Una noche loca

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Ocurrió en verano. Había ido a pasar unos días de vacaciones con los amigos a Luanco….

Ocurrió en verano. Había ido a pasar unos días de vacaciones con los amigos a Luanco (Asturias). Yo era el menor de los 4 con apenas 18 años. Soy moreno, alto (1’88), ojos negros, complexión fuerte y cuerpo atlético gracias a la práctica del surf, mi deporte favorito. Solíamos salir todas las noches de ligoteo y a tomar unas copas ;) La verdad es que la noche no era muy prometedora ya que eran casi las 4:30h y los 4 amigos teníamos ganas de volver al piso y dormirnos. Estábamos dispuestos a abandonar el local en el que nos encontrábamos, cuando se sentaron junto a nosotros 2 chicas guapísimas y muy atractivas. Una era morena, con unas piernas muy largas y unos pechos redondos y firmes, de culo respingón, vestía vaqueros, camiseta de tirantes y llevaba el pelo recogido en una coleta. La otra era rubia de ojos azules y tenía unos labios gruesos que llamaron nuestra atención, además tenía unos pechos firmes y redondos mucho más grandes que la amiga y pese a que su cuerpo no era tan estilizado yo la prefería a ella porque además tenía un buen culo. También vestía unos vaqueros, llevaba una camiseta sin mangas de lycra blanca con un gran escote. Comenzamos a hablar entre nosotros. Nos parecían extranjeras y bastante más mayores que todos nosotros. Uno de nosotros decidió probar suerte y al parecer, resultaron ser 2 simpáticas inglesas de mi misma edad. La noche se animó de repente con lo que parecía el principio de una amistad ;) Decidimos ir los 6 a una discoteca al aire libre en las afueras. Ibamos todos bebidos, unos más que otros.

Una vez allí, conversamos sobre gustos y aficiones con ellas además de intercambiar nuestras direcciones de e-m (arroba) il.

Por lo visto se encontraban alojadas en casa de los familiares españoles de una de ellas y debían estar en casa antes de las 9:00h.

Yo me encontraba excitado y sentía deseos de enrollarme con las 2. La verdad, eran absolutamente el objeto de deseo de los 4 amigos y no tardaron mucho en darse cuenta de ello.

Hacia las 7:00h, me ofrecí a llevarlas a su casa ya que nos encontrábamos a varios kilómetros y debían regresar andando por una carretera, de noche las 2 solas y no me parecía apropiado dejarlas ir.

Aproveche la ocasión para dejar caer que podíamos ver el amanecer en una preciosa playa, pero mis pícaras intenciones fueron descubiertas por las bellas jóvenes y se negaron a ir a la playa. Yo no perdí la esperanza de cumplir mis deseos.

De camino debíamos dejar a un lado de la carretera una pequeña cala de arena donde solíamos bañarnos e ir a bucear los amigos. Estábamos los 3 solos, trabajo me había costado convencer a mis amigos de que no me acompañaran, incluso tuve fuertes discusiones. Por fin, lejos de la discoteca y de la ciudad, me desvié por un camino hasta la cala, aún era de noche y tenía más de una hora para llegar.

Aún no me acababa de creer que tenía 2 chicas impresionantes, una a cada lado y las levaba bien cogidas por la cintura aunque poco a poco iba tanteando lo que podía palpar ;) Por fin llegamos a la cala y nos sentamos en la arena, comencé a hablar de la belleza del lugar y de lo mucho que me atraían ellas. Había 2 parejas más haciendo el amor por allí, por lo que decidí ir a uno de los laterales no sin antes pasar lo suficientemente cerca de una de las parejas para que mis acompañantes pudieran percatarse del acto. Ya parecía que había mucha confianza ya que comenzamos a magrearnos sin saber muy bien como entre los 3, quizás fue el alcohol…

La verdad no hacía mucho calor pero me quite la camiseta haciendo lo mismo con ellas 2.

