UN HOGAR COMPLETO XVII

El sábado en la mañana, apenas me desperté le pregunté a Gladys, mi amiga amante, "¿Cómo es eso de que tu madre quiere conocerme?, ¿qué le has dicho?" pregunté, a lo que ella respondió dándome un golpe en el hombro "Ayyy… no seas tonto, ella simplemente quiere conocer la casa, y a vos, porque últimamente vengo a estudiar mucho acá. Ella no sabe que cogemos, ¿crees que soy tonta?, yo se que ella es liberal y esas varas, pero no creo que le guste mucho que su hijita se acueste con un hombre de 40. Solo conócela, porfa, sé simpático con ella, ella solo se preocupa por mi seguridad, no te preocupes, ¿si?". Ante ese razonamiento, solo respondí, mientras nos metíamos a la ducha… "Ok, ¿cuando viene la bruja esa!!?"… otro golpe en el hombro… "no seas cabrón, es mi mamita linda, además es muy guapa, como mi hermana, no como yo que soy el patito feo de la familia", dijo con un mohín.

La verdad es que no era cierto, de patito feo, esta mujer no tenía un pelo, es cierto que no era despampanante, pero si de buen ver, claro, su hermana mayor si era un mujerón, por consiguiente la madre también debía estar media guapa, al menos. La besé tiernamente bajo la ducha y le dije "pues no me importa, para mi eres muy guapa y basta, no quiero escucharte decir eso nunca más… pero bueno, ¿cuando viene la madre que te parió?". "Necio…!!! el viernes en la noche, después del trabajo de ella en el bufete, es abogada".

Como buen representante del género masculino, para el viernes siguiente yo me había olvidado por completo de la tal madre de Gladys. Así, cuando entré a mi casa como a las ocho de la noche, me encontré a una mujer desconocida hablando con Rosy de pie en la cocina, dándome la espalda; con traje sastre de abogada, pero aún así la falda dejaba ver un culo realmente apetitoso, un pelo largo lacio, bastante abundante y testigo de múltiples y caros tratamientos. Anuncié mi llegada con un "buenas noches a todos..", en voz alta; la sospechosa se dio vuelta y pude inspeccionarla mejor: de poco menos de mi edad, blanca, cara ovalada, ojos café claro, pechos ciertamente responsables (copa c), unas piernotas deliciosas, un traje un poco masculino para mi gusto, y una mirada súper conocida, igual de intensa que la de Gladys, su hija.

Pero ahí había algo más que una mirada intensa, y lo sentí de inmediato… yo a esta mujer la conozco!!!, y se lo solté de una vez … "Yo a ti te conozco ¿no?… mhmhmhmh" pensativo, mientras la mujer me miraba más escrutadoramente, aún. "Noooooo, no puede ser, ¿Elvia?". Ella me miró por sobre sus lentes de abogada (similares a los de la hija), y su rostro se le iluminó "Puta!!! No puedo creerlo, de veras el mundo es chico!!! Mario!!!". Nos acercamos el uno al otro y nos fundimos en un abrazo fraternal y cariñoso, de esos que solo compartes con alguien a quien realmente estimas y que tienes siglos de no verlo. "Mae Elvia… que loco… no puedo creerlo".

Ella tenía una carcajada nerviosa de alegría y decía una y otra vez, "lo sé, lo sé, es una locura…. mírate que guapo te hiciste!!". Yo le dije, con toda la confianza del mundo: "vos no has cambiado, sos la misma rica, mamacita linda y deliciosa de siempre… jaja". Rosy nos interrogó con la mirada, yo le dije "Rosy, lo que pasa es que Elvia y yo estuvimos en el mismo colegio, y de adolescentes fuimos novios, ella fue mi primer novia, y yo fui su primer novio", y volviéndome a mi vieja amiga la interrogué "bueno, y ¿qué coño haces en mi casa?, muñeca".

