UNA MONJA ESPAÑOLA NO TAN MONJA

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Los que han seguido mis relatos saben que a lo que me dedico es a vender tecnología informática y de telecomunicaciones y por ello tengo que visitar ciertas residencias o empresas para poder comercializar nuestros servicios y esto conlleva a que tengo que tratar con muchas personas a diario en mis visitas cotidianas.

Esta historia comienza con la llamada a mi celular de un amigo que trabaja para una firma que comercializa hardware y software la cual fue para referirme una Fundación no gubernamental sin fines de lucro con ayuda de organizaciones internacionales que trabaja con fondos en la mayoría españoles en mi país para atender a enfermos mentales. Me dio todos los datos de la misma y el nombre de su directora Sor Irene que me explicó someramente que se trataba de una monja española que era muy "jodida" con respecto a la puntualidad de los trabajos a realizarse por sus proveedores, aconsejándome en tratarla de una manera muy especial por su carácter peculiar y manera de ser se despidió diciéndome que él con su empresa le había hecho la red de voz, potencia y datos de todo el recinto y que les habían acabado de instalar computadores personales de última generación y que sólo faltaba ya como paso final que vaya yo a negociar e instalarles Internet de Banda Ancha.

Agradeciéndole por el contacto y quedando en ir a atender sus requerimientos de manera inmediata ya que así lo requería el cliente me despedí de mi amigo tranquilizándole que no se preocupara que le iba a atender cómo me había dicho a más que todos mis clientes realmente son muy especiales todos sin excepción.

En horas de la tarde me dirigí a este centro de salud mental y al entrar realmente me causó una grata impresión, todo estaba en un sorprendente orden, su jardín y corredores con sus maceteros y muebles estaban alineados de manera matemáticas, todo el entorno era un diseño en papel milimetrado o mejor dicho auto-cad, todo brillaba, las paredes eran sin mancha alguna, el césped, y cada milímetro de su arquitectura de este bello y bien cuidado lugar tenía una razón para estar ahí.

Ingresé por el vestíbulo con dirección a dónde leí un rótulo de información observando a mí alrededor cada detalle de los cuadros y piletas que conjugaban su decoración mezcla clásica y contemporánea de elementos que entretenían al verlos, una secretaria con unos ojos de gata me atendió muy cortésmente y me envío a dónde me estaban esperando.

Al entrar al despacho de Sor Irene, la encontré sentada frente a un computador con un monitor de pantalla plana y leía con atención un texto, regresó a verme unos segundos invitándome a sentar y hasta que no acabó de leer luego de un minuto recién me atendió. Cuando decidió atenderme, al voltear a verme me quedó viendo a los ojos con una mirada de hipnosis, muy profunda y penetrante mientras nos presentamos, fue directo al grano de la siguiente manera:

"Ing. le he mandado a llamar por que estoy interesada en poner Internet de Banda Ancha y me han referido sus servicios y los de su empresa para ello, necesito que me instalen a más tardar en cuatro días con un Ancho de Banda de 512 Kbps. y que me sirva para hacer llamadas internacionales utilizando la tecnología VO IP, cuanto me cuesta el servicio y cuando me instalan…" con su acento español muy rasgado, en realidad eso me gustó mucho.

Me seguía mirando a los ojos como queriendo descifrar en mi mirada algún código secreto para invadir mi subconsciente, como eso quería ir directo al grano le di el precio y le dije que le instalaba en el tiempo que ella requería y procedí de manera directa como no es mi estilo a cerrar la negociación. La sentí un poco sorprendida también por mi reacción y eso le llamó la atención, desde ese momento supe que ella estaba acostumbrada a mandar y desmandar como ella quería y quería montárselas a los demás con cualquier pretexto fingiendo su perfección.

Al quedar ya en concreto el negocio, procedí a despedirme pero sentí que se quedó con ganas de decirme algo o ser un poco más blanda y menos fría y calculadora, no le di la oportunidad y me bajó la mirada sintiéndose mal por haberse portado como dictadora.

