Una vieja amiga

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Tan caliente iba Amanda que se giró lo que pudo y me pidió que se la metiera por detrás, dijo que ese era el día adecuado y que nunca se había sentido tan a punto. No vacilé ni un segundo y después de acercarme a ella para darle un beso en la boca, empecé a prepararla. Alicia no dejaba de comerle el coño mientras yo fui metiéndole primero un dedo y luego dos por su culo totalmente lubricado.

Hola a todos, este es el primer relato que enviamos después de haber leído unos cuantos. Os contamos una experiencia que tuvimos este verano, que fue muy, muy morbosa.

El verano ya se había asentado por completo y el calor empezaba a ser sofocante en la ciudad ;yo no había salido de casa en toda la tarde ya que había trabajado por la mañana y el solo hecho de mirar por la ventana como la gente caminaba siempre en busca de la sombra ya me echaba para atrás. Sin darme cuenta se hicieron las ocho de la tarde y entonces me acordé que le había prometido a Amanda que esa noche le iba a preparar algo especial para cenar.

Amanda es mi chica, como a mí me gusta llamarla, y es el motor que mueve mi vida. Desde que nos conocimos nos dimos cuenta que estábamos hechos el uno para el otro y poco a poco nos lo vamos demostrando. Yo creo que es esa mezcla de inocencia y malicia que tiene lo que me vuelve loco. Amanda es una preciosidad de mujer de esas que ponen nervioso a todo hombre con un poco de sangre en las venas. No muy alta, morena, ojos marrones increíblemente expresivos, carita de niña buena, un cuerpo que anuncia sensualidad por todos los costados y una manera de moverse que me hace enloquecer.

Me levanté del sofá sabiendo que aún tenía una hora hasta que llegara Amanda a casa y me decidí a empezar a preparar la cena. Tenía ganas de sorprenderla pero el calor y la pereza me impedían pensar con claridad. Anduve un rato por la cocina pensando qué hacer hasta que me vino la inspiración: íbamos a estrenar la fondee. Teníamos un par de fondees en casa y aún nunca las habíamos usado así que ya tocaba. Pensé que eso sería muy fácil de preparar y entonces decidí arreglarme primero.

Me quité los shorts que llevaba y me quedé desnudo en la habitación mientras hacía la cama en la que tan a gusto me había echado la siesta. Mientras me movía por nuestra habitación noté que mi cuerpo sudado olía bastante a hombre y decidí ducharme a pesar de que sabía que a Amanda le volvía loca ese aroma a sudor. Todavía desnudo y con el agua ya cayendo por la ducha me quedé mirándome en el espejo del baño. Llevaba un tiempo sintiéndome bastante atractivo desde que había vuelto a empezar con el deporte.

Se me marcaban los músculos del pecho y abdomen y el rasurado de mi cuerpo me parecía atractivo hasta para mi mismo. La noche anterior Amanda se había dedicado a rasurarme pecho y pubis dejando solo la sombra del pelo que antes tenía y le había quedado muy bien. A ella le gustaba mi cuerpo viril tal y como era pero también le encantaba pasarme la máquina por todo mi cuerpo. Siempre me decía que le excitaba mucho estar con mi polla en la mano mientras me rasuraba y que no podía evitar mojar sus braguitas mientras lo hacía. Pensando en todo eso sentí como me estaba poniendo cachondo y como mi polla había crecido ya que estaba rozando la encimera del baño.

Miré el reloj y dándome cuenta de que era ya tarde, y muy a mi pesar, decidí no masturbarme pasando por encima del calentón repentino que me había asaltado. Supuse que mi cuerpo aguantaría hasta después de la cena. Me duché en un instante ya con mi polla en su estado natural y me vestí solo con unos tejanos y unas sandalias de dedo. No me quise poner camisa para resultar así más sexy para Amanda aunque si me preguntaba pondría el calor como excusa.

