Un profe muy querido

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Mientras le metía el pene por la vagina alcancé un tarro de vaselina y se lo empecé a untar por el ano, me salí de su vagina y se lo metí por el ano, entró aún más fácil que por su vagina, ella me dijo que le dolía, que se lo sacara, yo le pedí que aguantara, estuvimos un rato y ya cuando creí que le pasaba, me empecé a mover y ella a gritar de placer, le estaba rompiendo el culo y a ella le encantaba.

Es complicado de empezar a escribir la historia, pero te la empiezo a contar, todo comenzó cuando le daba clase, y ella me empezó a coquetear, además cuando me volteaba a escribir o a borrar el pizarrón, ella comenzaba a verter comentarios de mis nalgas, no creo que tenga unas muy grandes, pero eso si bien formadas gracias al fútbol, así pasó mucho tiempo y yo a veces la regañaba o la ignoraba, ya que decía algunas cosas en doble sentido, así pasó el tiempo, y ella obtuvo buenas calificaciones en mi materia porque en verdad se apuraba, y cuando estábamos a punto de salir yo le dije que si no quería probar si lo que me decía era verdad, y ella se sonrió y me dijo: Pudiera ser, estaría bueno, yo le pregunté de plano si había tenido sexo antes y ella me dijo que no, y también me dijo que tenía mucha curiosidad por probarlo.

Seguimos platicando en alguna otra ocasión, yo le marcaba a su celular, quedamos un día y por alguna razón no se pudo, quedamos al otro día y yo pensé que cuando le llamara me iba a decir que no había podido, así que a las 9 de la mañana como habíamos quedado le llamé y me dijo que ya estaba muy cerca del lugar en donde habíamos quedado que nos veíamos, yo aún andaba retrasado pues en el fondo creía que ella llegaría tarde o que no llegaría, aceleré las cosas y me fui por ella, cuando llegué ella me miró muy contenta y se subió a mi coche.

Ella es delgada y morenita, llevaba un pantalón de mezclilla y un top, se veía muy bien, ella se pasó al asiento de atrás de el coche y se ocultó para no ser vista por alguien que nos conociera, mientras escapábamos de la ciudad para irnos hacía Córdoba, a un motel que por fuera me parecía bonito y era nuevo, así que la invité allí, me detuve poco antes de salir a la carretera para comprar agua, refresco, chicles, lo necesario para no salir de la habitación en unas 3 horas.

Al llegar a este lugar, llamado Punto G, cubrí el pago correspondiente y entramos a la habitación, ella no había estado nerviosa durante el trayecto, pero al llegar si le noté que estaba algo nerviosa, la tomé de la mano y comenzamos a platicar, yo la escuchaba y comencé a acariciarla, no le pedí permiso, no le pregunté lo que quería, simplemente la empecé a acariciar por todos lados, mis manos recorrían palmo a palmo todo ese cuerpo virgen, sin explorar. Besaba, tocaba apretaba, recorría y volvía a hacer lo mismo, cuando noté que su temperatura era notable y se encontraba excitada empecé a desvestirla, empecé por retirar el top y me encontré con un bra muy bonito, parecía corpiño, no había quitado uno de esos, se amarraba por la espalda, así que la abracé y lo desaté… quedando a mi vista unos deliciosos pechos morenos coronados por unos deliciosos pezones que inmediatamente me llevé a la boca, ella no podía disimular que la estaba pasando muy bien y yo escuchaba su respiración entrecortada, por lo que yo procedía desvestirla totalmente para tocarla a placer por todos lados, con ayuda de ella retiré el pantalón y salió a la luz una bonita tanga que hacía juego con el bra, lo cual me excitó aún más, si es que eso es posible, le metía el dedo, le estimulaba el clítoris, le chupaba sus tetas, bueno me estaba dando un banquetazo y ella lo gozaba como nunca había gozado en su vida, y eso que lo mejor estaba por venir.

Después que notaba que su vagina ya se encontraba muy mojada y ya estaba preparada para comenzar su debut, yo la acosté cariñosamente en la cama y la seguí besando y tocando, me puse sobre ella y le comencé a pasar el pene por la entrada de su vagina para ponerla aún caliente y lo deseara aún más, yo se la pasaba por toda la entrada y jugaba con su hinchado clítoris, busqué en su mirada la aprobación para penetrarla mientras yo jugaba con mi pene que estaba paradísimo, ella tenía cerrados los ojos y sólo se dedicaba a gozar mis caricias, así que sin que me dijera un sí con la mirada, pero tampoco al escuchar un rechazo procedí a metérsela, la cabeza de mi verga encontró fácil alojo en su húmeda vagina, pero cuando intenté meter el resto encontré oposición, la oposición de un himen intacto que se encontraba a punto de desaparecer…

Casi no entraba, y yo no hacía más fuerza por que temía lastimarla, y ella me dijo que le dolía y decidí que debíamos parar, para no traumarla en su primera vez, yo me levanté a tomar agua y le ofrecí a ella, platicamos y luego seguimos cachondeándonos, me dijo que aún le dolía, le dije que no tuviera miedo, volví de nuevo a hacerle todo lo que antes, solo que esta vez estaba decidido a que entrara, la volví a acostar y se la puse en la entrada, ella tenía mucho miedo, yo le hablaba y le tocaba, y con la cabeza de mi pene le estimulaba el clítoris, se la fui metiendo de a poquito, hasta que encontré algo de resistencia y le dije, aguanta un poco más y le metí lo que faltaba, que era como la mitad.

