CAMBIO DE VIDA (I).

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Introducción Mi nombre es Marcos, actualmente tengo 36 años y está historia que voy a contarles comenzó hace seis meses…

Mi vida transcurría placenteramente. Casado desde hace 16 años con Samantha, una diosa de 34 años que despertaba la envidia de mis amigos, con quien tenia dos hijos varones de 16 y 14 años (Lucas y Andrés respectivamente) mi vida transcurría apacible. Poseedor de un buen trabajo que me daba una vida prospera… sin privaciones de ningún tipo de problemas…

Siempre tuve una vida social muy activa… siendo realmente muy atractivo y de fuerte personalidad… acostumbrado a la práctica de deportes… razón por la cual poseía un físico interesante… No del tipo físico culturista pero si muy bien proporcionado…

En general me consideraba hasta ese momento de mi vida un hombre exitoso… Los problemas comenzaron cuando mi esposa fue ascendida a otra sección de la compañía en la que trabajaba… Al poco tiempo empezar con su nuevo puesto comencé a notar una actitud distinta en ella… Empezaron a hacerse frecuentes las llegadas muy tarde del trabajo… Y en general la notaba cansada y bastante desinteresada en mi persona…

Cuando le intentaba hablar al respecto ella siempre argumentaba lo mismo… “El nuevo puesto requiere mayores responsabilidades y además estoy adaptándome a las nuevas actividades que debo desempeñar… Y como todo aprendizaje requiere de un tiempo de adiestramiento…” decía Sus argumentos me resultaron bastante razonables y deje el tema ahí… Aunque en el fondo presentía que algo no andaba bien… El tiempo me dio la razón lamentablemente…

———————————————– Capítulo I: El nuevo jefe de mi esposa Un domingo Samantha me pidió que la acompañara una reunión social organizada por la empresa en que trabajaba… esto siempre fue común en su empresa por lo cual no me llamó la atención… Por lo general siempre se hacían un par de reuniones al año… así que decidí concurrir… De paso iba a conocer los nuevos compañeros de trabajo de Samantha.

Al llegar al restaurant donde se organizaba el almuerzo Samantha me tomo de la mano y me condujo a la mesa donde se encontraban sus nuevos compañeros de oficina…

Ahí me presento a Marisa (30 años), encargada de subcontrataciones de la empresa, Jorge (29 años), contador, Damián (26 años), asistente del gerente y Martín (32 años), el gerente de ventas y nuevo jefe de mi esposa.

Luego de los saludos de rigor… nos sentamos en la mesa a charlar sobre los temas típicos que se tratan en este tipo de reuniones… la familia, viajes, etc….

Durante la conversación pude observar detenidamente a cada uno de los compañeros de mi esposa… Marisa parecía una chica agradable… de buenos modos pero personalidad fuerte… Se veía que era una persona emprendedora… Si bien su aspecto físico no era muy lindo, por alguna razón me cayó bien.

Jorge tenía un aspecto más bien serio y huraño… no pareciera sentirse muy cómodo… su aspecto era el de un tipo normal… que seguramente llevaba una vida sedentaria… con poca afición a los deportes…

Damián tenia una mirada vivas… muy irónica… Parecía el tipo de persona extrovertida pero muy sarcástica… no me agrado en lo absoluto… Físicamente se veía muy delgado… nada especial…

Finalmente Martín, el jefe de Samantha. La verdad que al verlo sentí que cierto escalofrío recorría mi estomago llegando hasta el pecho… Tenía la típica imagen del tipo ganador… Muy buen físico, tipo jugador de rugby, probablemente lo fuera o haya sido en el pasado… Con rasgos físicos muy varoniles… mentón largo y cuadrado… nariz prominente… y una expresión muy recia en la mirada… Realmente no me gustó nada saber que este espécimen era justamente el nuevo jefe de mi mujer… Para nada.

En el transcurso de la reunión observé varias veces que el miraba a mi esposa… y que su mirada era devuelta por ella… si bien todo resultaba muy sutil… yo lo pude detectar claramente… Y obviamente… esto me puso muy preocupado y a la vez molesto.

