Aventura un tanto especial

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Gracias por darme ese culo tan perfecto de Ana para mi, Paco, me encantará follarme a tu mujer por ahí y correrme en ese culo tan precioso que tiene. Me acerqué a Ana y le metí primero mi polla en su coño para sacarlo de allí después de cuatro o cinco embestidas y encarar mi capullo en su ojete y de un empujoncito, clavarle toda mi tranca en su culo y empezar un movimiento de mete y saca.

Ya dije en su momento que es difícil entrar en el mundo de los tríos pero, una vez te has introducido en el tema, como la gente de ese tipo de ambiente se conoce, ellos mismos van presentándote a otras parejas y personas con las que puedes llegar a vivir nuevas experiencias. Esta que os contaré, llegó con una pareja que conocí a través de la primera pareja con la que llegué a realizar mi primer trío. Os la cuento porque no deja de ser un tanto especial y curiosa… Veréis…

Esta pareja estaba formada por Paco y Ana. Paco era un tío fuertote, de unos 100 kg y no muy cuidado de físico. Tenía unos 45 años y sorprendía que estuviera casado con Ana, una morenaza espectacular de 35 años y un cuerpo realmente bonito. Además de ser bella, siempre vestía de una manera llamativa… faldas cortas, zapatos de tacón, escotes de vértigo y siempre iba con una cara impecablemente maquillada. La verdad es que cuando los veías juntos, no los hacías de pareja y cuando te decían que lo eran, no lo acababas de entender demasiado, aunque claro… tenía una explicación.

Se casaron cuando Ana tenía 23 años y Paco tenía 33. En esa primera época, Paco lucía un buen cuerpo que se le fue deteriorando con el paso de los años y los kilos. Ana se prendó de él porque era un fiera en todo el tema sexual… El la conquistó enseñándole y haciéndole descubrir todo el mundo del sexo, iniciándola en todas las prácticas sexuales que todos conocemos, sexo vaginal, oral, anal… hasta que iniciaron sus aventuras en este mundo liberal y empezaron a hacer sus pinitos con algunos tríos, cosa que hacía que su matrimonio funcionara estupendamente. Hará tres o cuatro años, Paco tuvo un accidente en su coche que le provocó un problema de salud que no merece la pena explicar. Con ello, quedó parcialmente afectado en su potencia y posibilidad de una actividad sexual normal o habitual para ellos, lo que no evitó que él la animara a gozar de su cuerpo con la única condición de estar presente en esos goces de Ana con algún que otro amante…

Y aquí entro yo…Una tarde en que coincidimos en un local que frecuentábamos con mi primera pareja, me los presentaron y les explicaron que lo pasaban genial conmigo, cosa que empezó a despertar un interés de ellos, sobre todo de Ana, por mí. Hablando, hablando, me invitaron un día a cenar a su casa, explicándome toda esta pequeña historia que os acabo de relatar y empezaron a insinuar si yo aceptaría mantener un revolcón con Ana en presencia de Paco. La verdad es que no podía rechazar esta propuesta ya que, como os he dicho, Ana está realmente buenorra y decidimos vernos un día de la semana que venía a continuación.

Y llegó el día. Fui a su casa con un buen ramo de flores para Ana y una buena botella de cava. Me recibió Paco muy bien vestido, (me quedé un poco cortado ya que mi manera de vestir es más bien informal), y entramos en el comedor de su casa, donde había preparada la mesa con la cena servida. Estuve un rato conversando con Paco y fue cuando me contó con más detalle su accidente y su posterior problema. Me confesó que Ana era muy activa sexualmente porque él la había acostumbrado a ello en sus buenos tiempos y que en sus actuales condiciones no podía darle lo que ella necesitaba. Que ya anteriormente habían vivido situaciones de intercambios y tríos y que eso les llenaba muchísimo en su relación y por eso lo hacían. Me confesó que siempre le había excitado ver a Ana con otros hombres y que con su problema actual, al no poder satisfacerla plenamente, aun le gustaba más ver como ella gozaba en manos de otras parejas, mujeres y hombres.