Eran ya casi las nueve y Amanda estaría al caer así que empecé a preparar la cena. Preparé una ensalada bastante completa para empezar y luego ya me centré en la fondeé. Creí que con la ensalada bastaría y que después ya podríamos empezar con un abundante postre de chocolate y frutas. Empecé a pelar y cortar la fruta; naranjas, plátanos, fresas, manzana, etc…. y entonces me di cuenta que por la ventana asomaba la lluvia. Como la semana pasada, otra vez una de esas pesadas tormentas de verano. Caía con mucha fuerza y me quedé embobado viendo a la gente correr para resguardarse cuando el timbre me despertó totalmente. Dejé el cuchillo en la encimera, me sequé las manos con un trapo y fui a abrir a Amanda. Me miré en el espejo de la entrada y dándome el visto bueno a mí mismo, abrí la puerta.

Ante mi sorpresa, que dudo que supiera disimular, Amanda no venía sola. La acompañaba otra chica a la que yo jamás había visto. Enseguida me di cuenta de que la camisa que no me había puesto hubiera sido necesaria en esa situación pero el beso que me espetó Amanda en la boca me devolvió a la realidad.

– Hola cariño.- Hola princesa. Mm….esto…no sabía que…- Tranquilo, yo tampoco lo he sabido hasta hace un rato – dijo Amanda mientras se giraba para sonreír a la otra chica – mira, esta es Alicia, ¿creo que alguna vez te he hablado de ella, verdad?- ¿Alicia? No sé, ya sabes que soy un despistado. Encantado Alicia – mientras nos dábamos dos besos-.

Fue al besar a Alicia cuando me di cuenta de que tanto ella como Amanda estaban completamente mojadas por el chaparrón que acababa de caer. Supuse que les había pillado en media calle y sonreí para mí recordando a toda esa gente resguardándose debajo de los balcones. Tengo que admitir que en ese momento bendije la lluvia ya que la ropa de Amanda y de su acompañante estaba calada. Las dos iban muy parecidas de ropa y sus camisetas de tirantes empapadas dejaban entrever sus sujetadores con facilidad. El pelo les chorreaba dándoles aspecto de sirenas recién salidas del mar y sus caras rezumaban juventud con esas gotitas de agua en la frente y el rímel un poco corrido.

Sin poder evitarlo bajé la vista y entonces vi. lo mejor. Amanda llevaba una falda tejana muy corta totalmente pegada a sus piernas y Alicia unas mayas blancas de verano más que sexys. El agua hacía que se le arraparan aún más al cuerpo y pude ver como de tanto que se le pegaban se le notaba la rajita de su sexo. Espero que solo fuera un segundo pero a mí me pareció eterno, me detuve en esa imagen y dudaba DE SI llevaba tanga o si iba sin nada pues su coño quedaba prácticamente al descubierto a pesar de llevar pantalones. Que cachondo me acababa de poner con solo ver a esas dos bellezas delante de mí.

– Pero pasad, pasad, no os quedéis ahí.- Hombre, ya era hora – dijo Alicia provocando la risa de Amanda- creía que nos habíamos equivocado.- Corre cariño, tráenos unas toallas que venimos empapadas.

Pasados ya unos minutos la situación ya empezaba a calmarse. Se estuvieron secando un rato largo en el comedor mientras me iban explicando que Alicia era una vieja amiga del colegio de Amanda y que pasaba por la ciudad y se había decidido a hacernos una visita. Yo las seguía escuchando pero no podía evitar mirarlas al mismo tiempo con mucha excitación. No puedo negar que Amanda estaba preciosa secándose pero supongo que es normal por la novedad que mis ojos se centraran en Alicia. Era una chica preciosa también, de esas que podrían salir en las revistas si quisieran.

Creo que era algo más bajita que Amanda aunque las botas lo disimulaban, tenía el pelo largo y castaño y un cuerpo de escándalo. Poco a poco me fui dando cuenta de lo buena que estaba. Intentando disimular para que Amanda no se percatara, fui recorriendo su cuerpo palmo a palmo, tenía unas tetas bastante grandes y un culo pequeño que parecía muy duro. Mi mente ya iba a mil y en ese momento me quedé de piedra cuando veo que las dos se quitan la camiseta de tirantes haciendo como si yo no estuviera ahí.