La rubia en un arranque de lujuria se abalanzó sobre mí mientras que la alta y morena parecía entretenerse más mirando, por lo que decidí lamerle los pezones a ver si así se animaba. Funcionó, por lo que decidí lamerle su coño. Se quito los pantalones, llevaba un pequeño tanga negro y lucía un magnífico rasurado. No me entretuve demasiado para no aburrir a la que de verdad me excitaba, la rubia de las tetas grandes. Parecía que la morena gozaba así que continuo ella misma masajeándose el clítoris para no “enfriarse”. Le desabroché los vaqueros a la rubia y ella misma se los quito, sus minúscu

las y transparentes braguitas rosa de encaje me pusieron bruto de una vez por todas y decidí descalzarme y quitarme yo también los pantalones. La situación era perfecta, tenía a 2 preciosidades en bragas y sujetador solos los 3 en una playa dispuestos a pasarlo bien, muuuuuuuy bien ;) Se encontraban frente a mí, la morena a la derecha continuaba masturbándose, apoyando únicamente su espalda sobre la arena y manteniendo en el aire sus caderas. Mientras, la rubia se descubría esos enormes pechos quitándose el sujetador. Dispuesta a deshacerse también de aquellas bragas de encaje, yo se lo impedí ya que ya puestos, deseaba hacerlo yo.

Se las levanté y comencé a hurgar en aquella mata de pelo claro, introduciendo un dedo húmedo y al rato 2. Ella estaba cachonda perdida y yo más por lo que decidí deshacerme de las bragas de una vez por todas y me dispuse a meterle un repaso con la lengua a aquel gran coño. Para entonces la morena ya había terminado de masturbarse y se quedo a un lado mirando, no la presté atención.

Ya no aguantaba más, tenía una erección enorme y me desnude por completo. No tengo queja de mi polla, mide más de 15cm y es, yo diría que bastante gruesa, para mí lo importante. Sin embargo ellas, al verla no se sorprendieron demasiado. Me acerque a la rubia y comencé a comerle las tetas pero al cabo de medio minuto no pude más y le acerque mi verga a la boca. Por fin esos labios gruesos que había imaginado toda la noche, me iban a comer el rabo.

Poco a poco fue humedeciéndome toda la tranca, entreteniéndose en la parte del frenillo. Una vez mi polla relucía gracias a la saliva, se la metió casi hasta los cojones en la boca. Y comenzó a mover su lengua como una poseída y chupando muy fuerte al sacarla. Yo no sabía cuanto iba a aguantar. Las que al principio de la noche me habían parecido unas inocentes chicas, iba a resultar que eran unas absolutas guarras con mucha experiencia, de echo, al final fue así.

Después de un par de minutos, mi rabo se había convertido en un enorme vástago carnoso del cual sobresalían enormes venas.

En aquel momento la morena se había vuelto a animar con lo que estaba viendo y se deshizo de aquel tanga negro que tanto me había excitado en un principio, sin embargo ahora estaba centrado en la rubia.

La morena intentó llamar mi atención lanzándome su sujetador, pero era inútil ya que su amiga la rubia poseía al 100% mi polla con su lengua y comenzaba a acariciar con sus manos mis cojones. Fue en ese momento cuando decidí pasar a la acción incitando a las chicas a que se magrearan entre ellas mientras yo lamía todo el culo de la rubia. Fui bajando hasta su coño, lo separe con los dedos e introduje 2 dedos mientras con fuerza chupaba su clítoris. Ella comenzó a menearse espasmódicamente y a los pocos minutos se corrió como una loca. Aproveche para volver con la morena que se había puesto cachonda. Llego el momento, me apetecía penetrar a la morena a cuatro patas pero no tenía condones. Sin embargo ellas me entendieron perfectamente (lenguaje universal) y por suerte la rubia tenía una caja en un pequeño bolso que llevaba.

Mientras me ponía uno, me encargue de que la rubia continuara comiéndole el coño a su amiga.

Joder, lo estaba flipando, no podía creer lo que estaba viviendo.

Por fin, listo, frote mi polla contra su brecha y se la ensarte, la verdad bruscamente, aunque no hubo queja. La tenía a cuatro patas y la penetraba con tanta fuerza que se oía un ruido constante.

