Una madura excitante

Esto que les voy a relatar es una experiencia que he tenido hace unos meses y espero poder repetir con alguna otra bella dama que lo desee igual que yo…..

Yo estaba trabajando como encuestador para realizar el censo de población, como todos recordarán, y tenía que ir casa por casa a preguntar diversos datos: número de personas, nombres, ingresos, estudios, … Así iba yo, de una casa a otra sin parar y con el verano a punto de llegar… De esta forma un día llamo al timbre de un piso y me abre la puerta una chica de unos 18 años, rubia, 1,64 de altura, ojos marrones, delgada, sin mucho pecho, con un top que marca sus pezones erectos y unos vaqueros. Cuando la ví me quedé embobado y tardé unos segundos es reaccionar. La expliqué todo lo relativo a los impresos que debía rellenar sus padres y me despedí, diciéndola que volvería dentro de 2 días, a lo que me contestó con una dulce voz que de acuerdo, pero que ella no estaría, si no su madre… Lo cual me decepcionó ya que hubiera preferido que estuviera ella sola para intentar camelármela…

Con lo cual, pasados los días, volví a la casa, llamé y me abrió una mujer de 40 años, también rubia, como la hija, iba con una bata porque según me dijo acababa de ducharse. Me disculpé y la dije que volvía más tarde para que se pudiera arreglar, pero no quiso. Me permitió que entrara y me llevó al salón. Ella fue a buscar los papeles. Cuando se acercaba hacia mi, me di cuenta que la bata estaba medio aflojada lo cual hizo que cuando se agachó para darme los papeles, por el escote pudiera ver los magníficos pechos que tenía la señora. Ella ni se dio cuenta pero hizo que mi verga empezara a crecer. Esta mujer se sentó a mi lado mientras yo repasaba que todos los apartados obligatorios estuvieran rellenados, pero de vez en cuando la miraba de reojo para ver esos senos, grandes y hermosos, lo cuales se veían los pezones erectos. Todo ello, unido al calor que hacía, estaban provocándome. Cada vez estaba más colorado y más excitado. A ella también se la veía que empezaba a sudar.

– Parece que usted, a pesar de haberse duchado, también tiene calor.

– Sí, es cierto, con el tiempo que hace. Luego volveré a darme un baño ya que odio estar sudada. Además, como hoy estoy sola…

– Suerte que tiene usted, ya que a mi todavía me queda por visitar un par de pisos.

Ella cada vez estaba más cerca de mi. Por lo que vi en los papeles, ella estaba divorciada y sólo viví con su hija. Estos datos hicieron que mi mente trabajara rápido en un plan de cómo poder hacer el amor con esa estupenda mujer. La pedí un vaso de agua. Ella amablemente me lo trajo. Su bata estaba aún más abierta que en la ocasión anterior. Yo cada vez estaba más caliente. Fue en ese instante en que me acordé de la escena de una película que había visto e intenté desarrollarla.

– Me podría dejar su DNI, para comprobar los datos.

– Sí, por supuesto.

Ella se levantó y se dirigió a la librería y empezó a buscarlo. Yo fui detrás de ella y entonces la abracé fuerte por la cintura y a besarla por el cuello. Ella se resistía y decía que no, pero yo la volteé, la mantenía agarrada y empecé a besarla en los labios. Ella se intentaba fajar pero al fin se rindió y fue ella la que me metió la lengua hasta la garganta. Mis manos empezaron a aflojarla y la desabroché la bata, con lo que pude deleitarme con ese hermosos cuerpo que tenía: un culo respingón y un coño depilado y húmedo. Me quitó la camisa y allí mismo la realicé un cunnilingus especial. Mi lengua subía y bajaba por todo su conejo. Su clítoris apareció de repente todo inflamado y me dediqué a él: lamerlo, mordisquearlo, succionarlo. Ella no paraba de jadear. Fue así, que me desnudé totalmente y ella me la empezó a chupar como si fuese un caramelo. Sentir esa lengua por mi falo, sentir su aliento y su saliva caliente, provocaban que mi polla tuviese espasmos de placer. Pero lo que más deseaba era follarla. La acerqué al sofá y ella apoyando los brazos en el sillón por el lateral me dejaba una espléndida vi

sión de su ano y de su conejo. La penetré de un tirón gracias a la lubricación de su cueva. Empecé lento para ir conociendo cada rincón de su coño para ir en aumento. A la vez que gozaba viendo el bamboleo de la tetas de mi adorable mujer. Se las estrujaba, la pellizcaba los pezones. La penetré el ojete con los dedos. Sin parar de romperla el coño. Entra-sale, entra-sale. Si, Si, si, si si sisisissiisisiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, Se corría de gusto. Yo ya estaba a punto de correrme. Me salgo de ella, la pongo enfrente de mi polla y me masturbo hasta que toda mi leche sale disparada contra su cara, labios, ojos, frente, cabello. Una vez que salió el último chorro ella me volvió a hacer una felación para dejármela toda limpia.

Yo me tenía que ir porque debía continuar con mi trabajo. Pero quedamos en volver a vernos y gozar. Lo cual ocurrió. Pero lo dejo para la siguiente ocasión.

Me gustaría recibir comentarios de mujeres maduras, a lo mejor podríamos mejorarlo.

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Escrito por Marqueze

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