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Subestimado por muchos y protagonista de las más excitantes fantasías, el sexo hetero anal es una práctica rodeada de todo tipo de mitos, especialmente de aquellos en los que la prevención por el supuesto dolor que hay de por medio pasa a transformarse en una barrera contundente que impide explorar desde una perspectiva erógena esta zona del cuerpo.

Entre juguetes vibradores, dedos traviesos, masajes y besos negros, aunque no de forma masiva, muchas parejas se atreven a labrar el camino para finalmente llegar a este punto máximo y es aquí donde las confesiones sexuales de sexo anal aquí plasmadas, se convierten además de fuente de gran y sensible inspiración, en la prueba de que, con un poco de creatividad, comunicación y abandono al placer, es perfectamente posible sacar partido de lo que no es más que otro tipo de sexo.

El placer del goce anal

Tal y como se deja ver en los relatos eróticos que forman parte de esta sugestiva sección, la actividad sexual que opta con incluir la penetración por el ano debe liberarse por completo del miedo y ocuparse más bien de lo que podría denominarse, seducir el ano, pues solo de esta manera la intensidad del momento creará por si misma las condiciones para que esta no sea una práctica que deje malos recuerdos.

Puesto que de acuerdo a las experiencias recopiladas se entiende que, cuando se lleva a cabo el anal, los orgasmos son mucho más profundos, tanto la mujer como el hombre partiendo de la curiosidad, definitivamente pueden lograr un disfrute inesperado en lo que posiblemente de manera inicial era visto con reservas.

Cuando el coito anal es una gran fantasía

Inmediatamente se supere el pensamiento de que el sexo anal es exclusivo de la comunidad homosexual, la verdad es que esta inclinación sexual deja de ser algo tan inalcanzable para los heterosexuales y en consecuencia empiezan a darse imágenes mentales que poco a poco van elaborando fantasías de sexo anal con todos los detalles necesarios para ser completamente realistas.

Así pues, aunque muchos declaran no ser fan de una desfloración anal, probablemente por dentro están pensando todo lo contrario ya que la curiosidad definitivamente puede ganar, aunque no se esté dispuesto a admitirlo. Situaciones que surgen de la nada o quizás planeadas, con desconocidos, con la pareja o incluso con familiares lejanos, absolutamente todo se vale cuando el objetivo no es otro que explorar aquello de lo que tanto se habla pero que no todos están dispuestos a asumir como un gusto más.

La invitación se concentra por lo tanto, en disfrutar de las apasionadas historias recopiladas, abrir un poco la mente y dejarse llevar por esos cúmulos de emociones que al ser planteadas de cierta manera inducen a los más morbosos pensamientos.