! maravilloso Jose. Un dia inolvidable…

Bien, pues después de aquello usábamos el consolador con frecuencia. Nos gustaba ponernos una peli porno y acariciarnos hasta que estábamos cachondos.

Entonces ella cogía el vibrador y se masturbaba con el, normalmente mientras me hacía una mamada. No hay nada mas excitante que ver a una muchacha haciéndose una pajita con un consolador, cogiéndolo ella misma y volviendose loca de gusto…

Durante aquellas sesiones hubo algo que me sorprendía…

Vereis, cuando aparecían escenas lésbicas en las películas yo notaba que ella es excitaba… vamos, que se le hacía agua el chochito, pero no pensaba que ella pudiera llegar a hacérselo con otra mujer.

Bueno, mi gran sorpresa vino el día que decidí sorprenderla yo a ella.

Os cuento: Un día se me ocurrió decirle que me iba a trabajar pero en vez de eso me dirigí yo solo a la casa. Me metí en el baño y empecé a afeitarme el pene y los testículos por completo. Esa era la sorpresa que quería darle. Así que me afeité hasta que no quedó un solo pelo en mi sexo y después me dí con su crema hidratante para que no me escociera. Me miré al espejo del lavabo y me gustó el resultado, pensé en la mamada tan sensacional que me haría cuando lo viera.

De pronto sentí que estaban abriendo la puerta y me quedé en silencio. Oí su voz hablando con alguien y me entró un ataque de cuernos descomunal.

¡Así que la muy zorra me estaba poniendo los cuernos! Decidí esperar y luego salir y sorprenderlos. Al cabo de un rato oí ruidos en la habitación donde teniamos el colchón, salí sin hacer ruido y miré por la puerta entreabierta… ¡mi sorpresa fué descomunal! Ella estaba desnuda en el colchón mientras su mejor amiga, Lucía, le estaba comiendo el chochito. Abrí un poco mas la puerta y pude ver a Lucía.

Estaba desnuda a cuatro patas y tenía metido el vibrador en el coño. Lucía está buenísima, muchas veces he fantaseado con la posibilidad de follármela. Es mas voluptuosa que Marta, mi novia, y es rubia con un buen culo y unas tetas grandes con los pezones con una gran aureola rosada. Llevaba también el chocho depilado, por lo que pude ver, con unos labios carnosos y empapados.

Me quedé allí, de pie, totalmente desnudo con la polla a punto de estallarme, totalmente afeitada, cuando de pronto mi novia miró hacia la puerta y me vio.

Abrí la puerta de golpe y allí nos quedamos los tres mirándonos petrificados.

Era una escena curiosa, yo de pié con la polla empalmada, mi novia tumbada boca arriba con las piernas abiertas y Lucía de rodillas con el consolador asomándole por el chocho…

Nos quedamos unos segundos sin decir nad

a hasta que de pronto me acerqué a ellas, me puse de rodillas, cogí a mi novia por la nuca y sin decir nada le metí la polla en la boca… Eso parece que surtió efecto, porque casi al momento Lucía estaba de nuevo comiéndole el chocho a Marta y ella me chupaba la polla a mi con auténtico deleite.

De pronto mi novia se incorporó y me dijo: – Espera Jose, hoy te has llevado una sorpresa mayúscula, pero vamos a hacer que sea el mejor día de tu vida…

Me hicieron tumbarme boca arriba en el colchón y se pusieron las dos de rodillas, una a cada lado, a comerme la polla. Mientras una me chupaba el glande la otra me comía los huevos, yo creía que iba a morirme de gusto…Después mi novía hizo que Lucía se sentara encima de mi cara y mientras yo me comía aquel coño gordito y chorreante de jugos ella se montó encima mía y comenzó a follarme… Después cambiaron de posición y mientras yo le comía el chocho a mi novia Lucía me follaba como una loca, dando gritos de placer.

Cuando ya estaba a punto de correrme mi novia me dijo: – ¿Te gustaría metersela por el culo a Lucía? – Siiii, desde luego…

Hizo que Lucía se pusiera a cuatro patas con aquel culo gordito en pompa y después de lamérselo ella misma me acerqué y le fui metiendo mi polla, a punto de estallar entre los gritos de placer y dolor de Lucía, aunque mas bien estaba disfrutando como una loca. Empecé a follármela así, por el culo, cuando sentí que mi novia me estaba intentando meter el consolador a mi por detrás.

Oí que me decía: – Relájate Jose, que ya verás como vas a disfrutar…

Intenté relajarme y noté como el consolador me iba atravesando el culo hasta que lo tuve entero dentro. Después mi novia lo puso en marcha y sentí un gusto increíble mientras seguía sodomizando a Lucía.

Mi novia se puso de pie, me agarró del pelo y me puso su chocho en la boca mientras me decía: – ¡Comeme el chocho, cabrón! Estuvimos así un rato entre los gritos de Lucía y de Marta que se corrían sin parar hasta que sentí que me venía el orgasmo mas bestial de toda mi vida y me corrí a borbotones en el culo de Lucía hasta que caí a un lado, exhausto, con el consolador todavía vibrando, metido en mi culo…

Entonces Lucía se quedó tumbada boca abajo con el culo empapado de semen y mi novia se agachó y se lo lamió entero entre los gemiditos de placer de su amiga…

Después nos tumbamos, yo en medio con una abrazada a cada lado y mi novia me dijo: – ¿Que te ha parecido, Jose? Yo le contesté: – Maravilloso, Marta. Sin duda… Un día inolvidable! Si queréis comentarme algo hacedlo escribiéndome a: ana (arroba) geminis.net

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Escrito por Marqueze

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