VERANO DE SUMISION

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Hola, mi nombre no importa. Desde hace tiempo quiero contar esta historia a todo el mundo pero jamás me he atrevido a ello. Esto me ocurrió un día de verano.

Yo solía ir muchas veces a una discoteca en las afueras de mi pueblo de veraneo. Cuando tenia 20 años iba con mis padres a Salou y pasaba ahí unos días. Eran unos días de relax para mi después de la universidad y los problemas de siempre. Soy una chica normal, 1,70 de estatura, morena, con ojos verdes y bastante pecho, lo cual siempre me acomplejo un poco. Tenia que comprarme sujetadores de la talla 100 pese a tener tan solo 90 de cadera y 65 de cintura.

Me pasaba los días en la playa, tomando el sol y descansando. En la playa me encantaba que me vieran los chicos. Me encantaba ver como me desnudaban con la mirada y como me sonreían. Cuanto más me miraban más les enseñaba sin ningún pudor. Me gustaba dejarlos bien calientes y después darles un buen planchazo.

Una noche decidí ir a una discoteca de la zona. Se llamaba NightBeet. En las discotecas era otra persona, me ponía con ropa super pegada para poder sentirla en mi cuerpo los tejidos. Esa noche iba con un traje negro que dejaba ver toda mi espalda, zapatos negros de cuero y una gargantilla negra. Bailé toda la noche contoneándome en medio de la pista. Tocaba mis pechos, luego mis caderas y bebía un sorbo de mi bebida.

No se si fue efecto de la bebida o de el ambiente en general que comencé a calentar a los chicos como hacia en la playa. Me acercaba a ellos y les ponía mi culo entre sus piernas, comenzaba a moverme contoneándome y notaba como su polla se ponía dura dentro del pantalón, cuando veía que ya no podía más, me iba donde otro. Me encantaba hacerles sufrir, me excitaba mucho.

Fui donde uno que estaba apartado del resto, empecé a contonearme y este se puso duro casi al instante, me agarró el vientre con su mano y me llevo hacia el. Acercó sus labios a mis oídos y me susurró.

-Vaya, que putita tenemos aquí…

Al momento me separé de él, me giré y lo miré de frente. Y me dijo: -Pero si además de putita eres una calientapollas.

Le hice un corte de mangas y me fui a otro lado de la discoteca.

Me empecé a encontrar un poco borracha y vi además que me estaba pasando un poco con mi jueguecito de calentar a los tíos, así que decidí irme a casa. Me fui al parking fuera de la discoteca para ver si encontraba mi smart.

De repente, cuando pasaba por al lado de unos coches, alguien me agarró por detrás. Me tapó la boca con una mano y con la otra me agarró el brazo.

-No tan rápido putita, tú y yo tenemos un tema pendiente.

Algo metálico se cerró en mi muñeca por detrás, por un momento dejó de taparme la boca, agarro mi otro brazo y me los esposo a mi espalda. Yo grite socorro, pero con el ruido de la discoteca, y estando tan lejos de la misma no creo que nadie me escuchara. Me volvió a tapar la boca y me dijo: -Vaya, si que eres una putita mala y escandalosa.

Me tiró al suelo de rodillas y sacó algo del bolsillo con lo que me amordazó. Yo luchaba por soltarme pero tenia todo su peso en mis piernas y no podía levantarme ni hacer fuerzas. Una vez hubo terminado de amordazarme me levantó y me sacudió un tortazo en la cara y me dijo: -Si no te portás bien tendré que seguir castigándote.

No sabia que hacer, estaba atada por un hombre que no conocía y que me tenia a su merced, así que decidí colaborar y le dije que si con la cabeza. Esta situación en cualquier momento me habría horrorizado, pero notaba como se iba humedeciendo mi tanga con la misma. Estaba excitándome por momentos al sentirme presa de aquel hombre.

Me agarró del brazo y me llevó hasta un coche. Era un audi 9. abrió la puerta de atrás y me dijo que entrase. Y me tumbara boca abajo. Yo le hice caso y me puse bocabajo.

-Ahora levanta ese culito.

Levante el culo y me quedé en pompa con mis brazos atados detrás. Mi cara estaba contra el asiento de atrás. Cuando p

use la nariz en este asiento noté un fuerte olor a semen. Ese coche había sido usado como nido del amor muchas veces. El hombre levantó mi falda hasta que todo mi culo estuvo al aire, yo me echa hacia un lado para que no lo viera, y el reaccionó dándome un cachetazo en el culo.

-Estás volviendo a ser mala ¡Como escocía!. Me puse de nuevo con el culo en pompa y este esbozo una sonrisa riéndose. Yo tenia miedo de que se diera cuenta de mi excitación. Paso la mano por todo mi culo y después lo pasó por mi húmedo coñito que estaba a cien. Solo el sentir su mano por encima del tanga pegarse a mis labios solté un pequeño gemido.

-Si, eres una verdadera putita.

