UNA AMIGA DE MI MADRE

Bueno como toda historia tiene un comienzo y un final, mi historia se remonta a mis 18 años, todo comienza al llegar una bella dama a casa de mis padres la cual se estaba separando de su actual pareja por problemas personales que no vienen al caso que comentemos, bueno estaba yo tomando el desayuno cuando cerca de las 10.00 h.

Llega mi madre de su trabajo (mi madre era enfermera y su actividad la hacía en turnos) con su amiga, una mujer más bien madura con unos senos grandes y redondos, vistiendo unos jeans ajustados a su cuerpo y con una blusa delgada casi transparente lo cual me permitían ver su busto.

Hola dijo ella me saludó con un beso en la mejilla y me dijo mi nombre es Javiera tú debes ser Ignacio tu mamá me a hablado mucho de ti, pero ya tendremos tiempo de conocernos. Pasaron los días y las semanas hasta que uno de tantos días llega Javiera sola a la casa porque a mi madre la habían cambiado de turno, conversamos largamente sobre distintos temas, yo me las arreglaba en el estudio para salir y coincidir con sus turnos y poder esperar a Javiera en casa, bueno pasaron unas semanas y con Javiera nos hicimos muy buenos amigos, uno de tanto fin de semanas en el cual mi madre se encontraba en turno de noche mi querido padre se juntó con unos amigos a jugar unas manos de pocker y tomar unas cuantas cervezas, lo cual a mi querida amiga Javiera la puso muy nerviosa, ya que como todos sabemos nosotros los hombres con unas copas de más nos ponemos un tanto desinhibidos hacia las mujeres.

Siendo como las 21:00 h yo me encontraba en mi dormitorio acostado ya que como al día siguiente me tocaba jugar baloncesto no podía trasnochar mientras me quedaba dormido junto con los acordes de soda estéreo entró Javiera a mi habitación, la noté bastante intranquila, me senté en mi cama y le pregunté qué le pasaba, mientras tanto ella se sentaba a los pies de mi cama y con una voz un poco temblorosa me decía que estaba un tanto nerviosa, ya que mi padre y sus amigos estaban muy bebidos, y le habían dicho unos cuantos piropos, me pidió si podía acostarme en la cama desocupada que estaba en su pieza, ya que ella podría dormir tranquila.

Me levanté rápidamente, yo vestía un pijama corto de color azul lo que hacía notar mis piernas torneadas por la actividad deportiva que hacía y unos brazos bastante fuertes como para abrazar a esa belleza la cual me invitaba a su dormitorio, increíblemente vi como sus ojos me recorrían cada centímetro de mi cuerpo, como que me desnudara lentamente con su boca, pero inmediatamente pensé son cosas mías. Rápidamente sin que nos vieran los amigos de mi padre nos fuimos a su pieza y ella puso llave a la puerta y me indicó que me recostara en esa cama para dormir.

Ella se encontraba con una polera muy ajustada la que hacía ver sus pechos grandes y erectos junto con un pantalón de tela el que mostraba sus grandes muslos y un trasero que cualquiera quisiera probar, mi polla empezó a crecer lentamente hasta quedar a punto de reventar al contemplar cómo se desabrochaba lentamente el botón de su pantalón, espera me dijo ella, ¿qué estás mirando?, date vuelta para poder cambiarme, me tapé con la sabana de mi cama pero como había una luz que daba justo a su espalda podía divisar toda su encantadora silueta.

Lentamente bajó el cierre de su pantalón el cual cayó suavemente al suelo, luego se sacó su polera dejando al descubierto unos tremendos senos redondos, no me quedó muy claro qué camisa de dormir se puso pero sí era corta, ya me dijo Puedes respirar, estoy en la cama, comenzamos a conversar sobre cosas triviales, nos quedamos unos minutos en silencio el cual rompió haciéndome la pregunta que cualquier mortal hubiese querido que se la preguntaran. ¿Cómo te gustan las mujeres? Yo con voz temblorosa más que de miedo de ansias le contesté no se, creo que rubias, no, me dijo ella, me refiero a cómo te gusta hacer el amor, no sé, le dije, nunca he hecho el amor, se sonrío un poco y me dijo, pero supongo que si has besado alguna mujer y

acariciado, sacando un poco mi machismo adelante le dije varias veces, qué curioso me dijo, yo nunca he estado con un chico virgen.