Una vez de regreso en nuestro auto le pregunte a Samantha que opinión tenía de su nuevo jefe… Ella me contesto… como rest&aacut

e;ndole importancia… que Martín es un tipo serio, responsable y muy capaz… que trataba muy bien a quienes trabajaban con él…

Eso fue todo le que me dijo… y a la vez todo lo que yo me animé a preguntarle esa día…

———————————————– Capítulo II: Una desagradable sorpresa Todavía recuerdo muy bien el maldito jueves en que mi vida empezó a cambiar…

Yo venia manejando mi auto de regreso a casa… serían aproximadamente las 20.00 cuando me di cuenta de que me había dejado mis llaves dentro de casa antes de salir… Razón por la cual no iba a poder entrar dado que los chicos a esa hora están en el club en su práctica de básquet y mi mujer estaría trabajando. Ante la situación decidí hacerme una escapada hasta la oficina de mi mujer para pedirle su juego de llaves… Al llegar, el portero del edificio me detuvo en la puerta y al explicarle mi situación de dejó entrar sin conveniente alguno…

Mientras subía al piso en donde trabaja Samantha me llamó la atención que el edificio estaba completamente desierto… Me acerque hasta la puerta de su oficina y golpeé… pero nadie salió… esperé un rato y como nadie salía me dirige hacia el final del pasillo para ver si encontraba a alguien que supiera donde podía estar mi mujer…

Al llegar al final del pasillo empecé a oír una voz… al parecer masculina… que emitía ciertos sonidos como de placer… La puerta estaba entre abierta… y al mirar hacia dentro pude ver a Martín, el jefe de mi mujer, parado y apoyado sobre su escritorio… con su cabeza mirando hacia el cielorraso y una evidente expresión de placer en su rostro…

Abriendo un poco más la puerta pude observar que había una mujer arrodillada frente a él… haciéndole obviamente sexo oral…

La penumbra del cuarto y la ubicación de ella (de espaldas a mi) no me dejaba verla bien… Sin embargo…en un momento Martín bajo la cabeza… y dijo entre gemidos de placer… hacémelo más fuerte Sammy…

En ese momento mi corazón se detuvo… y no se di fue el impacto o qué… pero hice un movimiento con el codo golpeando la puerta… En ese instante ambos miraron sorprendidos hacia la puerta… Y no tuve más opción que entrar…

Martín se acomodó rápidamente el pantalón y prendió la lámpara sobre su escritorio… y pude ver… con toda claridad… la cara de mi mujer… quien se levanto enseguida del suelo…

Ante mi sorpresa… en vez de tener una mirada culpable y de empezar a pedir perdón y esbozar una justificación tan terrible traición, su rostro sólo reflejaba indiferencia y frialdad…

En seguida avance hacía el centro de la oficina y mirándola a la cara le dije: “¿Cómo pudiste hacerme esto?” – ella ni se inmuto y en lugar de contestar lo miró a Martín que lenta y pausadamente me dijo: “Mirá Marcos… pensábamos planteártelo la próxima semana”… “pero dadas las circunstancias tendremos que apurar las cosas”…

“De que mierda me estas hablando” le respondí con toda la bronca saliéndome por los poros…

“Mira viejo… hace un mes que tu mujer y yo estamos saliendo juntos… y ella a decidido pedirte que te vayas de tu casa… para poder comenzar una nueva familia conmigo”…

“Ella ya tiene una familia…” dije mirándola fuertemente a ella… esperando alguna reacción… una palabra.

“Mira Marcos…” – empezó a decir ella – “Nunca estuve enamorada de Vos y Martín es todo lo que necesito”… “Por favor, quiero el que me des el divorcio”…

“Pues no te va a hacer tan fácil nena… si queres el divorció para irte con este pelotudo te lo doy, pero la tenencia de los chicos me la vas a tener que dar a mi”…

“Escúchame Marcos… yo se que estás caliente en este momento…” intervino Martín – “pero no tiene sentido que los hijos estén lejos de la madre”…

“Vos podes meterte la lengua en el culo” – le dije muy cordialmente – “Estas muy equivocada si crees que te voy a dar la custodia de los chicos…” Acto seguido me di media vuelta y me fui a la mierda… porque no quería largarme a llorar delante de estos hijos de puta…

———————————————– Capítulo III: Luchando con Martín Esa noche Samantha no regreso a casa, lo cual me obligó a inventar una excusa ante mis hijos. Les dije que ella tenía muchísimo trabajo y por lo tanto debía quedarse trabajando en la oficina toda la noche.

