Asuntos Familiares III

familiares 3

Amor Filial Hetero, Incesto. Contando un pequeño secreto.

!Hay primito! Creo que ya te ganaste que te cuente un pequeño secretito; lo que pasa que en realidad quien me gusta es su hermana Erika por eso quería casarme con él para poder estar cerca de ella; es que tu no sabes parece una muñequita de porcelana que nada mas de verla hasta los calzones se me caen; Por cierto primito ¿Tú sabes algo masajes?
¡Un poco; si! ¿Por qué la pregunta? ¿En que locura estas pensando meterme?
¡Solo que me hagas un pequeño favorcito! Sólo necesito que me la pongas a tono.
¡Estas; loca! Creo que será mejor que me vaya.
Después de sufrir durante días el incesante acoso de mí prima Natalia término convenciéndome que la ayudara con su amiga Erika; ese día un sábado por la tarde mientras me aburría en su casa a más no poder chateando en Internet llego Natalia en la compañía de su amiga Erika ; dirigiéndose a su recamara y hasta donde dejando pasar el tiempo prudente llame a la puerta diciendo.
-¿Están decentes ahí adentro? ¿Se puede primita?
-¡Decentes ó indecentes tú puedes pasar! ¿En que te puedo ayudar?- Dijo Natalia.
-¡Vengo a despedirme tengo que ir al hospital! Ahí le dices a mí tío que ya quedo su servidor.
-¡Oye; Erika necesita un masajito! ¿Nos podrías ayudar?
¡Pues si tu amiga me permite! Por mí no hay problema.
-¡No te ofendas pero a mi se me hace que tu primo debe de ser de esos que nada mas le gusta meterle mano a las chicas! Yo prefiero mejor ir con un experto – Dijo su Erika desconfiando.
-¡Por mi mejor! Y discúlpeme que se lo diga señorita pero usted dista mucho de ser esa carne de primera a la que mi paladar esta acostumbrado- Dije fingiendo marcharme indignado.
¡No; espera no te vayas! Por favor; discúlpame no era mi intención ofenderte; mira mejor dime que tengo que hacer.
Indicándole que se recostara boca a bajo en la cama le vertí un poco de aceite aromatizado en la planta de los pies; primero a uno y después al otro masajeando con seguridad los puntos precisos con la finalidad de que se fuera relajando, al mismo tiempo que con la intención de llamar un poco su atención haciéndole platica le decía.
¡Estas bien; tensa! ¿Seguro que hace mucho no te dan; un buen masaje?
¡Para serte sincera nunca me habían dado uno!
¡Ya veo!
Guardando silencio por algunos segundos le baje el cierre del vestido, desabrochándole el sujetador y vertiéndole un poco de aceite en su espalda desnuda comencé a masajearle los hombros y espalda deshaciéndole los nudos que encontraba a mi paso. Erika no decía nada, se veía relajada y disfrutando en verdad de mis suaves caricias por lo que cuando mis manos deslizándose un poco bajo su vestido alcanzaron a tocar su duro, rico trasero fue que no se me hizo raro que no protestará nada; pero tratando de cerciorarme fue que le dije:
¡Pero dime una cosa! ¿Qué tal se siente el masajito?
¡mmmh! Rico en verdad; no tienes la más mínima idea de lo delicioso que siento, continua así.
Sintiéndome reconfortado por sus palabras fue que abandonando su espalda y con la precisión necesaria me dirigí a masajear una y otra vez desde la planta de sus pies hasta sus regordetas pantorrillas, sabiendo por el rictus en su rostro que le estaba agradando por lo que mis manos masajeando se fueron deslizando por la tersa suavidad de sus apetecibles muslos; los cuales ante mis sabias caricias mis manos con firmé suavidad iban avanzando por instinto se iban abriendo y su vestido por ende se le iba subiendo; permitiéndome notar conforme mis manos subían y bajaban internándose poco a poco entre sus muslos como desde el centro de su entrepierna una leve manchita se comenzaba a extender mojando sus blancas bragas; dejándome apreciarle a la perfección sus pliegues vaginales como parte de su acolchonado conejito y en mi un nerviosismo, una excitación provocando que el bulto en mis pantalones deportivos comenzara a crecer; percatándome que lo bella y apetecible que Erika aun se veía y fue que tratando de contener el nerviosismo que me causaba le decía:
¡Por cierto! Noto que tienes un cuerpo bien torneado; seguramente has de hacer mucho ejercicio.
¡Sí un poco! Pero no tienes idea lo cansado que es con tal de guardar la linea.