– Las voy a poner a secar mientras cenamos y así mañana te la llevas seca ya.- OK. ¿Pones también mis mayas?- No hay problema. Ahora te traigo algo mío para ponerte.

No me lo podía creer, Alicia se estaba bajando esas mayas blancas allí mismo en el comedor de nuestra casa. Me giré instintivamente para darle algo de intimidad pero antes pude ver que llevaba un tanga muy pequeño que dejaba muy poco a la imaginación. Aún girado, esa imagen permanecía en mi cabeza hasta que Amanda se me acercó y me dijo que preparara unas copas para los tres. Desperté de repente de ese sueño y me fui a la cocina a por hielo y unos vasos. Allí me di cuenta, joder, estaba empalmado y por las risas que oía desde el comedor deduje que las dos lo habían notado. Me calmé como pude no sin dejar de preguntarme que demonios estaba pasando y que realmente a veces la realidad supera la ficción.

Aparecí de nuevo en el comedor ya algo más relajado y con tres vasos de Martini en una bandeja. Amanda y Alicia ya estaban prácticamente secas y sentadas en el sofá. Llevaban las dos una falda muy corta de verano y habían decidido quedarse en sujetador pues el calor en casa era bastante insoportable.

Allí estábamos, mi chica, una desconocida (al menos para mí) y yo; los tres sin camiseta. Amanda y Alicia empezaron a hablar entonces de mil historias del pasado de las que pude sacar en claro que habían sido muy amigas en un tiempo pero que la distancia y la vida las había ido separando. Contaron mil anécdotas y yo las seguía en su conversación más movido por el morbo de esa situación que por los temas en sí.

Supongo que para ellas era normal estar con sus tetas casi al aire una enfrente de la otra pero a mí me parecía eso una película porno. De vez en cuando soltaba algún comentario para que no se olvidaran de que yo también estaba allí y para ser sincero, las dos reían mucho con lo que decía y eso hizo que cada vez me sintiera más cómodo. Bueno, eso y los tres Martini que ya llevábamos encima. Fue entonces cuando les propuse cenar ahí mismo ya que lo que había preparado no necesitaba mesa. A las dos les pareció bien y me pidieron que me encargara yo de preparar lo que faltara ya que ellas aún tenían mucho que contarse.

Estuve unos cinco minutos en la cocina calentando el chocolate ya que había decidido pasar de la ensalada. En ese tiempo no dejé de escuchar la conversación de Amanda y nuestra invitada. Al haber desaparecido yo, se habían lanzado a hablar de sus novietes de juventud y de lo malas que eran con ellos. Normalmente no soporto oír a Amanda hablar de sus exs pero esta vez me resultaba morboso oírlas a las dos comentar la jugada.

Volví al comedor y puse sobre la mesa la fondee y la fruta. A las dos les encantó la idea y Amanda me besó en la boca para dar su aprobación. Alicia se nos quedó mirando sonriendo y acto seguido comentó que hacíamos una pareja muy bonita. Nos comimos la fondee entre risas ya que nos estábamos pringando mogollón de chocolate y no dejamos de beber Martini ni un momento. Yo ya decidí desinhibirme del todo y les comenté que era la mejor cena de mi vida y que nunca había imaginado algo así. Las dos se reían y parecían bastante borrachas. Yo creía que nada podía mejorar esa situación pero enseguida me di cuenta de que me equivocaba y es ahora cuando empieza lo mejor.

Alicia se levantó y se puso a mi lado en la butaca. Yo no sabía que tenía en mente pero no le hacía ascos a tener más cerca a ese cuerpo.  De repente, Alicia se inclinó sobre mí y me dijo al oído algo que me dejó parado.

-¿Es verdad eso Amanda?- ¿Que te ha dicho?- No…nada…bueno…me ha contado un secreto.- Venga, no seáis cabrones los dos. ¿De que habláis?

Entonces Alicia volvió a su sitio y sin mediar antes palabra besó a mi chica sin que ella lo pudiera evitar.

– Eso le he contado Amanda. ¿Te molesta?