Los chicos no sospecharon

nada, al fin y al cabo su madre cada vez venía más tarde del trabajo.

Durante toda la noche no pude pegar un ojo pensando en la terrible traición que había descubierto. Mi mundo perfecto se había derrumbado y trataba de decidir como seguir adelante a partir de ese momento.

A la mañana siguiente, cuando estaba entre dormido y despierto, dado que el sueño al final estaba logrando vencerme, sentí el ruido un motor que se detenía frente a mi casa. Era temprano, los chicos estaban durmiendo todavía. Me asome por la ventana de mi habitación, que estaba en el segundo piso de mi casa, y vi a Samantha bajando del automóvil de su amante y despidiéndose con un beso.

La ira se disparó dentro mío. Bajé las escaleras como un rayo… abrí la puerta y me dirigí rápidamente a donde ellos estaban. El odio, la frustración y la ira me envolvían. Él bajó del auto como dispuesto ha decirme algo cuando yo…sin mediar palabra alguna… me abalancé sobre el hijo de puta y le di uno de los mejores golpes de derecha que he pegado en mi vida. El intentó esquivar el golpe, pero no fue lo suficientemente rápido. El impacto lo hizo trastabillar hacia atrás, quedando sentado de culo sobre el asfalto. Mi esposa, sorprendida por lo ocurrido, se interpuso entre nosotros sujetándome fuertemente y pidiéndome que me controlara.

Martín… con una visible bronca por haberlo humillado al sentarlo de culo… se levanto y con todo irónico me dijo… “Si sos tan machito… y te queres sacar gusto… podemos pelear en el gimnasio que tengo en mi casa…” y después agregó… “Ahora tuviste suerte porque me tomaste desprevenido… pero si tenes las bolas suficiente como para pelear conmigo… te voy a demostrar lo que es pelear como hombre…” Lo miré fijamente… con toda la bronca que yo tenía encima… en otra situación no se si me habría animado a aceptarle el desafío… Yo siempre he sido un tipo valiente… y buen peleador… pero tengo que reconocer que el cuerpo de Martín metía miedo… Sin embargo, yo tengo muy buena agilidad, y el con los 100 kilos que debía pesar no creo que fuera muy rápido… Tenía mis chances… y además no podía achicarme ante él… mucho menos en frente de mi mujer…

Le contesté que aceptaba… que cuando el quisiera… que estaba dispuesto a patearle el trasero cuando fuera y en donde fuera…

El me miró con aire sobrador y me dijo… “Vamos a ver si más tarde piensas lo mismo…” Quedamos en enfrentarnos esa misma noche en su casa…

Capítulo IV: Una trampa perfecta Llegué a su casa a las 22.00… tal como habíamos quedado. Debo confesar que estaba un poco nervioso… pasada la calentura del momento y con la mente más clara… pensé sobre mis chances… y me di cuenta de que iba ha ser difícil… Pero ya no había vuelta atrás… había mucho en juego.

Llamé a su puerta… al minuto apareció Martín… vestido con un singlet rojo… típico de los luchadores profesionales…

“Aquí estás”… me dijo sarcásticamente… “Eres valiente… pensé que no ibas a venir… Pasa…” Entré a la casa, sin demasiados preámbulos pasamos directamente a su gimnasio privado… Al ingresar, vi un ring, muy bien montado en el centro de la habitación… Cuando miré hacia las paredes, y como para aumentar mis nervios, pude ver que había un montón de trofeos y fotos de el luchando. El me miró sonriendo burlonamente y me dijo… “No te preocupes… los gané hace tiempo… ya hace 10 años que no compito… y más de 5 que no he vuelto a pelear…” No obstante sus palabras sentí un escalofrío al ver todos esos trofeos y premios… Además, su cuerpo en ese ajustado singlet generaba mucho respeto…

En ese momento… y como si pudiera leer mi mente me dijo… “Todavía estas a tiempo de arrepentirte si quieres…” obviamente replique enseguida que no… podía tenerle mucho respeto por sus trofeos… pero mi orgullo era más grande…

En seguida le dije que no sabia que íbamos a hacer lucha libre… y que no tenia la ropa adecuada…