Ella comenzaba a jadear cada vez más fuerte y yo no me alteraba lo más mínimo, gracias al alcohol.

Llevaba más de 20 minutos empalmado y todavía no había sentido ni un amago de tener un orgasmo, por más que penetraba no me venía. Cambiando de postura, de lado sobre la arena, levanté una de sus piernas sobre mí y chupándome un dedo ataque su clítoris, ella no podía resistir más, estaba tocando el cielo.

Decidí bajar el ritmo ya que ante aquellos jadeos y gemidos tenía miedo de correrme antes de tiempo.

Por suerte aguante lo suficiente para terminar con la morena y poder pasar otro rato follandome a la otra.

Me senté sobre la arena y ayude a la rubia a que hiciera lo mismo sobre mí.

Tenía su espalda frente a mí, comencé a acariciar sus pechos, incluso en un momento conseguí que se pusiera medio de lado para comerle uno de ellos. Pero ella

cabalgaba a un ritmo frenético y al cabo de un par de minutos me corrí abundantemente sin poder hacer nada para evitarlo ya que ella aún no había llegado al orgasmo. Comencé a comerle el coño de nuevo. Cual fue mi sorpresa cuando ella me pidió que le hurgase en el ano. No me podía negar pues después de todo lo que acababa de disfrutar yo, era lo menos que podía hacer. Lo chupé y comencé con un dedo muy lentamente mientras ella se masturbaba de rodillas sobre la arena. Conseguí introducirle un dedo, pero ella me pidió más. No sabía a donde quería llegar hasta que nuevamente saco un condón del bolso y una pequeña crema que ni mucho menos era para el ano, pero en fin, decidí complacerla e improvisé.

Con semejante calentón volví a empalmarme, aunque esta vez sentía que con mucha más fuerza ya que acababa de eyacular en gran cantidad.

Por fin conseguí introducirle sobradamente dos dedos e incluso me creí capaz de introducir un tercero pero su amiga la morena sabía muy bien lo que tenía que hacer y me ofreció el trasero de su amiga mientras ésta a 4 patas le comía el coño.

Yo totalmente fuera de sí por la situación, me coloqué un preservativo y le unte abundantemente el ano con una crema que me habían ofrecido anteriormente. Nunca había practicado sexo anal, de hecho creí que sería más fácil, traté de emular lo visto en películas porno.

Introduje la punta de mi capullo y tras unos segundos, por completo. Ella no me dejaba penetrar más que el capullo pero poco a poco iba introduciendo más. En plan peli porno decidí, ya que ella estaba a cuatro patas ponerme encima de su culo y flexionar las piernas hasta encularla. Tardé al menos media hora en poder encularla por completo a buen ritmo. Allí estaba yo, con las manos sobre sus duras nalgas enculando a una preciosa chica rubia que apenas hablaba español, acompañado de otra chica en una pequeña cala. No lo acababa de asimilar, no podía tener esa suerte.

Finalmente acabó por correrse la muy golfa y yo al mismo tiempo ayudado por sus gemidos, que en medio de la calma de la noche parecían auténticos alaridos.

La verdad no recuerdo si la morena consiguió llegar al clímax con la comida de coño que le hizo su amiga porque sudoroso me quedé desnudo sobre la arena durante largos minutos tratando de recuperarme tanto física como psicológicamente.

Lo último que recuerdo fue la llegada a la calle donde se hospedaban las dos muchachas y de cómo me despedí prometiendo verlas al día siguiente en aquel lugar.

Desgraciadamente nunca volvía a verlas, aunque si tuve contacto con ellas y recibí unas fotos suyas.

Hoy en día, de vez en cuando me masturbo viendo sus fotos y recordando aquella noche, sin duda la mejor de toda mi vida. E inocentemente todavía voy con mis amigos de veraneo por allí con la esperanza de poder repetir, aunque ellos no crean lo sucedido siempre les enseño unas fotos muy especiales que me mandaron ;)

Autor: Alan

Alanbros_dj ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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