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Una noche en San Nicolás (II)

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Continúo mi relato de la noche en San Nicolás.

Me desperté, y ahí estaba Martín arrodillado en la cama, con otro muchacho, robusto, de pelo negro, con poco pelo en el cuerpo (las cosas que uno se fija…), y estaban los dos tocándose la verga, en bolas, y yo acostado boca abajo.
Me sobresalté mucho, y me quise tapar, pero no había sábana a mano, así que me di vuelta rápido y me tapé un poco con las manos, sin poder disimular que yo también tenía una erección. ¿Cómo explicarles que no era porque los veía a los dos en bolas listos para cogerme, sino que había tenido un sueño erótico o que…no sé, no sabía que pensar??
-Noo…que pasa? ¿Qué hace este chico acá?-atiné a balbucear. Me sentí traicionado, y me dio mucha vergüenza que otro mas me viera desnudo. Una cosa es tener un desliz (o dos) con un desconocido, y otra es que ese desconocido traiga a alguien mas para aprovecharse, no?
-Nada, loco, relajáte.-me dice Martín, largando su verga y yendo hacia mi pierna con su mano. Por instinto me quise alejar de su mano, pero no pude evitar un toque de calentura cuando me rozó el muslo.-Carlitos es un amigo, y sé que la vamos a pasar bien. No te gustó lo de antes? Si te gusta una, dos te van a gustar más.-me dijo, con una sonrisa entre pícara y malévola.

-Hola!-me tira Carlitos, con una voz sorprendentemente fina, sin dejar de tocarse la pija.-No querés que seamos amigos? Yo quiero ser tu amigo, vos no?-me dijo después, y me sonó medio amenazador, aunque no sabía si era un poco tonto o si se hacía.

-Noo…nooo…no quiero…lo que pasó fue un error…yo no…-tartamudeaba, nervioso, sin saber dónde meterme, sin saber que pensar o cómo reaccionar.

-Ahh, si?-me dice Martín, y manda la mano a mi pito.-Y esto? No era que no querías? Está mas duro que un palo de amasar, papi. A mi me parece que te gusta. O te gusta que te obliguemos?-No sabía que pensar de las palabras de Martín. ¿Me estaba queriendo convencer, o me decía que me lo iban a hacer por la fuerza? Tuve miedo en ese momento, mas que antes incluso cuando habló Carlitos, que parecía medio bobo, pero era grandote y parecía mucho pero mucho mas fuerte que yo…

Martín empezó a hacerme una paja lenta, subiendo y bajando su mano. Despacio, muy despacio, fue bajando su boca hasta mi pija, mientras con la otra mano me acariciaba suavemente la pierna. Yo temblaba, con una mezcla de miedo y calentura, no sabía cúal de las dos sensaciones iba ganando en cada momento, y no podía apartar la vista de Carlitos, que seguía tocandose despacio su verga, que en esos momentos me pareció tan o más grande que la de Martín, mas oscura la piel, casi negra, y sonreía mientras se tocaba.

Estaba inmerso en ese momento, observando sin poder apartar los ojos de la pija del morocho, cuando la boca de Martín se cerró sobre mi poronga parada. Era como terciopelo húmedo, caliente, con la lengua que jugaba despacio sobre la cabeza y despacio recorría el prepucio. Una mano me acariciaba la base de la pija, me masajeaba ese punto intermedio entre el ano y la verga muy suavemente.

A pesar del miedo que sentía, la calentura pudo mas. Me empecé a relajar, y a pensar que, en realidad, no tenía mucha opción, no? Ya estaba ahi, el error había sido ir a lo de un desconocido, y ahora ya estaba todo fuera de mi control. Entonces, nada de lo que pasara era mi culpa. Asumí un papel pasivo en la situación: no iba a hacer nada, pero no podia evitar que los otros dos hagan. Forzado por mis propios pensamientos, abrí un poco mas las piernas y separé mis manos de mi entrepierna, ya no intentando evitar que me vieran. Cerré los ojos, un poco para sentir más fuertemente lo que pasaba, otro poco para no pensar en exactamente que pasaba: yo, un autocalificado hetero, estaba teniendo la pija dentro de la boca de otro hombre, y había uno mas en la habitación, mirando. Me dejé llevar, sin pensar.

Sentí que la mano de Martín iba a mi culo, una vez mas (la tercera de la noche?) y me acariciaba despacio el agujero, que se había cerrado un poco de nuevo. Sentí otra vez la frialdad del lubricante pasar por mi culo, y los dedos de Martín entrando despacio. Un rato nomás, porque enseguida sus dedos fueron reemplazados por otros que sentí mas gruesos, no tan suaves, pero que al menos no me causaban dolor gracias al previo masaje de Martín. La cama se movió mientras él se bajaba de la cama y Carlitos se acercaba mas a mí.

