Asuntos Familiares V y Final

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Amor Filial Hetero, Incesto. Esta es la quinta y ultima parte de esta serie que denomine asuntos familiares; sólo espero que haya sido de su agrado.


Antes de continuar con el relato quisiera esclarecer alguna ideas para la comprensión del relato; como es el hecho de que a pesar de que me he considerado ante los demás como una persona segura, tenaz y quizás hasta con un poco de madurez debo aclarar que ante Anita era otra cosa era como un niño atrapado en un cuerpo de adulto; con todas sus virtudes, insegurades y complejos.
Por lo que cuando regrese a la que antes fuera mi casa y me encontré con que ya la había convertido en un sanatorio, que ahora ya era cirujana y compartía un departamento en una buena zona residencial con Mónica por lo que pensando que seguramente eran pareja no quise anunciarle mi llegada conformándome en mis tiempos libres con seguirla a lo lejos; sin poder evitar cada vez que salían a divertirse (Recordando como vivas imágenes en mi mente ese día en el que gimiendo como bestias heridas y sin importarles nada de lo que sucedía a su alrededor se encajaban hasta lo más profundo de su intimidad ese dildo doble como si quisieran desaparecerlo en lo mas profundo de sus entrañas); sentir un extraño sentimiento de deseo hacía ella, unos celos intensos que me carcomían por dentro el alma; por compartir con Mónica y no conmigo su tiempo libre y su cama.
Hasta que una noche en la que mientras en calzoncillos miraba TV en mi cama; luciendo esplendorosa y sensual (En un ajustado vestido blanco que completamente ceñido a su apetecible cuerpo que hacia resaltar más a sus bien torneadas y estilizadas piernas que ascendían generosas a su redondo trasero pero en especial a sus firmes senos hermosos que retando a la gravedad marcando bellamente bajo la tela que los cubría a sus abultados pezones con esos preciosos hoyuelos que tanto llamaban mi atención); con una maleta en mano apareció Anita diciéndome al meterla casi a empujones.
¡Tranquilo corazón! No soy de hule; no pienso ir a ningún lado; al menos deja me despido de Mónica hasta parece que me quieres violar.
¿Y como sabes que esa no es mi intención? Pero de la recamara le puedes hablar a la caseta de vigilancia ahí le pasan la llamada.
Le dije a Anita que al cabo de unos minutos regresaba a sentándose a mi lado que ya me había recostado en sofá de la sala y acariciando con infinita ternura mi rostro me decía.
!Mira yo se que me has estado siguiendo! Y aunque me dolía que no te acercaras ni siquiera a saludarme; se que después de haber abusado sexualmente de ti no tengo derecho alguno de reclamártelo pero si estoy aquí es porque me preocupas, me gustaría poder recuperar a mi Angelito, mi bebe ese que un día drogada perdí.
¡Yo no fui por eso Anita! Yo me fui porque me humillaste y me corriste enfrente de Mónica eso me partió el corazón en mil pedacitos; Mónica es una ladrona , me robo lo que yo mas quería; a ti y respecto a lo otro digamos que hasta en cierto modo fue terapéutico.
Esbozando una sutil sonrisa es sus labios Anita ya no me dijo nada y haciéndose espacio entre mis piernas sólo se acurrucaba de espaldas en mi cariñosa; no tardando mucho tiempo en quedarse adormilada; permitiéndome apreciarle ante la incomoda posición de su cuerpo parte; de sus grandísimos y abultados pezones con esos preciosos hoyuelos que eran mi fascinación y bajo sus transparentes bragas su abultado monte de Venus cubierto de rizos sedosos, sus abultados labios vaginales; provocando al sentir penetrar por mis fosas nasales ese delicioso aroma que expedía por cada poro de su sensual cuerpo que al quedar atrapado el bulto bajo mis calzoncillos entre sus sedosos y respingados glúteos que mi miembro comenzara a crecer poniéndose duro y erecto; en tanto mi mano sin poder evitar la tentación por esa gran admiración que en mí siempre causaron; temblando de nerviosismo se deslizara a la tibia sedosidad de sus firmes senos, apenas y rozándolos con la palma de mi mano, recorriéndolos con lentitud ir ascendiendo hasta llegar a su grañidísima areola e ir ascendiendo con la yema del dedo, como un alpinista a una cumbre a sus preciosos hoyuelos que eran mi fascinación y de los cuales aparte de inmediato mis manos al sentir la penetrante pero cariñosa mirada de Anita quien pasando sus bien torneadas y apetecibles piernas alrededor de las mías me decía:
¡mmmmh! Pero que traviesas manitas; ya sabía que no te ibas a que dar con las ganas
¡Perdóname Anita es que no pude evitar la tentación! ¿Verdad que no te importa?
