Una Tarde con Luisa.

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El conserje de los apartamentos es un especialista en demostrar indiferencia. Es capaz de aceptar el dinero y darnos la llave sin mirarnos a la cara ni una sola vez, aunque estoy seguro de que mientras caminamos hacia el ascensor nos examina de arriba abajo, y apostaría a que si tuviera que describirnos a la policía, lo haría con extrema precisión y además acertaría en un 90 por ciento en nuestro origen social e intenciones. Es la tercera vez que vengo a este lugar, y nunca me he cruzado con otros clientes, pero eso no podía pasar siempre y cuando llega el ascensor, un hombre de sesenta bien cumplidos sale acompañado de una mujer alta y muy pintada que a la segunda mirada resulta no ser tal. Acerco la boca al oído de Luisa y cuando se cierran las puertas le susurro  Te has dado cuenta de que es un travesti , y asiente con los labios apretados en una medio sonrisa. Quiero creer que a ella también la ha excitado el punto de sordidez que la pareja acaba de dejar tras de ellos. Abro la puerta y entramos al apartamento, no es ninguno de los que he estado antes, este es mejor, con ventanas que dan a la calle y una enorme cama en el centro de una espaciosa habitación. Luisa se quita el abrigo y lo deja caer en una silla, yo hago lo mismo y nos quedamos uno frente a otro. Viste medias oscuras y presiento que se ha vestido por dentro con el mismo cuidado que por fuera. Es el momento mágico, cuando todavía somos desconocidos y estamos a punto de ser amantes, tantas mujeres con las que te cruzas un segundo, sin saber nada de ellas, sólo que su paso deja un rastro de hormonas vertidas en tu sangre, y ahora ésta, desconocida en la realidad, pero de la que sabes tanto por el chat, donde las pasiones se desatan fuera del control de las normas y las personas se dejan a sí mismas ser lo que en la realidad no se atreven. Hasta que cruzan la barrera, como yo tres veces con ésta, y Luisa la primera si me ha dicho la verdad. Un paso adelante por ambas partes y nuestros labios se juntan en un tiento suave. Sin palabras nos entendemos y evitamos de común acuerdo rozar nuestros cuerpos. Me mordisquea el labio inferior y siento el aroma de su aliento y la humedad de su boca y empiezo a explorarla con la lengua, suavemente, encontrando la suya de vez en cuando, mientras me aguanto las ganas de abrazarla  seguro que ella también – con la seguridad de que más tarde me hartaré de ella. Retrocedo un paso  déjame que te vea  mientras le hago darse una vuelta sobre sí misma. Lleva botines son de los que se atan con un cordón cruzado, estrechandose en los tobillos. A las mujeres que tienen los tobillos finos les sienta muy bien, y ese es el caso de Luisa. Sus pantorrillas forman con el tobillo, el botín y el tacón un conjunto de redondeces encadenadas a las que deseo acariciar. La atraigo hacia mí y me basta iniciar el movimiento para que su cuerpo se junte con el mío y notar por primera vez la dulce presión de sus pechos. Casi a la vez siento sus caderas y el beso sube de intensidad, paso las manos por su espalda y luego una baja a su culo y lo acaricia por encima de la falda. Ella tampoco espera y sus manos siguen a las mías y enseguida me adelantan codiciosas, una abarcando mi cuello con suavidad y la otra apretándome la nalga con el pulgar por fuera y metiendo los demás dedos en la raja de mi culo todo lo que le dejan mis vaqueros. Bien. No me quiero quedar atrás y la mano de la espalda baja hasta su cintura para meterse debajo del jersey y subir acariciándola con suvidad, encontrando el broche de su sostén, y la otra hace el mismo movimiento pero debajo de la falda, donde encuentro el fin de las medias, el liguero ¡se ha puesto un liguero! y las braguitas mucho mas arriba, debe llevar un tanga, – me gusta -, le digo, mientras exploro su ropa interior. Los dos nos d sostiene en su pierna izquierda que aprieto entre las mías, y tiene la derecha levantada en ángulo y apoyada en la cama, lo que me permite acariciar su muslo con cuidado y meter los dedos bajo el borde de sus bragas. Lo hago y las contorneo de atrás a adelante, hasta la zona húmeda que ahora queda a mi alcance. Echo a un lado la tela y apartando el pelo de su pubis busco entre los plieges de carne hasta encontrar la mucosa húmeda de sus labios, y luego muevo los dedos hasta abrir su raja. Luisa se aprieta contra mí y gime por primera vez, sus manos dejan de pasearse por mi espalda y se limita a abrazarme, creo que la tengo, que se ha excitado hasta el punto de querer dej

