UN VIAJE INTERPROVINCIAL

viaje interprovincial

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Desde los tiempos en los que estaba en la universidad siempre viajaba regularmente de Lima a la ciudad de Arequipa y viceversa, debido a que entré en la U en Arequipa y continué en la capital peruana. Motivo por el cual siempre aprovechaba las vacaciones para viajar a la otra ciudad, dependiendo la ciudad en la que estaba estudiando en esos momentos ya que tenía varios amigos y alguna novia en ambas ciudades. También les cuento que siempre usaba la misma empresa para viajar, por lo tanto ya me conocía a casi todos los chóferes de la empresa y con casi todos me hice amigo, ya que por el hecho que en los viajes yo nunca podía viajar, me metía a la cabina del piloto y les hacia la conversación, bromeábamos y a ellos le gustaba que yo los acompañe porque así se distraían un poco y de paso que se reían de las sonseras que casi siempre yo hablo cuando estoy con ganas de jorobar.

Habían 3 choferes con los que logré hacer mucha química, Matías, un chofer de aproximadamente 35 años, Gonzalo, un moreno dicharachero y Dn. Andrés, un señor que me imagino que tendría en aquellos tiempos algo de 50 años aproximadamente.

Matías por ser el mas joven de todos era con el que mejor me llevaba. El día que sucedió la historia que les voy a contar, inclusive ni siquiera había comprado el pasaje, lo iba a hacer en la misma agencia y no lo compró mi tío con anterioridad como lo hacían antes. Al llegar a la agencia me encontré con Matías que esa noche no iba a trabajar porque le habían dado 1 semana de permiso en la empresa para que viaje a la ciudad de Ica (casi punto medio entre Lima y Arequipa) para que vaya a ver a su esposa y su hijo recién nacido. Motivo también por el cual estaba un poco picadito y para no ocasionar problemas con los pasajeros, ya que estaba prohibido que suban a los ómnibus pasajeros en estado de ebriedad, estaba esperando el último carro que salía en la noche y tenia menos pasajeros, por lo tanto menos equipaje en la bodega, para así poder viajar ahí sin ocasionarle problemas a la empresa. Como yo le dije que no había comprado pasaje todavía me sugirió que porqué no mejor lo acompañaba en la bodega, así me ahorraba la plata del pasaje y de paso le hacia compañía, ya después al llegar a la ciudad de Ica (4 horas de Lima) ya podía ir en la cabina con los chóferes que también eran mis amigos. La idea me pareció genial (sobre todo por ahorrarme la plata del pasaje, y acepté acompañarlo a tomarnos un par de cervezas en una tienda que estaba frente a la agencia. Matías era una persona muy divertida, y bromeando y tomando nos tomamos 6 cervezas, yo ya estaba un poco picadito también y cuando así que Matías se sacó la camisa y me dijo que si quería que también lo haga yo. Además, olvidé contar que estaba viajando por la vacaciones y casi todo el viaje uno lo hace pegado a la costa, o sea que ya se imaginarán el calor que hacia dentro de la bodega, así que también me quité el polo y estuvimos así terminando nuestras cervezas, ya más o menos una hora después, debido a que el calor aumentaba un poco Matías decidió sacarse también el pantalón, situación que yo también imité porque de verdad que ya estaba sudando bastante. Solo en calzoncillos nos terminamos nuestras cervezas y yo ya estaba muy movidito, motivo por el cual Matías me abrazó para que no me caiga y una vez en sus brazos no se que fue lo que me pasó, la cosa fue que me sentía súper bien, protegido y el aliento de Matías que me tocaba la cara cada vez que él me hablaba, me comenzaron a doblegar un poco, sobre todo cuando en una de esas, Matías me dio un tremendo beso con lengua que aparte de dejarme casi sin respiración, ya de por si aflojó el poco sentido común que yo tenia y solo me dejé hacer.

Matías comenzó a besarme los lóbulos de las orejas, el cuello, el pecho, bajaba poco a poco y me lamía las tetillas, yo solo me dejaba hacer y casi sin darme cuenta comencé a gemir como gata en celo, el dobló la caricias y bajaba su lengua por todo mi cuerpo, hasta que llegó a mi pinga, bajó los calzo

ncillos y me dio un lengüetazo por toda la cabeza del pene, que me hizo estremecer, estuvo lamiendo y chupando mi pene hasta que ya casi cuando estaba por acabar, el se paró en seco y me dijo que porque yo no le hacia lo mismo, me pareció algo razonable en ese momento y así sin saber hacerlo nos pusimos en posición de 69 y comencé a chupar su verga que era mucho mas grande y gruesa que la mía. No me daba cuenta en esos momentos, pero Matías había dejado de chuparme la verga porque empezó a enseñarme como hacerlo de la mejor manera. De vez en cuando me pasaba la lengua por la cabeza de mi pene y poco a poco me levantó un poco las piernas y comenzó a pasarme la lengua por el orificio del culo. Yo al sentir su lengua hurgando en mi culito, terminé de perder la razón y comencé a gemir como puta, me entregué del todo y sin querer me prodigué en chuparle como loca la verga, no se como lo hacia pero a Matías le encantaba como lo hacia y poco a poco me comenzó a meter un dedo, después dos, y a mí al comienzo medio que me dolió un poquito, pero después sentía muchas cosas que me tenían en una nube, me sentía en el cielo, ya no razonaba, solo me dejaba hacer y gemía cada vez mas fuerte, después de un rato, Matías me dijo que parara que todavía no quería terminar y me acostó con la mirada al frente, me levantó las piernas y me siguió comiendo el culo cada vez con mas fuerza. Yo gemía cada vez mas fuerte y en un momento no se como me salio un métemelo por favor. Parecía que eso solo esperaba Matías porque inmediatamente colocó la punta de su verga en mi culo y comenzó a empujar lentamente al principio hasta que me acostumbrara y una vez hecho esto, comenzó a bombearme con fuerza, yo ya no solo gemía sino que gritaba como loca pidiéndole que me rompiera el culo todo lo que quisiera. El me decía yo sabia que tenias un culo riquito, hace tiempo que Ronzalito y Dn. Andrés te habíamos echado el ojo, que rico te mueves, se ve que te gusta la verga, chiquita, sientes mi verga partirte en dos?, así muévete, muévete&, y yo solo gritaba así, suponíamos, tiene un culito riquísimo, y si quieren es todo suyo”. Yo miré asustado a Matías, pero Dn. Andrés me calmó diciéndome que ellos 3 eran de confianza, que lo que pasó iba a ser un secreto entre los 4, pero que desde hace tiempo me “habían echado el ojo”, y que cuando Matías propuso que yo viaje en la bodega ellos sabían que al final él me iba a seducir.

Lo curioso fue que eran tan buena onda que al final me terminé tranquilizando con ellos, me hicieron sentir bien, pero casi me desmayé (aunque después lo gocé) cuando Gonzalo propuso que como nos quedaban 14 horas de viaje cada 3 horas se turnaran ellos para acompañarme en la bodega. Así que se imaginarán lo bien que lo pasé con los 3 en ese viaje. Demás está decirle que nunca más pagué pasaje para viajar pero lo mejor de todo fue que cumplieron con su palabra y fue un secreto que compartíamos los 4 cada vez que yo viajaba, y nadie más se enteró en la empresa de nuestras aventuras “bodeguísticas”Espero que les haya gustado esta historia, tengo muchas más para contarles siempre y cuando me escriban a mi correo y me digan que tal les pareció mi historia.

Autor: Richard barlovento_aqp67

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Escrito por Marqueze

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