Amanda me miró y buscó algo de complicidad en mi mirada. Yo estaba aturdido, una chica a la que no conocía apenas me acababa de decir que de jovencitas de vez en cuando se enrollaba con mi novia. No sabía que pensar pero ni mucho menos me cabreaba la situación.  Amanda notó que mi cara delataba calentura y que no me había desagradado ese beso lésbico en directo.

– Solo era de vez en cuando Marcos. Y ya sabes que a mi lo que me gusta de verdad son las pollas, bueno, tu polla.- Ya lo sé cariño. No te preocupes por eso. – ¿De verdad?- ¿Claro que sí, era solo un juego, no?- Sí, solo un juego.- Pues ya está.

Alicia nos miraba y se relajó al ver que yo no me molestaba por lo que ella me había dicho al oído y por lo que acababa de ver. Fue entonces cuando dijo:

– ¿Y si solo era un juego, porqué no jugamos ahora?

Amanda y yo nos quedamos de piedra pero fuimos incapaces de decir que no. Nos miramos y los dos pensamos en esa fantasía que tantas veces habíamos recreado en la que hacíamos un trío con alguien de confianza. Amanda me hizo un gesto con el dedo y yo me acerqué a su sofá.  En ese momento la tensión había subido y el silencio era protagonista pero nos dejamos llevar sin pensarlo demasiado.

Amanda me besó largo en la boca jugando con su lengua en mis labios y yo me empecé a poner muy cachondo si es que todavía no lo estaba. Después de ese beso, Amanda se giró e hizo lo mismo con Alicia. Vaya beso se pegaron, sus labios se movían como nunca los había visto y Alicia parecía encantada. Yo ya no podía disimular una erección enorme en mis tejanos y aún me excité más al oír como Amanda le decía a Alicia que me probara para ver lo bien que sabía. Así fue y ahora nos besábamos Alicia y yo con pasión.

No me corté a pesar de tener a Amanda al lado ya que ella lo había hecho primero. Amanda se nos acercó y puso su boca junto a la nuestra y empezamos a jugar los tres con nuestras lenguas y nuestra saliva. Me estaba poniendo más cachondo que nunca y ellas también porque sin cortarse tampoco, empezaron a tocarse las tetas delante de mí. Amanda estaba como ida, igual que cuando yo le meto mano, no pensaba en nada y se dejaba llevar.

Con una a cada lado y sobándose entre ellas, no dudé en empezar a meterles mano por debajo de la falda. Con mi mano derecha en el culo de Alicia y con la izquierda en el culo de mi nena. Que gusto sentir eso. Mis manos se movían por su culo y bajé hasta su rajita a la vez. Noté como sus coños estaban empapados y como las dos gimieron al notar mis dedos en su sexo. Tanto Alicia como Amanda estaban empapadas y no dudé en meterles mi dedo corazón por esos agujeros que soltaban cada vez más líquido. Dejé que mis dedos se movieran en sus coños durante un rato hasta que mis manos se llenaron de sus zumos. Entonces saqué mis manos de sus faldas y cruzándolas se las metí en la boca, a cada una le di a probar el coño de la otra y parece que las puse a tono.

Alicia se levantó y se desnudó entera para nosotros. Tenía el coño muy pequeño y totalmente rasurado. Su rajita estaba hinchada y el clítoris empezaba a asomar. Amanda me miró como esperando a ver si me excitaba más que con ella o no y yo le respondí con un besazo en la boca que le sirvió para entender que esto sin ella ahí no sería lo mismo. Amanda también se desnudó completamente y me pareció que ese día estaba aún más buena que de costumbre. Tenía las tetas súper duras de la calentura y el coño súper mojado. Se lo veía desde mi posición, en sus muslos había señales de que sus zumos eran abundantes. Amanda se acercó y le dijo algo al oído a Alicia. Alicia asintió y se agacharon a la vez. Se pusieron delante de mí y me bajaron con calma los pantalones y calzoncillos mientras no dejaban de besarse intermitentemente. Mi polla asomó enorme. No soy uno de esos superdotados pero tengo que reconocer que hasta a mí me pareció más gorda de lo normal.

