Un ilustre desconocido

¡Comparte!

El caso es que la verga que yo sentía contra mis nalgas era desde mi perspectiva, muy gruesa y gigantesca, pero no me estaba permitido tocarla, sólo notaba la desesperación del muchacho quien se repegaba a mi cuerpo, pronto tuvo tres dedos dentro de mi culo y yo frenético, lo único que pedía era que me metiera el tremendo pedazo de carne que palpitaba contra mi culo.

Ahora quisiera compartirles una historia de una relación (¿relación?) que viví cuando tenía poco menos de 20 años y me encontraba estudiando la normal superior. El caso es que hacia esa época, mi familia vivía por el rumbo del aeropuerto, así que algunas noches después de salir de la escuela, iba al centro de Guadalajara, a tomar un café con mis amigos o a comprar algún libro o material que necesitaba en mis clases y después me iba al cruce de la avenida Revolución y la calle Corona, lugar donde se encuentra la terminal de una ruta de camiones que me llevaba a mi casa.

En ese lugar, generalmente se forma una fila de personas que espera el autobús, así que llegaba y me formaba para después subirme al mismo, debo decirles que por lo general iba muy cansado así que pocas veces tomaba nota de las personas que se subían al camión y sólo me interesaba si algún muchacho atractivo se subía, pero a veces, por mi cansancio ni siquiera eso me motivaba.

Debo decirles que el camión que va hacia las colonias a que hago referencia casi siempre va lleno, sobre todo en las noches, que es cuando toda la gente que trabaja en Guadalajara, se traslada a municipios de la periferia, son autobuses viejos, sin luces interiores, que realizan constantes paradas, etc., así que para llegar a mi casa generalmente hacía un trayecto de una hora por lo menos. Por lo general yo me siento hasta atrás en los camiones, en la fila derecha del chofer, me gustan los asientos que están orientados hacia el corredor central, porque me encanta sentir los roces de las vergas de los muchachos que van de pie, ¿a poco no es excitante?

El caso es que un día iba junto a un muchacho moreno, con algo de atractivo, muy robusto, puro músculo y fibra, alto, con aroma a sudor, excitante, de trabajo, no de suciedad o desaliño, del tipo de albañil, como de 25 años, que estaba sentado junto a la ventanilla, ambos íbamos enfrascados en nuestros pensamientos, cuando se acercó por el corredor una señora mayor, ambos hicimos el intento de ponernos de pie para dejarle el asiento, sólo que el muchacho se me adelantó y le dejó su lugar a la señora, quien se sentó.

Debo decirles, en honor a la verdad, que mi compañero incógnito de asiento, se puso de pie, quedando junto a mi hombro, e hizo todo lo que estuvo a su alcance para no tocarme, sin embargo, eso fue imposible ya que el movimiento del autobús y el paso de las personas que iban a bajar ocasionaban que de manera continua mi hombro izquierdo entrara en contacto con su verga, al inicio sólo notaba un miembro fláccido, sin embargo el roce constante hizo que su verga poco a poco se fuera parando, desde luego yo hice todo lo posible para sostener el contacto, de tal manera que cuando me bajé, el cuate estaba completamente excitado y yo más que él (esa noche, mi primo Ignacio pagó las consecuencias, cogiéndome y chupándole la verga, varias veces).

Al día siguiente, sin recordar al muchacho volví a tomar el camión más o menos a la misma hora y de manera casual me lo volví a encontrar, sólo que esta vez él ya no se sentó junto a mí sino que se quedó parado en el corredor central, al principio se encontraba un asiento más delante de donde yo me senté, pues había pocas personas paradas, sin embargo, en cuanto el camión comenzó a llenarse (sobre todo al llegar a la Glorieta de El Álamo), él, de manera distraída se fue colocando junto a mí, hasta que estableció el contacto, pudiendo sentir a plenitud el tamaño de un miembro gigantesco recargado contra mi hombro, como palpitando por salir de un pantalón y que me gritaba:

– ¡Quiero tu culo!

