Un sueño (…y más) hecho realidad

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Ante todo me presentaré diciendo que me llamo Juan, tengo 44 años, estoy casado y vivo a unos 20 minutos de la ciudad de Barcelona. Por supuesto, todos los nombres son falsos. Todo lo demás intentaré ceñirme al máximo a la realidad.

Deciros que mi mujer tan solo tiene que ver en esta historia en que por la falta total de deseo que tiene hacia el sexo, yo me prometí a mi mismo que la vez que tuviese la oportunidad de tener una amante o tener sexo esporádico no lo desaprovecharía.

María, la otra protagonista del relato, es una mujer poco más joven que yo. Es una belleza delgada, de una altura media, pechos medianos y un culito redondito y muy proporcionado a su cuerpo. Tiene también unas piernas preciosas y muy torneadas: hasta conocerla “bien” pensaba que su único vicio era el deporte…Ahora sé que tiene otro, jeje…

Pero si su cuerpo está más que bien para una cuarentona, lo que a mi me mata es su cara: tiene unos preciosos ojos negros y una sonrisa sincera y eterna, rodeada por unos labios que dan ganas de besarlos como si no fuese haber un mañana. Todo esto bajo una hermosa cabellera negra.

Yo deciros que soy alto, delgado, con el pelo castaño, ojos verdosos (no son de un verde muy intenso, pero tienen su punto) y diría que mi físico gusta a algunas mujeres, aunque a muchas les es indiferente…Es lo que hay y lo asumo. Mi polla, al contrario de muchos de por aquí, es normalita: 15 cm y (me la medí para la ocasión).

María y yo nos conocemos desde hace unos 9 años, ya que nuestros respectivos hijos siempre han ido a la misma clase en el colegio. Siempre hemos tenido muy buen rollo entre los dos, y hasta ahora siempre hemos podido hablar de cualquier cosa. Ella al igual que yo es bastante liberal y le gusta decir lo que piensa, aunque siempre con respeto. A veces ha dado la impresión de que podría haber algo entre nosotros; eran detalles sutiles, pero que me hacían pensar.

Su hijo y el mío son grandes amigos, y hasta juegan juntos al fútbol. Un día, precisamente en el fútbol nos juntamos los padres y madres con los niños y el cuerpo técnico y hicimos una comida en un restaurante después de un partido que jugamos un poco lejos de casa un sábado. Dio la casualidad de que ni Paco (el marido de María) ni Silvia (mi mujer) pudieron venir. Paco estaba con el otro hijo de ellos que también jugaba a fútbol y Silvia trabaja todos los sábados.

Los padres y madres del fútbol en general nos llevamos muy bien y más de una vez hemos hecho comidas todos juntos, donde las bromas de cualquier tipo están al orden del día. Así que estábamos los padres tomando café y algunas copa después de comer (los niños hacía ya un rato que habían salido a jugar), y sin saber como empezaron las bromas sexuales. Alguno dijo algo de haber por qué a las mujeres no os gustaba que los hombres nos corriéramos en vuestra boca. Las mujeres le dijeron de todo, aunque siempre entre risas. Alguno incluso dijo que “a la tuya no le gustará”, con la consiguiente mirada asesina de su mujer, las risas de los demás y el sonrojo de ésta. Entonces fue cuando María dice:

– El día que Paco se corra en mi boca, después se la echo yo en la suya, para ver si le gusta.

De nuevo más risas. Y en eso dije yo:

– Pues creo que se lo propondré a Silvia…y ya veréis que ni por esas.

Más risas.

Cuando eran las 4 de la tarde, paramos ya de beber y pedimos unos cafés y nos tranquilizamos un poco. Empezamos a hablar más del fútbol, política, crisis, etc. Teníamos que despejarnos y estar serenos, ya que después teníamos que volver a casa. Eran como las 7 cuando la gente empezó a marcharse. Yo fui al baño antes de ir al coche y me encontré a María que también iba al baño. Empezamos a comentar lo bien que había ido el día y cosas así. Cuando de repente, con una sonrisa maliciosa me dice:

– Esta noche ya sabes que le tienes que proponer a Silvia, jajaja.

