UNA NOCHE DE PLACER

Llegamos al fin a mi casa. No estaban mis compañeras de piso. Perfecto. Aunque si hubieran estado, me hubiera dado igual, ya están acostumbradas a verme entrar y salir. No se escandalizarían por nada a estas alturas.

Entramos rápido, corro las cortinas. Me va embistiendo por detrás. Sé que lo está deseando, pero le hago parar empujándole hacia la cama. Va tan acelerado que ya se ha medio abierto la camisa, y jadea sólo con pensar lo que me hará a continuación. Me sigue con la mirada atentamente. Yo le veo de reojo, se ha empezado a masturbar.

Me comienzo a poner muy cachonda, aunque en la fiesta ya estaba bastante húmeda cuando nos rozábamos en la pista de baile. Él se había encargado de mantener en todo momento su pelvis empujando hacia mi entrepierna, para que sintiera bien lo que me iba a meter más tarde. Sus ojos verdes, el pelo negrísimo, sus brazos fuertes, su trasero con esos tejanos… su bragueta a punto de explotar. Imagino que estará bien dotado. Me gustan bien gruesas.

Yo estoy ante la pantalla del ordenador. Él continua impaciente y no soporta esta espera, se levanta y se acerca a mí por detrás. Me mete las manos por debajo de la falda, y empieza a meterme sus dedos dentro. Mmm, entran con facilidad, y de este modo puede meterlos y sacarlos con mucha fuerza y muy rápidamente. Sabe que me gusta. Le pido que espere un momento, que aún no haga nada, pero no puedo evitar arquearme y ponerme a su disposición para que mientras preparo todo se entretenga. Ya está. Ya conecté la cámara. Él me pregunta cuánta gente nos verá a través de ella, y le cuento que apenas unas 10 ó 15 personas, depende de los que hayan podido estar a la hora acordada.

Le vuelvo a empujar hacia la cama. Empiezo a quitarme la camiseta de tirantes que llevaba encima, y mis pechos pegan un pequeño salto al soltarlos. Queda completamente embobado mirándomelas. Mis pezones ya están duros, deseando que se los coma de una vez. Se está llevando la mano otra vez a su polla para calmar la erección. Levanto mis brazos y empiezo a contonearme, doy un par de vueltas para no dar la espalda todo el tiempo a nuestros acompañantes virtuales, y voy bajando mis manos hasta irme tocando todo el torso, entreteniéndome en los pechos, sujetándolos unos instantes como si estuviera calibrando su peso o enseñándolos a un posible comprador. Mis manos ya han llegado a mi ombligo. Estoy disfrutando de lo lindo. Veo como se muere de ganas de comenzar ya y se tiene que conformar con ver mis manos como magrean cada parte de mi cuerpo. Me muerdo los labios, me los humedezco y también intento ahogar los suspiros que me provoca la excitación. Me bajo la faldita, y sus manos aceleran el movimiento de fricción. Veo que no puede más. Ahora no llevo más que unas bo lamerle el vientre, lo tiene muy musculado, me encanta. Le chupo bien sus pezoncitos, mis manos ya están recorriendo sus brazos. Tal y como hemos acordado, al llegar a su boca, cuando mis labios llegan a los suyos y me penetra la boca con su lengua juguetona, el juego cambia. Ahora manda él. Se coloca encima de mí.

Me sujeta las manos fuerte a ambos lados de la cama. La dirige rápidamente a mi vagina, y para facilitarle las cosas, abro al máximo mis piernas, para que me pueda llegar al fondo. El bombeo comienza, yo grito y jadeo, quisiera abrirme más para que pudiera introducirla completamente, pero al fin lo consigue. Me siento inmóvil, poseída completamente. Vuelvo a arquear mi espalda de placer, él suelta mis manos, me la saca un poco, se sienta bien encima mío y me monta otra vez, como si nada.

Él me dice que lo he hecho muy bien, pero que ahora vendrá lo mejor. Me coloca unas bolas chinas en mi dilatado agujerito, y de cuatro patas me coloco de tal modo que mi trasero es perfectamente visible para los espectadores, colocado en diagonal para que se pueda apreciar la penetración anal perfectamente.

Me mete un dedo junto con las bolas chinas, y con el fluido embadurna mi agujerito para que su pene entre mejor. Me lo introduce, creo que voy a estallar. Sus manos dejan de sujetar fuertemente mi cintura por unos momentos y empiezan a sacar y meter las bolas, provocándome otro orgasmo. No puedo parar y quiero más. Necesito más. Me parece que esta vez no tendré suficiente con una sola vez.

Autor: Esther04 estherita04 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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