Él me dijo que no me hiciera problema… que el tenía varios singlets… y que además ya se había imaginado que yo no iba a traer uno…

Enseguida salió del gimnasio y volvió con un singlet azul…Le pregunté donde podía cambiarme y me condujo hasta el baño… Allí me cambié de ropa… y frente al espejo pude mirar y notar

la diferencia existente entre mi cuerpo y el de Martín…

Si bien yo estaba bien proporcionado, mi cuerpo frente al de Martín parecía diminuto… Además con esa ropa se apreciaba muy bien el bulto que Martín tenía entre las piernas… El pensar en mi esposa chupándole semejante pija me puso más cabrón todavía… Así que le dije vamos de una buena vez… “Quiero patearte ese hermoso culito que tenes”… El largo una carcajada y me dijo, mientras se palmeaba el culo con la mano derecha,… “Cuando termine contigo vas a tener que besar este culito…” Nos ubicamos en el centro del ring y comenzó la acción…

Al principio fuimos intercambiando llaves y golpes sin mayor éxito… Mi agilidad me ayudaba… él era muy fuerte pero bastante lento… Sin embargo, poco a poco empecé a cansarme y sus golpes empezaron a sentirse más y más…

En un momento, logré sorprenderlo girándome en torno a él rápidamente… pasé mis brazos por debajo de los suyos…y bloqueando mis manos detrás de su nuca lo aprisioné con fuerza…

Al principio el no podía moverse… intentaba sacar sus brazos pero no podía… sentí que lo tenía a mi merced… Y le dije… “Te rindes hijo de puta… te rindes putito de mierda”… El decía que no, mientras intentaba respirar con mucho esfuerzo…

Lo tuve así casi un minuto cuando en un descuido el trabo unas de sus piernas con las mías haciéndome perder el equilibrio… enseguida aprovecho para moverse con fuerza hacía adelante… Y yo pasé de largo por encima de él… cayendo de espaldas sobre la lona… El golpe me quito el aire por un instante… momento que el aprovecho muy bien para tirarse encima mío y darme una serie de terribles golpes en el pecho y el estomago…

Luego… intentando esquivar sus golpes… giré mi cuerpo tratando de salir de su control… pero él tomó mi brazo… y girándome fuertemente puso un brazo sobre mi cuello inmovilizándome completamente…

“Te rendis cabrón…” me dijo apretando con fuerza mi cuello…

“Nunca hijo de puta…” le repliqué…

En ese momento me conectó un feroz golpe en mis riñones… Y mientras con su brazo izquierdo seguía sosteniendo mi cuello, con la mano derecha tomó mis genitales y empezó a apretar con fuerza…

Parecía que iba a pulverizar mis bolas…

El dolor era intensísimo…”Por favor… para… no sigas…” le dije entre gritos y lágrimas de dolor…

“Ya sabes las palabras que quiero oir…” me dijo apretándome aún más los huevos…

En ese momento pude sentir su bulto contra mi cola… creciendo y creciendo cada vez más…

No puede aguantar más… y no me quedó más que rendirme…

El me liberó inmediatamente… y caí exhausto sobre la lona… boca abajo… tratando de tomar aire… y llevando las manos a mis pelotas… las cuales latían con fuerza…

En ese momento el se paró encima mío… y con un movimiento rápido me despojo del singlet dejándome en slip en el medio del ring…

“Heyyyy!!!!!!… Qué mierda estás haciendo!!!???” le dije “Te voy a demostrar cornudito la razón por la cual tu mujer te cambio por mi…” me dijo sonriente En seguida agrego: “Pudiste ser más gente… aceptar las cosas… hacerte a un lado… y dejar que Samantha rehiciera su vida con un macho de verdad…” me dijo… “Pero no… tuviste que hacer las cosas jodidamente más difíciles… actuando como un perfecto cabrón… Pues ahora te voy a dar una buena lección Marcos… una lección que no olvidaras mientras vivas…” Yo lo miré estupefacto… dolorido como estaba… con mis manos sujetando mis genitales… y en slip…

No podía creer que esto estuviera pasando…

En seguida Martín miro hacia el espejo que estaba al fondo de la habitación y grito Damián… ya podes salir… En seguida la puerta espejo se abrió (dándome cuenta en ese preciso momento de que se trataba de una puerta)… y apareció Damián, el asistente de Martín, con una sonrisa irónica en su rostro y una video cámara digital en su mano derecha.