– No es coña, ya se lo propuse una vez, y lo dicho…ni por esas.

– De verdad le propusiste lo de…(aquí me hizo un gesto sutil con la mano como de estar chupando una polla) y lo de después?

– Sí (contesté), y por supuesto ella se negó. Estamos mal compaginados…A mi me gusta probar cosas y ella siempre dice NO a todo lo que le propongo. En fin…

– Y a ti no te daría asco meter tu propio semen en la boca? (preguntó ella)

– Para ser sincero, un día lo oí lo de “beso blanco”, y no sabía que era: lo busqué y lo vi en un vídeo porno, e imagina como acabé…me excitó muchísimo. Así que sí lo probaría de tener la oportunidad.

Y si Paco te lo pide a ti, qué, ¿accederías?

– A ver, creo que al principio que me vaya todo el semen de golpe a la boca…no se…pero que se corra en otra parte y que coja un poco con la boca y luego nos besemos…Lo he pensado alguna vez y me da bastante morbo. Pero un día que le dije lo de antes, que si se corre en mi boca después le haría tragar a él el semen, me empezó con que vaya guarradas que digo y cosas así…Tú te crees que cara tiene. Se la tuve sin mamar un buen tiempo, jajaja.

– Jajajaja, es que parece mentira que no sepa con quien se la juega (respondí). Pues que quieres que te diga, a mi lo único que me falta es una voluntaria para probarlo. Y creo que me encantaría, de correrme en su boca, ir besándonos y compartiendo algo más que saliva, jajaja.

Alguien se acercaba y tuvimos que parar el tema, no sin antes intentar no dejar de pasar la oportunidad y le dije:

– Vaya con el oportuno…Bueno, tenemos que acabar la conversación y te contaré más cositas que me gustaría hacer y tú me cuentas las tuyas, vale? Jajaja.

– Eso está hecho, tenemos que quedar para tomar un café y hablamos de estos temas tan importantes, jajaja…Mándame un whatsapp cuando quieras.

– Hecho, jajaja.

– Jajaja.

– Tu riéte, que te lo digo en serio.

– Y yo, jajaj.

Nos metimos cada uno en su baño. Empezó a llegar más gente, así que cuando terminé me reuní con mi hijo que estaba con el hijo de María. Me preguntó por su madre y le dije que ahora iría hacia el coche. Así que los tres fuimos hacia el parking. Allí ya había gente que se iba y otros que se despedían. Llegó María, se junto con nosotros al ver a su hijo, se despidió de mi hijo dándole dos besos, mientras yo dama la mano al suyo. Al despedirnos ella y yo nos dimos también un beso, aunque yo me acerqué un poco a la comisura de sus labios. También ambos nos pasamos la mano por la cintura sujetando con más firmeza de lo que lo haríamos en una situación normal. Ella también aprovechó para decirme con disimulo:

– No te olvides del “café”.

Nos miramos un instante sonriendo y yo le guiñé un ojo como respuesta.

Durante el viaje de vuelta mi hijo tuvo que sacarme de mis pensamientos hablándome del partido y de otras cosas. Pero en cuanto llegamos a casa, con la excusa de que durante el trayecto hasta casa había sudado algo, dije a mi mujer que me iba a la ducha. Y allí me hice una de las mejores pajas que recuerdo.

Llego la semana siguiente y en el entrenamiento de los niños volví a ver a María. Sus hijos entrenaban a la misma hora, aunque eran de categoría diferentes. Cuando la vi, le dije:

– Bueno, ahora a la tarde yo no tomo café, pero sí que tomaría una cervecita. Te invito a lo que quieras.

– Yo también tomaré una cerveza. (Dijo con una sonrisa pícara)

Salimos del polideportivo donde los chicos entrenaban y nos fuimos a un bar que estaba un poco alejado, pero no mucho, ya que íbamos andando y a las dos horas recogíamos a los niños.

Nos sentamos en una mesa y pedimos las cervezas. No había mucha gente así que podríamos hablar discretamente pero tranquilos.

– Bueno, vamos al grano que no tenemos mucho tiempo, jajaja (dijo ella).

