Ana, una mujer increíble

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Me quedan las manos libres para sobarle bien las tetas-. Probamos distintas posiciones, nos traspiramos, besamos, manoseamos hasta que en la del misionero, con nuestras piernas entrelazadas le eché la acabada más sensacional que recuerde, y disfrutando esa mirada de hembra bien cogida.

Esto es un relato verdadero. Soy asiduo lector de ésta página, me gustan los relatos de tríos, infidelidades y orgías aunque solo una vez participé de un “cuarteto” hace muchos años: tres contra una (la hicimos de goma).

Soy casado y mi mujer no sabe que leo estos relatos, quizás sí, pero no quiere saber. Tampoco sabe que hace años que tengo una amante, una yegua fenomenal. Cuando hay días que cojo a mi esposa (mi hembra es la otra) sin la potencia habitual, ella piensa y le hago creer que es la “crisis de los 40”, pero la realidad es que mi hembra me hace llegar a lo máximo y quedo hecho flecos.

Esto último pasó hace unos días. Por mi trabajo debo cumplir distintos horarios y algunos días lo hago por la noche. El día anterior hablé con mi hembra que se llama Ana y le dije que arreglara que el hijo se fuera a la casa del tío para que yo pudiera visitarla, claro que mientras hablábamos le hice notar la erección que tenía, cada vez que pienso en ella tengo erección, se me para la pija (ella tiene 38 años y yo 42). Mi trabajo es recorriendo distintas zonas de la ciudad, por eso en cuanto hice un espacio de tiempo, me dirigí hacia el apartamento de Ana que es en la costa, por lo que no hay peligro de que se vea el coche de la empresa (que si lo ven estacionado en zona no esperada voy a estar en problemas), pero ¡como tira una concha!

Ana es divorciada, pero antes de eso el marido ya era cornudo, yo lo hice cornudo. Como dice el dicho: a río revuelto ganancia de pescador. En esa época ella era mi secretaria en una distribuidora de electrodomésticos, hacíamos horas extras a montones, o arriba del escritorio, o dentro del furgón, o durante algún reparto que tuviéramos que hacer, mientras yo manejaba, Ana me chupaba la pija con gran esmero.

Luego del divorcio nos dejamos de ver por un tiempo y ella formó pareja, vivieron como un año juntos hasta que nos cruzamos, he hicimos que su segunda pareja también fuera cornudo-. Creo que hacer que alguien sea cornudo tiene un sabor especial, digo esto y capaz que yo lo soy, pero ojos que no ven corazón que no siente. Llegué al apartamento y estaba acostada, pero estaba esperándome, lo primero que hice fue meterme con ella a la cama, su cama (siempre cogemos en moteles), para abrazarnos, pero pensé que cuando mucho disponíamos de una hora y media.

Le dije: Ana, mujer, sácate la tanga que te queda re buena pero te quiero bien pelada que te como. Mientras nos sacamos el resto de ropa nos besamos, nos comimos las bocas, el sabor de su boca me enloquece, nos apretamos que chupón largo, le manoseo las tetas que son el doble de grandes que las de mi esposa, pero la concha me llama y mientras le manoseo el culo, mi otra mano baja hasta esa concha peluda bien sobre el monte y ningún pelo alrededor de los labios.

La siento bien mojada. Me levanto de la cama y le ordeno que se abra de piernas, me dice que la bese en la boca un rato más y le contesto que hay tiempo. Le hago bajar las piernas de la cama y se las abro más, me arrodilló y me voy acercando lentamente, tiene unos generosos labios (bien carnosos), se los separo con una mano y con los dedos de la otra compruebo que está bien mojada. ¡Que puta que sos! estás toda mojadita!! le digo. Ella me responde con un quejido de hembra.

Le meto dos dedos en la vagina para mojarlos bien, cuando los saco se los muestro y ella viéndome los chupó y les sacó hasta la última gota: ¡que bueeenoo, que sabor de puuuta tenés! Le meto los dedos otra vez, pero esta vez son los cuatro y se los meto con fuerza que entran pasando los nudillos, giro la mano lentamente y le meto el dedo gordo en el culo, trato de cerrar la mano y le grito ¡que cotorra tenés Ana! aaaahhhh mi amor, te aaammmooo, ¡sos mi hombreee! me dice mientras juega con mi pelo.