¡Para nada! ¡mmmmh! ¿Pero que estoy sintiendo? ¡Si ya lo tienes durísimo papito!
¡Anita! Mamita perdóname; es que yo sólo…
¡Ssssh! ¿Quieres que mamita se quite las bragas? Mira no te vaya a hacer daño si te quedas así.
Con suaves y precisos movimientos Anita comenzó a girar con suavidad sus despampanantes caderas frotando su respingado trasero contra el duro bulto en mis calzoncillos al mismo tiempo que llevaba una de mis manos a su entrepierna y la otra liberándolos de su vestido a sus firmes senos, así como arqueando un poco su cuerpo sus labios susurrantes al llegar a mi oído me decían:
¡mmmh! ¡Acaricia a tu mamita papito; así va hacer más fácil!
Excitado como ya me sentía mis manos como candentes brazas comenzaron a moverse en su ardiente cuerpo, una de ellas internándose bajo sus sensuales y húmedas bragas indicándome con su mano entrelazada con la mía el movimiento que tenia que seguir; mientras la otra acariciaba sus enormes y firmes senos.
¡mmmh! ¡a-aaah! ¡ooouuh! ¡a-así papito! ¡a-aaah! ¡Continua así! ¡a-aaah!
¡Anitaaah! ¡Mamita-aaah!
Mientras tanto Anita me besaba con ardiente, arrolladora pasión y su mano que había llevado la mía a sus enormes y firmes senos con todo y calzoncillos jalaba mi rígido miembro acomodándolo entre sus piernas las cuales al apretarlo un poco comenzaron a subir, a bajar y su mano entrelazada con la mía bajo sus bragas frotaba su botoncito de amor con intensidad hasta que vibrando con intensidad se cimbraba descargando un intenso orgasmo.
¡a-aaah! ¡mmmh! ¡m-más rápido papito! ¡a-así! ¡a-así papito que sabroso manoseas a mamita! ¡mmmh! ¡a-aaah! ¡a-asi! ¡y-ya viene! ¡a-aaah! ¡aaaah! ¡mmmh!.
Mientras Anita disfrutaba de su orgasmo fue el momento en que en que observándome súper excitado y temblando de nerviosismo que haciendo una pausa sentándome entre sus muslos y el sofá; al mismo tiempo que acariciando maternalmente mi cabellera como cuando era un bebe empujando mi rostro a uno de sus senos con acariciadora voz, con una mirada que inspiraba confianza y cariño me decía:
¡Ahora papito dame gusto! Chúpale las tetas a tu mamita como…
¡Como cuando era un bebe! ¿Verdad? Me contó la Abuela que así me engañaba para darme la mamila.
¡Así es mi vida! Y me encantaba pero con la diferencia que ahora si ya tengo tetas.
Sin esperar un minuto mas al mismo tiempo que una de mis manos apenas y rozando recorría uno de sus grandísimos y abultados pezones; con infinita ternura comencé a lamer y chupar el otro ascendiendo con lentitud de manera desquiciante hasta que mi lengua se enroscaba en su grandísimo pezón (Era tan grande que no me cabía en la boca); lamiéndolo, chupándolo y succionándolo con suavidad provocando que ante mis sabias caricias una y otra vez Anita se estremeciera con suavidad que disfrutando el intenso placer que le estaba proporcionando arqueara su apetecible cuerpo de diosa pecaminosa con sensualidad dándome un suave apretón en el bulto en mis calzoncillos al alcanzar un nuevo orgasmo.
¡mmmh! ¡Papito de solo chuparme las tetas ya hiciste que me mojara de nuevo! Ya me doy cuenta que aun no se te olvida como tratar a las tetas de mama! ¡Pero papito! ¡mmmh! ¿Que tengo aquí? ¡mmmh! ¡Cuanta lechita debe haber aquí! ¡Que rico! ! ¡Haber deja que mamita chupe el hermoso pitote de su bebe!