– Sí, que para hablar de lo de siempre ya tendremos tiempo, jajaja.

– Pues me sorprendiste mucho diciendo que serías capaz de tener “eso” en la boca. ¿Y de verdad no te daría asco?

– No, porque un día después de pensarlo mucho, y como estaba dispuesto a proponérselo a Silvia, me masturbé y probé un poco.

– Ostras, ¿y te gustó?

– No diré que me gustó, pero no me desagradó tanto como para si llegase el momento poder hacer un “beso blanco” y disfrutar del momento. He vuelto a probar mi semen alguna vez más y no pasa nada…

– A mi me jode mucho probarlo cuando Paco se corre, porque me fastidió mucho que piense que soy una guarra por querer besarle con su semen en mi boca, pero le parece bien echármelo todo encima.

– Hombre, ahí se pasó tres pueblos. A mi es que me parece justo…El sexo para mi es divertirse, experimentar y compartir TODO. Y él no quiere compartir, el solo quiere repartir, jajaja.

– Sí, menudo cabrón, jajaja. Oye, ¿y dices que visto eso en algún vídeo? ¿Dónde era, en internet?

– Sí, no hay mucha cosa…pero algo encontré. Si quieres ver alguna cosa me dices y te lo mando por mail.

– Nooo, que solo tenemos un ordenador en casa y a ver si Paco o los niños lo ven de casualidad…

– ¿No tienes mail?

– Mío propio no, Paco y yo compartimos el de casa y luego él tiene uno del trabajo.

– Podrías crearte una cuenta, te mando las direcciones de los vídeos y si miras la cuenta en “modo privado” y los vídeos también, nadie se dará cuenta.

– Buuuff!! Me estás liando, ni siquiera sé que es eso de “modo privado”, Juan. Yo la informática la justa…jajaja.

– Pues al final tendremos que ir uno a casa del otro y hacerlo ahí…con hacerlo me refiero a mirar los vídeos, jajaja…No seas mal pensada, mujer, jajaja. Bueno, mejor sé mal pensada, jajaja.

– Mira que eres, jajaja. Lo de ir uno a casa del otro…no es mala idea, aunque habría que tener muchísimo cuidado, ya que sin nada se puede montar una bien gorda…

– Desde luego, no podemos arriesgarnos a que nos pillen y hay que ser muy discretos, ya que, como dices, aunque no estemos haciendo nada, a ver como se quedan tranquilos nuestros respectivos si nos pillan al uno en casa del otro…

En estos momentos yo me notaba nervioso, emocionado y excitado. Creo que María también estaba nerviosilla.

– Yo ya sabes que no trabajo (dijo María), así que cuando mejor me iría sería a la mañana cuando los niños están en el cole y Paco en el taller, pero tú trabajas a la mañana, no? A la tarde, desde las 15:00 horas que Paco se va al trabajo y yo llego a casa de llevar los niños al cole hasta las 16:50 que voy a buscarles también podría. Y luego está el rato del fútbol, que tendremos como media hora para ir y volver y 1 hora y ½ mientras los niños entrenan. ¿Qué te parece?

– Pues lo del rato del fútbol puede estar bien. Yo a las tardes puedo los lunes, miércoles y viernes que Silvia va al gimnasio al mediodía. Desde las 15:00 hasta las 16:55 que voy a buscar a Fran (mi hijo) al cole tengo libre también. Tenemos esos dos momentos. Ahora hay que ver en que casa quedar. Yo creo que mi edificio al mediodía es bastante discreto. Más tarde, pues siempre suele haber más follón.

– La mía por discreta lo que quieras, ya sabes que al ser unifamiliar…O sea que como quieras.

– Hay que ver cual tiene mejor escapatoria en caso de urgencia, jajaja.

– Sí, jajaja, eso es importante.

– ¿Te parece que quedemos el este miércoles mismo o un poco precipitado?

– Vale. ¿Te vienes a mi casa después de dejar a los niños en el cole?

– Pues vale, ahí estaré. Si hay cualquier cosa nos mandamos un whatsapp y borramos enseguida el mensaje, te parece?