Salí de ahí sin regresar a ver a nadie ni nada, sin dejarme afectar por nada, feliz y contento como siempre a seguir con mis labores.

A los cuatro días todo lo que ella pidió estaba cumplido tal cómo habíamos acordado y perfectamente funcionando con puntualidad y perfección en cada detalle, yo mismo me puse al frente de todo coordinando con los técnicos y fui a supervisar paso a paso la instalación que no desentonen cables, cajetines, o lo que fuera con el entorno y eso quedó funcionando en un tiempo récord ya que usualmente al ser enlaces inalámbricos normalmente los técnicos se demoran diez días y eso se les ofrece a los clientes con los tiempos de instalación, pero este era un caso especial, con una cliente que bien se le podía decir Sor Tirana, pues todo tenía que estar cuidando el más mínimo detalle si no te caía el hachazo.

Al acabarse el trabajo, los técnicos se retiraron y yo me quedé a explicarle todo lo que se había hecho y a hacerle firmar unos últimos documentos, ella ya más amigable que la vez primera me atendió y hasta me felicitó diciéndome que era la primera persona de los proveedores que había sido tan cumplida y me llenó de elegíos y a los otros pobres les mando al Cairo. Noté en su mirada ya un cierto cambio que me dejó dudoso, me quedó mirando con ojos de mujer, sí… de mujer, como cuando gustas a una chica en una discoteca con cierta coquetería, sentí que se fijó en mí y me quedó viendo de pies a cabeza cual scanner de una manera poco disimulada, sonriendo y perdiéndose en sus pensamientos con cierta malicia por segundos, al salir de ahí contento por la labor cumplida pensé haber interpretado mal y que mi sentido inconsciente un tanto narcisista estaba pecando más de lo habitual al pensar que una monjita con hábito blanco, de pelo corto sin velo, blanca como la nieve, de ojos marrones y de rostro agradable, de contextura delgada de unos 48 años se había fijado como mujer en mí.

Mientras conducía camino a la oficina con el stereo a buen volumen sonando canciones de Los Ilegales de España se me vinieron a la mente con cierta nostalgia recuerdos gratos de las monjas del pueblo dónde crecí en el cual hasta la fecha hay un convento de monjas franciscanas y que nos daban catequesis cuando niños y nos prestaban tanto pedirles casi de rodillas la única cancha de básquet del pueblo para hacer deporte cuando éramos adolescentes, en esta misma época llegó al convento una monja colombiana hermosa de pies a cabeza, tenía la carita de diosa, su cuerpo torneado por todas partes con rasgos femeninos perfectos sacados de un cuadro de Da Vinci, era colombiana y tenía un acento paisa y una sonrisa dulce, llegó por una temporada supongo que de intercambio o no sé, se llamaba Ruth, de vez en cuando salía ella a abrirnos la puerta del colegio y convento para que pasemos a utilizar la cancha por que era la más joven y corría a atendernos por que tocábamos la campanita a manera de timbre en la entrada del colegio para que dejásemos de hacer bulla con insistencia y no interrumpamos sus oraciones en las tardes.

Yo me encontraba pasando de niño a adolescente y mis amigos todos ellos me llevaban el más cercano con cuatro años así que eran más experimentados que yo en todos los sentidos y unos ya un poco zafados, todos nos quedábamos mudos en completo silencio cuando ella aparecía al abrirnos la puerta en las tardes que la superiora estaba de buen genio y accedía a cedernos con horario la cancha. Era como si se nos apareciera la mismísima virgen María, tenía carita de santa, sacada de un cuadro del renacimiento todos con cara de bobos sin movimiento admirando la belleza de esa mujer tan pero tan bella que a cualquier hombre llamaba la atención viejo o joven del pueblo, su hábito enfundaba una escultural mujer, el cordón blanco de su cintura marcaba mucho más sus atributos en la parte de sus caderas, en su pecho unas prominentes montañas a cada lado sobresalían de sus ropas color café que al verlas uno quedaba hipnotizado y sólo despertaba uno al ver brillar el crucifijo como diciendo, cuida

do pecador, esto es mío…

Cuando nos encontrábamos dentro del colegio jamás le decíamos nada, por que siempre habían más monjitas de las mayorcitas que eran muy estrictas y no queríamos hacer que nos saquen de nuestro vicio y religión, el básquet.