Ella no paraba de sonreír, "Vos siempre con tu galantería extraña… diay baboso, que venía a conocer la casa donde mi hija se mete a estudiar, y conocer al famoso don Mario del que tanto hablan mis hijas". Ahí me acordé de Gladys, y quedé en shock "Noooo mae, no me salgas ahora con que eres la madre de la rata de biblioteca que pasa metida en esta choza, y que responde al nombre de Gladys". Ella no paraba de reír, "pues si s

eñor, yo mismo la parí, junto con la otra hermana". Yo seguía en shock, solo acerté a decirle, "ven conmigo arriba, hablamos mientras me ducho, que vengo del driver range y golpee como tres mil pelotas, pero sudé montones"; y mientras subía las escaleras con ella tras mío repetía una y otra vez "no puedo creerlo…no puedo creerlo".

Mientras me duchaba hablamos de todo un poco, luego nos sentamos en la sala junto con Rosy, a quien invité a acompañarnos con un sutil gesto, la iba a necesitar; fue un encuentro tan grato y lleno de anécdotas, que quedamos de salir el día siguiente. Al rato, antes de irse se puso seria y me dijo: "Bueno Mario, a lo que vine… perdona que me ponga seria, pero soy madre, después de todo", "ok, dime tu" le respondí abiertamente.

Empezó por: "Yo se que Gladys y Marcela están seguras viniendo acá, vos no sos ni un delincuente ni nada por el estilo, de hecho Gladys ha mejorado sus notas aún más, la nerd esa". Mi respuesta fue "ok, ¿entonces que te preocupa?… por favor, en confianza, dime lo que te preocupa". "Ahhh" suspiró, "bueno, la verdad sos vos el que me hace preocuparme, entre lo que me acuerdo de ti, y lo que me cuentan ellas, creo que corren peligro de hacer una barbaridad, principalmente la menor", yo no dije nada, solo puse cara de "no te entiendo"; "Mario, no me la pongas difícil, por favor!!!; sabes a lo que me refiero; que empiecen a tener sexo por ahí y algún baboso me las deje embarazadas, no sabría que hacer si eso pasa", dijo poniendo cara de desesperanza; se notaba que presentía que sus hijas ya no eran tan inocentes como hace poco creyó.

"Ok, vamos por partes, quieres?; en primer lugar, ¿qué tanto confías en ellas, digo en su juicio?"; "Ahh no, 100%, la chiquitilla es muy seria y centrada, y la otra es muy tímida, pero prudente" dijo con orgullo. "Ok, entonces te voy a contar toda la verdad… sírvete un trago, y con respecto a lo que te voy a decir puedes comprobar todo con Rosy acá presente, que es tu amiga desde hace tiempo".

Cuando volvió con un vaso lleno de whiskey empecé: "Ok, en primer lugar, yo soy hombre de tener varias amigas, a las que quiero mucho y me doy por ellas, con algunas de esas amigas suelo mantener relaciones sexuales; Gladys es una de ellas, y antes de que termine el año Marcela será otra. Las estoy educando y enseñando en cuanto al sexo y la sexualidad, así que si tu preocupación es el bienestar de ellas, no te preocupes; si tu preocupación es que puedan quedar embarazadas, tampoco te preocupes; pero si tu preocupación es la virginidad de ellas, como si fueras una madre del siglo pasado, pues llegaste tarde, a Gladys nadie le va a devolver la virginidad, y difícilmente evites que eventualmente tenga sexo con Marcela; ¿Contenta?".

Su única respuesta fue "no se, no se…", siguió tomándose el trago, mientras encendíamos sendos cigarros, y no habló hasta que no terminamos el cigarrillo. "Ok, ¿sabes qué?, tienes razón; sos un sátiro cabrón de mierda, pero siempre confié en ti y nunca me defraudaste. Pero ahora te voy a confiar el bienestar de mis hijas. Solo te pongo un par de condiciones; tú vas a cuidar de ellas como si fueran las niñas de tus ojos, no vas a ser indulgente con problemas de estudio, vagabundería o excesos, y nunca, bajo ninguna circunstancia las maltrates o abuses de ellas; ah y siempre tengo que saber dónde están, ¿ok?. He dicho. Si quieres tener a mis hijas de amantes, que así sea, pero me tendrás que ayudar a educarlas como mujeres de bien. ¿es un trato?" dijo poniéndose de pié y ofreciéndome su mano al estilo de los abogados; la cual estreché en señal de trato (uno de los mejores que he hecho en mi vida).

