UN TRIO ESPECIAL

Me encontraba de nuevo en tu casa.. esa que por semanas había estado visitando para terminar indefectible sobre tu cama dando rienda suelta a la aventura de descubrirte, de incontables tardes de gemidos y galopes frenéticos como si no nos importase que al otro lado de la ventana la vida se deslizase con su habitual monotonía, nosotros estábamos en la nuestra, nuestra reunión de a dos que siempre terminaba en un coro de gemidos quizás demasiado estridentes para esas horas.

Pero esta vez, algo había cambiado, aunque ahí estaban tanto tu amplia sonrisa como ese vestido rosa que ya tan hábilmente he aprendido a quitarte, en la mesa las mismas copas de vino con las que acostumbras a agasajarme, esas que nunca terminamos… pero esta vez hay algo distinto, ahora son tres las copas servidas que descansan sobre la mesa ratona de madera oscura.

Así fue que conocí a D. después de muchas visitas concedidas solo por su ausencia, él estaba ahí, sonriente también, quien sabe que cosas le pasarían por la cabeza en esos momentos, seguramente se habría formado una idea de mi tal vez demasiado distinta a como me veía en persona, tal vez no… seguramente esas historias que le contabas acerca de mi es los momentos más íntimos, erizándolo con tus susurrantes palabras al oído, excitándolo con nuestras proezas. D. disfrutaba en la misma cama del buen sexo y las historias que C. le contaba.

Sin duda D. batallaba contra muchas cosas en su fuero interno, pero al estrecharnos la mano despedía una paz realmente reconfortante, mi mano estaba sudorosa victima de mi vergüenza, pero asumí su postura bonachona y los tres nos sentamos en el sofá, y vos en el medio como para quebrar lentamente el hielo.

Estabas radiante, hasta parecías una colegiala, efusiva, llena de energía y simpatía.. por un buen rato fuiste el alma de la reunión, tratando de despertarnos de nuestra turbación… las carcajadas no se hicieron esperar y el reloj comenzó a avanzar con su cruel recuerdo de que el tiempo se nos acaba y la noche se acorta y nosotros ahí en el sillón, aún sin saber comocontinúa esto.

Parecería terminar en una reunión tranquila de tres, charla, buen vino y mucha camaradería, pero inesperadamente, casi desencajando con el clima nos reclamas que aquí nos reunimos a disfrutar también de otra manera y propones un sencillo juego de cartas, pero con prenda…

Misteriosamente, los hombres estamos destinados a no ser afortunados en el juego y en un rato, entre risas y juerga ambos terminamos solo con el slip encima mientras vos reís, festejando tu suerte de tener a dos hombres, uno a cada lado casi completamente desnudos. E increíblemente solo has perdido los zapatos…

Le toca perder a D. y quedar completamente desnudo, pero esta vez me decido a no quedarme atrás y propongo que ambos nos quitemos lo que nos queda, risas de C. que disfruta tan solo con imaginarnos así…

Pasamos de la imaginación al hecho y tus ojos nos recorren del uno al otro, con mirada golosa observas nuestros penes al alcance de tus manos. Te preguntas por donde empezar… ambos decidimos dejarte hacer como más desees y es así que cada una de tus manos acarician un falo en una imagen increíblemente erótica, dos penes creciendo bajo las caricias de tus dedos, el calor de la carne y la dureza que van adquiriendo te excitan, hace que te de vueltas la cabeza hasta que quedas completamente ida, perdida en un laberinto de sueños eróticos que deseas llevar a cabo.

Te quitas la ropa, aún con más celeridad que en nuestros encuentro y te encuentras como nosotros totalmente desnuda, excitada, con los labios húmedos y deseosa de cabalgarnos, de tenernos a ambos para ti solita.

Sentada sobre D., sientes su pene apoyado bajo tu vulva, te hamacas sobre él deseando que te penetre, cosa que D. no demora en hacer, sumergiéndose en tu concha húmeda, llena de deseo. Miro la imagen extasiado, tú tan pequeñita montando a ese hombre casi del doble de tu tamaño, bamboleándote sobre su cadera, hundiendo hasta el fondo esa verga enorme, tu c

abeza hacia atrás, tus manos en sus hombros y tu mente completamente perdida…

Ambos nos damos cuenta de ello y decidimos en complot secreto, hacerte gozar de las maneras más inimaginables y perversas, D. te levanta y te lleva hacia la cama, yo los sigo…

Aún sin dejar de penetrarte él se sienta sobre la cama contigo encima y ambos se dedican a un trote cada vez más entusiasta, menudo espectáculo para mis ojos ver tu cola temblar al ritmo de las estocadas… deseo participar del juego pero no me animo a romper el ritmo.. espero. Tal vez solo fueron segundos hasta que creí oír tu voz desencajada llamándome, pidiéndome que te la metiese por el culo, aún suenan en mi cabeza esas palabras: metémela ahora J. metémela toda en el culo y yo que no me hago esperar… vuestro ritmo se detiene prácticamente por completo mientras apoyo el glande en la entrada, entra casi sin dificultad, estás tan mojada que más lubricación esinnecesaria y poco a poco desaparece mi pene dentro.

Que imagen para el recuerdo, si alguien hubiese retratado ese momento… vos chiquita metida entre nosotros, rozándonos piel con piel, sintiendo nuestros pechos en tus tetas y en tu espalda y nuestras vergas dentro, llenándote toda de placer. Pero no encontramos la forma de retomar el ritmo sin arriesgarnos a perder esa unión, hasta que propones que nos quedemos quietos y sos vos la que empiezas con el lento vaivén de tus caderas, apoyando las manos en el pecho de D.

Placer para tus sentidos al retroceder y sentir como ambas vergas se hunden en tu cuerpo, gemidos de placer estallan en tu garganta y tus orgasmos que se suceden uno tras otro empapándonos, esas cuatro manos que te acarician solo hacen que pierdas más el control y los susurros de D. diciéndote cosas eróticos son el condimento ideal de la fiesta.

Perdemos el control, casi te hacemos daño demandándote más, más rápido a medida que sentimos que ya es imposible impedir la eyaculación, primero estallo yo dentro de tu ano, tal vez la culminación de este sueño ha hecho que no pudiese controlarme más y te inunde de semen que sale y moja tu concha y la verga de D.

Él tampoco resiste más y su verga lanza chorros en tu interior que se mezclan con tus jugos como tus gemidos se mezclan con los de el en este tu último orgasmo antes de caer los tres sobre la cama, riendo a carcajadas y ya imaginando como seguir el juego, juego que sin duda será aún más exquisito cuando sea tu lengua la que nos recorra ahí tirados en la cama…

Autor: Javichouy javichouy (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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