– Perfecto, no hay que dejar cabos sueltos, jajaja.

– ¿Vamos para el entreno, que dentro de poco saldrán?

– Sí.

El trayecto hasta donde los chavales entrenaban lo hicimos hablando un poco más del tema e intentando auto-convencernos de que tampoco hacíamos nada malo.

Recogimos a los niños y nos despedimos discretamente.

El resto del día, el martes y el miércoles a la mañana lo pasé con los nervios a flor de piel. Solo iba a enseñar unos vídeos, aunque pornos, a una amiga, pero en el fondo sabía que de tener la oportunidad me tiraría como un loco a por ella.

Por fin llegó el miércoles a las 15:00, y casi llegué antes a su casa que ella de dejar a sus hijos en el cole.

Vi que aparcaba el coche y me escondí; no quería darle demasiadas muestras de impaciencia.

A las 15:05 llamé a su casa y María me recibió con una de sus agradables sonrisas y rápidamente pasé a su casa. Nos dimos dubitativamente dos besos y fuimos hacia el ordenador. Me dijo que iba a tomarse un café y a ver si yo también quería. Le dije que sí y ella fue a prepararlo. Mientras me señaló en que habitación estaba el ordenador y que fuese encendiéndolo.

Cuando vino con los café el ordenador ya estaba encendido. Le enseñé como se abría una página web privada y de ahí me metí en mi correo. Ahí tenía los enlaces de los vídeos que quería enseñar a María.

– Para no perder el tiempo he escogido 4 que son bastante cortos, así puede ver bien que es un “beso blanco”. Si quieres ver otra cosa, me lo dices.

– No, no, ya está bien así.

Yo los había ordenado estratégicamente. En el primero, un hombre follaba a una chica estando ella boca arriba. Justo antes de correrse saca la polla de su coño y se corre en el estómago y tetas de ella. El hombre recoge un poco de semen con la lengua y besa a la mujer, con la que comparte el fluido.

– Así estaría bien para empezar (dijo María).

En el segundo, supuestamente un tío se había follado a dos chicas y al final ambas iban intercambiándose las mamadas a su polla. Finalmente él se corría, casi todo en la boca de una de ellas. Después ellas se intercambiaban el semen y se besaban lascivamente mientras se pasaban la una a la otra la leche.

– Caray!!! (Fue lo único que dijo)

En el tercero una chica de rodillas esta mamando la polla de un hombre. Cuando el se corre en su boca, ella tira de su brazo, le hace bajar y hace que se besen teniendo ella el semen en su boca. Él pone cara de asco y ella se ríe.

– Jajaja, eso le haría yo a Paco, jajaja.

– Jajaja…pondría la misma cara, jajaja.

– Seguro, jajaja.

En el cuarto vídeo un hombre está echado y con la piernas levantadas. Se está masturbando mientras una mujer madura le hace un “beso negro”. Él se corre sobre su propio estómago mientras ella le chupa el culo. Cuando acaba de correrse ella le recoge con la lengua todo el semen y después se besan. Aquí el hombre parece que le gusta. A mi particularmente es un vídeo que me pone mucho.

– Jodeeeé…(dice María). La escena es muy morbosa, pero da un poco de asco hacer eso, no.

– A mi también me parece muy morbosa, pero no sé que riesgos habría en eso, aunque supongo que tomaran todas las medidas de higiene necesarias.

– Supongo que sí…Pues bueno, ya he visto lo que es un “beso blanco”. Y me ha gustado, no te creas.

Ahora, yo el morbo lo encuentro en eso, en que sea un “beso blanco”, no que el tío se corra en tu boca y luego que te den.

– Podrías un día que Paco se corra coger un poco con un dedo y probar a ver que te parece el semen. Igual luego le convences…

– Que va, para esas cosas es muy “macho” y no querría nunca. Además me da mucha rabia lo que me dijo.

– Ya te entiendo.

– No, además si supiese que accedería me tragaba el orgullo, ya que me gustaría probarlo. Pero sé segura que nada de nada.

