Una chica normal II

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Se la chupé, vaya si se la chupé… Y después me la metí de un golpe en el coño. Y, bueno, yo hacía todo el trabajo, el señor estaba en la gloria. Yo le daba a chupar mis pezones, mientras me daba placer sin pensármelo mucho. Hasta que tuve un orgasmo y justo a tiempo me la saqué para que se corriera en mi mano.

Después de aquella experiencia vivida durante mi estancia en el supermercado, me volví bastante más cautelosa. Solamente dos veces me lié con dos clientes a los que no había visto en mi vida, no se sucedieron escenas tan tórridas como la primera vez, pero estuvo bien. Un día incluso volví a atreverme a pasearme desnuda bajo la bata.

Veía que un par de compañeros me miraban más de lo que lo hacían habitualmente y comencé a sentirme incómoda. ¿Podían ellos saber algo de mis andanzas? El guarda de seguridad de aquel garaje se presentó un par de veces en el supermercado, cual novio celoso y un día vi como entraban los dos viejos a los que me había follado en la oscuridad. Inmediatamente desaparecí de mi puesto para refugiarme en el almacén. Una semana después había cambiado de trabajo, aquello comenzaba a no gustarme, me sentía como un animal en una jaula.

Empecé a trabajar en una tienda de las que ahora llaman de “todo a un euro”, entonces todavía las llamábamos “todo a cien”. Allí tuve muchísimo cuidado y pasaba por una dependienta amable, pero sin gracia. Alguna vez me daban ganas de follarme al dueño, un tío más que normal, tirando a feo, pero no tenía ganas de cambiar de nuevo de trabajo, así que me contuve. Ese mismo año en el puente de la Constitución de Diciembre una amiga me propuso irme cuatro días con ella a su pueblo, un pequeño pueblo de Castilla, en el que sólo hay un bar. Después de discutir con mi novio, me decidí a ir con ella. Me apetecían unos días de tranquilidad, sin salir de marcha y esas cosas. No sabía en dónde me metía.

Mi amiga no solía ir a su pueblo, así que no la conocían demasiado por allí. Nos fuimos a casa de unos tíos suyos, encantadores. Que no tenían hijos y se sentían un poco solos. Eran unas personas maravillosas. Su tía nos animó el tercer día a que saliéramos de marcha por el pueblo, nos dijo que el bar se llenaba de jóvenes el sábado por la noche y que conoceríamos a gente. Al final nos vestimos para salir. Hacía un frío de muerte, imaginaos, en pleno diciembre y en Castilla… Su tío nos llevó al pueblo de al lado, que era un poquito más grande y entre las dos nos pusimos a jugar un mini-kinito y empezamos a hablar de sexo cuando llevábamos unos katxis…

Conocimos a unos chicos que nos dijeron a dónde podíamos ir después. Así que nos dirigimos, las dos solas, a un bar del pueblo. Cuando entramos, la música estaba a tope, y el bar estaba lleno de humo, seguimos bebiendo y al poco unos chicos nos invitaron a unas copas. Eran muy simpáticos, mi amiga se enrolló al poco tiempo con uno y yo, modosita, me dediqué a bailar con alguno de los otros. Hasta que al final, con el que más bailaba, me empezó a calentar un poco, acercándose cada vez más. Hasta que nos besamos y le dije que nos fuéramos de allí. Yo pensaba que el chico era de allí, pero resultó que no, casi nos perdemos buscando un sitio oscuro y sin gente. Ya no sentía el frío, sólo tenía ganas de un buen polvo.[Ver foto]

Al final, le pregunté que a dónde íbamos y cuando me respondió que él no sabía dónde estábamos… Empezamos a besarnos allí mismo, apoyados en la pared de una casa. Notaba su polla dura cuando se acercaba a mí, así que se la saqué y me arrodillé para metérmela hasta la garganta. Empecé a chupársela como una experta, el tío gemía y debía pensar que llevaba toda la vida chupando pollas. No tenía miedo de que se corriera, habíamos bebido los dos bastante, así que aguantaría sin problemas. Se la chupé bastante rato mientras yo me metía la mano en los pantalones para frotarme y darme placer. Al final le dije que me la metiera, que ya no podía más. Me dio la vuelta sin miramientos y me bajó los pantalones y las bragas, de verdad, tenía que hacer un frío increíble, porque de nuestras bocas salía vaho, pero yo no lo sentía en absoluto.

Me metió la polla y empezó a bombearme sin más. Me di más de un golpe contra la puerta de la casa, pero afortunadamente debía de estar vacía, menos mal… Pero sólo de pensar que alguien podía salir a ver qué ocurría y pillarnos en esa situación… Me estaba humedeciendo cada vez más, hasta que finalmente tuve mi primer orgasmo. El chaval estaba flipando de haber encontrado a una tía tan caliente, que se corría al poco de metérsela… Siguió dándome hasta que el pobre medio cansado me dijo que no podía tenerse en pie. Le pedí que se sentara y empecé a chuparle la polla de nuevo, intentando que se corriera, él mientras me metía los dedos y me manoseaba todo lo que podía. Me quité una pierna del pantalón y me subí sobre él. Él estaba en el cuarto cielo, yo subía y bajaba, saltaba sobre él como si me fuera la vida en ello, conseguí mi segundo orgasmo y él debido a la bebida, aún no se podía correr.