arme seguir y eso me gusta, es lo que buscaba. Me arriesgo a ir demasiado deprisa pero creo que está a punto, acaricio su clítoris con mucho cuidado unos momentos notando como los gemidos aumentan en frecuencia, y decido penetrarla con los dedos, cuando hemos hecho cibersexo me ha contado que sus orgasmos son vaginales así que arqueo el índice y el medio y los meto en su agujero, y los muevo en círculos para abrirla. El efecto es inmediato y demoledor, Luisa avanza el culo hacia mí para exponerse y me estrecha entre sus brazos con deseperación, ni siquiera me besa ya, solo siento su aliento jadeante en el cuello y su lengua que me lame mecánicamente siguiendo el ritmo de mis dedos. Empieza a menear las caderas al ritmo que le marco y paso de mover los dedos en circulos a buscar su punto g apretando alternativamente la pared delantera y la trasera de su vagina. Le gusta, se está empezando a correr, siento su flujo chorreando por mis dedos y como noto que al ir más rápido gime más profundamente, empiezo a mover la mano frenéticamente, y ella a mover las caderas y a gemir cada vez más fuerte hasta que dobla el cuerpo en un espasmo, de las ganas que tiene de abrirse de piernas casi pierde el apoyo y se queda apoyada en mi mano que ahora muevo más lenta pero más profunda, una oleada de líquido me moja hasta la muñeca y a ella se le escapa un gritito ahogado y luego noto relajarse sus caderas y me dice – ¡Para! ¡Para, por favor! ¡Déjame un momento! Me aparto de ella, que se deja caer en la cama, espatarrada, con los ojos cerrdos y la boca abierta por la que respira a impulsos. Me tumbo a su lado y le susurro ¿te has corrido? Y ella, que sabe que yo lo sé, me mira y sonríe y se da la vuelta para abrazarme. Enseguida baja una de sus manos hasta mi paquete y la mueve arriba y abajo mientras mete su lengua en mi boca y dice entre gorgoteos de saliva  déjame a mí ahora -. Me empuja hacia atrás y se queda incorporada. Yo subo los brazos, sé lo que viene y quiero disfrutarlo. Me abre el pantalón, primero el cinturón y luego los botones, me lo baja hasta las rodillas y antes de seguir se dedica a sobar mi polla ya gruesa sobre los calzoncillos, de los zapatos me ocupo yo e intento quitar también los calcetines, pero no me deja, lo hace ella. Yo lo he intentado, pienso, ahora ya sólo a gozar del momento. Luisa me acaba de quitar los pantalones y haciéndome levantar un poco el culo me quita los slips negros que me he puesto hoy. Mi pene se levanta, erecto pero todavía con recorrido, y ella se arrodilla entre mis piernas abiertas y lo recoge entre sus manos y se me queda mirando, disfrutando de la expresión que sé que tiene mi cara. No me lo quiero perder, así que busco la almohada y me la pongo bajo la cabeza, y ella al darse cuenta sonríe con conocimiento, sabe que verla me excitará aún más. Sabe mucho, Luisa. Saca la punta de la lengua y la pasa con suavidad por mi capullo, mientras me rasca el escroto con las uñas y se cuida de que las puntas de su cabello me rocen los muslos. Como estoy circuncidado la piel se me va completamente para abajo, permitiendo qu placer como sube y cómo el semen recorre su camino, dejando un rastro de placer desde las profundidades de mi cuerpo hasta la punta de la polla donde explota. Siento salir el chorro que le llena la boca a Luisa. La eyaculación es larga y abundante, y despues de la primera oleada que se le escapa por la comisura de los labios todavía me queda leche para otro chorro que incluso con mas fuerza le inyecto en la garganta con todas mis ganas. Joder, que placer. La muy puta abre la boca para que vea su lengua manchada de mi leche y se me acerca para besarme, yo junto mis labios y saboreo mi semen en su boca mientras me masajea la polla y los dos ronroneamos de satisfacción.

FIN

Madrid, 2003

Autor: Alex_Dyne

Alex_Dyne ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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