Mi polla no daba más, estaba que reventaba y no sabía cómo abordarla, en un segundo se levantó de su cama y me dejó ver la mujer más maravillosa que pudiera conocer algún mortal en la tierra, estaba con un baby doll blanco con medias a su muslo, con porta ligas del mismo color, no sé qué cara tenía, me dijo levántate, accedí lentamente, mi verga sobresalía de mi pijama, ella se dio cuenta, quedamos frente a frente como con 10 cm. de distancia, mi respiración no cesaba de aumentar, mi corazón latía cada vez más fuerte, sentía su respiración en mi pecho, sin poder contenerme le tomé su cara y junté sus labios a los míos, junto con eso sentí su lengua que entraba a mi boca y jugaba dentro de mí.

La excitación era cada vez mayor, me tomó de los hombros y me pidió que me acostara en su cama, sentía sus manos cómo recorrían mi cuerpo que ya estaba desnudo, su mano derecha se apoderó de mi verga y empezó un movimiento ascendente y descendente, estaba que explotaba, me tomó una de mis manos y me acercó su busto, era suave y a la vez duro, que excitación, era como estar en el cielo, empecé a besar esas tetas grandes y firmes, eran como miel para mi paladar, de pronto me tiró contra la cama y se subió encima mío, con su mano izquierda tomó mi verga y la introdujo en su concha que estaba mojada, qué deleite, empezó con unos movimientos suaves y circulares, ella gemía y se mordía los labios, se quedó paralizada, arqueó su espalda luego gimió, gritó, me enterró sus uñas en mi pecho y junto con dar un aullido sentí cómo se mojaba, cayó sobre mi dorso y me besó fuertemente, me miró con cansancio, se recuperó sobre sus rodillas y me dijo, chico te has portado bien y te mereces un premio.

Tomó mi pene con sus dos manos y comenzó a mamármela, me succionaba como una aspiradora, qué deleite sentía, mis piernas se apretaron, ella sintió mi calentura y comenzó a mamármela con mayor rapidez yo no pude aguantar más y llené su boca con mis espermas, acabé dos veces y ella seguía chupando, luego me dijo que me vistiera y me cambiara de cama, esto marcó una de tantas noches en las que hicimos el amor.

Autor: jvargasm1

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UNA AMIGA DE MI MADRE – Cuarentona necesitada de sexo

El relato que os cuento ahora pasó hace bastantes años, mi madre tenía una amiga, se llamaba Macarena, tenía cuarenta y dos años, con el pelo largo, moreno y liso, de 1,66 de estatura, un cuerpo bastante cuidado gracias al gimnasio, delgada y fibrosa, con una cara bella, unos pechos medianos pero firmes al igual que su culo. Ella solía venir a mi casa a visitar a mi madre de forma bastante habitual, era separada, yo la saludaba, aunque tampoco tenía una relación muy extensa.

Un día, me preguntó si entendía de ordenadores, porque tenía uno para cosas del trabajo en casa, y le había empezado a dar problemas y no sabía que le podía pasar. Mi madre no estaba, ya que se encontraba en la cocina, Macarena entró en mi habitación a preguntármelo, pero nunca había visto así a la amiga de mi madre, ya que tenía su mirada insinuante clavada en mí. Yo le respondí que sí, que podía mirarlo, y ella me respondió que muy bien, que ya me recompensaría con algo, a la vez que me guiñaba un ojo, me quedé callado, y ella me dio su dirección.