De vez en cuando salía ella al parque central para llamar por teléfono y nosotros no sabíamos que hacer, se alborotaba el pueblo, mis amigos más osados hasta le echaban piropos, ella sabía que era exageradamente hermosa y sabía lo que causaba cuando salía, siempre muy juiciosa y recatada pero a veces sonreía discretamente al escuchar uno tras otro piropo atrevido. Yo me escondía cuando mis amigos mayores que yo soltaban cualquier desigualdad de esas, por que si le avisaban a mis papis o mi abuelito que era muy amigo de todas las monjas siendo un católico tradicional como pocos, simplemente me mataban.

Una semana tuve la oportunidad única de pasar con ella, por que le habían pedido de favor a mi abuelito que me mande a mí a ayudar a recibir unas donaciones para hacer la contabilidad y bodega ya que necesitaban un "hombre", yo aún no lo era, pero tenía ya por el básquet un cuerpo definido y muy alto para la edad.

Durante este tiempo pude conocerla un poco más y cada vez que ella hablaba su acento paisa me mataba, a ratos me quedaba ensimismado viéndola con las ganas de topar su carita y piel canela que era lo único que se veía de su cuerpo escondido bajo su hábito, ella tenía unos 24 años y creo que hasta se divertía viendo mis torpes actitudes por estar volando.

Me dijo que se había dado cuenta que le miraba mucho y le confesé que era inevitable pero que me gustaba mucho y que era muy guapa, ella me dijo que eso era normal que los hombres y las mujeres se atraigan, pero que no se debe fijar uno en la belleza externa si no en la belleza interior, que la belleza física se acaba con los años pero que la otra no, me dijo que era un chico muy lindo, me tomó de la mejilla y me dijo que era un loquito, qué cómo le iba a decir a una monjita con hábito que me gustaba, que se halagaba por ello por yo haberme fijado en ella pero que no estaba bien, casi me muero cuando me topa, se me unió el cielo y la tierra, luego ella me contó que antes de ser monja también tuvo novios, pero que se inclinó por ser religiosa. Esa semana fue la mejor de mi vida, estuve alado de ella todo el tiempo hasta comíamos juntos en la bodega, silenciosamente me había enamorado y ella lo notaba estoy seguro de ello, luego de un tiempo como vino se fue y nunca más la volvimos a ver, dejando en mí y en todos nosotros una tristeza profunda, Sor Ruth jamás salió de mi mente y hasta he llegado a hacer cuenta que es la primera vez que me enamoré…nunca más en el pueblo se volvió a ver una mujer tan hermosa.

Luego de pocos días de ya haberle instalado Internet de Banda Ancha a Sor Irene en sus dependencias comencé a recibir llamadas constantes de ella, casi tres veces a la semana me invitaba o me pedía de favor que la visite para ayudarle con asesoramiento personalizado ya sea de una cosa u otra.

Cada vez que iba ella se portaba más amable y amigable, empezó por saludarme y recibirme con dos besos en las mejillas uno a cada lado según la costumbre española a los cuales correspondía afablemente, pero cada vez que iba a atenderle se esmeraba en su arreglo personal y muchas de las veces me contaba mientras trabajábamos cosas personales.

Llegó a un punto en dónde ya todo estaba explicado hasta la saciedad y todo funcionaba correctamente, me gusta a tender a mis clientes con mucho esmero y dedicación y ella al ser mus exigente pues hacía que en realidad me concentre mucho para que ella se sienta satisfecha. Un día fue a verme en la oficina de sorpresa y fue un pretexto de lo más absurdo y cuando por cortesía le fui a dejar en el estacionamiento en su auto, al despedirse en delante de toda la gente que por ahí se entraba me clavó un beso en la boca bien puesto de unos 2 segundos. Me quedé de piedra con su actitud y cuando reaccioné regresé a ver a los alrededores para saber si alguien miró su osadía, afortunadamente como todo pasó de repente y tan rápido nadie se percató. Me dejó mis labios húmedos de saliva por que abrió la boca y me besó con morbosidad, no fue un beso d epiquito si no con mucho morbo.