El hombre fue atrás del coche y abrió el capot. Volvió donde mi y con una cuerda comenzó a atar mis piernas. Ahora si que no podía hacer nada, con las manos a la espalda y las piernas atadas, estaba completamente a su merced. Entonces aprovecho mi gargantilla de cuero para ponerme una anilla y así atarme a una de las puertas del coche. Las piernas las ato mediante los cinturones de seguridad para que yo estuviera completamente inmovilizada. Volvió atrás y sacó algo más de el capot. Volvió y volvió a mis nalgas.

Comenzó a ponerme el tanga hacia uno de los lados, y ensalivándose el dedo antes, me metió el dedo dentro de mi coñito. Gemí todo lo que pude para que no lo hiciera y me empecé a excitar mucho mas. Después de meterme uno de los dedos metió dos y tres, y comenzó a meterlos y a sacarlos.

Totalmente inmovilizada, en el coche de un extraño y con un tío metiéndome y sacándome los dedos del coño comencé a excitarme muchísimo, iba a conseguir que tuviera un orgasmo. Cuando notaba que yo ya acompañaba con el movimiento de mi culo el de sus dedos salio y me dijo: -No te vas a correr ahora putita.

Entonces me empezó a meter lo que parecía ser un consolador. Digo parecía ser porque lo único que notaba es la vibración, con la cadena de mi cuello atada a la puerta no podía girar la cabeza.

-Aquí te quedas El hombre cerró las puertas y abrió las ventanillas, y me dejó con el consolador metido en mi culo. En cuanto se fue no pasaron ni 2 minutos que me corriera de gusto con ese consolador dentro. Entonces empezó la tortura porque no podía controlar que nadie me sacara ese falo vibrante de mi coño. A los 5 minutos escuché como una persona se acercaba al coche. Era un hombre de unos 40 años, que salía de la discoteca totalmente borracho. El hombre se asomó al coche por el ruido y me vio ahí, con el consolador metido y atada.

-Que es… esto? <<hip>> vaya mujer! Yo gemía pidiéndole ayuda, pero el hombre iba muy borracho para entenderme, aunque no para otras cosas. Le excitó tanto la visión que se sacó la polla y empezó a meneársela delante mío. El tío se estaba poniendo muy caliente y yo con el consolador en el culo también.

-Joder, me corro No duro ni un minuto que el borracho se corrió. Él apuntó hacia mi cara llenándome de semen la cara, el cabello y el asiento. Empecé a correrme al recibir la lluvia de semen de este desconocido encima mío.

El borracho se fue tambaleándose.

A los 10 minutos de pasar eso el hombre volvió. Miró por la ventanilla y vio el semen derramado encima mío y en el asiento.

-Vaya vaya, si aquí ha habido una fiesta sin mi.

Yo estaba aun con el consolador en el culo. Vino y me lo sacó, y me metió los dedos dentro del coñito que estaba ya escocido. Se pasó los dedos por la nariz y dijo.

-Mmmmm veo que te has corrido varias veces…

Vino a mi cabeza y colocó un pañuelo en mis ojos.

-No quiero que veas donde te voy a llevar putita.

Se fue al asiento de adelante y puso el coche en marcha. Comenzamos a andar con el coche y yo no veía nada, solo veía como el coche daba vueltas y más vueltas. A los 20 minutos más o menos llegamos a un sitio, paró y vino al asiento de atrás.

-Bueno putita, aquí estamos donde nadie nos pueda molestar, así que no te molestes en gritar porque no hay nadie en 10km a la redonda.

Me desató las piernas de los cinturones de seguridad y el cuello del asiento, pero se guardó la cadena a mi cuello a modo de correa de perro. Me quito la venda de los ojos y la de la boca. Yo empecé a pedirle por favor que me dejara en paz, a

lo que el me respondió con un bofetón y me dijo.

-No hables a no ser que yo te lo diga. Ahora por ser una chica mala, vas a limpiar lo que habéis ensuciado tu amiguito y tú. Lame el semen del coche hasta no dejar nada.

El tortazo me dejó la cara roja y yo me vi obedeciendo. Empecé a lamer todo el semen que se había caído por los asientos tragándomelo.

-Así muy bien.

Entonces se colocó a mis pies y me desató las piernas, agarró la correa de mi cuello y tiró de ella para sacarme del coche.

-Vamos, no seas perezosa empecé a andar con las manos atadas a mi espalda por una especie de chalet. Ciertamente era una casa de campo en medio de ninguna parte. Me subió a su casa y me llevó a su habitación. Allí me lanzó a la cama. Empezó a desnudarse y se dejó solo los slips. Los slips dejaban ver que el tío calzaba una polla enorme, de unos 23 centímetros. Se puso delante mío en la cama de rodillas y me dijo.

-Chupámela.

Entonces como pude aparte con los dientes su calzoncillo, ya que no podía ayudarme de sus manos y comencé a lamer su polla con pequeños lengüetazos.