Cuando llegué a la parada donde me bajaba, me puse de pie y pude notar como él me acariciaba, de manera distraída, las nalgas con una de sus manos. El caso es que a partir de ese día yo procuraba tomar el camión, en lugar de buscar un aventón con alguno de mis compañeros o maestros (sobre todo el Ingeniero Javier, esa es otra historia) y siempre me encontraba al muchacho quien incluso muchas veces me esperaba pacientemente, pudiendo disfrutar de una verga que palpitaba contra mi hombro. Nunca establecimos comunicación, él sólo me esperaba, nos subíamos al camión y se excitaba conmigo, todo era así de simple, hasta que un día se bajó conmigo y me acompañó hasta mi casa, siguiéndome a dos pasos, yo no le dirigí la palabra, simplemente noté que él iba detrás de mí. Del lugar donde me bajaba, hasta mi casa, caminaba tres cuadras, en aquella época eran calles sin pavimentar, con poca iluminación y, casualmente había una serie de casas a medio construir y que por lo mismo no se encontraban habitadas.

El caso es que un día, cuando iba detrás de mí, siguiéndome a la casa, me tocó el hombro ligeramente y me indicó a señas una casa en construcción, que estaba en penumbras, y aparentemente sin vigilante, yo lo seguí y nos introdujimos a la misma, no sin antes observar con cuidado que nadie nos observara. Cuando entramos, nos dirigimos a la parte más apartada donde él me tomó entre sus brazos y comenzó a acariciarme sin decir ninguna palabra, sólo escuchaba sus jadeos de excitación al tocar mi cara y cuerpo, restregándoseme, yo quise besarlo pero el se negó en redondo así que lo único que pasó es que permití que él tomara la iniciativa. En un momento dado me puso de frente contra una pared y comenzó a bajarme el pantalón, cuando lo hizo, se ensalivó la mano y comenzó a masajearme el culo, introduciendo y sacando un dedo, después dos y apretando su cuerpo contra el mío, sin dejar de jugar con mi culo, utilizando sus dedos, yo sólo podía percibir sus gemidos de placer, parecía que un animal me estaba jodiendo, realmente era impresionante escucharlo, además algo que me excitó sobremanera era su aliento contra mi nuca, es algo que volvería a repetir, sólo por el placer que representa.

El me tenía completamente controlado, yo quise dirigir mi mano y acariciar la verga que se restregaba en mi culo, pero él no me lo permitió, así que lo único que hice fue permitir que él hiciera lo que quisiera, no sin cierto miedo, pues en todas sus acciones sólo se notaba una ansiedad casi primitiva. El caso es que la verga que yo sentía contra mis nalgas era desde mi perspectiva, muy gruesa y gigantesca, pero no me estaba permitido tocarla y desde luego no la veía, sólo notaba la desesperación del muchacho quien se repegaba a mi cuerpo como si en eso le fuera la vida, pronto tuvo tres dedos dentro de mi culo y yo frenético, lo único que pedía era que me metiera el tremendo pedazo de carne que palpitaba contra mi culo.

De pronto una verga muy cabezona me tocó el culo y poco a poco inició la tarea de introducirse a mi culo, debo confesarles que fue una de las tareas más difíciles a las que me he enfrentado, pues me resultó muy dolorosa, sentía que me estaba literalmente desgarrando, cuando por fin pudo entrar, yo respiré no sin cierta satisfacción, pues lo que palpitaba contra mi culo, era verdaderamente grandioso, el muchacho comenzó la ardua tarea de meter poco a poco cada trozo de su verga hasta que por fin lo pudo realizar no sin cierta dificultad por parte mía, y eso que mi culo, desde mucho tiempo atrás, se había acostumbrado a recibir bombardeos de todo tipo, cuando el muchacho metió hasta el último centímetro de su verga se quedó quieto unos instantes que me parecieron eternos pues el dolor que sentía en mi culo era realmente notable, además yo estaba de puntas, porque el muchacho era más alto que yo, sin embargo cuando comenzó a moverse me sentí en la gloria, pues el roce hizo que mi excitación subiera al máximo.