"Ahora me voy, pero pasa por mí mañana a las ocho y vamos por unos tragos, pero solo hablemos de vos y yo, dejemos a las chicas por fuera, quiero conocerte de nuevo", dijo mientras se dirigía a la puerta, llevándose a Rosy a cuestas, pues eran vecinas.

El día siguiente estaba remoloneando en la cama, cuando sentí un bulto de cómo 45 kilos brincando encima mío "Lo hiciste, lo hiciste, sos un sol Mario!!", gritaba Gladys que había entrado a casa y ahora saltaba de felicidad sobre mi cama como si fuera una niña, de paso dejándome ver su tanga de hilo dental.

Se agachó y me besó, dijo "báñate boludo, ya está tu desayuno, te espero abajo". Quince minutos después estaba sentado escuchando los acontecimientos de la noche anterior. En resumen, Elvia llegó, despertó a Gladys le dijo que lo sabía todo, que estaba de acuerdo, pero que si fallaba en el estudio o se metía en problemas, que la mandaba donde el tío Rafael a Guanacaste. La chica aceptó las condiciones y se durmió como angelito. Su alegría me había contagiado, así que la besé por montones, prometiéndole que iba a cuidar de ella, tal como lo prometí a su madre. Luego de comentar detalles y bromear, decidimos tirarnos a la piscina.

Ella llegó al borde de la piscina y se quitó el vestido largo y raro que usaba, dejándome ver de nuevo su delicioso cuerpo, y se tiró en ropa interior al agua; yo por mi parte la dejé nadando en paz, cuando salió del agua vino directamente a mi, caminando como yegua en su primer celo, mientras yo estaba atontado de ver su chochito, bajo la transparente tela de la tanga; se puso de pié frente a mi, y me dijo, mientras se quitaba la tanga y el brassier empapados, "Me dijo mami que van a salir esta noche, así que voy a mandarte bien cogido y seco, para que no andes pensando boludeces con mi madre", se agachó y me empezó a mamar la verga. Estuvimos cogiendo por un rato, hasta que de verdad me dejó los huevos secos. Al final, ya exhaustos me dice… "no te preocupes, mi mami ya está grande y si quiere coger contigo… allá ella, aunque… no se, creo que no le gustan los hombres, pero como ella no me cuenta nada, pues no se".

Con esa advertencia acerca de la dudosa sexualidad de mi exnovia de adolescencia llegué a su casa a las ocho en punto, sin esperanzas de tener nada más que una conversación amena. Me abrió la puerta Marcela, la escultural. Adentro estaba Gladys también, y cosa rara, Elvia ya estaba lista con blusa celeste de escote que no solo hacía presentir la imponencia de sus senos, pero también hacía imposible el uso de un brassier, y pantalón de vestir, muy guapa realmente. Saludé y me despedí en el mismo acto, cuando cruzábamos la puerta de la calle escuchamos decir a las dos hijas… "mamá tienes permiso de quedarte toda la noche en la calle, si quieres! jajaja", lo cual sonrojó profundamente a la seria abogada y madre soltera.

Fuimos a cenar, y sobre los mariscos nos acordábamos de los años mozos y de nuestras andadas, conforme pasaba el rato yo comprobaba cada vez más que los 23 años que tenía de no ver a esta mujer, hoy de 38, no le habían restado nada de sensualidad. Me contó que se casó con un carpintero, pero que se había separado desde que nació Gladys, que era abogada menor en un bufete grande, y un montón de detalles.

Al rato le propuse ir a bailar, ella me respondió "No se, no me gusta esta música, me encantaría poder bailar aquella música que bailábamos de jóvenes, así bien apretaditos, ¿te acuerdas?", Inmediatamente salté y le propuse "Vamos, ya se donde podemos…". Y nos fuimos a un bar de antaño, que llaman, donde la rockola solo tiene música de los setentas y ochentas, empezamos a bailar con música de Claudio Baglioni y otros italianos romanticones, bien pegaditos. En mi defensa, y la verdad sea dicha,… ella fue la que empezó!!.

