ATREVIMIENTO CON MONICA

Ahí estábamos, yo de pie en la ducha con las cortinas a medio cerrar y Mónica sentada en la taza del water .No es que fuese una costumbre, pero debía estar bastante apurada para atreverse a bajarse las bragas estando yo a medio metro. Aún no se porque lo hice, quizá la curiosidad, pero eché un vistacito fugaz con miedo a que me cazara.

Lo primero fue observar si ella me veía, tenía la vista fija en otro punto y pude ver su vello púbico justo cuando se giraba para coger papel higiénico y uffffff no solo le vi los pelitos, los labios asomaban y me dio un pinchazo o un calambrazo no sé como definirlo, no solo era una almejita, era la almejita de mi hermana. Estaré enfermo, pero no fue como ver la de otra chica cualquiera. Así que un rápido vistazo a ver si se daba cuenta y rápidamente mientras se levantaba volví a fijar la vista en su cosita. Hay chicas que se limpian el chochito desde delante y otras desde detrás… mi hermana desde atrás…al hacer eso entonces si que pude verla en toda su gloria pasándose el papel y abriéndose los labios tan endiabladamente cerca de mí que al verla tan detalladamente mi pene se levantó como un muelle y justo en ese momento por el rabillo del ojo pude ver como ella echó un vistacito fugaz o iba a serlo hasta que vio que la tenía tiesa, entonces ya no fue fugaz y duró la miradita 3 ó 4 segundos. Bien, analicé la situación… se me había puesto tiesa mirando la almejita de mi hermana y ella se había quedado unos segundos observando mi erección (contad hasta 4 e imaginad que os miran el pene erecto, ¿4 segundos pueden ser mucho tiempo verdad?).

Es cierto que de críos nos bañábamos juntos, pero de eso hace ya bastante tiempo, con mis 20 años y sus 24 ya no éramos esos críos y nuestros cuerpos es obvio que han cambiado bastante desde entonces, sobre todo el suyo… ¿cómo definirla?…una morenaza con los pechos proporcionados y muy hermosos y un culete que hace darse la vuelta por la calle a todos los que pasan a su lado. No me había planteado nunca como sería su potorrete y ahora acababa de verlo. Bien recortadito con los pelitos ensortijados y los labios asomando. Y lo mejor de todo, morenita, pero sin marcas de bragas y como no es nudista está claro que ha ido a la lámpara. Y mientras estoy en estas reflexiones ella está aún en el baño lavándose las manos y me doy cuenta que desde ahí la cortina no lo tapa todo y que puede verme, así que si cierro la cortina quedará como un acto hostil como diciendo: “¿y tú que miras?”. No las cierro y asumo el riesgo de que me vea con una erección como hacía tiempo que no tenía.

Por el reflejo de los azulejos puedo observar lo que hace sin mirarla directamente y cuando la pillo claramente echándome algún vistazo el corazón casi me da un vuelco. Si la situación le hubiese desagradado se habría ido inmediatamente del baño ¿no?, sin embargo parece buscar excusas con las que alargar su estancia como cepillarse el pelo o los dientes y yo ya no puedo más, tengo unas ganas terribles de tocarme. Así que aunque cuando ella entró al cuarto de baño yo prácticamente ya me había acabado de duchar vuelvo a tomar el bote de gel y a enjabonarme. Ella sigue ahí, la sigo controlando por el reflejo de los azulejos y ahora sus vistazos son más continuos. Me giro tímidamente sólo un poco, un cuartito de vuelta quedando casi de perfil, ahora si mira no quedará duda que me la verá tiesa, muy, muy tiesa y si no se va…

Sigo pendiente del reflejo ¡¡¡ya no son vistazos!!! Está mirando descaradamente confiada en que yo no la veo y que creo que la cortina me tapa, así que me armo de valor y me enjabono el pene. Sólo con tocarlo sentí que me iba a correr así que tuve que hacerlo muy suave. Ahora ya era muy evidente que mi hermana lo estaba viendo todo y si no se iba es que le interesaba el espectáculo. Y si quería espectáculo lo iba a tener porque yo ya no podía controlarme. Mientras me enjabonaba bien eché la piel del prepucio hacia atrás y se

ntí una sensación tremendamente morbosa al dejar el glande al descubierto totalmente expuesto a sus ojos. Ella debió darse cuenta que llevaba ya un ratito absorta mirándome y que parecería sospechoso que estuviese ahí sin hacer ningún ruido, así que para disimular abrió el grifo aunque yo podía observar perfectamente como su cara estaba girada hacia mi posición. Esperé a estar completamente seguro que no se perdía el momento final y aunque estuve a punto de rajarme me armé de valor y reprimiendo los jadeos empecé a eyacular. Casi resbalo al sorprenderme ella acercando su cara un poco más. Me puse colorado, me avergonzaba que mi hermana estuviese viendo como soltaba la leche y mientras lo hacía pensé si ella se habría humedecido con la escena ¡que ganas tenía en ese momento de gemir y jadear! Pero tuve que reprimirme.

Sólo unos segundos después de haberme corrido delante suyo se fue del baño sin decir ni una palabra. Salí unos minutos después con una mezcla de miedo y vergüenza ante su reacción. Pero cuando más tarde empezamos a hablar me tranquilicé. Se comportaba de manera natural como si nada hubiese sucedido, incluso un poquito más dicharachera y amable de lo normal.

Después de esto todo cambió, ya no la veía con los mismos ojos y las situaciones de este tipo se fueron sucediendo. Unas veces el juego giraba en torno a mi exhibiéndome y otras… era mi hermana quien también quiso hacerme una demostración, pero esto ya os lo contaré más adelante.

Autor: Juan

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Escrito por Marqueze

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