Tania, la mujer de mi amigo

¡Comparte!

Noté como Andrés se vaciaba en sus entrañas y un nuevo espasmo en Tania que me susurró al oreja, no te corras dentro, por lo que me salí, y tal y como había visto en cientos de películas porno, acerqué mi polla su boca, apenas fueron dos lengüetazos y mi esperma salió a chorro, no había eyaculado así en toda mi vida, la cara y su pelo era un mar de semen.

Su marido y yo nos conocíamos hace tiempo, habíamos estado estudiando juntos durante muchos años, el se había decantado por la carrera militar y yo por la medicina, nuestra amistad se había mantenido en las pocas veces que nos veíamos ya que él se encontraba destinado fuera de nuestra ciudad natal.

Me llamo Jorge  y continúo soltero, con rolletes esporádicos, pero él se había casado con una chica rusa, llamada Tania, la había conocido en una misión cuando ambos trabajaban para Naciones Unidas, era una preciosidad, morena, con ojos verdes, 1’80 de estatura. con tetas y cuerpo de infarto, habían tenido dos niños y ella mejoraba con el paso del tiempo, yo siempre le envidiaba y le decía la suerte que había tenido.

Hace dos años pasó destinado a nuestra ciudad y nos veíamos una vez al mes por lo menos, me invitaba a comer a su casa etc…

Pero la historia que os quiero contar se refiere a unos hechos hace seis meses, mi amigo se había ido a Líbano a una misión con el ejercito, iba a estar allí durante cuatro meses, período que coincidió con una leve depresión de Tania, acudiendo los dos a mi para recibir consejo sobre algún psiquiatra de confianza, les presenté a una amiga mía y comenzó la fase de medicación  que tuvo un éxito considerable, marchando mi amigo tranquilo a su misión y encargándome que cuidara de su mujer, todo ello con la confianza que nos caracterizaba.

La verdad es que nunca se me había pasado por la cabeza hacer nada con ella por respeto a mi amigo, bueno alguna paja a su salud si me había cascado, y la verdad es que desde que se fue tampoco había tenido contacto con ella, alguna llamada para preguntarle que tal estaba y nada más.

En mi ciudad se celebraba un seminario y asistió un antiguo colega de facultad, por lo que aprovechamos para salir de marcha juntos y recordar viejos tiempos, él se llama Andrés, es un tío fornido y muy resultón, eran ya las dos de la mañana y estábamos en una discoteca, cuando me taparon los ojos, mi sorpresa fue cuando vi que era Tania que me saludaba efusivamente y me comentaba que había salido con unas amigas a celebrar un cumpleaños y que sus hijos estaban en casa de su suegra.

A Andrés se le pusieron los ojos como platos y se la presenté, también se acercaron sus cuatro amigas y empezamos a bailar todos juntos, Tania estaba muy parlanchina y le pregunté si había mezclado la medicación con alcohol, me dijo que sólo un poco de vino, ¡buff! dije, espero que no la afecte demasiado, ya que la mezcla podía afectar a la euforia, pero como bebía agua no le dí importancia ya que le iría rebajando los efectos.

Bailó conmigo varias piezas  y con Andrés otras tantas, lo estábamos pasando de maravilla  ya que no nos faltaban mujeres, todas sus amigas se turnaban para bailar.

Sobre las 03:30 horas sus amigas dijeron que se iban, Tania intentó convencerlas ya que para un día que salía quería pasárselo bien, por lo que dijo que se quedaba con nosotros, me pidió cambiar a un  local de  música latina, así que nos fuimos los tres al  “El Mojito”, cuando entramos yo me dirigí al servicio y ellos a la barra a pedir consumiciones, al volver vi como Tania bailaba con un cubata medio lleno en la mano, cuando me vio lo apuró con una sonrisa y me dijo, “no te preocupes me está sentando bien”, me abrazó y se puso a bailar conmigo, la música era un ballenato y yo la verdad es que me estaba empalmando por lo que retiré mis caderas un poco  ya que me daba vergüenza que lo notase, pero ella se arrimaba hasta el punto de ponerme colorado, la siguiente canción  la bailó con Andrés y el cabrón no se cortaba, le tenía una mano en el culo y arrimaba su paquete.

Viendo el cariz que tomaba la cosa esperé un rato más y dije que nos teníamos que ir, todo ante las protestas de Tania y  de Andrés que ya sabía que era la mujer de uno de mis mejores amigos, pero que parecía no importarle.