-Vaya, nos ha salido inculta.

Agarró la correa y se sentó en la cama. Agarró mi cabeza del pelo.

-Voy a enseñarte a chupármela en condiciones. Métela en tu boca.

Se puso dura delante mío y jalándome por el pelo comenzó a metérmela dentro de la boca. Yo empecé a succionar la polla como podía, él ponía el ritmo y la metía hasta donde quería de mi garganta. Comenzó con penetraciones suaves pero poco a poco fue yendo más adentro de mi garganta. Yo la chupaba como podía pero con la velocidad cada vez me costaba más respirar. Entonces él me la metió hasta el fondo y toda su polla entró dentro de mi garganta.

-Así putita, así…

Yo creía que me iba asfixiar y entonces la sacó, respiré, tosí y dije: -Cabrón, me vas a matar.

Me jaló del pelo y volvió a metérmela dentro de la garganta, más al fondo si cabe y me dijo.

-No me vuelvas a insultar putita.

Con la otra mano entonces me tapó la nariz y yo notaba entonces que me ahogaba, la sacó justo en el momento que me estaba empezando a asfixiar.

-Ves como aprendes. Ahora tú sola.

Me dejó de jalar por el pelo. Yo estaba casi ahogada, pero excitada como nunca, y empecé a chupársela arriba y abajo con toda la velocidad que podía. Yo misma la metí hasta mi garganta y aguanté todo lo que pude.

-Así puta, así… sigue En menos de 2 minutos me jaló de nuevo del pelo y empezó a temblar. Se iba a correr.

-Toma puta toma…

Me metió la polla hasta el fondo de mi garganta y empezó a correrse… toda su leche llenó mi boca y aguanté como podía… algunos restos de semen cayeron fuera. Estaba súper excitada y cuando terminó de correrse me encontré que estaba lamiendo su pene y recogiendo los restos de semen que se le habían quedado por los huevos.

-Oooohh eres una putita excelente.

Me agarró de la correa y me apartó hacia un lado, yo estaba con el rimel corrido por haber llorado durante toda la felación y con la boca llena de semen.

Cojió la correa de hierro que me tenia al cuello y lo ató a la cama y se fue de la habitación. Yo estaba excitadísima y necesitaba masturbarme, así que como pude y con el cuello atado a la pata de la mesa intenté masturbarme con los dedos. De repente estaba en el pie de la cama mirándome.

-Mira que serás calentorra.

Me agarró de las caderas y me puso con el culo en pompa. El tío estaba de nuevo en marcha y sin decirme ni media palabra la metió dentro de mi coñito, sin condón ni nada. El tío empezó a bombearme a una velocidad de vértigo. Yo estaba tan mojada que recibí su polla como si fuera mi salvación. En menos de 1 minuto me estaba corriendo de gusto. Él siguió bombeándome. Al poco, sacó su polla de mi coño y se fue a una de las mesillas. Dejó su polla cerca de mi boca y yo, con mi excitación, me vi chupándosela de nuevo.

-Ensalívala bien puta, que ahora vas a necesitarlo.

Sacó de su cajón un bote de vaselina. Me puse de nuevo con el culo en pompa y comenzó a darme por el culo poco a poco. Empezó con unas penetraciones suaves que

enseguida fue subiendo de velocidad y de dureza. Estaba bombeándome como lo hacia antes por el coñito y me estaba rompiendo el culo… estaba súper excitada… empecé a gemir como una puta. Él me jaló del pelo echándome la cabeza para atrás y empezó a escupirme en la boca. Escupitajos que yo atrapaba con placer. Estaba excitadísima.

Noté como empezó a cabalgarme con más fuerza y empezó a temblar de nuevo, entonces la sacó y agarró la correa, diciéndome: -Quiero que lo tengas todo para ti.

Me la metió en mi boca después de haberme dado por el culo con ella. Yo estaba excitadísima y eso me excitó aún más. Me jaló del pelo y yo empecé a chupársela todo lo rápido que pudiera para que se corriera. Entonces agarrándome la cabeza empezó a correrse dentro de mi boca de nuevo tragándome todo el semen.

Me dejó ahí tirada, llena aun más de semen , con el vestido totalmente destrozado y las manos a la espalda, sudando, totalmente exhausta. Cerré los ojos y me disponía a dormir cuando él me despertó.

-Putita, ni sueñes dormir aquí hoy.

Me agarró de la correa y me llevó de nuevo al coche. Me amordazó y me tapó los ojos de nuevo y me llevó en coche. Yo no podía más así que caí dormida.

A la mañana siguiente me encontré durmiendo en una playa de salou. Con el vestido hecho jirones casi, el tanga destrozado y sola.

Volví a casa como pude y me metí en mi cuarto sin decir nada a mis padres.

Si a alguna chica de las presentes le ha gustado, por favor, enviar un correo a mi casilla.

Autor: Sonia Amor supersoniaamor (arroba) gmail.com

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Escrito por Marqueze

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