VACACIONES EN CERDEÑA

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Hola, me llamo Diana, tengo 24 años y soy de Barcelona, estoy estudiando derecho y estas vacaciones he ido con mi novio en plan romántico a conocer Cerdeña, que según me habían comentado era una maravilla.

Antes de explicar lo que allí a pasado, decir que me considero físicamente muy atractiva, y no por que lo piense yo, sino por como me ha ido con los chicos. He sido siempre el ojito derecho de los de mi clase, en el colegio, en la uni, cuando me apuntaba a alguna actividad, siempre me ha pasado lo mismo, que alguno me tiraba los trastos.

Además hay el morbo añadido para los chicos que he hecho de modelo de fotografía, y parece que eso les gusta aún más. Para que os podáis hacer una idea mido 1,71cm, peso 51 Kg. y tengo 85 de pecho, pero con una forma que me gusta mucho. Soy rubia y tengo los ojos azules. He estudiado siempre en colegio de monjas, aunque eso no quiere decir nada.

Llevamos cosa de tres años con mi novio, y lo quiero mucho, de hecho parece que finalmente nos vamos a casar, yo pensaba incluso que me lo iba a pedir quizás en este viaje, pero no ha sido así. De todas formas ya nos hemos comprado un piso, que nos darán el año que viene. Tenemos una vida sexual normal. Yo nunca he sido de cosas muy raras, aunque disfruto del sexo necesito de amor, sino como que no funcionó. Nunca me he acostado con nadie que no me gustase y tras haber salido varios días.

Bueno regresando a lo de las vacaciones. Regresamos ya hace dos semanas y no me puedo quitar de la cabeza lo que allí me a pasado, así que he decidido contarlo en esta página a ver si a alguna le a pasado alguna experiencia similar y lo quiere compartir para que no me sienta tan rara. Nos fuimos con otra pareja de amigos, que conocemos hace tiempo. Ella es amiga mía desde hace unos 6 anos y se casaron hace 2. Él se llama Ramón y es bastante atractivo, como mi amiga que también es rubia y bastante atractiva.

Íbamos 10 días a la isla, pasamos los dos primeros en la zona de Alguero, muy bonita y con un centro histórico y puerto muy románticos. Luego cogimos el coche y nos fuimos hacia el Golfo de Orosei, una zona poco turística, pero muy conocida allí por el espectáculo de calas y playas desiertas con agua cristalina. El pueblecito donde estábamos se llama Cala Gorronee, y tiene el encanto de las zonas aún sin explotar turísticamente. Eso es exactamente lo que buscábamos. Los primeros días nos quedamos en las calas cerca del pueblo, con gente, pero sin abarrotar. Es un pueblo pequeño y después al tercer día ya nos saludaba la gente y veíamos caras conocidas.

Mi novio Miki y Ramón se iban siempre largos ratos a hacer pesca submarina, con lo que nosotras nos quedábamos horas, y siempre más de 3 en la playita, tomando el sol y esperándolos que regresaran con la cena.

Los italianos son bastante ligones, y recuerdo muy bien con esos 3. Ester siempre ha sido más ligera de cascos que yo, incluso he pensado veces que es un poco guarrilla, pero esa vez yo pensaba lo mismo, aunque quizás una vez en el tema no hubiera hecho mucho.

Ester seguía diciéndome, como apenada, que ojalá estuviésemos solas para probar su sueño, estar en una orgía. Yo me reía, pero mientras más se acercaban pensaba que de verdad tenían un favor increíble. Ellos debieron pensar lo mismo, por que no dejaban de mirarnos y reírse entre ellos. La cuestión es que al final, con media playa vacía, vinieron a sentarse a nuestro lado.

Yo no sabía dónde mirar, así que me estiré en la toalla. De repente Ester me comentó que eran los tres chicos que vivían justo en el piso encima del nuestro. El día anterior los habíamos visto cenando en la terraza mientras nosotros estábamos jugando a las cartas en la nuestra. Miré para asegurarnos y era cierto, eran ellos.