Cuando nos montamos en el coche parecía que estaba mareada, así que le dí conversación sobre su marido, a ver si así reaccionaba, pero fue peor, empezó a decir, “Cuando vuelva le voy a tener 15 días en la cama echándome polvos, que ganas de que me coma entera y me folle sin parar”, Andrés detrás iba flipado, y la decía “No es necesario esperar ya te quitamos nosotros la calentura”, yo que iba normal, le decía “Calla la  boca y déjala en paz que está mareada”, de camino Tania iba con los ojos entrecerrados y  empezó a gemir un poco, yo no sabía que era pero fijándome vi como la mano de Andrés le acariciaba su teta derecha haciéndole círculos en el pezón, me enfadé y le dije que retirara la mano.

Cuando llegamos a la puerta de su casa ya estaba medio dormida y la ayudamos a subir, yo iba recriminándole a Andrés su actitud y él me decía “Vale…tío, que ya no lo hago más”.

Al entrar la recostamos en el sofá y en un momento que me fui a la cocina Andrés aprovechó para subirle la falda, apartarle el tanga y comenzar a comerle el coño, al oír yo los gemidos volví con la botella de agua y me encontré a Tania recostada y apretando la cabeza de Andrés contra sus muslos, parecía ida pero estaba despierta, así que me quedé sin palabras, mi promesa de cuidarla era firme  pero ya no sabía que hacer, me estaba poniendo cachondo y el cabrón de Andrés se lo estaba montando en mis morros.

Andrés  levantó la cabeza y con una sonrisa, me dijo “cómele el coño tú, que para eso es tu amiga”, por lo que me puse a la faena, mientras él se desnudaba y le metía la polla en la boca, Tania lejos de quedarse parada comenzó a chupar con deleite, así que me lié a meterle el rabo y a bombear, Andrés mientras le follaba la boca había pasado a sacarle los pechos y  jugar con sus pezones, ¡Era una locura!

“Joder que ganas tenía” “perdóname cariño, pero necesito follaaaar”, estaba como ida exclamaba frases y cada vez se agitaba más, al poco ya estaba arqueada con un primer orgasmo, Cesar la cogió y la llevó a su cuarto y empezamos a hacer de todo en la cama, mientras me cabalgaba, Cesar rebuscó en los cajones y exclamó “lo sabía “, una perra tan caliente no podía estar sin nada”, todo ello mientras me enseñaba un consolador rosa y un tubo de lubricante, se lo acercó a la boca y ella lo chupaba con pasión  mientras con la otra mano untada en lubricante le metía un dedo en el culo … y después otro, yo sentía sus dedos moverse poco a poco, mientras aumentaban sus gemidos.

Con cuidado la recostó hacia mi, y comenzó a  introducir el consolador, ella inmóvil iba notando como  entraba  y daba grititos, no se si de placer o de dolor, pero la verdad es que no se resistía, yo alargué la mano  y me hice cargo del consolador lo introducía lentamente y a la vez daba golpes de pelvis, ella comenzó a gemir más seguido y Andrés le acercó su polla , Tania le daba lengüetazos y él  una vez bien lubricado pasó a ocupar el lugar del consolador, moviéndose rápidamente, lo que incrementó los jadeos de Tania, se convulsionaba y pedía más, era increíble.

Noté como Andrés se vaciaba en sus entrañas y un nuevo espasmo en Tania que me susurró al oreja, “no te corras dentro”, por lo que me salí, y tal y como había visto en cientos de películas porno, acerqué mi polla su boca, apenas fueron dos lengüetazos y mi esperma salió a chorro, no había eyaculado así en toda mi vida, la cara y su pelo era un mar de semen.

Andrés ya había entrado en razón y mientras se vestía me dijo “Tío, me piro que la hemos liado muy gorda”.

Yo después de correrme, estaba lleno de vergüenza, me acerqué a la cama, la limpié como pude, la tapé y me fui a dormir al salón quería disculparme una vez estuviese serena.

Por la mañana ella se despertó primero, iba cubierta con la sábana y se acercó a mi, cuando abrí los ojos me encontré su cara de ángel con el pelo con manchas de semen secas, comencé a balbucear una disculpa y me hizo un signo para que me callara, diciéndome,

“Creo que ayer nos pasamos” “pero si te digo la verdad lo necesitaba”, “llevaba un mes despertándome acalorada, me dolía la cabeza y tenía los pechos duros”, dejó caer la sábana, y me dijo, “vamos a echar el último y así me quedo tranquila hasta que vuelva mi marido”.

Comenzamos otro polvo de campeonato y cuando acabamos, me dijo, “Guarda el secreto”.

Cuando volvió mi amigo, y la primera vez que fui a comer a su casa, me quedé un poco cortado, pero ahora la relación ha vuelto a su cauce.

Autor: Jorge

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Un comentario

Dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.