Y VIRGINIA FUE MIA

Yo soy Ramiro, tengo 23 años, y tengo un amigo, de 20, que tiene una hermana, que está para chuparse los dedos. Virginia mide 1,60 cms., tetas que caben en la palma de la mano con unas aureolas no muy oscuras, solo un poco. Piernas muy bien formadas que terminan en un culito redondito paradito hermoso.

Bueno, todo comenzó en el cumpleaños de ella, en el riguroso saludo de entrada a la fiesta nuestros besos fueron fugazmente en los labios. Eso sería mera casualidad, pero si cuando abriendo los regalos me dice que espera con ansias mi regalo, sabiendo que yo no le había regalado nada. Terminó la fiesta, cada uno a su casa, yo me fui sin saber que hacer con la hermana de mi amigo.

Al otro día estaba yo con Daniel, en la casa, y ella con su novio. A todo esto mi amigo es muy celoso de su hermana y yo siempre lo cargo diciendo que esta cada vez más linda que si no tuviera novio yo sería el cuñado de él y este se enoja. Bueno eso fue lo que le dije en ese momento y parece que Virginia escuchó, me sonrió y se fue con su novio.

Al rato fuimos a alquilar unas películas con mi amigo, nos pusimos a mirar las películas y en el medio de una cae su hermana y se pone a tomar mates, cuando me convida nos rozamos las manos en cada mate y entre distraídos hay una mirada cómplice. Como eran muchas las películas y yo tenía que ir a trabajar decidimos verlas a la noche.

Cuando llego a la noche para ver las películas, golpeo la puerta y me atiende Virginia.

– Hola, pasa, Daniel salió con la novia.

– Bueno, lo espero, ¿tardará mucho? – La verdad, ni idea En ese momento me puse a pensar en su cumpleaños, en los besos que nos dábamos cuando nos saludábamos que eran cada vez más cerca de la boca. Y decidí tomar la iniciativa.

– Tomamos unos mates. Me dice – Si, dale.- En ese momento pensé en tirar algunos palos para ver que pasaba – Como te tratan los años.

Hay un silencio y al rato – Bien, como a todas – Que raro que no estás con tu novio – Pasa que él tiene que estudiar – ¿Cómo no te cela Daniel? – Si que lo hace, solo que mi novio no le da bola, eso es lo que tendrías que hacer.

– Eso es lo que voy a hacer. En ese momento me acerco a ella que estaba en la cocina, la miro y me dice: – Y que es lo que vas a hacer. Me acerco como para besarla y me empuja para atrás y sigue hablando – Yo nunca fui infiel – Siempre hay una primera vez para todo – y la beso.

Estuvimos besándonos un rato y comenzamos a tocarnos. Lo que más ansiaba tocar era esa cola que tanto deseaba, al tocarla pude afirmar que era la más redonda y paradita que había tocado.

– Pensé que nunca te animarías – me dice – Yo también.

Continué besándola, y tocándola hasta que la tuve completamente desnuda y toda para mí en la cocina. En sus ojos se notaba la excitación que recorría su cuerpo. Sin quitar sus ojos de mis ojos, comenzó a acariciarme la pija por sobre el pantalón. Con un poco de dificultad, bajó la cremallera, desajustó el cinturón y liberó el botón metálico del jeans.

La verga saltó como un muñeco y con su mano tibia la recorrió una y otra vez.

– "Soy virgen" – me espetó de golpe.

Sus palabras, mientras me acariciaba los testículos, me dejaron próximo a terminar. Cómo pude contuve la eyaculación y Virginia, arrodillada a mi lado comenzó a chupar lentamente la cabeza de la pija. Recorría con su lengua como si estuviera tratando de descubrir cada pliegue, cada milímetro para aprenderla de memoria. De pronto se metió toda la pija en la boca y comenzó un juego de succión que me produjo un placer que no recuerdo haber experimentado en mi vida. Su pequeña boca se llenaba con la cabeza solamente, pero ella estaba interesada en tragársela toda. Ver aquellos labios recorrer de arriba hacia abajo la totalidad de la pija me hicieron acabar de manera impresionante. Habrán sido tres o cuatro chorros de leche que Virginia se tragó sin dejar de chupar. Por momentos el goce me hizo pensar que me iba a desmayar de placer.

Ella estaba con los pezones erguidos, duros y tibios. Me acerqué y los besé. Gimió de placer, por lo que r

epetí la acción. Instintivamente los levantaba para que no salieran de mi boca. Me acerqué a sus labios y la besé tiernamente. En su boca había olor a mi sexo y a esperma. Eso me excitó terriblemente. Comencé a bajar con mis labios por su cuello. Fui lamiendo cada parte de cuerpo tibio y tembloroso mientras Virginia vibraba de placer. Bajé lentamente por su vientre recorriendo con la punta de la lengua el camino recto hasta su pubis.

La conchita de Virginia era pequeña. Tenía el vello natural, pero no era abundante y un aroma capaz de excitar al más híbrido de los hombres. A través de sus pelitos totalmente húmedos amanecían los labios de la pequeña vulva. La siento en la mesada de la cocina, le separo las piernas, no pude resistir más la tentación y comencé a lamer toda la conchita tenía un sabor dulce.

Luego de un rato de comer esa hermosa conchita siento que su cuerpo comienza a arquearse de placer en pocos minutos tuvo un orgasmo impresionante.

– Quiero sentirte dentro de mí, pero no acá – me dice con voz cansada Nos dirigimos al cuarto de ella, nos comenzamos a besar; me recuesto en la cama y le digo: – Como es tu primera vez voy a dejar que lleves tu propio ritmo, siéntate muy despacio en mi pija, y si te duele te levantas y listo. Ok – Ok Comienza a sentarse y siento como esa conchita comienza a comerse mi pija, fue la sensación más placentera y esperada. Cuando estaba ya por la mitad la agarré de la cintura y comencé a acelerar el ritmo.

– Ah… ahaa…ahaaaa, ¡párteme dale! – Siiiiiii…Soy tuya – sigue… sigue… aaahh así qué lindo, aaahhhh como deseaba este momento, sigue… aaahh.

Ella se apoyó en mi pecho y me encajó las uñas y había notado que tenía un gran orgasmo, sus uñas las tenía encajadas en mi pecho y su cadera la movía para adelante para atrás, hasta que perdió fuerza, pero yo aún no terminaba así que le di vuelta y estando ya ella acostada me separé y me descargué toda la leche en su cara y sus tetitas.

Después de todo nos quedamos en el comedor como dos tortolos abrazados mirando las películas que quedaban hasta que escuchamos ruidos de llaves nos sentamos un poco más separados y Daniel se puso a ver películas con nosotros como si nada. Con Virginia nos seguimos viendo sin que su novio y mi amigo se enteren.

Autor: locolu16

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Escrito por Marqueze

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