Él estuvo alrededor de veinte minutos metiendo y sacando su verga de mi culo hasta que sentí como explotaba, pues sus jadeos y gemidos eran realmente notables, por un momento temí que algún vecino se acercara a indagar que estaba pasando, pude sentir como un flujo de esperma corría por mis piernas, yo tomé lo que pude con los dedos y los chupé con deleite, agradeciendo la oportunidad de contar con semejante semental.

El desconocido simplemente se limpió la verga de todo rastro y sin decir adiós me dejó solo en esa casa, todavía me quedé unos minutos recuperándome, saqué unas servilletas de papel y cuidadosamente me limpié todo rastro de semen, poniendo atención en mi culo, al que acaricié y agradecí por todo el placer que me proporcionaba. Cuando llegué a la casa me encontré con la sorpresa de que mis padres y hermanos menores no se encontraban pues habían ido al cine, sólo se encontraba mi primo Ignacio, quien acababa de llegar del trabajo y en cuanto me vio, empezó a sonreír y a masajearse la verga sobre el pantalón, diciéndome:

– ¿No quieres una ración de lechita, primito?

Yo desde luego no desaproveché la oportunidad, todavía excitado por la soberana cogida que había pasado, así que me dirigí al sillón donde estaba sentado y bajándole el cierre del pantalón comencé a juguetear con su verga, que no ocupó mucho para pararse y generosa ofrecerme un placer extra. Esa noche (como todas las demás) Ignacio traía muchas ganas de coger, así que nos fuimos a la recámara que compartíamos y procedió a meterme su verga, cuando vio que mi culo no le ofrecía mayor dificultad, me dijo:

– ¿Cuántas veces has cogido hoy, primito?

Yo le dije que sólo una, no hacía 20 minutos, a lo que él me dijo, sonriendo:

– Eres bien puto.

Yo desde luego sólo me reí, mientras él, completamente excitado Ignacio me metía una y otra vez la verga en el culo, que resentía sus embestidas, pues estaba fresca la violación-cogida de mi albañil, preguntándome con quien había cogido y si tenía la verga más grande que él (pocas veces me he encontrado con vergas más generosas que las de mi primo Ignacio, lo que he vivido con él merece muchas historias, que poco a poco les voy a contar, por otra parte yo no he entendido porqué los “mayates” tienen obsesión por el tamaño de las vergas de otros) A partir de ese día, durante poco menos de seis meses, casi todas las noches (entre semana) tuve la oportunidad de coger con dos garañones extraordinarios, por un lado un ilustre desconocido que me montaba sólo una vez para salir prácticamente corriendo y después con Ignacio, quien impaciente me esperaba en casa para juntar su leche con mi precioso semental albañil que me cogía en la casa deshabitada.

Sólo una cosa reproché al desconocido, pocas veces me dirigió la palabra, sólo recibía órdenes (que yo gustoso seguía), a veces me cogía de pie, a veces de perrito, o acostados en el frío suelo, muy pocas veces me cogió dos veces, nunca me permitió tomarle la verga con las manos o chuparla (cosa que me encanta), ni verlo a la cara, nunca supe cómo se llamaba y simplemente un día desapareció…

Una noche no volví a verlo, nunca supe que pasó con él, por unos días desconcertado estuve en la parada del camión esperándolo un tiempo, hasta que me convencí que nunca lo volvería a ver, cosa que me entristeció, tanto que esa noche ni siquiera quise coger con Ignacio, para frustración de él, lo que no me impidió ver cómo se masturbaba frente a mí, mientras me reprochaba lo que me estaba perdiendo.

Dudo que él esté leyendo esta historia, sin embargo quiero decirle que su verga desconocida, ha sido uno de los juguetes más maravillosos que he tenido a mi disposición, donde quiera que esté sólo le quiero decir, muchas gracias…

P.D.
He tenido sexo con desconocidos, pero pocos como ese albañil, mi primo Ignacio se encargó de consolarme, espero contarles pronto algunas de las historias que viví con él, en especial, la que nos tocó vivir en una aventura que tuvimos en la Sierra del Tigre, al sur del Estado de Jalisco.

Autor: Autlan

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

2 Comentarios

Dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.