Abrí los ojos por la novedad, y lo ví a Carlitos metiéndome los dedos en el culo, y a Martín al lado de la cama, con su verga gorda y venosa a escasos centímetros de mi boca. Fiel a mi sentimiendo de abandono y pasividad, no hice nada, y Martín se impacientó y me agarró los pelos y llevó mi cabeza, bruscamente, hacia su pija. Tomó con la mano esa verga grandota desde la base, y comenzó a pegarme con ella en los labios cerrados, que, a mi pesar, se empezaron a entreabrir.

-Putito, en que quedamos? No quedamos en que te gusta la pija? Yo te chupé un rato la tuya, vos chupáme la mía-me dijo, y se escupió la punta de la verga y tiró hacia atrás la piel. -Dale, putita, chupá, a ver si aprendiste algo hoy!-me dijo casi gritando. Me dio miedo, y abrí la boca para meterme una vez mas esa cabeza grandota adentro. Empecé a lamer despacio su pija, casi golosamente, sin darme cuenta, pero cuando empecé a sentir el tercer dedo de Carlitos en el orto, la empecé a chupar, con fuerza.

-Mierda. una aspiradora tenés ahí, putito!-gimió Martin, y me agarró la cabeza con las dos manos. Claro, pensé, no tengo mas opción ahora, me tengo que entregar, no puedo hacer nada. Otra vez los pensamientos mas racionales fueron huyendo rápidamente de mi cabeza mientras tenía la cabeza de la verga de Martín acariciándome los cachetes por dentro.
Ahi fue cuando Carlitos se metió dentro mío. No voy a mentir, me dolió, casi me sacó de mi estado mental pasivo (a medias), pero las manos del gordo me retuvieron con fuerza de las caderas, mientras Martín apretaba su presa contra mi nuca. Gemí de dolor, por el tamaño del pijón que me estaba entrando por el orto despacio pero sin pausa.

Carlitos malinterpretó mi sonido involuntario:-Te gusta mi pitito?- me dice, con esa voz de falsete…-Esperá que falta un poquito…no es muy grande, pero la se usar, creo…-agrega con esa voz que no sabía todavía si era de idiota o si se hacía. Sentía su verga abrirse paso dentro mío y se sentía hasta mas grande que la de Martín, que estaba entrando y saliendo despacio de mi boca.

-Pará, Carlitos,-le dice Martín, mas sensible a mis necesidades…-recién estrené hoy a esta putita. Dale despacio.-agrega, pero sin soltar mi cabeza, sólo aflojando un poco para dejarme respirar mejor.

-Ufa, me gusta rapidito.-Dice el gran bobo, pero sigue despacio, por suerte. Se queda quieto unos minutos, y Martín también. Yo todavía tenía su pija en la boca, y largaba saliva para ayudar a lubricar.
Después de unos momentos, Martín saca su verga de mi boca, se acerca a mi oído, me da unos besos suaves en la oreja, después en la mejilla, y nuevamente en la oreja, con un pequeño mordisco, y me dice:-Agarráte ahora, que vamos a cabalgar, si?-y sin esperar respuesta, me manda la poronga de vuelta a la boca, esta vez con fuerza y casi hasta el fondo. No tuve tiempo de atragantarme: Carlitos mandó hasta el fondo su pija, y empezó a moverse más rápido y más fuerte. Fue una suerte que mi culo ya se hubiera acostumbrado al intruso, porque sino me partía. Aunque igual sentía que me partía al medio.

Martín empezó a cogerme la boca. No hay otra frase que lo describa. Metía y sacaba su pija de mi boca a toda velocidad, dándome sólo unos momentos de respiro cada tanto. En un momento la sacó del todo, y yo me encontré desesperado buscándola con mi boca, mientras el dolor de mi culo se había ido reemplazado por un placer extremo que venía desde dentro mío, mientras sentía la enorme verga de Carlitos entrar y salir rápidamente de mí. Me acomodé como pude, frenético, para soportar los embates del gordo y manotear la verga de Martín.