Para mí era genial, por supuesto, aunque intuía que se me estaba cansando. Le volví a chupar la polla y finalmente cuando le estaba pajeando se corrió en mi mano y se quedó extenuado, pero yo tenía ganas de más, claro… Nos vestimos y nos fuimos al bar. El pobre por el camino me dijo que se cogía un taxi, porque no podía más. Pensé que tenía poco aguante. Luego me ofreció que me fuera a dormir con él, estaba en casa de un amigo en un pueblo cercano, pero le dije que yo también estaba con una amiga, así que me volví al bar a buscarla. Allí estaba ella, enrollándose con el tío que le metía mano por todos los lados, pero ella aguantaba en el bar, no quería tirárselo porque los pueblos son así, al final se sabe que la hija o la sobrina de tal se fue al monte con no sé quién…

Entré y me dijo que aún no se quería ir, la verdad es que era casi la una, aún quedaba noche por delante. Así que le dije que me iba al baño. Me indicaron que estaba fuera, en la parte de atrás y allí me fui. Había unos chicos fuera que me dijeron que me fuera con ellos, pero pasé, estaban demasiado borrachos. Al lado del baño se encontraba un chico echando la pota, que ilusión… y un amigo, bueno amigo, más bien podría ser su padre (y de hecho lo era), le estaba sujetando. Les pregunté si querían ayuda y que era mejor que le llevara a dar el aire, entré en el baño y cuando salí, el hombre, de unos 40 años se lo estaba llevando poco a poco a un banco apartado, le ayudé a que lo sentara y sin querer le puse las tetas sobre el brazo, el hombre me rozó un pezón con una mano y no tuve más, me puse a cien y comencé a mirarle de otra manera. El chaval estaba dormido y sin más me desabroché el pantalón y puse la mano del señor tocando mi caliente coño.

Me humedecía más y noté como el hombre se ponía caliente y me miraba incrédulo. Me di la vuelta y me apoyé en el respaldo del banco, me bajé los pantalones y le dije, métemela rápido, que se me enfría… De nuevo, no podía creerme lo que estaba haciendo, el señor, incrédulo y sacándose la polla durísima del pantalón me preguntó: Pero, ¿aquí, delante de mi hijo? Yo le contesté que estaba dormido y no se enteraba de nada, antes de que acabara la frase el tío me estaba metiendo su enorme polla y yo lo estaba gozando, el chaval a mi lado abrió un momento los ojos, mientras su padre me follaba despacio, yo le dije, que durmiera y disfrutara de su sueño. Él cerró los ojos y yo eché mano de su bragueta, sé que el hombre me observaba atentamente y lo que veía le calentaba aún más, porque aumentó la frecuenta de sus embestidas.

Lentamente, le saqué la polla al hijo y me la metí en la boca, esta se endureció y al mismo tiempo que yo me corría, su polla explotó en mi boca. El padre aguantó un poco más así y al final me dio la vuelta y me levantó el jersey, para chuparme los pezones endurecidos por el frío y por la excitación. Justo después de que yo tuviera otro orgasmo, el hombre sacó la polla de dentro de mí y se corrió en mis tetas, restregándose y dándome un poquito de calor con su semen. Después de subirme los pantalones le dije que se llevara a su hijo antes de que se destemplara por el frío que hacía. Yo me volví hacia el bar, cuando note que alguien me observaba, era un señor muy rubio y de ojos azules descoloridos, vaya, me había encontrado con un giri… Me dijo algo en otra lengua, que, claro yo con mi súper-inglés no entendí. Le miré con descaro y él se rió. Ahora entendí por qué me hacía gestos y me decía: fucking, fucking…[Ver foto]

Me acerqué, y miré a mi alrededor… Nadie a la vista. Me levanté el jersey y el sujetador y dejé que viera mis tetas, erectas porque acababa de excitarme de nuevo y le dije torpemente, pero mirándole a los ojos: you fucking fucking me? ¡Please! Pero allí… Y señalé a un sitio más apartado… el tío se rió y me cogió de un brazo mientras me medio empujaba hacia la oscuridad y decía: Spain caliente, ummmmmm…

Debía de pensar que éramos todas unas putas, imaginaos, una tía joven diciéndole a un viejo con barriga y de más de 60 años que se la follara sin más. ¿Para qué irse a Cuba? El señor me hizo arrodillar y se sacó la polla, que tenía flácida y me dijo algo así como: ¡you work! Tuve un momento de lucidez y quise levantarme, pero al ver la polla frente a mi cara, pensé, bueno… el último… Y se la chupé, vaya si se la chupé… Y después me la metí de un golpe en el coño. Y, bueno, yo hacía todo el trabajo, el señor estaba en la gloria. Yo le daba a chupar mis pezones, mientras me daba placer sin pensármelo mucho. Hasta que tuve un orgasmo y justo a tiempo me la saqué para que se corriera en mi mano otra vez… El señor me dejó allí, diciéndome Thank you – thank you y yo me quedé con ganas de más, pero no quería liarla otra vez, así que me subí los pantalones y en la oscuridad me masturbé, mientras pensaba que alguien me sorprendía y me follaba una vez más. Pero no ocurrió.

Cuando me quedé a gusto, fui al bar y ya mi amiga se estaba despidiendo de su rollo. Me sonrió pícara y me dijo: te lo has pasado bien, ¿verdad? Claro, ella pensaba que yo había estado todo el rato con el mismo tío y no la saqué de su duda. Sonreí y le dije que nos fuéramos a casa. Al día siguiente no salimos y nos volvimos a nuestra ciudad. Me ha ofrecido volver a ese pueblo a pasar unos días alguna vez más, pero siempre he puesto alguna excusa tonta para no ir. La más socorrida era que mi novio y yo pensábamos hacer algo diferente, y desde luego, todo lo que hacíamos era bastante diferente…

Autora: Jade

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Escrito por Marqueze

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