Confirmé que esta monjita estaba un tanto loquilla y mient

ras regresaba pensando en lo que había pasado a mi oficina al subir por las gradas para similar lo que había pasado me timbró al celular Sor Irene y lo único que me dijo fue ¡Qué rico beso!, me encantan tus labios gruesos y colgó…

Me quedé helado, definitivamente esta monjita me estaba sorprendiendo, el beso no me gustó para nada, ella no me gusta tampoco para nada, pero quise saber hasta dónde podía llegar y desde ese día empecé a seguirle la corriente con todas sus llamadas constantes .

No perdía oportunidad de llamarme al Centro de Salud y cada vez compraba muchas cosas a la empresa ya eso me estaba saliendo muy buen negocio, así que con tal de verme cerca se convirtió en una de mis mejores clientes, pagaba de contado y en efectivo y al rato de despedirnos era infaltable un buen beso puesto en mi boca.

En una ocasión me llamó y me citó en la noche, me dijo que no podía atenderme en horas laborables por que traía mucho "jaleo" y que me esperaba en su despacho a las 8 de la noche, cita que acudí puntualmente, cual fue mi sorpresa que al llegar la monjita me esperaba vestida de civil, con un pantalón jean y camiseta, algo retocada en maquillaje muy suave y sumamente perfumada, a penas me acerqué a saludarla como ya tenía cierta confianza por que yo desde que me tracé mi plan comencé a seguirle la corriente para ver hasta dónde podía llegar, se me abalanzó como un lince cruzando sus brazos en mi cuello y en mi boca cerrada se divertía a gusto tratando de abrir mi boca, bajó con desesperación su mano derecha a mi pene y me lo comenzó a estrujar encima del pantalón, yo estaba totalmente controlado pero a la vez sorprendido por la arrechera de la monja que se refregaba contra mi cuerpo con desenfrenado deleite.

Cerró las persianas que daban a la calle, me empujó al sillón de cuero gerencial de su escritorio con cierta violencia y se arrodillo devotamente a estrujarme mis bolas encima del pantalón, me miraba a los ojos con lujuria y locura, estaba poseída y desenfrenada por el deseo, entre mí pensaba cuantas ganas reprimidas tiene la monjita y como leona hambrienta sacó mi falo de su escondite y se lo llevó a la boca como si su vida dependiera de ello, todo esto les cuento rápido por que así sucedió, todo ella lo hacía así apresuradamente, era como que se acababa el mundo y ella tenía que poseerme antes de morir…

Su arrechera era incontrolable, cada vez jadeaba y se quejaba de la arrechera, nunca en mi vida he visto una mujer así tan desesperada, sus ojos estaban vidriosos y me comía la verga como una profesional, entre mí pensaba, cómo en el convento aprendió a mamar así, la tomé de los pelos y le hacía coger el ritmo, mi mástil parado ya comenzó a mojarse y ella estaba que no cabía en si de lo excitada que se encontraba, la ayude quitándome la ropa para quedar tan solo con la camisa, ella se apodero de mi pene que estaba muy duro y empezó a mamarlo con más desesperación, no podía creerlo, me estaba tirando a una monja, su lengua se movía a una velocidad increíble y ronroneaba con gusto, lo que producía una sensación magnifica en todo mi pene, me sentía en la gloria, ella sabia aplicar la presión justa a mi verga y disfrutaba de lo que me hacía, casi me vengo en su boca y la aparte para halarla de sus brazos y echarla en el diván que había en su despacho, se quitó ella misma el pantalón como con arte de magia y lo hizo humo, se sacó el interior y le abrí las piernas y con sorpresa me encontré con una vagina afeitada y perfumada, sus jugos salían de su interior y chorreaban por sus partes llegando a su ano chiquito y parduzco, le puse la punta de mi verga entre el ano y la chepa y ella ardía de excitación, de pronto sentí como me cogía de mis caderas y apretaba mi cuerpo contra su vagina tomé mi verga y le froté su vagina con la puntita en un ritmo violento y rápido a la vez que emitía unos gemidos prolongados mezclados con unos grititos entrecortados, casi chillidos, estaba teniendo un orgasmo descomunal y que baño literalmente sus piernas, estaba lista para el combate siguiente.