Por fin apareció ella, bajando por las escaleras que daban a la planta superior, (vivían en un ático dúplex en la zona alta de Barcelona). Iba con un vestido negro de licra, de esos que se ajustan al cuerpo y delatan todas las curvas del cuerpo que esconden debajo suyo. Se notaba perfectamente que iba sin sujetador ya que sus pechos se movían libremente a cada escalón que bajaba. Llevaba unas sandalias negras de tacón que realzaban sus bonitas piernas y cuando pude verla por detrás, vi que sus nalgas se ajustaban perfectamente al vestido por lo que supuse que. o bien no llevaba nada o llevaba unas braguitas tipo tango muy pequeñitas. El vestido, por la parte trasera, llevaba un escote que dejaba a la vista casi toda su espalda…

Paco: ¿A que es una preciosidad?, me preguntó mirándola y alargando su mano para coger la de Ana. Yo: Sin duda, tienes una mujer preciosa. Paco: Pues mírala bien porque puede ser tuya de aquí a poquito rato. Yo: Será un placer darle todo lo que me pida. Paco: O lo que yo le deje darte.

Eso me lo dijo en un tono que me dejó un poco sorprendido, aunque no le di demasiada importancia. Después descubriría que quería decir con ello.

Ana: Anda… Dejaros de cumplidos y palabrejas y sentémonos a cenar.

Y así lo hicimos. Cenamos, charlamos, bebimos, bromeamos y pasamos cerca de una hora en la mesa donde se mezclaban comentarios, miradas cómplices, provocaciones y en la que conseguimos un buen ambiente que, ayudado con el cava que tomábamos, hizo que nos encontráramos genial. Paco nos sugirió sentarnos al sofá y lo hicimos. Pusieron música y sacaron la botella de whisky empezando a beber unas rondas de ese preciado licor. En un momento dado, Paco me pregunto si no me apetecía sacar a bailar a Ana.. Que le encantaría ver como lo hacíamos mientras él se quedaba sentado en el sofá. Ana me cogió de la mano y me convenció para que empezara un sensual baile que empezamos uno pegado al otro. Me cogió con sus manos rodeándome la espalda y apoyando su cabeza ladeada en mi hombro. Yo puse una de mis manos en su espalda y la otra en uno de los laterales de su pierna, acariciando a la vez su pierna por encima del vestido y su espalda descubierta con mi mano. Tenía una suave piel u mi mano iba hacia arriba y hacia abajo llegando hasta el límite del escote trasero de su vestido. Mientras bailábamos y la excitación subía, yo tenía ya a mi amiguita muy crecidita y pidiendo guerra, cuando escuchamos la voz de Paco que nos dijo…

Paco: ¿Porque no bajas más la mano, Santi? Ana: Eso… ¿por qué no acabas de bajar esa mano? Paco: Santi, por favor… haz lo que te vaya indicando… Baja esa mano y acaríciale el culo a Ana… Ana, mientras Santi hace eso, bésalo suave y dulcemente por favor. Ana: Si mi amor.

Y automáticamente y susurrándomelo al oído Ana me dijo… “por favor Santi… haz caso a mi Paco y tócame el culo que me derrito solo de imaginarme tu mano recorriéndolo y tus dedos jugando con lo que encuentren debajo de mi vestido”… Y lo hice. Deslicé mi mano dentro de ese vestido, descubriendo un par de nalgas frías, suaves y muy agradables al tacto… Empecé a acariciarlas con mis manos y a apretar a Ana contra mi abultado paquete. Las acariciaba, las amasaba y las apretujaba, buscando con mis dedos su raja y bajando por ella. Ahí es donde me encontré el hilito de su tanga que aparté como pude, para seguir bajando con mis dedos hasta encontrar su agujerito culón. En ese momento Ana le dijo a Paco:

Ana: Cariño, este cabrón, me está poniendo a mil… Me está tocando mi agujerito con uno de sus dedos y ya sabes lo que eso me gusta, ¿verdad? Paco: Si, lo sé… Bésale sus labios y deja que él siga mis instrucciones, cariño.

Y me besó de una manera pasional y agresiva, mordiendo mis labios y mi lengua y jugando con su boca dentro de la mía. Me cogía de la nuca y me acercaba a sus labios mientras yo seguía jugando con ese precioso y apetecible culo.

Paco: Bájale las bragas Santi… Bájaselas, dámelas y sigue jugando con su culo… Métele un dedo dentro de su ojete, pero antes deja que te lo chupe con su lengua.