En este momento pensé en arriesgarme. Si era sutil, y conociendo a María, lo peor que obtendría sería una negativa seguida de unas risas. Y si me salía bien…el premio gordo!!!

– Pues si te puedo ayudar en algo, aquí estoy, jajaja.

– Peroooo qué dices? Jajaja.

– Eh, que tampoco te digo de que hagamos una locura…Solo que, mira, hay una cosa que nos gustaría hacer a los dos y nuestras parejas no quieren. Pues digo yo que ya somos mayorcitos y que la vida son dos días.

– Es que me da corte y es muy fuerte lo que me pides…Imagínate que alguien se entera…

– A ver que tampoco se tiene que enterar nadie. Tampoco te digo que nos veamos cada día, solo quitarnos el gusanillo.

– No es que no me apetezca, pero es que nunca le he puesto los cuernos a Paco…

– Yo tampoco a Silvia, pero esto tampoco creo que sea poner los cuernos, no crees? Bueno, piénsalo sin prisas y ya hablaremos.

– Bueno, sabes qué, que tienes razón…Pocas fantasías que puedo realizar pues una cosa que puedo…Cómo lo hacemos.

– ¿Qué quieres hacer, un “beso blanco” o probar el semen?

– Probar el semen sin más tampoco me hace gracia, no? Mejor un “beso blanco”, aunque eso ya casi puede llamarse poner los cuernos.

– Tómatelo como un experimento y ya está, jajaja.

– Sí, vaya experimento…

– Bueno, pues nada, voy a masturbarme. ¿Quieres verme?

– Bueno, como tú quieras…

– A mi me gustaría. Aunque así en frío…(era mentira, estaba ya muuuy caliente) Necesitaría un poco de motivación.

– Me da miedo en que estarás pensando, jajaja.

– Jajaja, bueno, yo creo que lo justo sería que los dos nos masturbemos, no?

– ¿Qué dices, Juan?

– Mira, primero, ¿tú te masturbarías delante de alguien que te está mirando y esa persona está vestida?

– Imagino que no.

– Y segundo, también estaría bien para cuando hagamos el beso tú estés excitada, no?

– Bueno, igual sí, pero es que me muero de la vergüenza.

– No creo que tu cuerpo sea para morirse de la vergüenza, María.

– Vaaale…Pero desnúdate tu primero.

Intenté desnudarme con calma. Había que parecer tranquilo, aunque estaba hecho un flan. Me desnudé y ahí estaba mi polla, algo morcillona y con líquido pre-seminal.

– Pues tan frío, tan frío no estás, jajaja (se río María)

– Bueno, ya sabes…Jajaja. Venga ahora te toca.

Miro la hora y dijo:

– Vale, son las 16:00, vamos al lío que si no no haremos nada. Espera que traigo un par de toallas para los sofás.

Al poco María volvió con un par de toallas. Las pusimos en los sofás y después ella se quitó primero el tejano que llevaba y se quedó con la camiseta que llevaba y unas braguitas, bueno, eso creía yo al principio que eran, ya que cuando empezó a quitárselas vi que era un tanga. Uuuff, que morbazooo…! Tenía todo el coñito depilado (más tarde me dijo que se lo había hecho hace ya unos años con láser).

– Eres preciosa, María.

– Gracias, pero estoy que me muero de la vergüenza…

– Tienes un cuerpo para lucirlo y para pecar, no para avergonzarte.

Diciendo esto yo comencé ya a acariciarme la polla. Ella al verme también empezó a tocarse: primero por su cuerpo, metiendo las manos por dentro de la camiseta y después las bajó para acariciarse primero el interior de sus muslos y para después comenzar a masturbarse. Poco a poco fuimos soltándonos de nuestro “corte” inicial y nos dejamos llevar. Ambos estábamos realmente excitados y estábamos disfrutando de nuestras respectivas pajas.

– Déjame verte totalmente desnuda (le dije).

Ella sonrió pícaramente y sensualmente se sacó la camiseta.

– Madreee mía (dije yo).

Tenía unos pechos medianos, bastante firmes todavía para una cuarentona y con una areola y un pezón oscuros que contrastaban con su blanca piel. El pezón era como un botoncito al que daban ganas de estirarlos con los dientes.