Cuando bailábamos empezó a decirme… "¿te acuerdas Mario, de las tardes que pasábamos en tu casa?, ¿te acuerdas Mario de la vez que me desvirgaste? Fue tan rico… que hasta que se me moja el coño de recordarlo…" mientras se repegaba a mi al ritmo de "pequeño gran amor". Luego de bailar un rato, yo ya tenía el bate bien parado, y pidiendo guerra, la muy cabrona me dice "Uy Mario, estas todo parado, que rico, me mojas toda; vamos a sentarnos antes de que me cojas acá mismo, templado!!".

Nos sentamos juntitos en la zona oscura del bar, y ella de una vez puso su mano "descuidadamente" sobre mi pinga, me dice "pero los mejores polvos fueron cuando sabíamos que tu hermana Lidia estaba en el closet, viéndonos por las rendijas, cómo nos templaba eso, le dimos cada espectáculo!!!, ¿te acuerdas?", yo tragaba grueso solo de acordarme que esta boluda era un tren en la cama. "si, claro, de hecho Lidia vio cuando te desvirgué el culo, te acuerdas" "Uyyyy si, que rico, ya me acuerdo…", y se

acercó y me besó, no tiernamente, sino con lujuria y deseo, con ganas de coger y ser cogida, me apretaba la verga con fiereza, provocando mayor erección, hasta que ya no pude más: "Elvia, mae, ya no puedo con estas ganas de culearte, vamos a mi casa, que necesito romperte la madre, riquíssima!!", ella solo sonrió y me dijo, "te espero en el carro", levantándose con las llaves de mi carro en la mano, mientras yo lidiaba como podía con la cuenta.

Cuando íbamos en el carro, ella se recostaba en el vidrio de su puerta, y levantándose la blusa me decía "¿te acuerdas de estas?, ¿todavía te gustan? ¿aún las quieres, cabrón?", mientras se tocaba las tetas en un estado de lascivia que no me permitía concentrarme en la carretera. Cuando pude, me agarré la picha y le dije "¿y vos, te acuerdas de esta, so puta?!!!", ella simplemente asintió, se inclinó y me abrió el cierre del pantalón y empezó a chupármela, mientras apenas íbamos por La Sabana, hacia el oeste de la ciudad.

Al llegar a casa, entró delante mío, quitándose la blusa en la sala, el pantalón en la escalera y la tanga mojada en la puerta de la habitación (creo que Doña Ángela, mi segunda criada observó el srtip tease en ruta, pero no le di importancia). Elvia se tiró a la cama desnuda y con los zapatos de tacón alto y los aretes aún puestos, como actriz porno. Se recostó en el respaldar, abriendo las piernas me enseñó su vagina casi totalmente depilada, con excepción de un dibujito de corazón hecho con pelitos recortados. "Venga cabrón, vos eras un bárbaro mamándome el mico (vagina), venga, que necesito una mamada urgente…!!!" dijo en todo desesperado.

Yo me quité la ropa con paciencia para hacerla desear más el momento, me subí a la cama, abrí la gaveta de los juguetes, saque varios de los consoladores y la crema anal, y ante su mirada de asombro y deseo, empecé suavemente a besarle las piernas y los muslos, por la cara interior; llegando a su vagina y pasando derecho hasta sus pechos deliciosos copa c. Bajaba de nuevo a sus piernas pasando por su estómago pero saltando de nuevo la vagina, hasta que vi que ya no soportaba el deseo, posé mi lengua en sus labios exteriores y empecé a masajearlos por fuera y por dentro, de arriba abajo, con toda la lengua plana, no con la punta, como chupando un helado de cono, lentamente, pero con fuerza.

