VACACIONES EN EL MAR I

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Soy cocinero, pues sonará cursi, pero a si es, me deleito con los placeres de la vida. Mi trabajo me adsorbe mucho tiempo así que vivo solo. Tengo admiradoras que les encanta que les cocine pasando una romántica velada.

En los placeres de la vida se incluye el viajar, como suelo estar solo, pues mi trabajo me exige mucho tiempo, siempre intento buscarme compañía, en los viajes para no aburrirme ya que encima me cobran suplemento por ir solo.

Este año me fui con una compañera del curro, una camarera nueva joven con ganas, muchas ganas de vivir. Los cruceros son una forma de conocer gente y ver mucho mundo. Y que mejor mundo que el Caribe antillano.

Desde el principio mi acompañante se mostró poco remilgada a compartir habitación conmigo y poco pudorosa, prueba de ello al salir de su ducha como Eva en el paraíso y dormir desnuda alegando el nulo uso del pijama.

Yo por el contrario soy mas pudoroso, (que quede entre nosotros, tengo cierto complejo con mi pene, no es de los más grandes ni enorme polla ni nada de eso). Está en los cánones y punto. En reposo es como la de los clásicos griegos casi inexistente, me da apuro desnudarme en publico. Pero crecer si que crece y de que manera no es larga, pero si grande y ancha en forma de lirio y con un gran capullo.

El 12 fue su cumpleaños encargué flores champán y tarta. Fue sonado en el restaurante con los camareros ella se ruborizó, la gente mirando y me dio un beso apasionado en la boca. La verdad bebimos demasiado, luego en la disco del barco ella me preguntó por que era tan cortado y le expliqué mi problemilla, ella rió y seguimos bebiendo, yo quedé algo frustrado. De madrugada bajamos a la habitación después de bailar y extenuados, yo me relajé con una ducha pues estaba bastante espeso la verdad y me acosté en la cama.

Cuando salió ella la vi., como una diosa mojada, ella andaba moviéndose, contoneándose, morena de piel andaluza con su larga melena totalmente negra como el azabache, enormes labios carnosos que lucía más si cabe su agradable sonrisa, mientras yo abría otra botella que dejaron junto a unos bombones, le serví una copa y ella me dio un bocado de una trufa suya, teníamos la boca con chocolate ella me volvió a besar me empujó sobre la cama, me estiró la parte inferior de mi pijama y me la bajó un poco, y dejando mi cola al descubierto me dio, un beso muy cariñoso en la punta estaba excitándome por momentos y mi pene como siempre no me defraudó, ella se quedó mirando sorprendida como iba creciendo surgiendo desde dentro hinchándose como un globo.

Ella me dijo: -De donde sale todo eso, si no había nada a un cosaco. Empezó a succionarme con ansia como si no hubiera comido nunca, con lujuria, con ansia, con una gula desmedida, verla allí tragando con el espumoso haciéndome cosquillas fue demasiado, el champán empezó a deslizarse por mi falo empapándome los testículos, y mojándose sus pezones que ya no podían salirse más de sus enormes tetas parecían que querían escaparse los condenados.

Aquel contraste de frío con calor, junto a la humedad, las burbujas, su boca caliente, el champaña frío que cuando engullía entraba en contacto con el calor del interior de su garganta, y al bajar llegando a los labios mi capullo se empapaba en el líquido frío, tan inmensa tortura no podía durar mucho tiempo era inaguantable. Segunda copa y segundo asalto yo no podía más me voy me voy&. le quise avisar pues no quería ser descortés y eyacular en su boca sin su aprobación. Pero ella continuó, le lancé una mirada de advertencia aquello iba a reventar ella me miró y sonrió lascivamente quería vencerme verme entregado. Lo siento ella ganó. Si, sí, sí, me corrí con fuerza en su boca. Vi como el champán se desparramaba mezclado con mi semen por toda mi polla inundando mis huevos. Empapando sus senos y los pezones.

Paró mientras con mi polla en su boca seguía eyaculando, sin prisas hasta que me lo exprimió a fondo del todo. Succion&oacut

e; un poco más hasta que empecé a relajarme, sacó mi pene de su boca con suavidad mientras de sus carnosos labios le caían chorretones de champán y semen en una extraña mezcla que caían encima de sus enormes senos y goteaban por la punta de sus pezones. Ahora me tocaba a mi la venganza sería terrible, mi pene estaba en su salsa.

La tumbé sobre el lecho, la besé con dulzura para que se relajara. Fui recorriendo su cuerpo beso a beso, como si fuera reconociéndola por completo, ella se iba entregando poco a poco, sus pezones no cedían ni un milímetro. Al llegar a su ombligo la piel se le erizó.

Su monte de venus estaba limpio. Despejado como el culito de un bebé, la vagina estaba parcialmente húmeda semi cerrada vergonzosa como si no se fiara de extraños.

Un beso más tierno que ninguno y la vergonzosa flor empezó abrirse las piernas poco a poco fueron desplazándose para ayudar a mostrar la vagina en toda su magnitud.

Mi experiencia de cocinero me decía que con las valvas de los moluscos han de ser tratados con el máximo de cariño, las almejas como las ostras son una experiencia gastronómica inigualable y allí estaba esa maravilla que estaba apunto de comerme.

Empecé a besar aquel manjar con besos lentos suaves, entre beso y beso una pequeña pausa, que hacía estremecerse a mi pareja deseando con ansia el siguiente, y es que cocinar como amar es un arte que necesita su tiempo.

Ahora aquella vagina estaba totalmente relajada abierta fácil de manipular, con los dedos fui separándole los labios externos para poder acceder a las partes más sensibles, ahora mi lengua recorría aquella maravilla de en su totalidad, mi pareja empezaba a estremecerse de placer.

Empecé además a introducirle el dedo índice en el interior de su vagina, mientras con el pulgar le acariciaba la parte externa de su entrada y con la lengua el clítoris.

Me estaba preocupando ahora la intensidad de sus gemidos, recé para que el camarote estuviera bien insonorizado.

acariciando sus partes más erógenas y con una mano masajeando su clítoris y con la otra cogiéndome el pene dando golpecitos con mi frenillo encima de su clítoris, y vuelta a empezar introducir, golpear introducir golpear, diversificando su placer y el mío haciéndolo perderse en el tiempo, era como una corrida de lidia ella estaba ahora exhausta. Ahora ya no se podía aguantar más el placer, la tenía vencida, su clítoris empezó la cuenta atrás, se estaba inflamando hasta reventar y entonces cuando no podía más, y empezaba a correrse le introduje todo el pene en oleadas largas y profundas, entonces chilló de gusto, yo al verla eyaculé dentro, mi pene en pleno esplendor estalló duro con fuerza, hasta dentro, nos corrimos juntos.

Nos quedamos exhaustos y ella jadeaba le faltaba el aire, rendidos unos minutos, luego dormimos abrazados.

Y es que amigos el champán como ostras y otros productos no son afrodisíacos, somos nosotros quienes lo hacemos.

Bueno hasta aquí mi primera aventura de “vacaciones en el mar”

Autor: EL CUINERET elcuineret ( arroba ) ono.com

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Escrito por Marqueze

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