Ascensor Fisgón

Saco la llave del bolsillo y la meto en la cerradura al abrir la puerta te encuentro en el baño, esas braguitas sexis, el sujetador que remarca tus pechos y postrada sobre el lavabo acercándote al espejo para pintarte la raya de los ojos, Con el culo hacia afuera como siempre provocándome y pidiendo guerra.
-Me ducho me arreglo y nos vamos- te digo -a mí no me queda nada- contestas.
Me meto en la ducha mientras tú acabas de vestirte y acicalarte, al salir tú ya estas lista, sólo de verte, ganas me dan de quedarme en casa y pasarlo bien los dos, pero nos esperan.

Llevas puesto este vestido gris de cuello alto de punto, que te llega a medio muslo con unas botas negras y debajo esas medias sujetas con liguero. No se te ve nada, pero deja a la fantasía lo que si se podría ver.
Yo me enfundo mis tejanos ajustados y una camisa negra me peino  y ya estamos listos para salir, aunque no sin antes, echarme esa colonia que a ti te gusta y te pone tanto.
Me dispongo a cerrar la puerta, pasas por delante mío y sin dejar de aprovechar el momento te doy un azote en el culito. Coges aire rápidamente para quejarte pero sabes que no debes hacerlo y en lugar de eso, te giras y metes tu lengua en mi boca, Me gusta que me lo agradezcas.
Cogemos el coche y vamos para Barcelona no podemos llegar tarde a la fiesta de cumpleaños de tu amiga, al llegar no tardamos en aparcar, buscamos la portería y llamamos al timbre, una cámara nos enfoca y nos saludan desde el interfono -hombre Cristina!!!!- nos abren la puerta y llamamos al ascensor.
Tú le das al botón del 6º, se cierran las puertas y el ascensor empieza a subir, me giro para mirarme en el espejo cosa que aprovechas para abrazarme por detrás.
El ascensor se para y se apagan las luces y nos quedamos con la penumbra de las luces de emergencia, esperamos unos momentos y el ascensor sigue sin funcionar.
El primer momento de pánico nos quitamos los abrigos para no sentirnos ahogados, pero poco a poco nos relajamos y todo se normaliza. Tu mano va derecha a tocar en Interfono de alarma, pero rápidamente te la cojo y evito desperdiciar una oportunidad así.
Me acerco a ti por detrás pegándome a tu espalda, notas mi miembro endureciéndose en tus nalgas y mis manos acariciando tus pechos sobre el vestido, el tacto de mis manos nota como tus pezones se ponen duros a lo que me hace suponer que ha sido buena idea.
Deslizo las dos manos por debajo del vestido, recorro tus mulos de arriba abajo tan sólo rozando tu pubis y echándote hacia atrás para que sientas mi polla en tu culo.
Te das la vuelta buscando mi boca pero aprovecho para bajar por tu abdomen hasta llegar a tus braguitas, noto con mi boca que ya están húmedas. Te las bajo y empiezo a comerte el coño estás completamente entregada, tus caderas se arquean hacia delante buscando mi lengua, tus piernas tiemblan, sueltas un gemido y  en ese momento siento un cálido chorro de flujo cayendo sobre mi boca, acabas de correrte.
Subo de nuevo, no sin antes pararme en tus pechos, esta vez eres tú la que se sube el vestido y los dejas al descubierto para qué mi boca juegue con ellos mientras tus manos desabrochan mi tejano.
Metes la mano por el pantalón y descubres que hoy no me he puesto ropa interior, empiezas a agarchate con la intención de meterte mi dura verga en la boca, pero esta vez soy yo el que te va hacer disfrutar  a ti. Te levanto y ya con mi polla fuera te pongo contra el espejo apoyando tus manos en el y empiezo a embestir. La imagen que tenemos delante es muy excitante. Una de mis manos baja hasta tu clítoris, tus caderas hacen un movimiento rítmico, una danza del placer. Con la otra mano te cojo del pelo para tener controladas mis embestidas ya no te puedes escapar, tiro de ti hacia atrás buscando meterla entera dentro de ti. Te muerdes los labios para evitar que se escuchen tus gemidos.
Un último gemido ahogado me indica que te vas a volver a correr y en ese momento de nuevo tus piernas tiemblan, y siento un líquido cálido cayendo por mis testículos. Eso me excita tanto que mi polla acaba explotando dentro de ti, unas últimas embestidas vacían nuestras tensiones.
La luz se enciende y el ascensor empieza a subir, sentimos como tu amiga nos llama desde arriba, rápidamente nos recomponemos la ropa antes de llegar arriba del todo.
Se abren las puertas y tu amiga nos espera.-¿ cómo habéis tardado tanto?-
– el ascensor se paró y no contestaban en el interfono- buena respuesta, yo no habría sabido salir mejor, del atolladero.
– ah, bueno es que ahora la compañía del ascensor ha instalado una cámara ven si hay alguien dentro y actúan más rápido, pero no sé por qué hoy han tardado más de lo normal-
nos miramos con cierto desconcierto, son unos segundos de sonrojo, pero automáticamente nos echamos a reír. -anda entremos y disfrutemos de la velada-

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