Por lo visto estaba al borde, porque en el momento en que posé mi lengua en su clítoris de dos centímetros de largo (delicioso, por cierto), cerró sus piernas sobre mi cabeza y, casi asfixiándome, tuvo su primer orgasmo: "Yessss, animal…. que ricoooo, me venía regando cabrón… no pares pásame la lengua por el panochito, dame lengua papacito… es que sos bárbaro, mae, dame lengüita… siiiii, no pares…", y yo no paré, aún cuando me soltó de su abrazo de piernas, continué, pero ahora introduciendo algunos cambios en el guión. A esta cabrona la iba a dejar muerta, que el día siguiente le dolieran hasta los pelos del culo de la cogida que le iba a dar; y así fue.

Empecé a chuparle al clítoris con un poco más de fuerza y le introduje dos dedos en la vagina, yéndome directamente al cielo de la vagina, a su punto g, y empecé a mover los dedos presionándolo, como si la estuviera enganchando con mis dedos, cada entrada y salida la ponía más cachonda y templada; ella ya estaba sudando y sus pezones estaban del tamaño de pequeños dedos, parecían a punto de reventar. "Siii huevón dame duro, métame los dedos cabrón dame duuuuroooo eso es… que rico, sos un bruto me vas a matar… no pares no pares… chúpamela bestia…".

La verdad es que estaba poniendo todo mi esfuerzo en la mamada, así que al minuto o dos de estar en eso, y ante el cansancio obvio de mi brazo, decidí cambiar de tercio y, sin quitar mi boca de su clítoris, estiré la mano y tomé el primer consolador que se puso a mano, era uno un poco grueso (15 cm de largo y 4.5 de ancho), con una velocidad de vibración lenta, hecho ex profeso para ayudar a la masturbación femenina; así que con el artilugio de látex en la mano, se lo fui introduciendo en la vagina, "Que bruto, ooohh, no paresss hijodeputa, me estas partiendo la madre… sigue, que me viene cabrón, que me vieneeeee…. ahghgahgahghaghghg, que ric

ooooooo siiiiii" y tuvo su segundo orgasmo.

Yo subí a darle un beso y una mamada de tetas a ese par de monstruos delectables; en tan deliciosa labor estaba mientras ella me decía "uyyy siiii, mi tetas, bésame las tetas cabrón… cógeme ya, quiero que me culees, ¿qué esperas?". Yo levanté la cabeza y me alejé, tomando la crema de lubricación anal me puse un poco en el dedo corazón y le dije con calma "no te la voy a meter hasta no sacarte otro orgasmo, ¿alguna queja?" y me puse inmediatamente a mamarla de nuevo. "Nooo papacito, ninguna queja, pero yo quiero que me la metas, no se te olvide…. ayyyyy que ricoooo, si… si… sigue así…". no habían pasado ni treinta segundos cuando empezó el masaje en su ano, con mi dedo corazón, empecé a hacer campo para lo que vendría después, mientras ella gemía y me decía que no parara.

Dos o tres minutos después, su ano ya estaba dilatado lo suficiente, como para hacerle "el molinillo". Esta maniobra consiste en ponerse lubricante en la palma de las manos, juntar las manos, cada dedo con cada dedo, separar los dedos en dos pares, los índice y corazón juntos y los meñique y anular juntos, penetrar con los cuatro dedos de arriba la vagina, y con los cuatro de abajo el ano, y una vez adentro, empezar el movimiento, no metiendo y sacando las manos juntas, sino alternativamente la mano derecha y la izquierda como quien usa un molinillo para hacer chocolate.

Esta es una de las movidas más rudas que se le pueden hacer a una chavala, y solo la uso con hembras realmente calientes y putas en la cama. Debido a que cuando Elvia y yo éramos novios adolescentes yo aún no me sabía el truco, pues nunca se lo había hecho yo; pero esta puta se lo había buscado con toda la alborotada que me pegó en el bar y en el carro, así que yo iba con toda la carga pesada.

Al sentir tantos dedos y sus dos huecos totalmente llenos la muy puta, abrió los ojos como asustada y me cuestionó "papacito… ¿que putas vas a hacerme?, cabrón, ayyyy que rico… jueputa, me duele un poco en el culo, pero que rico se siente….¿qué vas a hacerme? dime…", y empezó el movimiento, es como el juego del trencito, que empieza despacito hasta que se vuelve frenético al final.