Fui a su casa a la mañana siguiente para arreglarle el ordenador, cuando llegué me recibió con una bata, como si se acabase de levantarse aunque era mediodía, me invitó a una cerveza y la seguí hasta su cuarto para ver el ordenador, lo encendí y este iba bien, andaba perfectamente, le pregunté por lo que pasaba, y me dijo que a veces se reiniciaba solo, estuve un rato con él encendido y no le pasaba nada, así que a los minutos le dije que me iba a ir, me levanté de la silla, y Macarena se acercó a mí, y me dio un beso en la mejilla, me quedé inmóvil, tras esto me preguntó que si había traído el destornillador, no sabía a que se refería, así que le dije que no, que para que necesitaba uno, no tenía ni idea de que estaba pasando. Al momento, ella se dio media vuelta, se sentó en la cama, abrió las piernas, y me dijo que seguro que tenía un destornillador para arreglar eso, señalando a su coño totalmente desnudo.

Me quedé paralizado, sin saber que decir ni que hacer, mientras mi polla empezaba a endurecerse y crecer dentro de mis pantalones, ella enseguida se dio cuenta y se acercó a mí diciéndome que ya sabíamos los dos que me pasaba. Segundos después, se agachó y empezó a desabrocharme y bajarme los pantalones, yo seguía petrificado sintiendo mi polla cada vez más dura y más grande, me quitó el slip, y Macarena la agarró con una mano y se la metió entera en la boca de golpe, a continuación fue lamiéndola por fuera, pasaba la lengua por el glande, chupaba mi punta, con los labios absorbía mi pene, masturbaba mi polla con la mano, pasaba su lengua por los laterales del pene, así estuvo empleada unos cuantos minutos en mi verga, hasta que no pude resistirlo más y me corrí, ella sin inmutarse, siguió lamiéndome la polla, tragándose todo el semen que aun chorreaba, hasta que la dejó totalmente limpia, sin restos de semen.

Seguidamente, se levantó y me quitó el resto de la ropa, empujándome después para que me tumbase en la cama, se quitó la bata, se subió en esta y se sentó en mi cara, tras esto, me preguntó si me gustaba, le dije que sí, ella respondió que me tocaba a mí hacerla gozar, momentos después empecé a lamerle el coño, le daba lametazos largos por su raja, jugaba con sus labios, lamía sus ingles, su coñito se iba mojando cada vez más, se notaba que le gustaba, seguidamente le empecé a meter la lengua todo lo que podía por su vagina, intentando follarla con ella, ella lo agradecía, gemía, después busqué su clítoris, le pasé varias veces mi lengua, Macarena gemía, su cuerpo se estremecía, más aun cuando le metí un dedo en su coñito, soltó un suspiro sonoro, se lo introduje y saqué varias veces, después dos, y con ellos buscaba su punto g, acariciaba su parte superior, además con mi lengua no perdía su clítoris. Momentos después, cayó desfallecida boca arriba sobre la cama, yo le abrí las piernas, y continué con mi lengua en su clítoris, y con los dedos follándome su coñito.

M&a

acute;s tarde, mojé otro dedo con los jugos que le salían de la vagina y se lo empecé a meter en su ano, nada más hacerlo, noté cómo le tembló todo el cuerpo, tras esto no paró de decirme que siguiera, que no parase, le estaba trabajando su clítoris, su coño y su culo a la vez, ella se moría de gusto hasta que rompió en un agudo orgasmo, su cuerpo se estremecía alocadamente, pasado un rato, poco a poco fue calmándose.

Descansamos un tiempo, hasta que nos repusimos, enseguida Macarena se levantó y sin dejar que me moviese se sentó encima de mi polla, metiéndosela entera en su coño de una vez, la mantuvo un tiempo, y después empezó a hacer círculos con ella dentro de su vagina. Luego, se puso en cuclillas, sacándose parte de mi verga, y fue agachando y levantando su culo, metiéndose mi verga en su coñito, a ambos nos gustaba esto, lentamente se metía mi verga. Después, se arrodilló en la cama, y comenzó a cabalgarme como si yo fuese un caballo salvaje, ella gritaba, gemía, estaba fuera de sí, me pedía que no me corriese, y aunque me faltaba mucho, yo le decía que no, que aguantaría, ella sonreía, y seguía cabalgándome, así durante un largo rato.

