Una chica muy caliente

Al pasarle la lengua por su culo ella me miró en forma extraña y yo solo le dije que se calmara y se dejara llevar por el placer, cuando repentinamente mientras pasaba mi lengua por su clítoris, ella explotó en su primer orgasmo, temblaba, gritaba me agarraba por los pelos pegándome contra su vagina, alzaba sus caderas, hasta calmarse.

Soy un fiel lector de los relatos de esta página desde hace mucho y hoy luego de muchos años me animo a escribir parte de mi vida sexual. Soy un joven de 24 años de edad, no soy un súper modelo, pero he tenido bastante suerte en conseguir la mujer que quiera y soy de Puerto Rico. Empecé mi vida sexual a temprana edad, me considero un chico extremadamente caliente, y me gusta inventar y experimentar cualquier cosa relacionada al sexo.

Tengo una novia que tiene 22 años, es bien preciosa, con un buen cuerpo, buenas tetas con grandes pezones, y un buen culo, estoy seguro que más de un hombre la desea. Relacionado al sexo con ella, yo fui quien la desvirgó y aquí voy a relatar como la he convertido en la chica caliente que es hoy.

…Por fin llegó el día que tanto estaba deseando, ya llevaba más de una semana tratando de convencerla a que se entregara a mí, y debido a sus creencias se negaba. Yo siendo tan caliente cada vez que salíamos buscaba la manera de rozarle los pezones o tocarla en algún lugar buscando despertar su deseo. Luego de mucho tiempo logré convencerla. El día anterior compré un kit que incluía aceites de masajes eróticos, cremas y un vibrador, inciensos y velas. Pensaba darle la noche de su vida.

Al día siguiente la busqué, estaba preciosa con una falda corta y una camisa blanca la cual transparentaba y se notaba un poco su sostén de encajes. La noté muy nerviosa, la saludé y nos fuimos. Me detuve en varias ocasiones para comprarle un trago, necesitaba que estuviera relajada. Llegamos al motel escogí el mejor cuarto y entramos. Yo observaba como miraba todo el cuarto y lo nerviosa que estaba. Puse música suave, prendí las velas y el incienso, pedí otro trago, y la invité a bailar. Noté el perfume en su cuello, lo olía y me embriagaba. Jugaba con su largo cabello y mientras pensaba en todo lo que le iba a hacer.

Empecé a besarla lo más apasionadamente que pude mientras mis manos buscaban sensualmente su cuerpo. Sus ojos cerrados y su respiración empezaba a agitarse, le fui quitando su blusa mientras la besaba y mis manos buscaban los botones de su falda, que al ver la falda caer en el suelo me separé de ella para apreciar su cuerpo casi desnudo un segundo, llevaba una tanga negra que por la parte posterior se perdía entre sus nalgas y por delante muy pequeño, que su chocho casi no le cabía, le quité su sostén y por primera vez veía esas tetas que tanto había soñado tener.

Era una visión tan erótica, La acosté en la cama boca abajo, empecé a darle un masaje y a besarla por toda su espalda, metía mis manos por los costados para tocarle los senos, luego saqué el vibrador y ella se quedó mirándolo como preguntándose que haría con él. Me desnudé poco a poco y saqué mi pene que ya me dolía de lo duro que estaba y lo puse muy cerca de ella quien no quitaba su vista como un bebé con juguete nuevo, lo tocaba casi con miedo, recorría toda la longitud y sus contornos. Le pedí que se volviera a acostar boca abajo y seguí con mi masaje, pero con el vibrador. Cuando pasé mi dedo por su chocho lo sentí súper mojado, le quité el panty y lo olí, ese perfume que tanto me fascina.

Le abrí las piernas y observé en detalle toda su intimidad, tenía bastantes pelos para mi gusto, así que busqué una navaja y yo mismo le afeité toda su chocha hasta dejarla totalmente rasurada, era tan preciosa, sus labios mayores bien gruesos, cerradita, y un clítoris que asomaba una puntita. En ese momento ella solo gemía y me dejaba hacer. Ya estaba lista así que subí nuevamente y empecé a sobarle y a chuparle las tetas, los pezones parecían querer explotar de lo duro que estaban. Al terminar mi trabajo arriba me dediqué a bajar lentamente por su pancita, pasé mi nariz por encima de su chocho para olfatear su perfume y seguí bajando por un muslo para subir por el otro, ya ella no resistía, quería que le comiera la chocha y así lo hice, pasando mi lengua, esa lengua que por tantas chochas había pasado, pero ninguna como esta.

Sentía sus jugos como salían abundantemente y yo no los quería dejar escapar, le alcé sus muslos y le pasé mi lengua por el ano. Al pasarle la lengua por su culo ella me miró en forma extraña y yo solo le dije que se calmara y se dejara llevar por el placer, cuando repentinamente mientras pasaba mi lengua por su clítoris, ella explotó en su primer orgasmo, temblaba, gritaba me agarraba por los pelos pegándome contra su vagina, alzaba sus caderas, hasta calmarse. Luego se sentó y quiso devolverme el favor, cogió mi pene en sus manos y empezó a pajearme lentamente, sin quitarle la vista de encima y sin que yo se lo pidiera poco a poco le pasó la lengua a mi pene como si fuera un helado, luego de hacerlo varias veces se lo metió en su boca.

Empezó a mamar torpemente, y yo le indiqué como debía hacerlo, lo cual aprendió bien rápido. Mientras ella mamaba yo me dediqué a meterle un dedo en su vagina que estaba súper lubricada, al tocarle el punto G ella dio un brinco y se excitó mucho y así empecé a masturbarla.

En esos momentos recordé el vibrador lo cogí y se lo pasaba por su clítoris mientras mi otra mano tenía 2 dedos dentro de su vagina buscando su punto G lo cual fue muy intenso para ella, explotó en un orgasmo tras otro, nunca en mi vida había visto una mujer multiorgásmica.

Ella soltó mi pene y solo gritaba, parecía que se hubiese orinado de tantos jugos que salían por su vagina. Luego de ese espectáculo decidí que ya era la hora de penetrarla, así que la puse en la posición del misionero, empecé a rozarle toda su chocha y le daba cantazos en su bien inflamado clítoris y poco a poco la fui desvirgando, al principio se quejaba, hasta que pude meter todo mi miembro dentro de ella, a lo que se fue acostumbrando poco a poco, ya que su vagina es bien estrecha. Pero luego de que se acostumbro empezó el placer nuevamente, la puse en cuatro y seguí penetrándola mientras ella gemía fuerte.

Así seguimos como 15 minutos más, ya yo casi no podía aguantar, así que saqué mi pene, la acosté nuevamente, me masturbé hasta que salió mi leche con una presión tremenda, le cayó en su rostro, su boca, pelo, tetas, hasta las últimas gotas que cayeron en su vagina. Ella cogió la leche con sus manos la miró y se la regó por todo su cuerpo. Luego de ese polvo lo hicimos 3 veces más esa noche en todas las posiciones posibles. De camino a su casa le dije que se preparara la próxima vez porque le iba desvirgar el culo, ella me respondió que si gozaría tanto como había gozado esa noche que no habría problemas. Pero esa será otra historia.

Autor: rtrsx69

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Escrito por Marqueze

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