Cuando Elvia sintió los dedos entrar alternativamente como pistones de un motor empezó a gritar y a revolcarse como culebra decabezada. "Ahhhh hijodeputa noooooo que brutooooo que bárbaro… siiii dame, dame por los dos ladoooos… siiii hijodeputa, me vas a matar, me vas a matar" gritaba, mientras su cabello se empapaba del sudor que corría a mares por su frente, y su, ya mojada, vagina empezaba a emanar litros de líquido lubricante, haciendo más fácil y rápida la penetración.

Ninguna mujer soporta más de dos minutos este asalto a sus sentidos sexuales; y Elvia no fue la excepción, en menos de un minuto empezó a tener un orgasmo tan brutal que yo sentía una fuerza sobrehumana tratando de cortarme los dedos en su vagina y en el culo, así de fuertes eran sus palpitaciones orgásmicas, se quedó callada, y se arqueó como poseída por los demonios de la lujuria levantándose sobre la punta de sus pies y sobre la nuca en una posición totalmente distorsionada, su cara estaba desencajada y solo atinaba de bufar como un toro, mientras le duraba largamente el orgasmo.

Al sacar mis manos de sus orificios, fue cayendo lentamente sobre su espalda, manteniendo las piernas abiertas y dejando salir un suspiro en el que se le fue media alma y que, de paso, liberó la tensión vaginal, haciendo que todo el líquido acumulado dentro de su vagina durante el orgasmo saliera como si fuera un chorrito de orina. "hijueputa, mal parido, cara de picha, comemierda, casi me mataaaaasss…. que bruto!!! que ricoooooo" fue lo único que acató a decir, cuando el alma le volvió al cuerpo, se levantó y me tiró salvajemente sobre la cama, y mientras me llenaba de besos me decía "que bruto mae que rico cabrón de mierda, casi me matas hijodeputa, venga para mamarle esa pinga, que usted no se me queda así papito, lo voy a escurrir todito".

Empezó con la misma parsimonia y suavidad con que yo había empezado con ella hacía un rato; cuando llegó a pasarme la lengua por los cojones mi verga recuperó su erección de forma automática; ella la tomaba con una mano y la chupaba suavemente de un lado y del

otro, de arriba abajo y de vuelta, sin metérsela de lleno, pero a mi no me importaba, estaba dándome una mamada tan magistral que ya me estaba sacando el líquido presemninal. "Yaaaa… métetela en la boca cabrona… chúpala que siempre ha sido tuya…" le dije, poniendo mi mano en su cabeza para darle a entender que quería cogerle la boca. Ella sonrió socarronamente y se la tragó de un golpe, se la llevó hasta su garganta y luego empezó a mamármela con deleite, levantaba su mirada y la posaba en mis ojos con esa mirada intensamente sexual que solo la había visto en su hija, mientras me la mamaba igual.

Cuando sentí que mi eyaculación era inminente la separé y acosté, abriendole las piernas hacia arriba para lograr una mayor penetración, me hinqué frente e ella, y poniendo mi verga en la entrada de la chorreante caverna del placer le dije "¿te acuerdas mi amor, lo que te gustaba esto?" y sin misericordia se la empujé hasta el fondo de un solo vergazo. Tal vez porque la había dejado muy dilatada del ejercicio anterior, no se, pero entró con toda suavidad, y ella solo dijo "ssssssssssssssiiiiiiiiii, dame pija Marito soy tu puta, siempre lo fuiiii ayyhhh que deliciaaaaaaaaa".

Yo sabía que no iba a aguantar mucho rato en esa posición, por la excitación y también por el cansancio, así que saqué mi verga y tomándola de los tobillos le levanté más las piernas de tal forma que me quedara el culo de frente. Ella, sabiendo su parte en el asunto, agarró una almohada y se la puso bajo el cóccix, para mantener el hueco del culo de frente en todo momento. Me miró y me habló en tono suplicante… "siiii, Mario, mi culo es tuyo, pártemelo, tengo años de no sentir más que mis dedos.. dame por el culo cabrón".

