Una conserje muy rica

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Marta tomó confianza y con sus dos manos abrió los labios de mi concha, se agachó y con su lengua comenzó a mamar mi rica concha. Metía uno de sus dedos en mi concha y me volvió loca de placer. Yo le agarré la cabeza con mis manos y la hundí en mi conchita.

Mi nombre es Julieta soy morena de cabello rubio. Tengo 37 años, delgada, senos 36B, ni fea ni bonita. Soy, casada y últimamente como quien sigue mis relatos, sin que sepa mi esposo me dedico a salir con mujeres, no dejo pasar nada que se me presente, es como que siento la necesidad de sentir una mujer cerca de mí, por suerte nuestra situación económica es muy buena por el trabajo de mi esposo y algunos muy buenos negocios que  yo tengo.

Tenemos una hermosa casa en las afueras de la gran ciudad, pero por motivos laborales y negocios vivimos en un departamento en pleno centro en la última reunión de consorcio se decidió sumar  a una nueva conserje para el edificio y a la semana bajé y  conocí a Marta, la nueva conserje del edificio. Morena, delgada, senos pequeños, cabello corto teñido tipo claritos y liso, en si una mujer normal con unos gustos en su cabello un poco raros. Me ayudó siempre desde que la conocí e hicimos buena amistad, ya que es muy atenta.

Me hizo el comentario que ella era peluquera y que se ganaba unos pesos extra arreglando a mujeres que vivían allí, además que era divorciada. Me gustaba la idea, ya que no tendría que salir a la peluquería. Por mi parte le comente de algunos negocios míos y quedamos que intercambiamos, le aporté varias cosillas a ella y ella en retribución me acomodaría las uñas, el cabello y cualquier otra cosa. Ella maravillada aceptó la propuesta. Yo creo que al mirarla fijo a sus ojos me di cuenta que su mirada buscaba algo más en mí, pero no dije nada y pensé el tiempo dirá lo que ocurre.

Pasó una semana y pedí la Marta que  cuando tuviera tiempo me arreglara las uñas y mi hiciera un baño de crema, aceptó gustosa. A medida que pasaban los días, la confianza que había obtenido con Marta era mayor, al punto que inclusive bebíamos unos tragos juntas en la casa, veíamos películas o cualquier otra cosa interesante. Ya era el principio de una linda amistad y yo cada vez más convencida que ella gustaba de mi pero no se animaba a insinuarse por mi situación de casada.

La forma de vestir de Marta era muy sexy, (pantalones apretados, blusas cortas, tacones altos cuando no trabajaba, lycras, etc), y por supuesto usaba las uñas de las manos largas. Siempre le hacía el comentario que como hacía para que no se le dañaran, porque con la limpieza, ese tipo de uñas no dura mucho. Me dijo que ya era una experta manejando la escoba y limpiando. Y un poco se soltó y me dijo, manejo muy bien mis manos y otras cosas le sonreí y le hice una caída de ojos ella se dio cuenta y creo que me mojé.

Pasaron los meses y un día me pidió que si le prestaba un vestido para una fiesta, le comenté que tenía  un vestido semi corto en lycra negra  ajustado al cuerpo y bastante escotado, aceptó y me dijo el sábado me llego a tu casa me pruebo el vestido y de paso te hago un baño de crema y arreglamos las uñas ¿si?, OK  dije Marta te estaré esperando, y mi mente trabajó rápido porque Luis  mi esposo el viernes  a la noche se iba  a la casa de su mamá y volvía el lunes, pensé que tenía tiempo como para una buena aventura

Llegó el día. Eran como las 8 de la noche una lluvia y mucho frío tocaron la puerta miré por la mirilla y estaba Marta. Vestía como siempre un Jean pegadito con botas altas de tacón de color negro y un saco tipo sobretodo largo hasta sus pies pero como había calefacción centran este estaba abierto y se veía que abajo llevaba top negro en lacra. Yo para no ser menos y sabiendo que no saldría de mi piso vestía un camisón semi transparente que usaba para dormir hasta los muslos y descalza, ya que me encanta estar en la casa descalza. Nos saludamos con un beso en la mejilla y entró, no sin antes ayudarle a sacarse el sobretodo y la miré de arriba abajo y le sonreí y le acaricié su mejilla me dio una botella de vino, me dijo la traje, ¿te gusta?, si me encanta el vino tinto Marta…

– Dime jul. ¿Que hacemos primero tu baño en el cabello las uñas o probamos el vestido?, mejor pensé rápido dije sirvo las copas y te pruebas el vestido OK marta. – Si. Ven al cuarto a probártelo.

Entramos al cuarto y Marta se desnudó. Las botas que traía eran negro patente hasta los muslos. Me quedé impresionada.

– Las traje puestas para ver como se me ve el vestido.

