Noche inolvidable

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Luisa y Roberto acababan de correrse, Maisi aprovechó para chupársela a Roberto mientras Luisa se me acercó y comenzó a besarme y a acariciarme, me tumbó en el suelo y se me puso encima introduciendo mi verga en su coñito llamó a Roberto y le dijo que se la metiese por el culo. Maisi comenzó a chupárselo para ponerlo a punto, cuando ese estaba preparado Roberto la ensartó.

Soy Alberto tengo 39 años y mi mujer se llama Luisa y tiene la misma edad que yo la historia que les voy a contar ocurrió el sábado pasado.  Como tantas otras veces el grupo de amigos que no solemos juntar en el bar decidimos ir a cenar estas cenas no suelen ser nada del otro mundo pero como somos un grupo muy numeroso siempre hay alguien que hace la gracia y sirve para que nos riamos todos.

La hora de la cena era a las 22, 30 a mi no me gusta conducir por ello quedamos con Maisi y Roberto para ir en su coche, un ratito antes pasamos a buscarles Roberto estaba en la puerta con el coche pero Maisi se retrasó un poquito mientras terminaba de arreglarse, Luisa subió a la parte de atrás y se puso a conversar con él, la verdad es que entre ellos hay un buen rollito.

Yo me quedé fuera esperando a que Maisi bajase, tardó un par de minutos pero mereció la pena esperar, estaba de lo más sexy, un vestido negro ajustado, el pelo moreno recogido y un generoso escote que hacía que sus tetas resplandeciesen como dos lunas llenas.

Cuando la vi pensé que me la hubiese tirado allí mismo, subimos y nos dirigimos al restaurante, ellas entraron primero mientras nosotros aparcábamos, cuando llegamos todos estaban ya sentados, me senté entre Luisa mi mujer y ella.

Durante la cena no podía disimular el mirarla, la cena discurrió tranquila pero mi calentón seguía subiendo, cuando terminamos decidimos ir a una terraza donde estuvimos bailando y tomando unas copas…

Vi como mi mujer se abría un botón de su blusa para ponerse más sexy lo que me indujo que quería fiesta, después de varias horas bailando y bebiendo, la gente se fue marchando y nos quedamos solos los cuatro…

Cuando nos fuimos nos llevaron a casa, les invité a que pasaran y aunque al principio dijeron que no, les convencí para que entrasen a tomar la última.

Una vez es casa serví unas copas y entre el puntito de alcohol y las risas de la noche les puse una película porno, en principio Maisi y Luisa dijeron que la quitase, que era una guarrada, pero según fue pasando parecía no disgustarles.

En ella se veía a un muchacho de color con un aparato importante, Luisa dijo que tomásemos nota.

Roberto le contestó que la única envidia que le tenía era lo bien que se lo estaba pasando mientras que nosotros estábamos pillándonos solo un calentón, en esto Maisi dijo que sería porque nosotros queríamos, pues teníamos a dos mujeres a nuestra disposición, yo le dije que teníamos a una cada uno (la nuestra), cual fue mi sorpresa cuando mi mujer dijo que no necesariamente, a lo que Maisi añadió, que era de buenos amigos el compartir. Yo me quedé alucinando pues tanto mi mujer como Maisi eran más bien celosas y cuando hablábamos de estos temas siempre eran bastante frías.

De todas formas no era momento de preguntas, Roberto les dijo que entonces el que iba a tener envidia iba a ser el de la película, y agarrando a mi mujer por detrás comenzó a tocarle las tetas, ella empezó a contornearse rozando con su culo el paquete que ya era de un tamaño considerable.

Cuando vi aquello me acerqué a Maisi y abrazándola comencé a comerle aquella boca tan sensual que tenía, empezó agarrándome el culo y a apretarme contra ella mi poya, estaba que se salía, besaba como nadie, su lengua me recorría toda la boca lo que hacía que mi erección fuese cada vez más grande.

Mientras tanto Roberto le había quitado la blusa a mi mujer dejándola solo con el sujetador. Luisa le iba desabrochando la camisa y le acariciaba su abultado paquete.

Yo le había bajado la cremallera al vestido de Maisi que cayó al suelo quedándose en tanga, su culo es precioso, duro, redondeadito, y con el tanga le resaltaba su figura, comencé a besarla por todo el cuerpo y cuando me acerqué a su coño echó el tanga a un lado y me lo puso delante de mis ojos, sus labios estaban para saborearlos, le pasé mi lengua abriéndoselos, noté como estaba totalmente mojada…

Recorrí con mi lengua todo su coñito mientras ella acercaba mi cara para que no parase, se sentó en él sillón, y aproveché para desnudarla completamente y seguir lamiendo aquel coñito que tantas veces imaginé y que ahora tenia para mi.

Miré a Roberto y Luisa. Esta tenía la poya en la boca y le estaba haciendo una mamada, sin dejarlo se acercaron y se pusieron a nuestro lado en el sillón, Maisi empezó a acariciarle las tetas a Luisa, que ya estaba desnuda, yo empecé a acariciarle el coño que tenia completamente mojado y a meterle los dedos.

Maisi empezó a moverse como poseída, mi lamida en su coño estaba produciendo sus efectos, además de besar a Luisa en la boca, mientras Roberto empezaba a comerle el chichi a Luisa, Maisi se corrió dejando a Luisa y Roberto haciendo un sesenta y nueve.

Maisi se colocó a cuatro patas tomó mi polla y se la introdujo en su vagina la agarré por las caderas y empecé a embestirla a cada empujón ella respondía acompasando los movimientos y apretando sus nalgas contra mí, estaba a punto de correrme cuando Maisi paró se dio la vuelta y empezó a chupármela ya no podía más, cuando sintió mi corrida se la sacó de la boca y dejó que le cayese por la cara, con su lengua lamía los alrededores de la boca como una gata, volvió a chupármela hasta que consiguió de nuevo ponerla dura como una piedra.

Luisa y Roberto acababan de correrse, Maisi aprovechó para chupársela a Roberto mientras Luisa se me acercó y comenzó a besarme y a acariciarme, me tumbó en el suelo y se me puso encima introduciendo mi verga en su coñito llamó a Roberto y le dijo que se la metiese por el culo. Maisi comenzó a chupárselo para ponerlo a punto, cuando ese estaba preparado Roberto la ensartó.

Luisa dio un grito de placer, al poco empezó a correrse pidiéndonos que no parásemos, así pasamos un buen rato en los que se sucedieron los orgasmos, cuando ya no podía más nos dejó, y Maisi ocupó su sitio ahora era al revés Roberto la follaba por delante y yo por detrás hasta que nos corrimos los tres.

Exhaustos los cuatro nos sentamos y comentábamos que para ser la primera vez no estaba mal y lo que nos quedó claro es que a partir de ahora las salidas en grupo iban a reducirse pero las nuestras iban a aumentar.

Autor: Alberto

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Escrito por Marqueze

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