Enseguida me di cuenta de la trampa en la que había caído… Todo había sido maquiavélicamente planeado… Y yo fui el idiota que cayó…

“Buena pelea Marcos…” me dijo sarcásticamente Damián… “Me encantó la parte en qué gritabas como un marica pidiendo que te soltarán…” No puedo explicar la furia y fr

ustración que sentía en ese momento… Me moría por romperle la cara a ese idiota… Sin embargo, apenas si podía moverme del dolor que sentía en todo el cuerpo… y especial en mis castigados testículos…

“Mirá Marcos…” empezó a decir Martín… “la hermosa puerta espejo del fondo es solo un espejo si la miras desde acá… pero resulta un vidrio completamente transparente desde el otro lado…y Damián filmó todo nuestro gran encuentro… no es cierto Damián”… dijo mirando a su asistente quién asentía rápidamente con su cabeza mientras se dibujaba una sonrisa entre sus labios… “Cada segundo Martín… filmé absolutamente todo”…

“Bueno Marcos… te dije que iba a demostrarte la razón por la cual Samantha decidió hacer un cambio en su vida… Un gran cambio de hecho”… dijo sonriendo y agarrándose el enorme paquete que tenía entre las piernas…

“Pues bien… voy a demostrártelo muy simplemente…” me dijo… “para ello necesitamos que nos hagas un pequeño favor…” dijo muy amablemente… “sácate el slip y empezá a hacerte un linda pajita (puñeta en España)…” “Qué?!!!!!…” le dije yo… “Andate a la puta madre que te parió”… le dije mientras intentaba ponerme de pie…

En ese momento Martín dio dos pasos rápidos hacia mi… me tomó de las bolas y apretó con todo…

“ARGHHHHH…” fue el único sonido que pude emitir…

Enseguida el me soltó y con dos rápidos tirones rompió los laterales de mi slip dejándome en pelotas en menos de un segundo…

“Empezá a masturbarte si no queres quedarte eunuco…” Ante la perspectiva de otro tirón de huevos no me quedo otra que empezar a masajear suavemente mi pija (polla en España) “Ves que podes… así me gusta…” – me dijo sonriendo amablemente…

“Damián… dame el centímetro…” dijo Martín a su asistente…

Este… sin dejar de filmar como me masturbaba… sacó un centímetro (de tela tipo los que usan los sastres) del bolsillo izquierdo de su pantalón y se lo paso a su jefe.

Este se acerco a mi pija… la cual ya había crecido al máximo… y le pidió a Damián que hiciera un primer plano de mi pija…

“Bueno… vamos a ver cuanto mide esta pijita…” – acto seguido puso la base del centímetro en donde empezaba mi verga y empezó a desplegarlo hacia arriba.

Nunca pensé que este hijo de puta me iba a humillar así… Mi pene no era para nada grande… al contrario… siempre sentí cierto complejo al respecto… aunque Samantha nunca me dijo que se sintiera sexualmente insatisfecha…

Fue humillante ver que mi pija no alcanzaba siquiera los 14 cm promedio de toda pija…

“Ahora veo Marcos porque Samantha estaba tan insatisfecha sexualmente…” me dijo Martín con voz entre compasiva y sarcástica… mientras Damián hacía un zoom con la cámara mostrando perfectamente mi pija y el centímetro clavado en 13 y medio.

“Bueno Martín… Ahora para que puedas comprender mejor nos falta completar la segunda parte de la demostración…” me dijo mientras se quitaba su singlet rojo…

Mis ojos no podían creer lo que estaba viendo… el tipo tenía la pija más grande que he visto en mi vida… Yo he practicado muchos deportes… y he visto muchos tipos en bolas en las duchas… pero nunca había visto algo como eso. Su verga estaba completamente flácida… y así y todo parecía más grande que la mía en completa erección…

“Bueno Marquitos… ahora llegó tu turno para tomar mediciones…” me dijo sonriente “Pero para que la comparación sea justa mi verga también tiene que estar bien durita…” dijo acercándose a mi… Yo en ese momento estaba de rodillas con mis manos en mis huevos tratando de calmar el dolor del último tirón de huevos…