Empecé a penetrarle lentamente, pero la resistencia fue poca, así que en menos de diez segundos ya estaba en el metesaca, que le estaba provocando gemidos incontrolables y balbuceos estúpidos que ni ella entendía, yo lo único que sabía es que estaba poniéndonos al borde del éxtasis.

En eso estaba cuando accidentalmente puse mi pie en el dildo que uso para hacer doble penetración, sin pensarlo dos veces lo agarré y, sacando la verga, lo puse en vibrador y se lo metí en la vagina, metiéndole mi pinga en el culo y empujando el dildo con mi pubis. "Hijodeputa… ¿que hacés? Animal…. uyy que ricooo cabrón de mierda", yo estaba al borde del orgasmo y empecé a acelerar el ritmo, o me regaba en diez segundos o me daba un patatús ahí mismo, y gracias a la intercesión divina el orgasmo me vino antes que el patatús… "Me riegoo Elvitaaa me riegooooo te voy a llenar el culo de leche amor..!" y empecé a regar su culo de espesa y abundante leche, al mismo instante que ella dijo "Siiii dame la leche, dame la lechita, lléname el culo playo maricón de mierda… Ahhghghgh ahghghg siiiiiiiiiii ahaghghgahgahgh" gritó mientras se arqueaba de nuevo, clavándose tanto mi verga como el consolador hasta el fondo y teniendo el último y definitivo orgasmo.

Caímos agotados, y nos quedamos en silencio por un rato. Luego se levantó y, con el semen y sus blancos y espesos jugos vaginales chorreándole por las piernas, bajó a la cocina por dos latas de Bavaria (cerveza), se sentó en la cama, me alcanzó las latas para que se las abriera (no vaya a ser que se quiebre una de sus perfectas uñas de abogada) y me espetó "Mae, nunca creí que fuera a tener sexo con un hombre de nuevo"; yo la miré más que sorprendido, al punto que casi me atraganto con la chela, "nooombre, según vos te voy a creer que no has tenido sexo desde que te separaste de tu marido, con lo rica que estas y lo templada (caliente) que sos, no embromes". Ella soltó la risa, y me soltó "noooo, ni que fuera monja; lo que pasa es que después de mi marido tuve muy mala suerte con los hombres, y desde hace como diez años solo lo hago con chavalas, tu sabes… soy lesbiana".

Yo no podía creer que la mujer con la que acababa de tener el polvo del año… fuera lesbiana; no bisexual, sino lesbiana!!!. Seguro que puse cara de mucha sorpresa, porque la cabrona se echo a reir con muchas más ganas. "¿no sabías?… que dicha, porque de seguro de haberlo sabido ni me hubieras hecho tiro…", yo le respondí "cuál hacerte tiro, si pr&

aacute;cticamente te me abalanzaste encima". Ella sonrió más calmadamente y me dijo, desde el fondo de su alma "Mario, vos fuiste el primero en mi vida, te comiste mis virginidades, te tengo un gran cariño, y recordándote me calenté demasiado, que quieres que te diga, si, desde que salí de casa solo iba rogándole al cielo que quisieras coger con esta vieja; y que yo pudiera disfrutar de nuevo el sexo con hombres".

"Pues que dicha", le dije, y agregué "además, tienes solo 38 años, y un cuerpo de infarto, no sos ninguna vieja, no bromees así, sos muy bella". "Gracias Mario, caballero hasta la tumba, pero míralo desde mi punto de vista, la única amante que te conozco es mi, y tu próxima amante va a ser mi otra hija, que tiene un cuerpo de Miss Costa Rica; la comparación entre juventud y vejez es obvia", yo me eché a reír y solo le dije, "¿Sabes qué?, deja de hablar como abogada, sos una rica, deliciosa y bellísima persona, y para mi eso es suficiente". Seguimos conversando, mientras tomábamos la birra, y cuando nos duchamos.

Mientras nos estábamos vistiendo, vino a mi mente la solicitud de Gladys, su hija, en términos de que quería que le ayudara a escoger una compañera perfecta para iniciarse en el sexo lésbico; así que no la pensé mucho, la obvia respuesta era Elvia, su madre.

