Una noche con un desconocido

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Sacó su pene de mi boca y noté que se deslizaba por encima de mi cuerpo, algo caliente, húmedo y suave se posó sobre mi clítoris y se agitó, noté sus manos sobre mis caderas y con mis piernas abiertas metió su pene en mi vagina bruscamente, esto me hizo retorcer de placer, jadeaba, mordía mis labios y mi cuerpo temblaba.

Me levanté pronto y sentía que ese día la vitalidad me invadía por completo, me vestí y salí a la calle un día espléndido, un sol reluciente y en el aire flotaba un aroma de felicidad que percibían mis sentidos. Cogí mi coche y conduje por la ciudad sin rumbo, un semáforo hizo frenar mi trayectoria y mis ojos miraron el coche de al lado, un chico moreno miraba con disimulo en mi dirección. ¡Umm! Pensé. Mis ojos le miraron con deseo y mi boca sonrió. Él asintió y con un gesto hizo que bajara la ventanilla de mi coche, solo con dos palabras me hizo estremecer.

-Me gustas.

Nos dimos los teléfonos y quedamos para tomar una copa esa misma noche…  Uff deseosa… me fui a comprar algo que ponerme y ropa interior, sabía que esa noche iba a ser loca y muy intensa… feliz con mi nuevo vestido y mi lencería… me propuse a darme un baño…

Llené la bañera con agua calentita y me sumergí en ella, mi cuerpo se estremecía de placer mientras mis pezones se erizaban, un escalofrío recorrió mi nuca mientras mis manos rozaban los muslos suavemente. Mis manos empezaron a recorrer mi vientre y bajaron hasta mi clítoris, mis dedos jugaban deseosos de dar placer, solo el pensar en ese morenazo y en la noche me estremecía. Un repaso a mi vello púbico tenía que estar perfecto para dar placer.

Quedamos en un bar de moda y nada más llegar él estaba al lado de la barra, me miró, sonrió, y se acercó hacia mí, ummm su mano sobre mi cintura deslizándose firmemente, me acercó hacia él, hasta que podía percibir su olor, un olor intenso y agradable, sus labios rozaron mis mejillas y me dijo.

-Princesa… nos vamos… a otro lugar más acogedor.

Mi sonrisa era un sí rotundo… (Una cena en su casa y un par de copas fueron el resultado). Me llevó a su casa y después él me cogió de la mano y me llevó a su cuarto. Su boca me besaba, unos labios carnosos y frescos que se deslizaban por mi cuello, mi hombro y mis pechos, desabrochó mi vestido y uff su boca bajaba por mi ombligo hasta llegar a mi tanga…

Sentí como sus dientes lo mordían y tiraban de la lycra, sus manos lo bajaron y metió su lengua en mi sexo…

Sentí como lo recorría y me empujó hacia la cama, sacó un pañuelo y ató mis manos en el cabezal. Tapó mis ojos con otro pañuelo mientras hablaba y me relajaba tanto que incluso creí que me corría de placer…

Sentí algo de frío que bajaba por mis pechos, un hielo quizás… sii, ummm se derretía al contacto con mi piel, chupaba las gotas de agua que se deslizaban, yo gemía y gritaba mientras le pedía que siguiera, que bajase hasta mi sexo y disfrutara, que me hiciera disfrutar.

Su lengua rozó mi clítoris despacio y cada vez más enérgicamente, mi cuerpo se arqueaba, mis piernas totalmente abiertas empujaban su cabeza de arriba, hacia abajo, su boca se abría y sentía sus labios abiertos y sus dientes mordían los labios jugosos, la lengua recorría la extensión hasta llegar a mi ano lo mojaba, y eso me hacía gritar de placer…

Me introdujo un dedo por la vagina y otro por el culo, los movía rápidamente y metió dos y tres y cuatro, de pronto noté algo caliente, su pene… erecto jugaba sobre mi boca…

Saqué la lengua y empecé a jugar lamiendo y chupando con frenesí.

Abrí mi boca y me comí su sexo, despacio, mi lengua jugaba en el interior de la boca y oía sus gemidos de placer mientras agitaba, movía sus caderas con soltura y cada vez más rítmicamente…

Ya estábamos a punto, sacó su pene de mi boca y noté que se deslizaba por encima de mi cuerpo, algo caliente, húmedo y suave se posó sobre mi clítoris y se agitó, noté sus manos sobre mis caderas y con mis piernas abiertas metió su pene en mi vagina bruscamente, esto me hizo retorcer de placer, jadeaba, mordía mis labios y mi cuerpo temblaba.

Empezó a moverse y empujaba con mucha fuerza para que su verga se introdujera totalmente, me soltó una mano y me la puso encima de mi clítoris…

Yo me acariciaba y me masturbaba mientras él me decía que le gustaba verme tumbada, sin poder ver nada masturbándome y haciendo lo todo lo que él quería.

Esto nos puso a cien y no aguantamos demasiado, sentí que me subía un calor extremo por mis muslos, hacia mi pecho, mis sentidos se anulaban mientras un placer recorría cada poro de mi cuerpo, todo dentro de mí gritaba, y mi voz se entrecortó, oí su voz pidiéndome que me corriera y jadeando como loco.

Llegué hasta lo más alto del clímax con fuerza le oí gritar y entre sacudidas de placer se hizo el silencio…

Autora: Princesa

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Escrito por Marqueze

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