Ya adentro esperé a que su vagina se acostumbrara al tamaño de mi verga y le dije al oído: Mi niña ya la tienes toda adentro a lo que solo atinó a decir un “Aja” que delataba el dolor y placer mezclados al mismo tiempo que estaba sufriendo, al ver que el dolor comenzaba a ceder se la fui sacando despacio y se la volvía a meter igual, despacio, así hasta ir tomando ritmo y ella comenzó a gozarlo más, me quité de encima de ella y me acosté a su lado y le pedí que ahora ella estuviera arriba de mi, ella me dijo que no sabía y yo le dije que yo le ayudaría a aprender, resopló un poco, lo pensó como un minuto y se puso encima mío, yo jugué nuevamente con la entrada de su vagina y empezó a dejarse caer, yo pude observar como mi verga desaparecía en el interior de su conchita que había dejado de ser virgen, aunque me llamó la atención que no había sangrado, a lo que le resté importancia.

Estuvo encima mío un rato, pero la verdad le faltaba ingenio, pero eso si la estábamos pasando muy bien, le dije que se bajara y la puse a la orilla de la cama, y yo de pie la comencé a penetrar muy fuerte de esa forma hasta poder arrancarle el primer orgasmo en su vida, casi al mismo tiempo me vine yo dentro de ella, me salí de ella y vi como se mezclaba el semen con un poco de sangre, me fui al baño y me limpié, le comenté que había sangrado muy poco, tras un poco de plática y comentarios del primer encuentro que acababa de ocurrir, volví al ataque y la volví a excitar, ella me tomó el pene en sus manos y logró que se me parara rápido, y como estábamos sentados en un recibidor del motel, allí mismo se la metí, como yo estaba sentado, le dije que se sentara sobre mí…

Estuvimos cogiendo un buen rato en esa posición, cuando sentí que algo caía sobre mis muslos, era un hilo de sangre que provenía de su vagina, le sugerí cambiar de posición y la puse en cuatro, la clásica de perrito, noté que ya era más su sangrado, así que procedí a darle duro, hasta provocarle un segundo y muy sonoro orgasmo, de manera deliciosa se contraían las paredes de su vagina y sus piernas le temblaban, como asustada de descubrir nuevas sensaciones, ella se metió a bañar, ya que ahora si el sangrado era abundante, ella salió de bañarse, yo solo me limpié y enjuagué bien el pene, ya que no tenía mucho tiempo, la esperé que terminara de arreglarse y le agradecí con un beso la experiencia compartida, y ella me dijo…no, esto lo tenemos que repetir, me encantó, quiero ser tuya muchas veces…

Bueno, pasó como una semana de nuestro primer encuentro, le volví a llamar y le dije que quería volver a verla y ella me dijo que también tenía ganas de estar conmigo y probar de todo, yo le pregunté que si estaba segura que de todo, y ella me respondió, si claro…de todo…

Llegamos nuevamente al mismo motel que la vez anterior, la desvestí igual que la vez anterior, muy lentamente y la acaricié por todo su cuerpo ya que la tuve completamente desnuda y le dije tenemos dos cosas que no hemos hecho, y hoy las haremos, mientras la acariciaba me las ingenié para alcanzar el control de la tele y encenderla, curiosamente se prendió en un canal porno que era precisamente lo que tenía en mente y salió la imagen de una chica que le chupaba una verga enorme a un fulano, y yo le dije, quiero que me hagas lo mismo, ella con cierto miedo me dijo, como que no se me antoja eso, pero yo le insistí y ella me la chupó por muy poco tiempo y me dijo que como que no le había gustado mucho, y yo le dije que quería más y que además quería cogérmela por el ano y me dijo, bueno eso sí, yo me puse como loco y volví al ataque, mis manos tenían prisa por devorar cada centímetro de piel, la besé por todos lados y ya que la tuve bien caliente intenté meter mi pene, pero noté que su vagina aún no humedecía lo suficiente, así que comencé a jugar con ella y le puse una rica chupada que a ella le estaba encantando y la dejé y así sin decirle agua va!…se la metí de un golpe, claro ya estaba muy mojada y ella lo disfrutó mucho y comenzó una rica cogida.

Luego la puse a la orilla de la cama y me puse sus piernas en los hombros y mientras le metía el pene por la vagina alcancé un tarro de vaselina que ya llevaba preparado y se lo empecé a untar por el ano y a meterle un dedo para ir preparando su esfínter, noté aumentar su excitación y le metí dos dedos, cuando noté que está listo me salí de su vagina y así de frente y con las piernas levantadas se lo metí por el ano, directo, entró aún más fácil que por su vagina, me imagino que por la preparación anterior y la ayuda de la vaselina, ella se sorprendió de lo rápido y me dijo que le dolía que se lo sacara, yo le pedí que aguantara un rato, que el dolor le pasaría rápido, así estuvimos un rato y ya cuando creí que le pasaba, me empecé a mover y ella a gritar de placer, le estaba rompiendo el culo y a ella le encantaba, no pude sostener esa situación por mucho tiempo así que me vine inundando su recto que escurría por sus piernas que temblaban de placer…de emoción…y de dolor…

Platicamos, nos abrazamos y decidimos meternos a bañar, pues el tiempo de retirarnos se acercaba, en el baño nos comenzamos a calentar por el contacto así que la cargué y me la empecé a coger de nuevo en la regadera, de manera deliciosa, pero por la posición pronto me cansé y la puse de espaldas a mi, parada y se la metí fue muy rico…muy violento…muy placentero, al cabo como de 5 minutos de mete y saca y las gotas cayéndonos sobre el cuerpo, los dos nos venimos al mismo tiempo de manera increíble…

Salimos del baño, nos secamos, nos vestimos y nos arreglamos a continuar la vida, por un tiempo no nos veríamos, pero lo divertido y rico, ya nadie nos lo quita…

Autor: El Fantasma

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Escrito por Marqueze

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