Sin querer esperar un minuto más Anita misma fue la que recontandome en sofá y dandome un suave beso en los labios me despojo de los calzoncillos engullendo mi duro miembro en el interior de su boca; lamiendo con detenimiento mi glande como si se tratara del mas exquisito un helado; al mismo tiempo que con las uñas de su mano acariciaba de manera desquiciante mis testículos, mi miembro a todo su largo y grosor; masturbándome con suavidad en tanto que con la boca y con una gran maestría desconocida para mí lamía, chupaba y mordía con suavidad mi glande, logrando a pesar de mis esfuerzos de no querer vaciarme que en su boca explotara en un intenso orgasmo.
¡slurp! ¡slurp! ¡ooouuh! ¡a-aaah! ¡aaaah! ¡¡ooouuuh!
-¡Que sabrosa estuvo tu lechita! ¡Espero que te haya gustado!- Dijo Anita levantandose.
-¡Fue sensacional Anita! Eres Única-dije observándola poner algo de música
¡Lo se cariño! Y eso es solo el principio.

Giñiéndome un ojo me respondió moviendo con suaves y provocativos sus despampanantes caderas al ritmo de la música, acariciando con sensualidad cada rincón de su pecaminoso cuerpo de diosa acercándose a mi para frotar con desquiciantes movimientos su abultado pubis contra mi miembro y volteándose su respingado trasero susurrarte me pedía que le arrancara las bragas; las cuales al hundirse en su intimida provocaban que se sacudiera arqueando su cuerpo:
¡jummmp! ¡aaaagggrfh! ¡ggrrfh! ¡a-aaah!
Para separarse de mí y continuar bailando como si fuera una bailarina exótica; con eróticos y rítmicos movimientos de su sensual cuerpo de diosa; mientras que yo como hipnotizado ante sus sensuales movimientos, como un llamado de la hembra a su macho solamente me fui acercando a Anita quien con un raro rictus de complacencia en su rostro me restregaba su cuerpo ante el cual temblando de nerviosismo y excitación; sintiendo como el corazón me latía a mil por hora acariciando con manos temblorosas la despojaba de su ajustado vestido a Anita quien ya únicamente en zapatillas se acercaba aun mas a mí, acomodando sus piernas entre las mías, moviendo cadenciosamente sus caderas al ritmo de la suave melodía para frotar incesante su abultado pubis contra mi erecto miembro, apretando sus firmes senos contra mi pecho al hacerme sentir con sus carnosos labios la calidez de su aliento, sus grandísimos y abultados pezones que descargaban en mi eléctricas oleadas de erotismo en todo mi cuerpo del ritmo cadencioso de sus caderas girar, frotando su pubis cubierto de rizos sedosos contra mi miembro y de su rico aroma a erotismo y seducción que emanaba de cada poro de su piel y mis manos que ya no pudieron detenerse mas deslizándose a través de su cintura; una de ellas se apoderaba de su redondo y respingado trasero abriéndose pasa entre sus aterciopelados glúteos recorriendo al rededor de su agujerito trasero provocando que al penetrar mi dedo en este Anita se sacudiera con vigorosidad; mientras que mi otra mano internándose a través de su rizada selva de pasión alcanzaba sus abultados labios vaginales y hundiéndose en ellos alcanzaba su cálida y húmeda vulva rosada, su preciado botoncito de amor, el cual comencé a frotarlo provocando que Anita se estremeciera con suavidad y con lo excitada que ya se encontraba sabiendo a la perfección que ese era el momento de encontrar con facilidad su punto lúbrico fue que hundiendo mi dedo en su muy preciado para mí conducto vaginal que con sabiduría lo comencé a estimular abrazando con mi mano en su trasero con firmeza a Anita al sentir como tensando primero y después aflojando su apetecible cuerpo se sacudía de pies a cabeza descargando un potente orgasmo.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡Por dios papito! ¿Qué le haces a tu mamita? ¡mmmh! ¡Que ricas manitas! ¡Como haces gozar a mamita! ¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡mmmh! ¡a-aaah! ¡a-asi! ¡oouuuh! ¡s-si! ¡aaaah!
¿Te gusto Anita? ¡Si yo lo se te encanto! ¿Verdad que sí?