Sin decir nada la senté sobre mi pene y ella se dejó caer, que rica cintura se manejaba desnuda, mientras la penetraba en esa posición me dediqué a tocarle las tetas, ella se movía en círculos y luego en un sube y baja lento para aumentar

la velocidad a medida que la excitación subía, la eché de costado y empecé a penetrarla lentamente, ella gemía de placer al sentir un pene que la movía tan rico, la hice voltearse y la penetré en posición normal, hice que se me colgara del cuello y la levanté cargándola y penetrándola, era tan pequeña, casi del tamaño de una adolescente que no tuve mayor problema en cargarla y penetrarla cargada, eso la excitó más y empezó a gemir fuerte señal de que tenia su segundo orgasmo, esta vez con mi pene dentro suyo, fue largo y prolongado su segundo orgasmo, pero yo quería más, así que la coloqué e cuatro patas sobre su sillón, coloqué la punta de mi pene en la entrada de su ano, me dijo que por allí era virgen y que nadie la había penetrado, yo le contesté que no se preocupara que lo haría con cuidado, ella asintió por lo excitada que estaba, ya no le importaba lo que le hacia y sólo disfrutaba que al fin se le dio.

Metí mi pene en su vagina para lubricarlo y se lo coloqué en la entrada del ano, empecé a relajarla despacio, jugando con su columna vertebral, mientras que su ano se habría a cada empujón que le daba, había entrado la cabeza y sentía su calor interior en la punta de mi pene, ello permitió que de una sola se la encajara hasta la mitad, me dijo que se la sacara, que le dolía, pero le dije que aguante que para que andaba de calienta huevos y puta, por eso que cogiéndola de la cintura, empujé de una sola hasta tocar mis huevos con el borde de su culo, ella gritó y cayó desmayada por un momento mientras yo seguía en un mete y saca descomunal me ajustaba como un guante, ella reaccionó y se puso a gozar más mientras yo seguía, al poco tiempo empezó con más quejidos para luego empezar a gemir fuertemente, teniendo su tercer y mas prolongado orgasmo justo cuando le bañaba de semen el interior de su culo, tuve un orgasmo tan descomunal que creo que mi semen le llego al estomago, su culito no dejaba de latir a cada intento de sacarlo, hasta que se lo saque despacio.

Ella se quedó desmayada otra vez que tuve que cachetearla para que reaccione, me agradeció infinitamente y sacó unas toallas de su baño privado para que me limpiase.

Una vez acabado todo le dije que le había cumplido y que eso era lo que quería, ella con una cara de satisfacción única me admitió que sí, que estaba locamente enamorada de mí y que no le importaba nada en el mundo más que poseerme.

Al salir de ahí le dije que esto no volvería a ocurrir y que se conformara con que le cumplí como varón y sacié sus deseos de mujer.

Hasta la fecha siempre me llama y quiere que le vaya a atender, pero yo no quiero por que no me gusta, hasta me ha llegado a ofrecer fuertes sumas de dinero por que la vuelva a coger, pero mi negativa a sido tajante, a veces me llama masturbándose al teléfono y a decirme que está loca por mí, muchas veces he tenido colgar. Ese día lo hice por que me dio remordimiento no cumplirle con esas arrecheras que se carga, pero no quiero más…

Espero comentarios y sugerencias de ustedes a mi correo.

jinetearrecho (arroba) hotmail.com msn

Autor: Semental de esposas semental_de_esposas (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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