Videollamada

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Hace un tiempo retomé contacto con Maggie, una amiga muy cercana con la que compartimos el gusto por muchas cosas como música, café y… sexo. Sí, ella y yo tuvimos momentos muy calientes, y experimentamos mucho.

Esto pasó hace un par de semanas, desde que ella y yo dejamos nuestros viejos teléfonos y adquirimos teléfonos inteligentes, algunas de nuestras llamadas se convirtieron en video llamadas. En las conversaciones compartíamos nuestros gustos por tal y o cual persona, nuestra curiosidad por alguna escena de sexo en una película, y esto llevó en muchas ocasiones a compartir fotos calientes de cada uno de móvil a móvil.

Maggie me había comentado que había un compañero de trabajo que la rondaba, a ella no le gustaba mucho, pero su forma de acercarse y tratar de seducirla la calentaba. Medio broma, medio en serio, me dijo que la calentaba tanto que cualquier día lo dejaría hacer lo que quisiera; y yo también entre broma y en serio le sugerí que me dejara verlos por videollamada.

Una tarde estaba tranquilo en mi escritorio cuando de pronto suena el móvil, pero no era una llamada común, era una video llamada de Maggie. Contesté y vi cómo iba acomodando el móvil como para poder abarcar lo mejor posible su oficina. Luego me hizo dijo que espere con una seña, fue a abrir la puerta y entró un hombre. De inmediato los dos empezaron a coquetear y así me di cuenta de que era el seductor, así que me acomodé bien para ver qué sucedía.

Luego de conversar un buen rato, él hizo ademán de tocar sus rodillas, y ella se acercó un poco facilitádole las cosas. Eso fue una señal obvia para él, que, más aventurado, se levantó, la arodeó y se ubicó detrás de la silla en la que se encontraba. Ella se quedó inmovil. Él puso sus manos en los hombros de ellaa y empezó a darle un masaje. Ella se relajó y se veía que lo disfrutaba. Estuvo por un buen rato así, subiendo y bajando por sus brazos, rozando su cuello, descubriendo un poco la piel, hasta que ella giró su cabeza, y le hizo un ademán que no entendí. Él se separó, ella se paró y se sentó de nuevo en la silla, esta vez a horcajadas, apoyada en el espaldar, dádole la espalda y dejando su culitto sobresaliendo provocativo. El lo miró y respiró profundo. Empezó a darle masaje desde los hombros, ña nuca, bajando por la espalda. Se centraba en los hombros, apartando poco a poco la tela de la blusa, dejando más piel al descubierto.

En un momento ella dijo algo y se llevó las manos al pecho, luego me di cuenta de que se había desabrochado un par de botones de la blusa, porque él pudo abrir un poco más la tela y descubrir casi por completo sus hombros, dejando a la vista las tiras de un brassiere negro. Él siguió con el masaje, rozando la blanca piel de Maggie, y pasando sus manos cada vez más adelante por encima de los hombros. Ella respiraba cada vez con más fuerza, se notaba por cómo se movía su pecho. El seductor empezó a bajar sus manos por la espalda, acariciándola y llevándolas ligeramente hacia adelante por ambos lados, casi hasta tocar sus pechos. Ella, con una sola mano, terminó de desabrochar su blusa, dejándola completamente abierta, al percatarse de eso, él levantó suavemente la tela y descubrió su espalda. Él empezó a acariciarla con sus manos y con sus labios desde la nuca hasta la base de la espalda, rozando el borde del pantalón y acariciando, descuidadamente sus caderas. Fue subiendo poco a poco, pasando sus manos por debajo de sus pechos, rozándolos suavemente por encima de la suave tela del brassiere. Ella parecía que no aguantaba más, llevó sus manos hacia adelante y desabrochó su pantalón. Al ver esto, él sacó sus pechos del brassiere y empezó a acariciarlos, copándolos por completo con ambas manos, acariciando los duros pezones con los dedos, mientras besaba suavemente el hombro y cuello de ella.

Así siguieron por un rato, hasta que ella se levantó lentamente y él le bajó muy despacio el pantalón, dejando a la vista ese hermoso y blanco culito con un calzoncito negro semitransparente. Mientras seguía acariciándole los pechos, ella pasó una mano para atrás y empezó a palpar el bulto en su entrepierna. Lo restregaba de arriba a abajo mientras ambos jadeaban notoriamente. Él se abrió el cinturón y el pantalón y, sin bajarlo más que un poco, empezó a empujarle suavemente su pene aún atrapado dentro de un boxer gris que mostraba un duro bulto ansioso de salir. Ella tiró su cabeza para atrás mientras él seguía dándole, una mano en la cadera de ella la apretaba hacia él y la otra estaba metida dentro de su ropa interior, jugando con los húmedos labios vaginales de ella. Maggie apretaba sus pechos, los acariciaba, acariciaba sus pezones mienrtas sentía cómo el pene de él parecía querer penetrarla a través de la tela.

Habrán pasasdo unos 10 o 15 minutos en eso cuando ella voltió rápidamente, dejándolo sosprendido. Ella volvió a sentarse, esta vez de cara a él, le bajó el boxer descubriendo el pene grueso, rígido y brillante de él, lo acarició delicadamente y, con mucha ssuavidad fue engullendo milímetro a milímetro ese pedazo de carne. Mientras le daba una dulce mamada, le acariciaba las nalgas con una mano y con la otra se acariciaba la vulva. Ahora él jadeaba, parecía que iba a llegar en cualquier momento y terminar en su boca. Ella proseguía suavemente haciéndolo gozar como seguramente tanto había esperado.

Luego de otro buen rato de sexo oral, se separó dándole un beso en el glande, se paró y lo hizo sentarse en su lugar, girando la silla un poco. Ella se fue sentando poco a poco sobre su pene, rozándolo primero con su vulva, lo tomó con una mano y lo fue rozando entre sus labios, entreabriéndolos, hasta que, delicadamente, se dejó caer para penetrarse toda con él. Estuvo así sentada, aparentemente quieta, mientras él se comía sus pechos y acariciaba sus glúteos. De pronto empezó a moverse arriba y abajo, subien y bajando, sus blancas nalgas saltaban a cada caída, sostenida por las manos de él, que intentaba meter un dedo entre ellas, buscando su ano. Con tanto movimiento le fue muy difícil, pero al final le clavo un dedo hasta la mitad. Ella subía y bajaba, se veía como el pene de él entraba y salía de entre sus labios.

Se notaba que él estaba por llegar en cualquier momento, porque por momentos hacía que ella bajara el ritmo para incrementarlo luego nuevamente. De pronto, ella empezó a agitarse fuertemente sobre él, como si recibiera una descarga eléctrica, parecía que estaba teniendo uno o varios orgasmos al mismo tiempo. En ese momento, él la levantó y sacó su pene de su vagina. Ella se agachó delante de él y empezó a pasar su lengua desde el glande hasta sus testículos, rozando sus pechos con su miembro. No pasó mucho tiempo para que él le echara todo su esperma en las tetas. Ella limpió todo rozando en sus pechos ese miembro que empezaba a ponerse flacido.

Luego se limpiaron con toallas de papel, se acomodaron la ropa, se dieron un beso, él le acarició una nalga y ella le sobó la entrepierna. Él se despidió y ella cerró la puerta. Luego tomó el teléfono, activó el sonido y me contó con lujo de detalles cómo habia sentido cada momento de lo que ya había visto.

De más está decir que tuve una erección tremenda durante todo el show, ella me pidió que le mostrara y le mostré. Yo ya no podía pedirle que me muestre, ya lo había visto todo.

Ahora, qué seguirá?

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

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