Como las risas eran ya un poco descaradas, cogí a Ester para hablar con ella y nos fuimos al agua. Le dije que mejor que nos fuésemos y que no empezá

semos ni con el tonteo o que nos podíamos arrepentir. Ella asentía, pero de vez en cuando miraba hacia las toallas. Le dije que esa etapa ya había pasado y que ahora estábamos casi casadas, ella sin el casi, y que era mejor irnos, aunque la situación era muy morbosa, claro.

Como si tuviesen un radar, aparecieron por el agua los 3 y vinieron directos a nosotras para hablar. Entonces pude verlos bien, con unos cuerpos increíbles, sobretodo el que se llamaba Paolo. Filippo era el más joven, pero con una carita muy sexy. Marco tenía ya unos 35, pero con un pelo larguito y muy bien cuidado. Paolo, el que yo encontraba más atractivo, tenía un Delfín tatuado en la ingle, que desaparecía por el bañador.

Bueno, el caso es que estuvieron muy simpáticos. Se notaba que tenían estudios, y Filippo aún estaba estudiando en Suiza. Notaba que Paolo iba mirándome de reojo cuando hablaba Ester, que era la que más hablaba con Marco. Filippo era más tímido, pero debía tener éxito con las chicas por que era como un niñito, aunque no es el tipo de hombre que más me gusta a mí.

Tras unos 10 minutos, la conversación fue desviándose, ya que empezaron a preguntar que si estábamos solas, que si íbamos a salir por la noche un rato, que por qué no íbamos a cenar a su casa verdadera comida italiana, que si habíamos estado con algún italiano, etc. No se cortaron para nada al decir que estábamos con los novios, quizás una pequeña cara de decepción, pero nada más. Empezaron a decir que si habíamos tenido suerte de ir a parar a sus manos, que el resto de italianos eran unos buitres, que nos iban a cuidar durante nuestra estancia, etc.

Nos fuimos a las toallas dejándolos pavoneando en el agua, y para mi sorpresa, Ester, antes de sentarse en la toalla, se quitó la parte de arriba dejando ver sus pequeñas, pero magníficamente puestas tetas. Ella nunca hace top-less, y en Italia es mucho más raro que en España, allí no vimos a casi nadie haciendo, así que le pregunté que si estaba loca, que se estaba pasando de la raya.

Los tres estaban flipados mirando el bronceadito cuerpo de mi amiga en top-less. Le dije que si volvía Ramón y la encontraba haciendo top-less se iba a liar, ya que ni a él ni a Miki le gusta que hagamos. A los que parece que convenció eran a nuestros nuevos amigos que en un minuto estaban otra vez a nuestro lado. Ésta vez se sentaron en la arena a nuestro lado. Para mí que Ester estaba lanzada, pero yo no po ayudaba con el masaje. Éste se sentó en frente de Ester, que seguía tumbada en la toalla de espaldas, cogió un poco más de crema y empezó con los hombros.

Yo intentaba disimular no mirando, pero me estaba excitando también. Paolo me miraba con cierto descaro ya, y cuando no, miraba la escenita del masaje. Noté que estaba bastante excitado, o mucho más que eso, ya que tenía un bulto que no parecía normal. Cuando volví con Ester, Marco estaba tocándola por el interior de los muslos, como siguiendo el masaje, pero muy cerca de su zona íntima. Ella iba cambiando la cabeza de lado, denotando su excitación.

Noté como Marco comenzaba con un movimiento muy sospechoso, donde había apartado el tanguita y estaba empezando a penetrarla con un dedo. Ester estaba tan excitada que levantó su cabeza, y al encontrar a Filippo delante empezó a besarse con él, era una estampa de foto, yo estaba tan mojada que me temblaban las piernas. Al cabo de un momento Filippo se bajó el bañador y sacó su polla, que no era muy grande, más bien pequeña. Ester ni lo dudó, se la metió en la boca y empezó a hacerle un trabajo que yo flipaba. Marco seguía follándola ahora descaradamente con sus tres dedos y las piernas totalmente separadas.