“Lamentablemente yo no acostumbro a masturbarme Marcos…” empezó a decirme parándose frente a mi…

“Así que voy a necesitar de tu gentil colaboración…” me dijo mientras Damián soltaba la carcajada…

Yo resignado… he imaginando que si no accedía a sus demandas mis bolas nuevamente iban a pagar las consecuencias… tome su pija con mi mano derecha y empecé a meneársela…

“No… no… Marcos…” me dijo rápidamente… “Creo que no me has comprendido…” Seguidamente agregó: “Quiero que me ayudes… pero no con tu mano… las vas a necesitar para medir mi pija después… prefiero que me ayudes con tu boca…” Ante la expr

esión de mi cara… agregó enseguida…”O prefieres que acaricie tus huevos de nuevo???”…

La sola perspectiva de sentir sus manos castigando mis bolas de nuevo me hizo desistir de cualquier resistencia y abrí mi boca…

El coloco suavemente su miembro dentro mi boca… y me dijo… “Si no lo haces con esmero o me intentas lastimar olvídate de tus pelotas… OK???” – yo asentí con mi cabeza y empecé a mamar por primera vez mi vida (aunque no por última vez lamentablemente) su enorme pija…

Su verga empezó a crecer dentro mío… era impresionantemente grande… su glande apenas entraba en mi boca…

“Ves Marquito… ahora podes comprender perfectamente a tu esposa y ser más razonable con ella..” me dijo mientras empezó a coger mi boca con Damián filmando de cerca…

El sabor de su pija… junto con el olor de la transpiración de sus bolas… me hizo sentir nauseas… el tipo había sudado un montón durante la lucha… todo su cuerpo brillaba por el sudor… La imagen de él… parado frente a mi… con sus poderosas piernas abiertas y sólidas… y su pija clavada en mi garganta… conmigo arrodillado mamándosela… constituía la peor postal que podría haber imaginado en mi vida.

Así estuve chupándosela unos cuantos minutos… Cuando su pija estuvo completamente dura… la retiró de mi boca… y dándome el centímetro me ordenó que la midiera…

Empecé a desplegar la cinta desde la base hasta la cabeza de su verga… tal como había hecho el… y la verdad es que parecía que nunca iba a terminar…

Cuando alcance el centro de su glande el centímetro indicaba 27 cm… Era increíble…este hijo de puta tenía una pija que era el doble de largo que la mía… En ese momento pude observar que Damián, quién no había parado de filmar ni un solo instante, tenía una terrible erección debajo de sus pantalones de lino.

“Bueno Marcos… como has sido un buen chico… ahora que comprendes perfectamente las razones de la elección hecha por tu esposa… voy a dejar que termines lo que has empezado…” – acto siguiente me metió la pija en la boca nuevamente moviéndose como un animal dentro mío…

Cuando sentí que estaba a punto de correrse retiró su pija de mi boca y me ordenó que se la meneara fuertemente…

Completamente resignado y humillado hice lo que me ordenó… Con lo cual él terminó en un fuerte orgasmo… bañando mi cara con su leche… Era impresionante la cantidad de esperma que liberó esa verga…

Luego me ordenó tomarme toda su leche y limpiarle con mi boca su pija… cosa que hice sin protestar…

Una vez que terminé me ordenó limpiar el suelo con mi lengua hasta que no quedara ni una gota de su leche sobre el ring…

“Bueno Marcos, para terminar, y como lo prometido es deuda…” me dijo dándose vuelta y poniéndome su culo en la cara.. “Te dije que me ibas a besar el culito… bueno… no sólo eso… me lo vas a lamer muy bien lamido..” Yo ya estaba completamente resignado a esa altura… Así que empecé a lamerle el culo… primero el interior de sus nalgas y finalmente debí probar su ano… Esto fue terrible… todo sudado como estaba… su ano despedía una fragancia no muy agradable… pero lamí… lamí… y lamí…

Una vez que terminé de lamer bien su culo, me mandó a las duchas que tenía junto al gimnasio para que me bañara… ordenándome que una vez aseado volviera… porque teníamos que arreglar ciertos “asuntos”…

<próximo capítulo> Capítulo V: Un pacto humillante.

autor: Nap

Autor: Nap

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Escrito por Marqueze

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