Una gata en celo

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Cuando mi culito estuvo bien lubricado, me la metió de un golpe seco, yo sentí que el dolor me invadía y él se quedó quieto, pero poco a poco ese dolor dio paso al placer, los dos gemíamos, sentía que me iba a morir de placer, pronto empecé a tener un orgasmo, otro, cuando iba por mi cuarto orgasmo él comenzó a tener convulsiones y acabó corriéndose dentro de mi culo por fin desvirgado.

Hola, mi nombre es cris, tengo 18 años, y os voy a contar mi encuentro con un amigo al que llamaré Isi. Isi y yo nos conocimos hace un par de años, cuando nos presentó un conocido común. Soy una chica morena, pelo largo, 1.69mtrs, ojos miel con un cuerpo con curvas, pechos medianos, y culo muy respingón y duro, precedido por una cintura muy plana. Isi es un chico de 21 años, moreno, muy alto, con un cuerpo genial, musculoso y fibroso, que me volvió loca desde el primer momento en que le vi.

Siendo muy amigos, y a pesar de que yo vivía lejos de él, nos veíamos a menudo, cada vez más frecuentemente, y comenzamos a vacilarnos y tontear.

Cuando nos veíamos, solíamos hacer juegos inocentes, nos mirábamos a los ojos al hablar y nos divertía tener conversaciones con nuestras bocas a escasos milímetros. Hace un par de tardes yo me quedé sola en casa, pues toda mi familia había salido y yo no me sentía demasiado bien, cuando él me llamó. Al decirle yo que me encontraba mal, no dudó en acercarse a mi casa a ver como estaba yo.

Al saber que él llegaba, me levanté de la cama y me cambié de ropa, elegí un brasileño negro que dejaba parte de mi trasero al descubierto y una camiseta negra, sobre ello me puse una bata y me senté en el sofá a esperarle, no tardó mucho en llegar. le invité a pasar y le ofrecí beber algo y empezamos a hablar, yo de repente me encontraba mucho mejor, estábamos en el salón, el sentado en el sofá y yo en una butaca, poco a poco comencé a fijarme en aquella camiseta blanca que marcaba perfectamente sus músculos. Entonces decidí sentarme en el sofá, poco a poco me acercaba más a él y mi bata se empezó a abrir, yo había subido la calefacción, por lo que con la excusa de que tenía calor me levanté a poner música y estando de espaldas a él, me quité la bata.

Cuando me di la vuelta él me miraba, pero yo me volví a sentar como si nada, entonces él empieza a jugar poniendo su boca cerca de mi cara como acostumbrábamos, tras hablar un rato, le dije que estaba incómoda, y él se ofreció a que me sentara sobre sus piernas quedando de espaldas a él. En esa postura le pedí que me diera un masaje y comenzó a acariciar mi espalda, hasta que mi top le empezó a molestar, así que yo me lo quité sin dejar que viera nada que no fuera mi espalda, él continuó masajeándome, pero yo solo pensaba en su entrepierna, así que empecé a mover el culo a contonearlo al ritmo de la música y a rozarme contra él.

No dejaba de masajearme y poco a poco empecé a notar su polla dura bajo mi conejo…me encantaba, yo cada vez me movía más rápido, entonces él me cogió por la cintura y me obligó a recostarme sobre él. Yo me estaba volviendo loca, solo quería sentir su polla sobre mi, como me dominaba.

-¿Te gusta Cris? ¿Qué es lo que sugieres?-me decía- -me encanta, acaríciame por favor, no puedo más.

El empezó a acariciar mi cuello, lo besaba y lo lamía mientras con sus manos tocaba mi cintura. Yo me levanté y me di la vuelta, tapando sus ojos con mis manos, hasta que le quité la camiseta y coloqué mis tetas sobre su torso, después retiré la mano y empezamos a besarnos, mientras yo seguía moviendo el culo sobre él.

-Me excita el roce de tus pezones-decía- yo estaba cada vez más caliente, el empezó a chuparme las tetas, me comía los pezones mientras me acariciaba el cuello y el ombligo.