Seguí sus instrucciones y le quité con suavidad esa tanga negra que llevaba puesta, agachándome y deslizándola por sus piernas hacia sus pies. Me volví a incorporar y seguí tocándole el culo, ahora con las dos manos mientras ella volvía a besarme. Saqué una de mis manos y le di un par de dedos para que los chupara como había dicho Paco. Lo hizo y me dijo…”hazle caso a Paco y méteme uno de esos dedos en mi culo que me muero de ganas de sentirlo ahí dentro”… y baje de nuevo la mano y ayudándome con la otra, encontré su agujero empezando a introducirle mi dedo dentro de su culo… Primero poquito y luego más y más hasta tener la mitad de mi dedo dentro del culo de Ana, que suspiraba mirándome y gimiendo cuando cerraba los ojos. Cuando más animados estábamos, Paco nos cortó indicándole a Ana que se diera la vuelta.

Paco: Ana date la vuelta y ponte de cara hacia mí. Seguid bailando así y que Santi te quite el vestido y empiece a masturbar ese coño que debes tener super mojado mientras te acaricia los pechos y te besa el cuello. Tú, si lo deseas, puedes empezar a meterle mano a ese bulto que esconde bajo ese pantalón. Ana: Sí mi amor.

Cuando miré a Paco, estaba en pelotas sentado en el sofá y tocándose su polla que estaba medio erecta. Ana se giró poniéndose de cara a él y yo me agaché y le cogí el vestido por la parte de la falda, empezándolo a subir lentamente y a dejar e cuerpo de Ana al descubierto. Ella subió los brazos para facilitarme esa labor, hasta que quedó totalmente desnuda, únicamente con sus sandalias, delante de Paco. La cogí de nuevo por la cintura y ella me cogió de nuevo por mi nuca. Mis manos recorrieron su cintura, sus piernas llegando a sus pechos y acariciando sus pezones ya erectos de la excitación del momento. Paco me indicó como le gustaba que se los pellizcara y siguiendo sus consejos conseguí que Ana empezara a gemir sin disimulo y de una manera que reflejaba el placer que le estaba dando. Mientras una de mis manos seguía con esa labor, la otra y tras una nueva indicación de Paco, bajó buscando su mojado coño y jugando con sus labios y su botón de placer. Hacía todo lo que me indicaba Paco y Ana gemía y se humedecía cada vez más y más…”Ahhhh… como me gusta esto Santi… Sigueee,  Sigueee que me encanta lo que me haces con tus dedos… uuuaaaa.. como me gusssstaaaaa, ahhhh, ahhhhh que me vengo Pacoooo.. ahhhh ahhhh que me corroooooo ahhhhhhhh”… y justo en el momento en que ella estaba llegando al orgasmo, Paco apartó mis dedos de su coño para meter su boca y acabar ese orgasmo de Ana con su lengua y sus dedos… “Pacoooo comemeeeee que me corrooooo mi amoooorrrr, ahhhhh, ahhhhhh, ahhhhhhhhhh”.

Ana tuvo su primer orgasmo en la boca de Paco mientras yo le apretujaba sus pezones y jugaba con sus tetas. Le temblaban las piernas cuando Paco se sentó de nuevo en el sofá y le indicó a Ana que fuera con el… “quítate la ropa Santi”… me dijo Paco, y mira porque esta es la única forma que puedo follarme a mi Ana… Y se la sentó encima de su medio erecto pene mientras ella empezaba un sube y baja que hizo rápidamente que Paco se corriera dentro suyo. Paco solo podía llegar al orgasmo y conseguir una medio erección en momentos de mucha excitación como ese que habíamos conseguido y además se corría muy rápido ya que si perdía la ocasión, ya no podía hacerlo.

Una vez conseguido ese orgasmo, Paco me indicó…”Ahora ya puedes hacer lo que quieras con ella Santi. Follad delante de mí y goza con ella como yo no puedo hacerlo… Haz que Ana se derrita y grite con sus orgasmos porque eso es lo que me hace feliz, ver como ella se lo pasa genial aunque no sea en mis brazos y con mi polla… Dale a mi Ana y déjale probar tu polla por donde ella te pida Santi…

Y así lo hice de nuevo. Ana se agachó y se puso de rodillas delante de mi polla y cogiéndola con sus dos manos, empezó a engullirla y a besarla y lamerla por todos sus rincones. Una de sus manos jugaba con mis huevos y con la otra guiaba su mamada en la que su boca y su lengua, estaban haciendo el movimiento perfecto para hacer que me corriera en pocos instantes.. Me estaba haciendo una mamada de campeonato, una de las mejores que nunca me habían hecho, os lo prometo… No sabía si dejar que terminara o hacerla parar para empezar a follármela por todos los agujeros… Tenía unas enormes ganas de metérsela por su adorable culo y eso fue lo que me hizo pedirle que parase ya que, no se si os he dicho, que me quedo muy mal después de una corrida y que prefiero aguantar para tener un orgasmo únicamente pero muy grande. No soy de los tipos que aguanta dos, tres o cuatro corridas en una sesión… como mucho un par y en la segunda ya no encuentro el placer que encuentro en la primera.