– ¿Has visto que polla me folla cada noche?- Joder, que guarra eres, yo también quiero una así.- Pues hoy es tuya siempre y cuando la compartas.

Me ponían a mil con sus palabras y más aún cuando me la empezaron a sobar y a comer. Veía sus dos caras, a cada cual mejor, y como se la pasaban de una boca a otra como si fuera un caramelo. Alicia no la comía como Amanda pero igualmente me excitaba. Cuando Alicia se la metía en la boca se paraba en la punta y me lamía el capullo como si me lo quisiera reventar. En cambio Amanda se dedicaba a metérsela entera y subir y bajar. Cosa que me ponía súper cachondo ya que gemía a la vez que me lo hacía. La combinación de esas dos bocas me volvía loco. Estuvieron un rato jugando con mi polla hasta que Amanda se levantó y se sentó a mi lado con las piernas abiertas. Alicia parecía entender lo que quería mi chica pues enseguida se colocó enfrente suyo y le empezó a apretar las tetas mientras desde arriba dejaba caer su saliva hasta el coño de Amanda. Yo flipaba de lo que veía.

Me levanté y me coloqué detrás de Alicia para ver como era su coño. Lo tenía precioso y la muy caliente había mojado el suelo con sus fluidos. No pude más, me abalancé sobre ella y se lo empecé a comer entero. Al empezar yo, ella se volvió loca y se amorró al coño de Amanda sin contemplaciones. Ahí estábamos, yo en el suelo boca arriba con un coño en la boca y Amanda en el sofá dejándose comer por una amiga de la infancia. Amanda, que estaba en éxtasis, alargó la mano y alcanzó el chocolate para segundos después empezar a frotarse con él todas las tetas. Parecía que se masturbara las tetas por los gemidos que lanzaba y entonces yo cogí también el chocolate y le llené el culo y el coño con él a Alicia.

Que gusto joder, sin darnos cuenta estábamos los tres empapados de chocolate y el sofá y el suelo pringados. Me levanté de repente y me subí al sofá delante de Amanda. Me unté la polla con el chocolate de sus tetas y entonces se la metí en la boca otra vez. Se volvió loca del todo y me la empezó a comer como si fuera la primera vez. Fue entonces cuando no pudo más y al notar mi polla en la boca y la lengua de Alicia en su coño, se empezó a correr ahogando los chillidos en la punta de mi sexo. Del gusto que sentía no podía evitar morderme la polla a veces hasta que dejó de tener fuerza niñéela bocal saqué lentamente la polla de su boca y Alicia dejó de comerle el coño porqué los dos sabíamos que necesitaba recuperarse.

Amanda se recostó en el sofá con cara de orgasmo y nos dijo que siguiéramos que durante unos minutos ella solo nos miraría. Dudé unos instantes porqué sin ella participando parecía como si le pusiera los cuernos pero su mirada me convenció para que me dejara de idioteces.

Alicia, que seguía súper cachonda, estaba en el suelo esperándome mientras con sus dedos se masturbaba. Me acerqué a su coño y le aparté las manos de él diciéndole que ese coño ahora era para mí. Se lo volví a comer un rato haciendo que se estremeciera y no tardé en empezar a meterle un dedo por el culo a la vez. Se notaba que Alicia practicaba el anal porque lo tenía muy relajado y le entró con suma facilidad. Alicia se estaba muriendo de gusto notando mi dedo en el culo y mi lengua en el botoncito del placer.

Me pidió entonces que se la metiera bien fuerte por el coño para hacer que se corriera, siempre y cuando Amanda estuviera de acuerdo. Amanda, que ya se había recuperado, se acercó a mí y me tiró contra el sofá para quedar yo sentado en el con la polla apuntándolas a las dos. Cogió de la mano a Alicia y la puso sobre mis piernas pero con la polla todavía suelta.

