UN RETO PARA MUJERES

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Somos un matrimonio que vive en la Huasteca de México, tenemos quince años de matrimonio y casi ocho de noviazgo, eso ha provocado que nuestras relaciones se enfriaran de manera notable al punto de que tenemos relaciones cuando mucho una vez al mes. Ella casi nunca se excita pero cuando lo hace lo disfruta mucho y se calienta mucho.

El problema es que yo no la atiendo como se merece y si bien no me dice nada ni se queja creo que le gustaría disfrutar más. El caso es que si bien no la satisfago del todo, tampoco me gustaría que se la follara otro, por lo que se me ha ocurrido que una mujer la pudiera seducir por lo cual no sería infidelidad sino una aventura, al menos así lo veo yo.

Cuando hacemos el amor, tenemos fantasías yo le digo que si le gustaría estar con una chica y eso la excita mucho, mas cuando le describo que podría besar sus pechos y cuando le hablo de que metiera su lengua en su vagina y los pelos de ella se le enredaran en su boca y nariz tiene unos orgasmos fabulosos.

Así que imaginando esto pienso que ayudaría a una mujer a seducirla y eso lo describo a continuación:

Mi esposa es una chica de pecho generoso, pero bien puesto y muslos y nalgas bien provistas, tiene un cuerpo de esos que nos gusta a los hombres, la llamaré Paty para este relato y me imagino que Susy es la chica que contacto para que la seduzca.

Yo contacto a Susy y se la presento a Paty, luego las dejo en la casa y salgo a un mandado por lo que Susy aprovecha para seducirla y con el pretexto de que hace calor le dice que tome un baño. Paty es de boca ni grande ni pequeña, de labios ni gordos ni delgados, una cara redonda en la que la mandíbula le da una expresión de feminidad y dureza. Una chica morena, menuda, es decir, no muy alta y delgada, a pesar de haber tenido dos hijos no se le nota pues fueron partos naturales, su cara, su nariz y sus labios finos y alargados.

Caderas un poco anchas y cintura estrecha y nalgas firmes. Sus pechos son deliciosos, de esos que el pezón, plano sostiene la parte inferior del seno, volviéndolo casi plano. Pero cuando se paran los pezones apuntan rico.

Se bañan las dos a la vez Se desnudaron en el baño Allí estaban Susy y Paty, las dos, desnudas y las dos mirándose por primera vez, sorprendidas la una de la otra. Las dos se metieron en la ducha y las dos recibieron el agua templada, y utilizaron aquel jabón oloroso, delicioso, que hacía espuma.

Se ducharon rápido. Se aclararon el jabón del cuerpo, de la cabeza, y las dos desprendían un olor que las hacía sentirse más hermosas. Paty nunca había probado los labios dulces de una mujer. Sus labios se sellaron. Se besaron como si ambas estuvieran besando a un chico. Se miraron tras el primer beso para descubrir confusas la cara de su amiga. Sus cuerpos se arrimaron y se abrazaron y las toallas cayeron. Sus senos se fundieron y ambas sintieron la suavidad de la piel de la otra, el calor de sus senos, la dulzura de la carne tierna, los pezones erizadosque sobresalían como un grano de café en un baso de cacao. Unos pezones negros.

Susy decidió coger el pecho de Paty tiernamente Susy bajó su boca de labios rosas hasta los senos de Paty, que se los ofrecía sin moverse, sin inmutarse aparentemente, pero sin oponer resistencia. A Paty le excitaba la suavidad con que Susy le lamía los pezones, como si fuera un gatito que lamía leche.

Le excitaba el áspero contacto de su lengua, le excitaba la visión de aquella mano, de piel más negra que la suya. Susy, por su parte lo hacía sólo por el dinero, pues ella se consideraba pasiva y lo era. Las manos de Susy acariciaron de nuevo los pechos de Paty y sus bocas se fundieron. La lengua de Susy penetró la boca.

Susy volvió a lamer los pezones de Paty y pasó su mano inexperta por el sexo cubierto de vello negro, de vello fuerte pero suave, más suave que el de los hombres, más suave que los suyos. Y tocó el sexo de su amiga, más suave que todo lo que nunca había tocado. Llevó a la impasible Paty hasta el borde de la cama, en la que la sentó y se inclinó de rodillas hacia ella, rec

orriendo con su lengua una distancia que le pareció inexistente, hasta las ingles de ella, que se abrió de piernas al ver la trayectoria de la cabeza de Susy.

Y sentía la boca de Susy, posarse sobre su sexo, tímidamente, pero cada vez más convencida, hurgando entre los entresijos de la cabellera rizada que cubría su sexo, buscando un resquicio por donde romper su tirantez, hasta encontrar el clítoris, orgulloso y desafiante como la propia Paty. Susy tomó el clítoris entre sus dedos y puso la palma de su mano sobre el sexo de Susy. El botón del sexo aparecía entre sus dedos, rosa, brillante.

Lo lamió, sintió a Paty tensarse y notó que colocaba su mano sobre su cabeza. Paty comenzó a sentir la excitación de la situación y obsequiaba con su miel a Susy, que se embadurnaba la palma de la mano con su flujo. Susy agarró ambos muslos de Paty y la tiró hacia detrás, abriéndole las piernas todo lo que podía y lamiendo el sexo de ella en toda su longitud, con su lengua extendida totalmente, lamiendo su miel, que se mezclaba con la sensación algo electrizante de los rizos del vello de Paty.

Paty comenzó a sentir el calor, la excitación, la sensación en el vientre de querer romperse, la sensación en su sexo de querer aplastarse contra la cara de Susy. Las piernas aflojadas, los pezones como encendidos con el fuego del deseo. Se corrió en silencio, pero no pudo, por más que quiso, reprimir sus movimientos y toda la furia reprimida por intentar ahogar sus gemidos se fue en apretar su sexo contra la cara de Susy, a la que obligaba a permanecer así porque ya no sólo depositaba su mano sobre su cabeza, sino que ahora le agarraba de un mechón de pelo y tiraba de su cabeza contra su sexo.

Susy recibió el orgasmo de Paty con satisfacción y con alivio, pues como ya hemos dicho, ella era pasiva. Pero no pudo evitar cierta excitación por ver a su amiga disfrutar del orgasmo.

Mientras esto ocurría yo filmaba con mi cámara todo esto que pasaba en la recámara, es una aventura hermosa en la cual se descubre un mundo nuevo de emociones y sensaciones de amor y de placer.

Tanto me agradó que cuando se fue Susy yo le regalé mil dólares por descubrirnos el nuevo mundo.

Autor: Juanlocoxxx

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Escrito por Marqueze

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