El verla totalmente desnuda, masturbándose y mirando excitada como yo lo hacía empezó a ser demasiado para mi.

– Uuufff, no tardaré en correrme, María!!!

– Aguanta un poco. Afloja la marcha…quiero que nos corramos a la vez.

Bajé un poco el ritmo, aunque la excitación de ver a esa mujer de ensueño que tantas veces había sido la protagonista de mis fantasías y mis pajas era demasiado para estarme quieto sin tocarme.

– Por favor, María, no tardes.

– Dame un minuto, Juan, enseguida estoy.

Al cabo de poco ella me dijo que me masturbara con fuerza, que enseguida se corría. Aceleré el ritmo y cuando ella dijo:

– Me corro, Juan, me corro…Aaaaah!!!

Yo también descargué todo lo que tenía dentro de mi. Sin duda la mejor paja que me había hecho hasta entonces.

– Ha sido una pasada, María.

– Yo también he disfrutado mucho.

– Bueno, ahora que, ¿te apetece probar mi semen?

– Supongo que todo esto ha venido por eso, ¿no? Así que vamos allá. Pero recuerda que tú tienes que meterte un poco en la boca, ¿vale?

Le enseñé mi mano derecha, con los restos de semen y me metí una porción pequeña pero bastante espesa en la boca. Le hice señas para que se acercase y ella vino. Que visión verla venir desnuda y con el brillo de la humedad de su corrida todavía en su coño y en sus muslos. Se acercó a mi muy despacio, mientras yo sacaba mi lengua. Ella acercó su cara a la mía y muy tímidamente saco también la suya. Al hacer contacto nuestras lenguas mi polla dio un pequeño bote. Ella recogió un poco de semen, lo saboreo, volvió a coger algo más y repitió la acción.

– No está mal…(dijo).

Y entonces hizo algo que fue el detonante para lo que ambos tenemos ahora: se agachó primero a mi vientre y con su lengua lamió mi estómago limpiando todos los restos de semen que tenía. Pero no contenta con eso, agarró mi verga, que aunque ya no estaba en su máximo esplendor todavía estaba algo erecta, la lamió con la lengua y recogió de aquí también todo el semen. Hecho eso acercó de nuevo su boca a la mía y nos fundimos en un beso apasionado, mientras nuestras lenguas intercambiaban el espeso líquido de mi polla. Estuvimos así un buen rato, mientras ambos aprovechábamos para tocar el cuerpo del otro. Por primera vez pude acariciar su suave piel, su sensual espalda, sus duras tetas, su redondo culo y el todavía húmedo coñito…Toda ella era magnífica. Mientras tanto ella hacía lo mismo y no paraba de tocarme con sus inquietas manos, y mi pene, que era consciente de ese extraño tacto de nuevo se puso duro como una roca.

Poco a poco el semen fue despareciendo en nuestras bocas. Nos separamos poco a poco, no queríamos dejar de besarnos.

– ¡¡¡Que pasada, ha sido increíble!!! (dije yo).

– Reconozco que a mi también me ha gustado mucho.

– Vaya, ya se ha notado, jajaja.

– A ti sí que se te ha notado (dijo agarrando y dándole un ligero meneo a mi polla).

– Pues este tampoco ha disimulado mucho, eh? (dije acariciando su coño).

– La verdad es que limpiarte me ha puesto super-cachonda.

– Pues si nos damos prisa podemos repetirlo (eran las 16:20, teníamos media hora), pero esta vez cambiaremos los papeles (dije esto aumentando la intensidad de mi caricia en su vagina).

Ella lo entendió, volvió a agarrar mi polla y empezó a masturbarme. Estuvimos masturbándonos y besándonos durante unos 5 minutos cuando le dije:

– Déjame que me tumbe y pon tu coñito en mi cara.

Ella entendió de inmediato que lo que yo quería era hacer un 69, y ambos empezamos a hacer un buen trabajo bucal. Yo aproveché también para tantear que le parecía que de vez en cuando le acariciase con la lengua y con algún dedo su ano. Ella aumentó el sonido de sus gemidos.

