Una mujer muy sensual

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Era demasiado estrechito, aún así se lo dilaté bastante. La saqué y rápido y senté a mi madura en el wáter, no la hice esperar, empecé a follarle la boca, mi erecto pene entraba y salía y cuando en una de mis embestidas pude sentir mi punta en su campanilla, descargué, casi pude notar su asfixia, pero no dejó ningún rastro, relamiéndose los labios, sin duda era una loba experta.

¡Buenas a todos!  Por fin me he decidido a contar mi relato, sucedió cuando tenía 21, ahora 23, y aún estoy cruzando los dedos para que me vuelva a ocurrir. Todo comenzó cuando me llamaron de la empresa de trabajo temporal donde estoy apuntado. El trabajo era en una empresa de ordenadores, y pensé que sería aburrido, pero ¿por un día que podía perder?  Total que por la mañana en recepción había una chica joven, morena con el pelo rizado, muy atractiva.

La mañana transcurrió con normalidad. Me fui a comer y a la vuelta, antes de entrar al tajo, fui a ver la secretaria de la entrada, pero no estaba.  Mientras tanto paró en frente un coche con una mujer que había visto de refilón en el almacén, le pondría sus treinta y tantos, pelo largo liso, sedoso, con su supuesto marido, un tío con bigote, se veía rudo. Se baja del coche la señora. Total que voy a entrar y se pone a mi lado y nos saludamos.

Entramos juntos y fuimos por las escaleras de servicio al tajo. Antes de subir me fijé más, tenía sus años pero sus enormes tetas no estaban caídas, su culo era tirando a pequeñito, y una cintura delgadita, de unos 1’70 de estatura, una veterana de buen año ¡vaya! Y aquello que se me escapa, -Como se cuida el cuerpo…- y se medio gira, pero sigue. Llegamos al primer piso y me voy a los servicios que estaban al lado, voy a entrar y oigo pasos de tacones.

Me giro y ahí estaba la madurita, nos miramos y guiñé un poco el ojo. Ella se giró por si había alguien detrás y casi se mete del tirón en mi habitáculo. Me soltó dos excusas, que el de las chicas estaba ocupado, o que no podía aguantar más, pero el caso que ya estábamos ahí. Cerré la puerta y aproveché que estaba semi sentada, me desabroché y la saqué algo flojilla.

Me sorprendí por 2 cosas, la forma con la que la miró, y las ansias de verlo crecer en su cara, una polla joven con ganas… entonces se la metí entera por esos labios finos, me la chupaba normal, cuando noté que se me levantaba, la saqué y se la pasé por toda la cara…se la metí por la boca un par o tres veces más y la hice levantar, me dijo –Ya era hora, soy más grande que tú y ahora lo verás.- puso la pierna encima del wáter y se levantó la minifalda que llevaba. Me agaché, le bajé las medias despacito y me quedé mirando esos enormes labios que sobresalían del tanga.-venga, no te comen, hay que lamerlo- sin dudarlo aparté ese minúsculo pedacito de ropa y empecé. Primero los típicos lametazos grandes, poco a poco fui encontrando el punto.

Ella cada vez más caliente – ¡para un poco, nos oirán!- la verdad es que sus gemidos eran importantes pero yo a lo mío, ese manjar era exquisito, y el sitio muy morboso, así que la seguí exprimiendo, aún y la situación, no dudó en impregnarme la cara con sus fluidos, soltando un pequeño gemido final. Le volví a poner el tanga bien, nos levantamos, ella se vestía cuando le puse mi mano en su concha, me miró y sonrió, me dio un pico. Mientras abría la puerta.  Yo estaba pensando más en que ya no la volvería a ver que en otra cosa.

Abrimos la puerta despacito y ella se fue lanzándome un besito. Total que empecé a currar y a media tarde nos sueltan diciendo que faltaba una pieza y teníamos que esperar 30 min. Sin dudarlo subí al primer piso y eché un vistazo en la mesa donde estaba mi madura, aún caliente… no le sobraba ni un Michelin. Nos cruzamos una breve mirada, pero suficiente. Ella dijo a sus compañeros –voy a llamar! ahora vuelvo- total que camino del lavabo, ya pude notar sus enormes tetas en mi espalda, bastante grandes para su complexión. Solo entrar, comprobé la dureza de sus senos y le dije que pusiera las manos encima del wáter-¿que me vas hacer ahora niñato?- le volví a levantar la mini-falda, y lo mismo con el tanga.

Mi mano iba directa a esos carnosos labios, cuando ¡me volví a impresionar al notar que su culo era finiiiiisimo! Como el de un bebé. No pude resistir la tentación. Le metí medio dedo para empezar, por su ano, rechistó, pero sin interés. Se lo empujé un poco más, y mis ansias pudieron conmigo. Mi punta empezó a trabajar, y ella a gemir, poquito a poquito fui entrando dentro de ella. Aahhh soltaba ella, casi de dolor.

La mitad de mis 18 cms. estaban dentro, ¡para no quejarse! pensé que era algo increíble, con una madura, y por detrás, ¡y ella trabajando ahí! Al cabo de tres embestidas iba a estallar, era demasiado estrechito, aún así se lo dilaté bastante. La saqué y rápido y senté a mi madura en el wáter cutre de oficina, no la hice esperar le dije-si no quieres que se note, no te manches- así que empecé a follarle la boca, mi erecto pene entraba y salía y cuando en una de mis embestidas pude sentir mi punta en su campanilla, descargué, con mis manos en su cabeza casi pude notar su asfixia, pero no dejó ningún rastro, relamiéndose los labios, sin duda era una loba experta. Era el final -hacía tiempo que no disfrutaba así-me lanzó un beso y volvió a su mesa corriendo.

Un día os contaré como me fue otro día que me llamaron para volver a esa empresa, fueron 2 días muyyyy intensos.

¡Hasta la próxima!

Autor: Sorru21

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Escrito por Marqueze

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