Pasado este, me pidió que cambiásemos de posición, se puso boca arriba, y yo encima, nuevamente volví a meter la polla en ese coño tan hambriento, y empecé a penetrarla lentamente con la postura del misionero, quise hacerlo lentamente, pero ella no me dejó, me pidió que fuera más deprisa, más duro, más fuerte, así que cambié la velocidad y empecé a embestirla fuertemente, como si intentase hacer un agujero en la pared, Macarena seguía gritando y gimiendo a cada golpe.

Pasados unos minutos más, me empujó hacia el lado, y me puso boca arriba, empezó a besarme los pies, pasando su culo por mi pecho, podía ver su mojada raja y su culo cerradito arriba, aunque usado seguramente, después pasó a lamerme las piernas, y por último mi miembro, tenía su raja en mi boca, pude lamerla un poco más. Tras esto se sentó en mi polla dándome la espalda, y controlando los movimientos se metió mi verga, tras esto, Macarena asomó su rostro sobre su hombro, tenía cara de ninfómana. No tardó mucho en empezar a botar, yo acariciaba su culo, sus glúteos y su ano, ella disminuía la velocidad de los movimientos para disfrutar del estímulo anal, a la vez le tocaba sus pechos, ella no paraba de gemir, y de botar lentamente sobre mi verga.

A continuación con la misma postura, me senté en el borde de la cama, Macarena sobre mí, marcando el ritmo, apoyando sus pies en el piso, yo acariciaba sus pechos, besaba su cuello y tiraba del cabello de ella mientras ella se movía sobre mi pene, clavándose mi polla en su vagina una y otra vez, podía ver en primer plano cada embestida que Macarena realizaba, a ella le encantaba esta postura, y a los minutos se corrió. Tras esto paró un poco, y me preguntó si no me corría, le dije que sí, pero más tarde, tras esto, ella continuó botando, sus flujos caían por mi polla y mis piernas, pero esta vez lo hacia con fuerza, deseosa de hacerme correr de nuevo.

Cuando empecé a notar que me iba a correr, se lo dije, ella paró de golpe, le pregunté por lo que pasaba, enseguida, se levantó, se giró, frente a frente y me dijo que quería que me corriese en su culo, sin más, se puso a cuatro patas, yo detrás de ella, le acaricié su esfínter muscular, para que no ofreciera mucha resistencia, relajándola corporalmente, a continuación, tomé un gel lubricante, y se lo unté por el ano, por fuera, e incluso algo por dentro introduciéndole un poco un dedo, posteriormente llené de este gel mi polla, para que todo estuviera muy bien lubricado. Su agujerito parecía muy pequeño, así que lubriqué un dedo mío, y dilaté primero un poco su ano, metiéndole varias veces este, cuando se abrió un poco de camino, puse mi polla justo en la entrada, di un pequeño empujón, y entró la puntita, la estaba penetrando de manera cuidadosa y suave, entrando mi verga paulatina, ella no decía nada, no daba muestras de dolor. Cuando fui a dar otro empujón, ella me acompañó con un movimiento que hizo que mi polla entrase entera en su culo, Macarena dio su primer gemido. La saqu&eac

ute; y se la volví a meter, para irlo haciendo más continuamente, me agarraba de sus tetas, al principio iba despacio pero enseguida ella me pidió más velocidad y fui más deprisa, mi polla estaba aprisionada en su culo apretado, era delicioso, y en poco tiempo me corrí dentro de ella, llenándole su culo.

Me quedé exhausto, Macarena también, caímos en la cama, yo sobre ella, con mi polla aun en su culo, así nos quedamos durante unos minutos. Cuando saqué mi verga, de su culo empezó a brotar mi semen, le caía por su coño, era espectacular verlo. Al rato, nos aseamos, y me fui a mi casa, contento por el pago recibido por arreglarle el ordenador.

Autor: Fary pabloeresmas (arroba) hotmail.com

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