Viudo con hijas II

¡Comparte!

Ella tomaba mi miembro, me lo chupaba, pasaba su lengua por todos lados, que rico se sentía, ella soltó mi miembro, se subió a la cama y se montó encima de mi cara con sus piernas abiertas, quieres que te lo chupe yo también, le dije, si lo deseo y comencé a pasar mi lengua por su vagina, le chupé su clítoris, le mordía sus labios y se los separé para meter mi lengua en su pequeño orificio virginal.

Había invitado a comer y al cine a  Sonia Era casi mediodía de aquel sábado cuando Sonia entró a mi cuarto, voy a arreglar mis cosas y a cambiarme, me dijo, salimos en hora y media, al salir de mi cuarto no cerró la puerta así que la vi alejarse moviendo su bien formado trasero hacia su cuarto y esto me alborotó y me entró una idea bastante morbosa,  espiarla y comencé a mirar y lo primero que vi fue a mi  Sonia quitándose su blusa, que lindas tetitas tenía, mi miembro comenzó a reaccionar con aquella visión, sus encantadores pechitos se mostraban tentadores bajo su coqueto sostén.

Sus areolas rosadas y perfectas sobresalían por encima del encaje y sus pezones se le notaban muy marcados como deseando romper la tela. Después empezó a quitarse la falda, con movimientos de cadera como si fuera una bailadora de strep stease, traía puestas unas tanguitas blancas, con lo cual me dejó ver su triángulo a través de ellas, se le notaba su conejito hinchado, sus nalgas son perfectas, redondas y paraditas, empezó a quitarse su tanguita, agachándose, con lo que me permitió ver su coñito, es de un color rosadito cubierto por su vello rizado, fino y de un color castaño.

Después se quitó lo único que le quedaba, su sostén, con lo que pude ver por primera vez su cuerpo completamente desnuda, que belleza, caminó hacia donde se encontraba el baño, creí que se metería a bañar o algo así, pero regresó con una toalla la cual la dejó caer sobre la cama, entonces se agachó para sacar algo de su cajón, cuando hizo esto, me dejó ver todo de nuevo, yo ya no aguanté las ganas y me saqué mi miembro y comencé a movérmelo.

Sonia se sentó sobre la toalla y separó un poco sus piernas, creí que se masturbaría con algún objeto que sacó de su cajón, pero no, me quedé con las ganas de verla masturbándose, porque lo que tenía en su mano era un bote de crema para afeitar, el cual lo comenzó a agitar, con lo que pude ver como se movían sus pachitos y un tiempo después, se comenzó a untar la crema por todo su vello púbico.

Después de dejar trabajar la espuma, tomó el rastrillo y con mucho cuidado comenzó a depilarse el excedente de vello, levantando y separando más una de sus piernas primero después la otra, luego que terminó, se dispuso a limpiarse con la toalla, una vez que terminó, pude ver que se dejó solo una barrita de ese vello castaño encima de su abertura vaginal. Tomó un espejo de mano y comenzó a verse, se revisó por los lados de sus labios y separó estos mismos para verse su hoyito, claro que yo también se lo vi, cuando hacía esto, no perdió tiempo y aprovechó para meterse un rato uno de sus deditos.

De repente paró y se comenzó a cambiar, se puso una tanguita muy coqueta que apenas le cubría el escaso vello que se había dejado y su brassier, cuando se disponía a ponerse lo demás, salí disparado hacia mi habitación, ya en mi cuarto, bajé mi shorts y comencé a masturbarme frenéticamente ya que me sentía demasiado excitado, mi miembro lo tenía duro y muy caliente, cerré mis ojos y me imaginé a mi hija masturbándose, cuando de repente, se abrió la puerta de mi cuarto y entró Sonia con una video cámara en mano. Que estás haciendo, me dijo, te estás masturbando verdad, no creas que no me di cuenta que me estuviste espiando mientras me cambiaba y me depilaba, me puse de todos colores yo.

OK, haré lo que tu digas, acepté lo que me pidió, que quieres que haga, le dije, por lo pronto quiero que te desnudes completamente y te sigas moviendo tu pito, quiero verte y grabarte como te lo haces, ordenó.

Esa parte del trato me empezó a gustar, me levanté y me desnudé mientras ella no perdía detalle con su vídeo, me senté en el borde de mi cama y comencé a mover mi pito, de pronto Sonia dejó su cámara encima de un mueble y la dejó funcionando, se me acercó, me quitó mi mano y ella cogió mi miembro y comenzó a movérmelo lentamente, que bien se sentía, me bajaba todo lo que cubre mi miembro y dejaba a descubierto la cabeza, de la cual ya le salían unos hilitos de lubricante la cuales me la desparramaba ella con sus dedos por toda la cabeza.

Al poco rato, me lo soltó y me dijo que siguiera yo, a lo que le hice caso, pero le pedí que se desnudara ella también, que quería verle sus hermosas tetas, me hizo caso o era lo que ya tenía en mente, empezó a quitarse su sudadera, después su brassier y comenzó a tocarse sus pezones los cuales se le pusieron duros inmediatamente, se les contrajeron sus areolas y sus pechos se les pusieron más duros, lo sé porque se los toqué, dejó de tocarse por un rato para desnudarse por completo. Ya estando desnuda por completo, se hincó en medio de mis piernas, me dijo que quería verlo más de cerca y que me corriera, para ese entonces, nuestra respiración la teníamos muy agitada, yo deseaba poder poseerla, tenerla entre mis brazos y poder acabar dentro de ella.

Total que seguí moviéndomela, mientras ella seguía haciendo lo suyo, tocándose sus pechos y metiéndose uno de sus dedos en su hoyito, lo tenía muy húmedo y acariciándose su clítoris el cual lo tenía bien paradito y duro. Me vengo, le grité, me vengo y de un golpe me quitó mi mano y metiéndose de un golpe mi miembro en su boca, empezó a chupármelo, que gran mamada me dio, le tomé su cabeza y la empujé contra mi vientre para que se pudiera comer todo mi pito y empecé a moverme dentro de ella, cerré mis ojos y me recosté en la cama.

Ella tomaba mi miembro con su mano, me lo movía, me lo chupaba, pasaba su lengua por todos lados, que rico se sentía. Viéndome acostado, ella soltó mi miembro, se subió a la cama y se montó encima de mi cara con sus piernas abiertas, quieres que te lo chupe yo también, le dije, si lo deseo y comencé a pasar mi lengua por su vagina, le chupé su clítoris, le mordía sus labios y se los separé para meter mi lengua en su pequeño orificio virginal, mientras ella tomó de nuevo mi miembro y siguió con su tremenda chupada, ya no podíamos más, me vine dentro de su boca y comenzó a comerse toda mi lechita, movía mi miembro con una mano hasta que me sacó hasta la última gota, ella también se corrió.

Descansamos un rato y nos dimos un beso, ese fin de semana fue unos de los que jamás olvidaré, después de esto, hicimos el amor por todas partes de la casa, pero ya les contaré más adelante.

Autor: Jesús

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.