No llevaba panty ni sostén.  Me puse a mil pero me contuve solo miré su cuerpo hermoso sus senos parados hermosos y los pezones parecían dos piedras hermosas que decían, chupadme Se colocó el vestido, porque es casi mini,  pero no tan corto, se vio en el espejo. Yo creía que no le iba a gustar, pero le encantó e inclusive se lo dejó puesto.

Nunca me había fijado en una mujer como me fijé ese día en Marta. Yo por mi condición de bisexual, dije te queda de novela y ella se sonrojó, creo que por dentro hervía pero no se animaba a decir palabra. Me ponía nerviosa el verla así. Los labios de su concha depilada eran como que no se borraban de mi mente ni sus pezones duros, su culito parado y esos ojos pidiendo algo que no se animaba a decir.

– Me encanta y es muy cómodo amiga. Me lo dejo puesto. OK Marta ponete cómoda.

Hablamos un rato mientras acomodábamos la silla para que me comenzara a peluquear y ella no paraba de hablar de la fiesta. Me invito a que fuera con ella, pero yo no estaba segura  por los compromisos de mis negocios y los de mi marido Luego hicimos otros comentarios y como a la hora, luego de habernos tomado la botella de vino y yo yendo a la vinotera y trayendo un tinto, comenzó a peluquearme.

Le pregunté que me iba a hacer y ella dijo que iba a cambiar un poco mi look. Le pedí que no fuera tan radical, ella me dijo que estuviera tranquila que me iba a gustar,  mis nervios de verla a ella así vestida, me incitaban a  y me mojaba cada momento más. Comenzó a colocarme una crema blanca en el pelo y me la dejó puesta aproximadamente una hora. Mientras tanto seguíamos hablando y tomando y ella me acomodó las uñas de los pies y las pintó de rojo intenso. No se si sería por el alcohol, pero no se veían mal.

Nunca me había pintado las uñas de los pies. Luego depiló las cejas. A todas estas no veía lo que me hacía por que no había espejo en la sala. Me hizo las uñas de las manos y las pintó del mismo color que las del pie. Me gustaban mucho. Llegó la hora y fuimos al baño a quitarme la crema de mi cabello.  Ya yo estaba mareada de placer sentía olor a sexo mojado  y me sentía rica. Era una ebriedad divina. No dejaba de ver a Marta. Me sentía extraña pensando en ella. Comenzó a secarme el cabello y hacer un planchado en el Luego me maquillo, coloco una base de mi color, me delineo las cejas y ojos, me puso sombra azul   pintó mis labios de rojo y un poco de rouge.

– Vas a quedar como una muñeca en agradecimiento por el bello vestido que me prestaste Julieta. – Ya sabes muy conservadora. Por cierto, ¿tú depilas? – Si también. – ¿Y tienes el producto aquí? – Si que quieres que te depile. – Es que tengo dos semanas que no me depilo las piernas ni el cavado – No hay problema amiga, déjame sacar la crema y las cosas, pero no te veas todavía en el espejo.

– Está bien.

Marta empezó con mis piernas. Sentir sus manos aplicando la crema en mis piernas se sentía rico, hasta el punto que ya súper mojada lancé un gemido para adentro mío y suspiré hondo cerré mis ojos y pensé en lo que ya creo que llegaba. Yo disimulaba, pero cuando llego a mi pubis, y me comentó, juli al cavado te lo depilo con un triangulo que traje ¿te va? me mostró era un triangulito pequeño hermoso OK dije si, bueno te saco la tanga me dijo, levantó mi camisón acarició mi cintura y bajó mi tanguita, y al colocar el triangulo. Se dio cuenta…

– Caramba clara estás mojada, me corrió un frío por todo el cuerpo y atiné a decir. – No…No pares yo soy así.

Salía de mi boca unas palabras que me tenían impresionada. Ya yo no era yo.

– Primero tengo que limpiar eso.

Marta agarró un paño, pero en vez de frotarlo en mi pubis, lo frotaba en los muslos y su mano la pasaba por mi concha que la hacia humedecer aun más. No aguanté más y pegué un gemido.

– Veo que lo disfrutas mucho amor. – Ummmm. Si. Y para calentar más el momento le dije hace casi una semana que no hago el amor Marta, ella me miró fijo, bajó la mirada y continuó, esto le dio más confianza.

Marta tomó confianza y con sus dos manos abrió los labios de mi concha, se agachó y con su lengua comenzó a mamar mi rica concha. Metía uno de sus dedos en mi concha y me volvió loca de placer. Yo le agarré la cabeza con mis manos y la hundí en mi conchita.

– Aghhhhhhhh. Sigue mami. No pares. Ummmmmmmm. Que rico como me lo haces mi amor Aggggggghhhhh.

Marta me hizo tener tres orgasmos seguidos que había 1 semana no había tenido ni con una mujer ni con mi esposo. Luego acercó su boca a la mía y nos dimos un beso enloquecedor. Nuestras lenguas se fundían en una sola, mientras ella arrancaba mi bata. Yo le baje el vestido y nos juntamos sintiendo sus pezones junto a los míos. Sentía que me entraba electricidad por ellos. Agarró una de mis manos y la acercó a su concha.