Cuando volví la vista hacia Paolo, lo vi. Con la polla más grande que he visto nunca entre las manos. La vista de ese cuerpo perfectamente definido con esa polla y el Delfín tatuado me hizo pensar en dejarme ir del todo también, estaba muy mojada y nerviosa, pero yo no soy así, con lo que pensé que si no hacía algo íbamos a tener las dos problemas de verdad. Le pedí a Ester suplicando de coger el coche e irnos a casa, que yo no quería estar allí. Ella reaccionó a los pocos segundos y sacó la mano de Marco de su entrepierna y apartó delicadamente a Filippo. Ellos parecían decepcionados, e

staban flipados de quedarse a medias, pero les dijimos que estábamos muy bien, pero que era imposible, que no podía ser, que ya nos veríamos y que disimulasen con nuestras parejas. Ellos nos insistieron mientras nos íbamos hacía el coche.

Con el coche tenemos unos 10 minutos hasta casa y casi 40 minutos a pie. Pobres Miki y Ramón, tendrían que caminar, pero mejor eso que lo de la playa. Durante el camino Ester me pidió que por favor no le contase nada a su novio ni al mío, ya que ellos eran amigos también, y me dijo que se le había parado la cabeza. Al cabo de 5 minutos me dijo, con una sonrisa en la cara, que había sido la situación más excitante que había vivido nunca, con dos hombres tocándola y con su marido a punto de regresar del mar. Yo lo entendía aunque no lo compartiese. Ciertamente me vino un par de veces a la cabeza la imagen de Paolo tocándose esa polla. Miki la tiene muy bien y siempre me ha gustado, aunque lo de Paolo era de película x.

Llegamos a casa, dejamos las cosas, extendimos las toallas, todo lo que se hace al llegar de la playa. Yo cogí mis cosas del baño y me fui a dar una ducha para quitarme la sal del mar. Mientras me duchaba pensaba en los momentos de la playa con los 3 italianos, y me estaba calentando. Pensaba en la polla de Paolo, sólo a nivel de sexo, y me empecé a tocar. Cuando llevaba unos dos minutos en la ducha muy concentrada, oí unos ruidos en casa, y pensaba que quizás habían vuelto ya nuestros chicos, pero llamaron a la puerta y al abrirse entró Paolo. Yo no podía creer, ¿qué cojones hacían éstos en casa?

Yo intentaba taparme, y él avergonzado salió de nuevo, aunque habiéndome visto ya en pelota pidió entrar, saludó a Ester con un beso muy sexual, la tomó de su mano y me saludó mientras la llevaba a la cama, donde estaba aún sentado Filippo.

Yo seguía de pie en la puerta de la habitación, mirando como Marco le tocaba con suavidad las tetas mientras la besaba. Ella estaba de pie, inmóvil, pero al cabo de un momento empezó a corresponderle. La verdad es que no parecía que la estuvieran forzando demasiado, parecía que se estaba excitando con toda la situación. Filippo se lo miraba desde la cama y yo desde la puerta. Busqué a Paolo con la mirada y seguía sentado en el sofá, que quedaba justo enfrente de la habitación, con lo que tenía buena vista del tema. De todas maneras no parecía muy conforme por la manera de negarme cuando lo miré. Él y yo teníamos una química especial.

Marco se bajó el bañador y apareció una polla de buen tamaño completamente parada. Ester comenzó a pajearla mientras él le metía los dedos. Ella empezó a gemir claramente y yo flipaba con la situación y con haberme quedado allí, inmóvil, mirando como se la follaba ese italiano con los dedos. Filippo ya tenía la polla, o pollita fuera. Por la forma de moverse Ester se notaba que se lo pasaba fenomenal, tiene un cuerpo delgadito y atlético, sin mucha teta, pero con un triangulito bien depilado. Su pelo rubito lacio y corto se iba moviendo de un lado a otro, es que lo tengo grabado.

Marco avanzó unos pasos haciendo retroceder a Ester, que topó con Filippo que estaba sentado en el borde de la cama. Marco dejó su chochito, le cogió la cara y la besó apasionadamente, bajándola hasta hacerla sentarse encima de Filippo. La situación parecía complicarse, pero Ester no se cortaba, cogió hábilmente la polla de Filippo y se la metió de un golpe. Éste se tiró hacia atrás estirándose en la cama hacia arriba y Ester subió los pies y empezó a cabalgarle dándole la espalda. Luego le cogió la polla a Marco y se la metió en la boca, que fuerte, dos pollas como ella soñaba. La habitación olía a sexo, mientras sonaban las pollas entrando en mi amiga.