-¿Te gusta que te acaricie ahí?

– Mucho (gimió).

– ¿Quieres que te meta un dedo?

– Vale, pero despacito, eh!

– Déjame que primero lo lubrique bien. Moja un dedo si quieres y métemelo dentro tú también.

Ambos humedecimos un dedo con saliva (yo también se lo mojé con la lengua y con lo flujos de su coño) y lo metimos en el ano del otro mientras ella seguía chupándome la polla y yo su rajita. Estábamos los dos teniendo una de las mejores experiencias sexuales que nunca habíamos tenido, por lo menos hasta entonces.

Esta vez fue ella la que me preguntó si me faltaba mucho, que ella casi estaba. Le dije que aumentase el ritmo que enseguida estaría.

Pasados un par de minutos oí como ella jadeaba más fuerte y movía frenéticamente sus caderas…Yo creo que se había olvidado que yo estaba debajo. Al notarla tan cachonda por su orgasmo yo también empecé a correrme dentro de su boca. Ella también se corrió como una fuente dentro de la mía. Ambos limpiamos los genitales del otro a base de bien, y aunque nos costaba movernos por el fuerte orgasmos los dos queríamos comernos la boca e intercambiar de nuevo fluidos, pero esta vez además con los suyos. La mezcla de sabores a los dos nos pareció bestial…No teníamos tiempo para más, pero poco nos habría importado comenzar otro asalto.

No nos daba tiempo ni a ducharnos, teníamos que ir a recoger a nuestros hijos. Nos limpiamos un poco mientras comentábamos lo que acababa de pasar. Ella me dijo que aunque yo le gustaba nunca se había planteado en serio nada conmigo, ya que tenía miedo a lo que una relación paralela pudiera ocasionar en su vida. Pero que después del día del fútbol y desde nuestro encuentro en el bar sabía que algo pasaría…Cuando quedamos para ir a su casa tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para prepararse, pero después de lo que pasó lo único que quería era repetirlo. Para los dos había sido como una liberación y ambos encontramos en el otro nuestra media naranja sexual. A partir de ese día hemos quedado más veces, nos hemos contado nuestras fantasías más sucias y no tenemos ningún problema en ello: si le cuento una fantasía y a ella le atrae, lo probamos; si no le gusta, no pasa nada, y viceversa. A veces hacemos sesiones sado-suaves, en la que la yo soy su amo, en otras ella es mi ama: le encanta correrse haciéndome un facesitting mientras me tiene inmovilizado. Nos damos bofetadas controladas. Un par de veces hemos hecho algún tocamiento en público. Nos gusta escupirnos a la polla o al coño o intercambiar nuestras salivas. Hacemos sexo anal. Por el coño le meto todo el puño, por el culo de momento solo 3 dedos y ella a mi también. Un día le dije de hacer un trío con otra chica y ella me dijo que de momento no, que tiene una fantasía pero todavía no está preparada mentalmente, y yo no sé si lo estoy: su fantasía es tener dos pollas a su disposición, jugar con ellas, intentar meterse las dos en la boca estando los dos en el suelo tumbados y con nuestras pollas una en contacto con la otra. Después sentarse ella sobre las dos vergas y metérselas por el coño. Esto lo vimos en un vídeo que yo me bajé al móvil y le pone super-cachonda. Yo no tendría problemas en hacerlo, salvo porque el vídeo era de una chica, un chico y una trans, y ella de hacerlo lo quiere hacer así, con todas las consecuencias. Bueno, lo vamos hablando…

Bien, ya acabo con el tocho. Como veis nos gusta el sexo sucio y algo duro. He descubierto en María una bomba sexual con la que ser yo mismo y a ella le pasa igual. Nos gustaría que nos escribieseis con vuestras opiniones, experiencias similares, chicos y chicas a los que también les pone hacer cosas como un Beso Blanco, por ejemplo. También si hay alguna chica, chico o pareja que haya participado en un trío con una trans que nos contase su experiencia, sobretodo si eran heteros antes del encuentro. Cualquier cosa que deseéis contarnos, aquí estamos.

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