Poco a poco una de sus manos bajó hasta mi muslo y empezó a acariciarme. Entonces me cogió en brazos y me llevó hasta la cama allí me tumbó y me desnudó por completo, quedándose en el bóxer y jeans. Empezó a besarme la boca, bajó por mis tetas, mi ombligo, hasta que llegó a mi conejo, mi coñito, cada vez más húmedo, súper caliente, que pedía a gritos su lengua dentro de él y eso fue lo que hizo…

Comenzó a lamérmelo, su magistral lengua y su boca, me estaban dando el mayor placer que se puede tener, sabía exactamente como hacerlo, yo cada vez estaba más mojada y él empezó a meterme un dedo, después dos y luego tres, los movía dentro de mi, los sacaba y metía cada vez más rápido, mientras me daba lengüetazos en el clítoris, yo creía que me moría de placer y levantaba el culo cada vez que me metía los dedos, hasta que me fui en un genial orgasmo, que me pareció duró dos horas.

Después él se levantó para llevar su boca hasta mi cara y volver a besarme, yo hice que se sentara en el respaldo y empecé a lamer su cuello, sus abdominales que me volvían loca, bajé por sus piernas…le daba mordisquitos en los muslos, mientras tenía mi culo en pompa a su vista y le miraba a los ojos.

Masajeaba alrededor de su polla, pero sin rozarla, hasta que estuvo muy hinchada, era enorme, preciosa, yo la quería dentro de mi boca..comencé lamiéndola de arriba abajo, hasta dejarla bien húmeda, luego con mi mano empecé a masajearla a la vez que mi boca se ocupaba de sus testículos, me los comía con muchas ganas, luego mi lengua subió hasta su glande, chapándolo como si fuera un chupachus…

Me estaba encantando, y a él también, no paraba de gemir y nos mirábamos directamente a los ojos, cuando sentí que se iba a correr empecé a aflojar el ritmo y cuando estuvo un poco relajado de sorpresa me la metí entera en la boca, con su punta pudo tocar mi garganta.

Se la chupé como que me fuera la vida en ello, hasta que se corrió en mi boca, yo le sujetaba el glande con los dientes y lo apretaba con fuerza mientras me lo tragaba todo, me encantó, ni una gota de semen salió de mi boca, después se la lamí, para dejársela bien limpita.

Volvimos a coger las bebidas y les dimos un par de tragos, mientras nos tocábamos y nos besábamos yo le empecé a decir lo que me había gustado, lo cachonda que me ponía, y lo buena que era su polla, entonces me levanté y empecé a mover las caderas delante de su cara, él se volvía a excitar y de repente me cogió y me tumbó sobre la cama, primero con mucha suavidad empezó a introducir su polla en mi coño, mientras me preguntaba:

-¿Quieres?, dime, ¿quieres?

Yo decía que si, que quería tenerle dentro, sentirlo, acariciarlo, ummmmmmmm, que me encantaba, entonces él me daba más y más fuerte con cada embestida una onda de placer nos invadía, fuimos girando sobre la cama, hasta acabar yo encima, empecé a moverme como una posesa, quería sentirle dentro de mi hasta mis entrañas y decidí que quería probarlo todo con él. Me levanté, él se levantó extrañado, me puse a cuatro patas sobre la cama y le dije:

-Quiero que me rompas mi culito virgen.

Él se quedó mirándome impresionado, pero empezó a acariciar mi coño, llevando los flujos hasta la entrada de mi culo, cuando estuvo bien lubricado, me la metió de un golpe seco y con mucha maestría, yo sentí que el dolor me invadía y él se quedó quieto, pero poco a poco ese dolor dio paso al placer, los dos gemíamos, Aaaaaaaaaaaaaahhhhh, siiiiiiiiiiii, ummmmmmmm, sentía que me iba a morir de placer, pronto empecé a tener un orgasmo, otro, cuando iba por mi cuarto orgasmo él comenzó a tener convulsiones y acabó corriéndose dentro de mi, mientras me besaba y lamía la espalda y el cuello y me decía al oído lo que le gustaba.

Salió de mí y aún mareada del placer me dirigí hasta la bañera, él me acompañó y disfrutamos de un baño juntos.

Autora: Cris

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Escrito por Marqueze

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