Hice levantar a Ana y la hice apoyarse en el sofá que estaba sentado Paco. Se empezaron a besar mientras ella le decía…”gracias por esto que me dejas hacer papi… gracias por dejar que mi cuerpo sienta todo esto, no sabes cuanto te quiero mi vidaaaahhhh” y cuando estaba acabando con a frase, mi polla había encontrado el agujero de su coño húmedo y superlubricado y había entrado de un solo golpe dentro de la cueva de Ana, empezando un mete y saca alucinante en el que ella no paraba de gemir y gritar como una loca, entre los besos que su Paco le daba. Yo la tenía pillada de su cadera y con mis manos me ayudaba para hacer ese movimiento en el que me la acercaba mientras mi cintura chocaba con su culo y me separaba de ella hasta casi sacarle todo mi aparato de su coño… Así una y otra vez…”Cariñoooo…este cabrón me está matandoooo, ahhhhh, ahhhh.. comoo me gusta estoooo, ahhh, ahhhhhh.. Santi dame más, maaaas, massssss.. no pares chico que me estás matandooo, ahhhh, ahhhh como me gusta que me folleeeennn, ahhhhh, como me gusta estoooooo, ahhhhhhhh”

Con mis envites, sus pechos se movían frente a su Paco y él se los acariciaba y le apretujaba sus pezones para ayudarle en su corrida que estaba llegando y se adivinaba que era muy intensa…”me corrooooo cabroneeesssss.. dadme maaaas, ahhhh, aaaghhhh, ahhhhhh, me corrrrooooooooo” y lo hizo con unos gritos y unos gemidos que yo creo que se oyeron hasta en la calle porque eran bestiales. Se salió de mí y se sentó de lado en las piernas de Paco, abrazándolo y dándole las gracias por todo lo que le dejaba hacer conmigo.

La verdad es que la situación era extraña. Por un lado, Paco nos había indicado desde el principio todos los pasos que debíamos seguir, esa era su condición para que aquello pudiera ser una realidad, por otro lado, me tenían allí de pie, con una erección de campeonato mientras ellos ya habían gozado de sus respectivas corridas y estaba mirándoles con una sensación un tanto confusa y extraña. Además de tener ganas de terminar y de esperar a que ellos dejaran sus carantoñas, me moría de ganas de meterle a Ana una buena enculada ya que tenía un culo encantador y hacía mucho tiempo que no probaba uno así que… esperé hasta que por fin Ana le pidió permiso a Paco para acabar conmigo:

Ana: ¿Puedo seguir con Santi y darle lo que merece mi amor?”… le dijo Ana…Paco: Dale lo que desee porque se lo merece, ¿verdad?… Haz que se corra donde quieras y sigue gozando de su polla como quieras mi amor, mientras veo como gozáis los dos de vuestros cuerpos.

Ana se levantó y me preguntó que quería hacer con lo que le respondí…”¡Quiero tu culo Ana!”… Miró a Paco y vio como el asentía con la cabeza y girando su vista hacia mi me dijo…”Es tuyo Santi, pero deberás lubricarlo bien porque no suelo utilizarlo demasiado… Hazme gozar primero y tómame por detrás cuando lo creas oportuno… Mi culo ya es tuyo Santi”.

Me senté de nuevo en el sofá y cogiendo la mano de Ana, la acerqué hacia mi haciendo que se situara de rodillas encima del sofá, con cada una de sus piernas abiertas al lado de las mías. En esta posición y con su coño abierto al máximo, situé la punta de mi polla que estaba a reventar justo en la entrada de su cueva y la hice sentar lentamente sintiendo como abría las paredes de su coño con mi polla y haciendo que ese momento fuera intenso y excitante a la vez. Empezó a subir y a bajar y con mis dedos acariciaba su clítoris para excitarla al máximo y mojar con sus jugos mis dedos. Seguimos así un rato y mis dedos empezaron a buscar su culo y empezaron a entrar despacio a cada movimiento de bajada que hacia. Ella al notar mis dedos como entraban en su culo, pegaba brincos pequeños pero se dejaba caer con fuerza encima de mi polla y gemía de nuevo diciendo lo que le gustaba aquello y lo que gozaba conmigo.