-Viste que lindo trolito que nos agenciamos, Charly?- dice Martín en ese momento, a lo cual Carlitos contesta: -Ajá!-sin parar de darme bomba.
Cambiemos un poco.-dice Martín, mientras sale de mi boca. Gemí en ese momento porque las dos pijas salieron de dentro mío, pero por suerte entre los dos se cambiaron de lugar rápido: Carlitos se puso en la cabecera de la cama, mientras Martín se iba atrás, y me dieron vuelta. Me pusieron en cuatro, y Charly llevó su pija negra a mi boca, que la recibió contenta esta vez, mientras Martín se abría paso en mi culo lubricado.
Entre los dos me dieron masa duro y parejo. Creo que estuvieron como quince minutos bombeando, uno por delante y otro por atrás, hasta que sentí el lechazo primero de Charly en la boca, que empezó a desbordar por la cantidad, y el de Martín que lo sentí bien adentro de mis intestinos, no tanto esta vez (ya había acabado dos veces esa noche). Yo quedé caliente, me dolía la panza ya de la calentura y de no haber acabado (y de la verga que estuvo en mi orto).
Los dos salieron despacio de adentro mío, y yo caí agotado sobre la cama. Apoyé mi pija en la cama y la empecé a frotar un poco como para acabar, porque estaba loco de la calentura ya.

Mientras Martín encara para ir al baño, Carlitos se pone encima de mi espalda, despacio, y me dice al oído. -No terminamos todavía, no? Ahora si querés ser mi amiguito?-y mientras decía eso, sentí que la pija, todavía dura, se empezaba a hacer lugar entre mis nalgas de nuevo.
-Seeee!!!!-grité, caliente a mas no poder, con el culo abierto por las cogida anteriores.-Hacéme el culo, negrito, dale!.
Se movía lentamente ahora, como queriendo ganar velocidad de a poco, pero fuerte y duro lo sentía, todo el peso de su cuerpo haciendo fuerza sobre mí. Su pija entraba del todo para salir casi completa, despacio, bañada en lubricante.
Ahí sale del baño Martín, que se ve que se dio una ducha rápida.
-Ahh, bueno! ya empezaste de nuevo?.-se reía a carcajadas, mirando mi cara de placer mientras era ensartado por el gordo que sonreía sin parar. Ahí no lo pude ver más por un rato, porque Charly me puso en cuatro de nuevo y me agarró fuerte de la cabeza, y con sus manos grandes me tapaba los ojos. Me daba con todo, yo gritaba a mas no poder de placer y dolor, y al rato sentí el golpe potente de su leche contra las paredes internas mías. Abrí los ojos cuando las manos de Carlitos se soltaron, y ví a Martín con una cámara de video.
-Naaahhh..-atiné a decir, pero el gordo me dió vuelta, levantó mis piernas, apuntó mi pija hacia mí, y me metió dos dedos en el culo. Eso fue suficiente para que empezara a largar lechazo tras lechazo, que fueron a impactar por todo el cuello, pelo y cara, entrando un par de chorros en mi boca. Inconcientemente saborée mi propia leche, mientras Martín filmaba todo.
-Cómo te gustó, loquita!-se rió malévolamente, mientras Carlitos me largaba y yo quedaba ya casi desmayado por el cansancio y el alivio de haber acabado tanto.
No pude evitarlo y me dormí al ratito, a pesar de los dos que estaban en la pieza.

Recién a la mañana siguiente me desperté, y no había nadie en la casa. Busqué por todos lados, pero no encontré la cámara ni una computadora. Mi ropa estaba doblada en una silla de la cocina. Me bañe, con premura, por miedo a que viniera alguien, y me cambié rápido. Me quería ir, huir de ese lugar en el cual había caído en esos actos tan ajenos a mi persona. Agarré mis cosas, probé la puerta (abierta) y me fui a la Terminal, comprando el pasaje a Rosario pero por la ruta vieja, que tardaba más. Estaba hecho mierda aún de la noche anterior, y no caminaba bien del todo, asi que pensé en dormir un rato en el viaje, y pensar si todo lo que me había pasado me gustaba (más allá del placer físico que indudablemente había sentido), o si me quería olvidar de todo.

Me dormí en el camino, y me desperté por el sonido de mi celular recibiendo un mensaje de Wasap. Miré: número desconocido. Leí el mensaje, para ver de quién era.
“Hola, loco!”-decía el texto.-“La pasamos lindo anoche, no? Te quería decir, que lo de la cámara no es para chantajearte o algo así. Lo guardo exclusivamente para uso personal. No te asustes por eso. A veces soy un poco intenso en ese sentido, pero no pasa nada. Si querés, alguna vez repetimos. Tengo varios amigos.”
Venía una imagen adjunta, que abrí: era yo, mientras era salvajemente penetrado en cuatro por Charly. La borré enseguida. Y pense un rato. No quería que esto me gustase, no estaba seguro del todo.

Pero…me di cuenta que todo ese tiempo, tenía la pija al palo, desde que vi el mensaje de martín. Me sonreí solo, me mordí el labio, y me recosté en el asiento. Debería buscar una excusa para ir mas seguido a San Nicolás.

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