Entonces, y eso me excitó muchísimo, fue Amanda la que agarró con fuerza la base de mi sexo y se la metió en su boca para dejarla empapada de saliva; incluso me escupió en ella varias veces. Se la sacó de la boca y le dijo a Alicia que ahora me podía montar. Alicia se levantó un poco y ajustó los labios de su coño a la punta de mi polla. Se movió un poco sobre ella como buscando la mejor posición y entonces se dejó caer por primera vez. ¡Que gusto! Empezó a moverse con suavidad arriba y abajo como si lo hubieran hecho miles de veces.

Yo estaba en el cielo y creía que en cualquier sacudida de esa zorrita podría correrme. De repente noté una sensación brutal y es que Amanda sacó mi polla de ese coñito y me la volvió a comer un rato a la vez que le metía tres dedos a Alicia por su raja. Y entonces fue cuando explotamos los dos. La boca de Amanda era demasiado para mí y sus dedos parecían hacérselo muy bien a Alicia, así que nos corrimos a la vez. Alicia gemía y gritaba encima de mí con la mano de mi chica en su coño y yo me retorcía de placer echándole a Amanda toda mi corrida entre su boca y sus pechos. Cuando dejé de temblar, Amanda se puso encima nuestro en el sofá y nos empezamos a besar los tres con mi leche como protagonista. Caía por todas partes y ellas se volvían como locas con eso en su boca.

Nos relajamos en el sofá durante un rato y parecía que ninguno de los tres quería hablar hasta que Alicia se lanzó:

– Ya os he dicho que hacéis una pareja perfecta – mientras se reía.

Amanda y yo nos miramos y cambié nos pusimos a reír con ella. Estábamos reventados de tanto placer y a la vez no podíamos creer lo que acabábamos de hacer. Nuestra fantasía se acababa de cumplir y no podíamos casi ni pensar. Alicia cortó nuestras miradas diciendo que se iba a la ducha y cual fue mi sorpresa cuando Amanda dijo que se iba a duchar con ella también.

Nos levantamos del sofá no sin antes echar un vistazo a lo perdido que lo habíamos dejado todo y fuimos al baño. Amanda y Alicia mearon una detrás de la otra y reconozco que esa imagen me ponía bastante. Incluso una vez tuve que follarme a mi niña en el lavabo mismo de lo cachondo que me había puesto viéndola mear. Aún recuerdo como se lo toqué, comí y como se la metí hasta corrernos pero eso es otra historia.

Una vez en la ducha decidieron no correr las cortinas mientras yo las observaba sentado en el taburete. Qué provocativas son las tías cuando quieren. La verdad es que me encantó lo que vi. Alicia y Amanda se pasaron un buen rato ahí dándose jabón por todo el cuerpo y acariciando sus curvas mientras me miraban a mí pícaramente. Al cabo de un rato supe a que jugaban. Las dos se habían vuelto a poner cachondas e intentaban que yo me activara de nuevo.

Me di cuenta de su plan muy pronto ya que cuando vieron mi polla de nuevo erguida no dudaron en salir rápidamente de la ducha para acercarse a mí. Con sus cuerpos todavía mojados empezaron a acariciarme con todo lo que podían. Amanda se me arrimó y me frotaba con su pubis la pierna al mismo tiempo que me lamía el cuello y Alicia pasaba sus manos por todos los rincones de mi cuerpo.  Pasado un rato Alicia fue hasta la cama y se tumbó diciendo que nos acercáramos a ella. No lo dudamos y ahí estábamos de nuevo. Amanda se puso encima de su amiga y se giró para hacer un 69 con ella. Yo no tenía sitio ahí pero la imagen me parecía preciosa.

Se empezaron a comer el coño con mucha calma para ir subiendo el ritmo poco a poco. Yo me paseaba de lado a lado y de vez en cuando al notar mi polla cerca dejaban de lamer coño para comer un rato de mi polla. Se lo estaban pasando genial y yo también pero necesitaba sentirme más partícipe todavía. Mi cabeza pensó rápido y me puse en el lado donde quedaba el culo de Amanda y todavía de pie empecé a comérselo. Le gustaba mucho cuando se lo hacía a solas y parecía que entonces aún más. No todo el mundo puede tener dos lenguas tan cerca.