Le saco la mano y de un golpe mi boca se zambulle en esa deliciosa y espaciosa concha, le chupo los labios, se los muerdo suavemente. Me demoro en cada paso para saborear cada instante y saborear esos jugos. Le paso la lengua por el largo de la concha sosteniendo los labios abiertos con mis manos. Le enloquece que le pase la lengua, además la tengo bien entrenada, ancha y larga. Le chupo el culo y le meto la lengua en la vagina alternadamente, se enloquece, me agarra la cabeza y me la empuja más entre sus piernas, se está corriendo, la sigo chupando, le sostengo las convulsiones presionando sobre el pubis con fuerza, me comprime más la cabeza y le chupo la concha más y más.

Cuando está por venirse otra vez (aaiiii, aaiiii, si,si,si,siiiii), saco mi boca, la acomodo en la cama y hacemos un 69 con ella debajo. Prácticamente que le cojo la cara, Ana pone la mano para no atragantarse pero me la chupa magistralmente.- ¡Que heeemmmmbra que sos Anaaa! Le digo: Con razón los machos que te cogieron antes que yo quieren volver con vos, sos una maestra en la camaaaaa!  Sé que el ex marido y la pareja que tuvo después quisieron acercarse a ella nuevamente, pero creo que por ahora mi pija tiene más poder. No quiero acabarle en la boca, aunque ganas no me faltan, se la saco y sé que ella ya se vino otra vez.

Nos abrazamos nuevamente, nos besamos y siento el sabor de mi pija en su boca así como Ana prueba sus jugos de mi boca. Estamos así unos minutos hasta que se me van un poco la sensación de largar el polvo. Se queda boca arriba, me arrodillo entre sus piernas, se las levanto hasta mis hombros, le coloco la cabeza de la pija en la entrada de la cueva y de un solo empujón se la mando hasta el fondo, la hago suspirar y quejarse de gozo. Le doy dos o tres bombazos y se la saco. Me coloco el condón que había dejado en la mesita de noche y en la misma posición se la ensarto hasta el fondo.

-¡Que buena está tu pija! – ¿Te gusta hembra?, ¿Te gustan mis 20 cms?, ¿Es mejor pija que las otras que te ensartaron?

No sé si es la más grande que se comió, pero me gusta que lo diga.

– Siiiiii mi amor, es la mejor y la más grande, ¡amo tuuu pijaaaa!

Le di bomba un buen rato, hasta que se vino nuevamente.

Yo les digo “se vino” porque Ana dice “me vine, me vine” Luego la puse en cuatro patas y nuevamente hasta el fondo y fuerte, le agarro del pelo, le levanto la cabeza con fuerza para que vea en el espejo que tiene en la pared como la cojo y le doy con todo como le gusta, es una yegua de envidiar y realmente es un vicio para mí.

Bajo el ritmo y la bombeo suavemente. Hasta ese momento la tenía agarrada de la cadera, sin dejar de cogerla ni de tocarla, fui deslizando mis manos hacia sus rodillas hasta que de un tirón le estiré las piernas a la vez que se salía la pija de lugar. La puse de costado, ella se deja hacer, le levanté una pierna y yo todavía de rodillas se la meto hasta el fondo. Queda con la pierna derecha sobre mi hombro y la izquierda por debajo de mi cuerpo, entre mis piernas flexionadas. Me quedan las manos libres para sobarle bien las tetas-. Probamos distintas posiciones, nos traspiramos, besamos, manoseamos hasta que en la del misionero, con nuestras piernas entrelazadas le eché la acabada más sensacional que recuerde, y disfrutando esa mirada de hembra bien cogida.

No sé a dónde llegará esta relación que podríamos llamar enfermiza, porque hacerle el amor para mí es una razón para vivir. Me gustaría enredar a mi esposa de tal manera que las pudiera tener a las dos en la cama, así mi esposa aprendería a coger mejor o más a mi gusto), o capaz que tenga que mandarla de vacaciones “sola” a alguna parte y que la cojan bien cogida. La cosa es que el sexo ocupa mucho espacio en mi cabeza.

En éstos momentos estoy pensando en llamar a Ana al trabajo para ir a recogerla y echarnos un buen polvo, trabaja en una posada (turismo) y en el trabajo ya me conocen aunque no me vieron nunca la cara. Tengo más cosas para contar, será en otra oportunidad. Ana se presta para todo en la cama, por ahí se me ocurre cogerla entre dos, me gustaría…

Autor: Delbuceo

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Escrito por Marqueze

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