Dibujando sólo una sonrisa en bello rostro al recuperar el control de su apetecible cuerpo por respuesta Anita solamente me tomo de la mano llevándome hasta la recamara en donde recostarse en su cama y abriendo sus ardientes muslos con una mano comenzó a acariciarse con ardiente lujuria su botoncito de amor, con un rictus en su rostro que emanaba excitación absoluta; mientras con la otra abrazándome sus temblorosos labios se apoderaron de los míos en un largo y apasionado beso recorriendo con su lengua el interior de mi boca dándome a probar el sabor de la suya mientras sin soltarme me llevaba a su cama acomodándome entre sus apetecibles y bien torneadas piernas y su mano llevaba la mía a su botoncito de amor frotándolo con intensidad hasta que al llegar nuevamente a otro exquisito orgasmo apretando mi mano. Soltando mi mano Anita abriendo a todo lo que daban sus piernas llevo mi rostro hacia su rica entrepierna, la cual y sin perder mas el tiempo, mi boca y mi lengua dándole una ardiente lamida a sus abultados labios vaginales la recorrieron por completo; abriéndoselos como pétalos delicados para admirar por primera vez el interior de su vulva rosada ante la cual y como un hambriento ante el mas rico manjar, aspire de su cáliz ese rico aroma que tanto me enajenaba y probé de su rico néctar que brotaba de su intimidad y mi boca y mi lengua comenzaron a lamer a chupar, succionando cada milímetro del interior de su vulva rosada desde la vagina hasta las infas del medallón con verdadera veneración y pasión absoluta. Mientras que uno de mis dedos se clavaba en el pequeño agujerito trasero de Anita que gimiendo se sacudía arqueando su cuerpo y apretando la pelvis rociaba mi rostro de su néctar de amor; el cual lo bebí disfrutando de su delicioso sabor.
¡a-aaah! ¡mmmh! ¡a-así….. q-que deliciosa lenguita! ¡mmmh! ¡ooouuuh! ¡a-aaah! ¡ooouuuh! ¡mmmh! ¡a-aaah! ¡aaaah!
Mientras aun disfrutaba de su deliciosa comisura Anita jadeando me jalaba con desesperación hacia ella; al mismo tiempo que dándome un suave beso acomodaba mi rígido miembro a la entrada de su tan preciado para mi conducto vaginal. Grabando en mi mente cada detalle, cada sensación en su rostro, abriéndome paso entre las paredes de su conducto vaginal; fui penetrando a la mujer que más quería en la vida, la dueña de mis más ardientes y lujuriosas fantasías; quien mostrando en sus verdes ojos una ardiente pasión y desbordante lujuria; sus labios temblorosos entonces me decía:
¡a-aaah! ¡aggggrfh! ¡Q-Que rico pitote tienes papito…. Espérate un poquitooooh! ¡aaaah!
¡Ahora si papito dale todo tu pitote a mamita! ¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡A-asi papito! ¡ooouuuh! ¡m-mas; mas! ¡Papacito…. que rico se siente tener un pitote adentro! ¡a-aaah!
De manera pausada con mi rígido falo fui penetrando por completo a Anita con un rítmico y suave penetrar; al acompasado movimiento de sus despampanantes caderas que comenzaron a girar; a quien en busca de un mayor placer se la metía y sacada frotándole su ardiente clítoris; que por el rictus de satisfacción en su rostro, de lujuria y pasión, de sus bellos ojos grises que tornándose de blanco parecía que se le iban a voltear me daba cuenta lo mucho que lo disfrutaba; conteniendo como podía mi orgasmo hasta que sintiendo como desde lo más profundo como ríos de lava hirviente se formaban en todo nuestro ser; cimbrábamos y vibrábamos de dicha y pasión; si se tratara de volcanes en erupción nuestros cuerpos al uníoslo descargaban como lava hirviente ríos prolongados de nuestros orgasmos alcanzando el clímax de la satisfacción.
Sabiendo a la perfección que por fin seriamos felices; por sobre Mónica; por sobre todas esas cosas que antes nos detuvieron; boca a boca, boca a vulva, vulva a miembro; amor para la pasión; lujuria para el amor; nuestros cuerpos se estrellaban uno contra el otros gimiendo, gozando, desbordado la más pura y lujuriosa pasión que nuestros cuerpos eran capaces. Por que más que nunca estábamos convencidos que la pasión a su máximo grado de pureza, justifica lo que para otros puede ser sucio y obsceno.

FIN

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