"Mae, Elvia, te tengo una propuesta: tengo una amiga joven, que es heterosexual, pero se muere de ganas de tener sexo lésbico, no por curiosidad, sino porque siente que si no tiene sexo con mujeres también, su sexualidad no va a estar completa. Me pidió que la ayudara a conseguir una pareja perfecta, que le enseñara y la tratara con cariño, que la iniciara como es debido, ¿te interesa?".

Ella se me quedó viendo con curiosidad y me dijo… "Tal vezzzz… no se, tengo pareja, y pocas veces le soy infiel, tu no cuentas como infidelidad porque sos hombre y algo así como mi yerno. Pero por otro lado, aunque no me chiflen las vírgenes, esta muchacha suena interesante, podría ser… ¿es bonita?", "siii, no es una deliciosa como tu hija Marcela, pero si es guapa, yo le doy un ok. Oye, pero estoy hablando en serio, tienes que tomarlo en serio, yo estimo mucho a mi amiga, ¿te interesa o no?". "jejeje, siiiii claro que me interesa, y no te preocupes, yo soy súper jugada con las novatas, va a ver esa chavala lo que es un verdadero polvo con una mujer". Yo le volví la espalda mientras me abotonaba la camisa y me miraba al espejo, y como quien no dice nada importante solo le mencioné "ok, pues, le voy a decir a Gladys que ya encontré la compañera perfecta para su iniciación lésbica".

Elvia estaba haciendo equilibrio en un pie, poniéndose el zapato del otro pie con la mano, así que la sorpresa la dejó textualmente sentada de culo en la alfombra. "¿Queeeeeeeeee? ¿Gladys mi hijaaaaaaa? ¿Estas loco hijodeputa? ¿cómo se te ocurre proponerme semejante barbaridad? Eso es una estupidez, una aberración, ¿cómo se te ocurre que me voy a coger a mi propia hija?, mae, ahora si la volaste!!". Yo sabía que esto iba a ser por el camino difícil, pero era sin duda alguna la mejor solución; pero iba a tener que escuchar a Elvia hablando hasta por los codos, hasta que el asunto le penetrara en su racional mente de abogada, y se diera cuenta que era el mejor de los mundos posibles. Y así fue, habló mientras nos vestíamos, habló mientras salíamos, habló mientras la llevaba hacia su casa, pero poco a poco su habladera se convirtió de ser un monólogo, conmigo de espectador; a una discusión consigo misma, bajando cada vez más la voz. Hasta que al parquear frente a su casa, la besé y le dije; "Elvia, déjate de mierdas, vos y yo sabemos que no solo es la mejor solución, sino que así es como va a pasar; alégrate más bien, que tu misma vas a hacer de tu hija una mujer sexualmente feliz; te llamo un día de estos y coordinamos el asunto, date un par de semanas".

Ella se me quedó viendo como perdida por dos minutos, y luego se echó a reír nerviosamente: "Mario, tenés razón, sos un cabrón, pero tenés razón, dame solo un par de semanas para acostumbrarme a la idea: Tienes razón es la oportunidad perfecta para ayudar a mi hija en su educación sexual, suena raro, es incesto!!!, pero si, va a ser una experiencia única para ambas. Gracias

por la noche, por la cogida y por esta oportunidad que me das. Por cierto, no pienso volver a coger con hombres, estoy feliz con Gianina mi amante, pero de vez en cuando me encantaría que me invitaras a una noche como la de hoy… te quiero mucho boludo, chao.", se bajó del carro. Casi se cae de lo débil que estaba, seguro por la bronca que se traía no se había dado cuenta del estado de cansancio extremo en el que venía.

Cuando llegué a casa me encontré un mensaje en la contestadora, era Gladys, solo decía "Mario sos un bruto ¿qué le hiciste a mi madre?, ¿quién sabe que clase de cogida le pegaste?, está como muerta, cayó en cama y se durmió con todo y la ropa puesta. Sos un bruto, esta me la pagas la otra semana, cabrón!!". Y yo me fui a dormir, porque estaba igualmente agotado.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?Saludos, si quieren me pueden escribir a mi correo.

Autor: Cotico tico6013 (arroba) yahoo.com

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Escrito por Marqueze

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