Le estaba empapando el culo tanto que parecía que ella misma segregara jugos por ahí. Tan caliente iba Amanda que se giró lo que pudo, me miró, y me pidió que se la metiera por detrás, dijo que ese era el día adecuado y que nunca se había sentido tan a punto. Yo no vacilé ni un segundo y después de acercarme a ella para darle un beso en la boca, empecé a prepararla. Alicia no dejaba de comerle el coño mientras yo fui metiéndole primero un dedo y luego dos por su culo totalmente lubricado.

Saqué los dedos un momento y vi que tenía el agujero bastante abierto, no lo suficiente para mi polla pero decidí probar suerte. Puse mi polla en el agujero y noté como ella empezaba a suspirar solo de notarla tan cerca y poco a poco la fui metiendo. Amanda se retorcía un poco de dolor pero me pedía que no parara. Conseguí meterle casi toda mi polla por detrás, supongo que la lengua de Alicia hacía su trabajo bien y conseguía relajar a mi niña. Una vez dentro me fui moviendo poco a poco para follarla con suavidad. Así estuvimos un rato y creo que conseguí que Amanda se corriera un par de veces, si bien no eran orgasmos tan largos como normalmente, sí notaba como cada x tiempo se convulsionaba más rápido.

Alicia entonces notó que su cuerpo ardía y, a pesar de haberse corrido en la boca de Amanda, quería más. Salió de debajo de Amanda y se colocó igual que ella. A partir de ese momento tenía dos chicas colocadas a cuatro patas delante de mí y me pedían las dos mucha caña. Tal y como estaban, Alicia y Amanda empezaron a besarse en la boca, les caía la saliva al colchón de lo cachondas que iban. Alicia se estaba masturbando a cuatro patas delante mío y Amanda me dijo que le diera un poco a ella. Me moví lentamente para sacar mi polla del culo de Amanda y entonces vi que el culo de Alicia ya estaba preparado. Tenía el agujero enorme, como he dicho antes, se notaba que le daba al sexo anal con frecuencia. Se la metí sin problemas y se volvía loca.

Lo que vino a continuación fue de locos y no sé cuanto rato pasó pero a mí se me hizo demasiado corto. Amanda se incorporó y cogió del cajón el vibrador que tantas veces habíamos usado juntos, gozaba mucho con ese aparato, y me pidió que se lo metiera a la vez que me follaba a Alicia. Así lo hice, continué apretando a Alicia por el culo mientras penetraba a Amanda con esa enorme polla de plástico y látex. La cosa se empezó a calentar de verdad y los gritos de placer brotaban de los tres hasta que Amanda se empezó a correr como una loca. No paraba de moverse y de pedirme más y estaba dejando el vibrador empapado…que polvazo tiene mi chica. Pero ahora vino lo más sorprendente, al menos para mí.

Una vez acabado ese orgasmo eterno, se puso detrás de mí y me empezó a chupar por detrás a la vez que yo seguía dándole a Alicia. Amanda me pidió que me relajara porqué quería hacerme una cosita y yo accedí. Bajé el ritmo de las acometidas a Alicia y noté entonces como Amanda intentaba meterme el vibrador por mi culo. Lógicamente no lo consiguió pero al cabo de un rato de notar esas vibraciones en el culo no tardé en correrme y llenarle el culo de semen a Alicia a la vez que ella se corría de gusto apretando mi polla como con espasmos. Quedé exhausto encima de la cama y con una sensación muy rara al haber notado eso en mi culo pero enseguida se me pasó al notar el abrazo de Amanda. Alicia seguía semi inconsciente encima del colchón y así nos quedamos dormidos.

Me desperté a la mañana siguiente dudando de si todo había sido un sueño ya que estaba solo en la cama y tapado con la manta. Me levanté y después de mear me acerqué a la cocina donde estaba Amanda con su albornoz rosa tan preciosa como siempre y con una nota en la mano. La abracé por detrás y los dos leímos a la vez lo que ponía:

Gracias por todo chicos, sois increíbles. Me acaba de dejar José y necesitaba sentirme deseada por una noche…

Autores: MarcosyAmanda

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Escrito por Marqueze

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