En una de sus subidas, se me salió la polla de su coño y pensé que ese era el momento que buscaba. Con mi mano cogí mi polla y teniendo uno de mis dedos en su culo, busqué y encaré mi capullo con su esfínter… Ana me miró con los ojos abiertos y me pidió…” vigila Santi que tu polla es muy gordota y no quiero que me hagas daño… Hazlo muy despacito hasta que me adapte a su tamaño por favor”… Yo le respondí…” baja tu misma lentamente hasta que puedas resistirlo y empieza de nuevo a subir y bajar hasta que te guste sentirme en tu culo… te gustará Ana”… Y empezó a clavarse en su culo todo mi aparato.. .Bajaba hasta que emitía una expresión de dolor y placer mezclado, subiendo de nuevo empezando el movimiento… Lo hizo hasta que sus nalgas chocaron en mis piernas y entonces me dijo… “Ahora si que es tuyo Santi… gózalo despacio porque quiero correrme y sentir como te corres en el”.

Empezó a subir y a bajar llevándome a la locura. Sus paredes se cogían con fuerza y sentía como me la estaba follando por su culo de una manera maravillosa… El placer era infinito y cuando estuve a punto de correrme, le pedí que saliera y que me dejara encularla de la manera que más me gusta. Salió y la hice reclinarse en la mesa del comedor, con lo que tuvimos que apartar las cosas que habían de la cena que habíamos disfrutado hacía poco rato. Una vez estuvo allí, la hice apoyar todo su cuerpo en la mesa y la hice abrir sus piernas, dejándome el culo abierto y todo para mí. Me giré hacia Paco y le dije…Gracias por darme ese culo tan perfecto de Ana para mi, Paco… me encantará follarme a tu mujer por ahí y correrme en ese culo tan precioso que tiene”… Y me acerqué a Ana y le metí primero mi polla en su coño para sacarlo de allí después de cuatro o cinco embestidas y encarar mi capullo en su ojete y de un empujoncito, clavarle toda mi tranca en su culo y empezar un movimiento de mete y saca.

Yo: Como deseaba follarte el culo Ana… Como me gusta culearte Diooossss Ana: A mi también me gusta Santi.. No pares…Quiero sentir como te corres dentro de él… ¿Sabes que me está empezando a gustar?.. Aaahhh. Yo: Tienes un culo perfecto y me parece que voy a correrme pronto Ana… Me gusta tu culo chicaaaa. Ana: Espero, espera. Yo también quiero correrme una vez maaass, esperaa, aahhhh.

Y me cogió de la mano y me hizo que la masaturbara acariciándole su clítoris mientras la estaba enculando. No podía más. Entre la follada que estaba pegándole al culo de Ana, la excitación de tener a Paco mirándonos y los gritos y gemidos que soltaba Ana… No podía mas!!!!

Yo: Me voy a correr Anaaaaa.. No aguanto maaasssss. Ana: Yo ya lo estoy haciendo cabrooonnnn.. Ahhhh.. me corrooooo SAntiiiii…. ahhhhhh Yo: Yo también me corroooooo buuuufffff. Ana: Que pollaaaa tan ricaaa tieneeeessss.. Ahhhh, ahhhh me corroooo otra veeeeeez!!!! Yo: Ahhhhhh

Y me corrí con ella echándole toda mi carga de leche en su culo y alcanzando uno de los mejores orgasmos que recuerdo… Bufff… Salí de su culo y mi leche resbalaba por sus piernas mientras ella estaba derrotada en la mesa. Se incorporó y arrodillándose, me lamió los restos de leche que quedaban en mi polla. Luego se incorporó, me dio un beso, dándome las gracias por esa tremenda corrida que habíamos logrado. Se fue hasta la cocina y volvió con la botella de cava que había traído y tres copas. Abrimos la botella, llenamos las copas y brindamos de nuevo por lo bien que lo habíamos pasado, comentando que debíamos repetirlo en futuras ocasiones.

Lo hicimos y todo pasó de forma parecida a esa.

Gracias por leer y votar mis relatos…

Autor: Santi

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Escrito por Marqueze

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