Me contesto en tanto de la manera más natural le subía el vestido hasta la cintura y vertiéndole un poco más aceite en exceso mis manos masajeando fueron aventurándose cada vez más acercándose lo más cerca posible de sus ya muy mojadas bragas, sobre su apetecible trasero; notando como Erika se estremecía cuando muy a propósito mis manos se internaban sólo un poco bajo sus bragas abriéndose paso con seguridad entre medio de su rico trasero; despertando ese cuerpo todavía delicioso de Erika a la lujuria, a la excitación y quien a pesar de un extraño rictus en su rostro como si quisiera decirme algo ó detenerme sólo se dedico a disfrutar de mi confortante masaje y fue la razón por lo que aventurándome un poco más deslice mi mano a su trémula intimidad recorriendo primero con un dedo el interior de su vulva; sintiendo como por instinto Erika con apenas e imperceptibles movimientos desde hacia a delante y hacia atrás girando sus caderas se comenzaba a sobar con suavidad con mi mano su intimidad. Erika no me decía nada ni hacía el intento por detenerme; pero sabiendo a la perfección por sus suaves gemidos que en verdad le estaba gustando fue que sintiéndome ya tanto o mas excitado que Erika que aventurándome aun más me apodere por completo de su intimidad, abriéndome paso entre sus pliegues vaginales para sobarle, frotarle con lujuria su ardiente clítoris de Erika que sin poder contenerse más y comenzó a frotarse contra mi mano con mayor intensidad su ardiente intimidad.
¡a-aaah! ¡mmmh! ¡ooouuuh! ¡a-aaah! ¡n-no te detengaaas… asi! ¡ooouuuh!
Sabiendo a la perfección que Erika ya era mía y su cuerpo me pertenecía fue deseoso de quererla incitarla aun más que en tanto mi mano en su trémala intimidad haciendo a un lado sus mojadas bragas continuaba masajeando su ardiente clítoris, con la otra liberando mi ya duro miembro y abriéndole un poco mas sus apetecibles piernas me acomode entre las de ella; recostándome con suavidad sobre Erika de tal forma que al abandonar mi mano su trémula intimidad y deslizando mis manos hacia su espalda mi miembro quedara entre su rico trasero dándole con forme mis manos masajeaba su espalda desquiciantes tallones a su duro trasero en tanto Erika excitada a mas no poder ya no contenía sus gemidos.
¡a-aaah! ¡que deliciaaah! ¡Que rico me acaricias! ¡a-aaah! ¡mmmh!
Mirando de reojo a mi prima Natalia que completamente desnuda y provista de un dildo sujetado a su cintura por un arnes fue ese el momento que en un rápido movimiento ocupo mi lugar con Erika que sin poder contenerse más al buscar mi miembro con su mano y colocarlo ella misma a la entrada de su vagina que volteando a mirar Natalia y empujando al mismo tiempo sus bellos cuerpos uno contra el otro en el más puro gesto de lujuria se penetraba con fuerza ensartándose por completo el enorme dildo provocando que Erika exclamara un grito desgarrador diciendo.
¡Aaaaaay! ¡aaagggrfh! ¡Ca-cabrona ya me desvirgaste! Si tanto me deseabas sólo tenias que pedírmelo cariño; pero bueno lo hecho, hecho esta y ahora me vas a dejar bien cogida que después a mi me toca devolverte el favorcito ¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡mmmmh!
¡Si te refieres a que me deje coger! Es lo que más quiero; pero si te refieres a mi virgo creo que ya mi primito te lo gano; pero no te preocupes que el de atrás aun lo tengo intacto y es todo tuyo.
Con el más bello gesto de satisfacción en su rostro dijo Natalia al mismo tiempo que al quedar de rodillas Erika aprovechaba para cabalgar primero con lentitud y después como potro salvaje como poseída con lujuria, con vigorosidad en tanto que sus manos en sus ya muy duros senos y su ya muy castigado conejito ante su muy práctica posición acariciaban con mayor intensidad cada rincón del apetecible cuerpo de su amiga que inundada de intenso placer vibrando se sacudía vaciándose en un intenso orgasmo.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡mmmh! ¡ooouuuh! ¡aaah!
-¿Qué pasa primito; no te unes?-Me dijo Natalia.
-¡Dejémoslo para otra ocasión! Es su momento; disfrútenlo- Respondí
Observando como ante las más lúbricas caricias desfogaban su ardiente pasión en silencio solamente me fui a sentar a una banquita en el patio trasero

Continuara

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