Cuando me di cuenta, yo estaba sentada en el suelo, con la toalla abierta y tocándome mirando la escena, pero pensé que yo no estaba con nadie, que sólo me excitaba sola. Veía a Filippo como me miraba mientras me tocaba y eso me gustaba aún más. De pronto noté como alguien pasaba por delante de mí. Era Paolo, completamente desnudo y con la mayor polla que he visto nunca en ningún sitio. Era descomunal, gorda, larga, con una cantidad de venas increíble. Se puso de pie delante de mí, mirándome el chocho, las tetas,

todo. Yo sólo veía su polla, estaba obsesionada, necesitaba sentirlo una vez en la vida, luego me iba a casar.

Le hice el gesto de abrir las piernas y él se abalanzó besándome como un poseso. Los dos estábamos súper sudados y era sexo puro sin límite. Cuando puso su aparato en mi raja, pensé que me podía desgarrar, y le pedí que fuese muy despacio piano, piano que dicen los italianos, aunque sólo pensaba en que me llenase toda, para experimentar esa sensación única. Él empezó a arquearse y meterla poco a poco, pero no entraba, con lo que se puso a comerme el coño. La mejor comida de mi vida, me empecé a correr casi al instante, supongo que por la excitación, pero es que luego vinieron más. Nunca antes me había corrido más de dos veces, y ahora me corría sin parar. Indescriptible.

Cuando estaba corriéndome se salió y volvió con la polla a mi coñito. Ahora sí que en tres embestidas estaba dentro. Nunca en mi Supongo que Marco lo notó por que empezó a decir en italiano que no entraba. Llamó a Filippo, que vino, para que me la metiese primero. Se pensaban que yo era una puta, guarra o qué, como si fuese un trozo de carne y nada más. Me resistí un momento, pero entre la polla de Paolo y la de Filippo, que al ser más pequeña empezaba a hacer su trabajo, me dejé llevar otra vez.

Cuando tenía las dos dentro empecé a ver las estrellas, dos mejor que una sin duda. Ester vino a mi lado y me susurró al oído si me gustaba, le dije que sí, me preguntó si quería más y le dije que lo quería todo. Entonces ella me besó. Yo no pensaba que se refiriese a eso, pero era demasiado tarde, mi amiga me estaba comiendo la boca mientras me cogió una mano y la llevó a su sexo. Estaba húmedo, empapado y empecé a pajearla. Que sensación más rara. Pero me gustaba ver como se contorneaba su cuerpo mientras la follaba con los dedos. Noté como se corrían Paolo y Filippo, cuando yo llegué al mejor de todos los clímax. Me tumbé en el suelo y Ester empezó a tocarme el coño cuando aún estaba excitada, con lo que no le costó ponerme a tono. Me tocaba las tetas suavemente, como ella sabe que me gusta, y me lo comía con suavidad.

Marco me miraba fijamente, notaba que no quería ser el único en no follarme y le dijo a Ester de sentarse encima de mi boca para que yo se lo comiese mientras él me follaba. Yo ya no tenía fuerzas para nada, pero cuando olí el aroma familiar de Ester me activé y empecé a comérselo. Me excitaba mucho ver como buscaba mis favores con su sexo. Marco me la metió y empezó a follarme también, yo necesitaba más de todo, los orgasmos no paraban. Se notaba la experiencia de Marco, que me folló bien, mientras Paolo me miraba desde la cama como si fuese una putita.

Cuando terminamos ellos se fueron rápido, ya que no debía faltar demasiado para que llegasen nuestras parejas. Quedamos en olvidar lo que había pasado y nos prometieron que iban a disimular en los días que quedaban. Las vacaciones no acabaron aquí, y ahora sé que esto ha cambiado seguro mi vida. La relación con Ester a mejorado y ahora nos conocemos mucho más.

Autor: Diana

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Escrito por Marqueze

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