– Siéntela. Mira como está por ti. Es tuya. La tengo ardiendo y re mojada para ti…

Me acerco al sofá y ella se acostó. Acerqué la cara a su concha y comencé a mamársela. Que rico sentir el sabor de otra mujer y sobretodo el de Marta que me volvía loca. Mi lengua se metió entre los labios de se concha y comencé a mamársela, separé sus labios, tenía labios carnosos gruesos, los separé y cuando hundí mi lengua en su cavidad ya tuvo el primer orgasmo y cuando mi lengua llegó a su botón estaba duro, grueso, mi lengua lo chupó y mis manos acariciaban sus duros pezones, y salió su segundo orgasmo, muy suave me bebí todos sus jugos y seguí chupando, ella gemía y me tomaba los cabellos,

– Ummmmmmmm. Así mi perrita. Cogeme como tú sabes. Que rico. Aghhhh. La hice correrse por tercera vez, Marta gemía como loca, creo que los vecinos la escucharon de lo duro que gemía, y eso me excitaba aun más. Mi concha no paraba de humedecerse. Nos dimos otro beso y fui al cuarto a buscar mi arnés, y mis bolas chinas, pero cuando llegué a la sala Marta tenía algo aun mejor.

De su bolso había sacado un pene grande doble extremo. Me  arrodillé  y tomé las dos vergas y las comencé a chupar suave sin dejarla de mirar a los ojos, mientras chupaba con mi mano en sus senos y la otra en su conchita se puso a mil y me separó y me pidió que me ponga,  en cuatro patas y ella se puso opuesta a mí.  Con sus manos separó bien mis piernas y comenzó a chuparme mi culito y mi conchita y tuve otro orgasmo, metió un dedito en mi culito mientras no dejaba de chuparme mi duro botón.

Yo a mil me meneaba en su boca ya sentía dos deditos en mi colita y dos deditos en mi concha y tuve otros dos orgasmos de loca y gritaba pidiéndole más, marta sigue no te detengas, si,  ya mis dos agujeros re mojados y súper dilatados, preparó su verga y nos pusimos tipo tijera,  lo introdujo en mi concha y luego ella se lo colocó en la suya. Comenzamos a movernos. Y a súper menear nuestras cinturas. Los gemidos de ella eran muy duros.  Y los míos también.

– Perra gime igual que yo. Ummmm. Aghhhh. Se que lo quieres hacer. Hazme sentir divina. Ummmm, Siii que rico.  – Aghhhh. Siii mi amor que rico Aghhhhhhhh. Divinooooo Ummmmmmmm…

Los movimientos se hacían cada vez más rápidos y con ello nuestros gemidos. No se cuantos orgasmos tuve al igual que ella. Nos separamos, nos sacamos la verga e hicimos un 69 de novela, nos chupamos los jugos y tuvimos un último y explosivo orgasmo.

Luego quedamos extenuadas y nos abrazamos y nuevamente nos besamos.

– ¿Te gusto?  Juli me dijo Marta. – No me gustó. Me encantó.  Hacía mucho no tenía tantos orgasmos y me hacía falta el polvo que me has dado.  – Ningún hombre nos conoce mejor que nosotras. Bienvenida al mundo de las lesbianas, me comentó Marta.

– Ummmm. Si me hiciste gozar como una loca Marta, ¿que te parece si nos duchamos? OK dijo marta y así como estamos con los arneses nos fuimos a la ducha.

En la ducha llenamos el yacusi y nos hicimos una hermosa tijera tuvimos dos orgasmos ricos ella se estaba secando yo Salí del yacusi y la empecé a chupar toda, le separé sus hermosas piernas y la hice apoyar en la bañera, separó sus piernas y coloqué la cabeza del pene del arnés, ella estaba re mojada, la ponía y la sacaba muy suave y ella meneaba la cintura y me pedía que la cogiera, la emboqué toda dentro y ella gemía de placer hasta que tuvo un orgasmo de loca, gritaba de placer nos abrazamos  nos fuimos a la cama.

– Me gusta. Gracias Julieta por hacerme gozar tanto.

Nos abrazamos en la cama, nos besamos apasionadamente, ella bajó a mi chichis cuando suena el portero, nos separamos y fui miré por la Cám. Y quien estaba, Susana, mi ex jefa que me decía al atenderla yo juli, estoy sola, traigo un champaña y dos arnés, OK sube te espero, Marta escuchó el dialogo y abrió sus ojos, prepara todo marta que tenemos fiesta, OK juli, si, pero esto mis queridos lectoras se los cuento en otro relato si espero les haya gustado, besitos Julieta…

Autora: Julieta

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Escrito por Marqueze

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