CENTRO DE FORMACION

Me presentaré, tengo 21 años y soy soldado del ejercito del aire aquí en España. La historia que os voy a relatar me ocurrió en un Centro de Formación, en Madrid, y es 100% real. Yo soy bisex, y tenia novia cuando me pasó. Lo más que he echo con tíos ha sido comerme alguna polla. Esto me sucedió el verano pasado.

Todo ocurrió un fin de semana. Yo llevaba desde el lunes rebajado (algo así como una baja temporal), a causa de las rozaduras de las botas de mierda, jejeje. El jueves ya me dieron el alta, pero hay una norma que dice "si estás más de 3 días rebajado, no podrás salir de paseo el fin de semana" así que tuve que quedarme ese fin de sin poder salir de la Base.

Pocos son los que se quedan el fin de semana, ya que la gente prefiere estar en una pensión en Madrid, así que no suele haber mucha gente. Estaba con Javi (un canario cachitas de 19 años, con abdominales bien marcados y un buen culito) y Jose (un chaval de 18 años que iba de "malote", pero que estaba cañón; era bastante moreno, y con una cara de malo que la daba más morbo, también estaba algo fibrado y se le notaba buen rabo), estos dos chicos estaban en mi sección y eran muy amigos, dormían en la misma camareta (habitación) y yo dos más al fondo.

Ese fin de a Jose le tocaba servicio, un cuartelero (persona que se encarga durante el día de la vigilancia del pabellón, un coñazo) y a Javi la 1ª imaginaria (lo mismo que cuartelero, pero por la noche en turnos de unas 2 horas).

Yo como no podía irme a ningún sitio, me estaba desesperando. Iba a la cantina, daba paseitos, me metía en la camareta, hablaba con estos…

Vamos que pasé un día muy aburrido, hasta que llego la noche. Yo estaba solo en la camareta, y en las de al lado mío tampoco había nadie. Después de formar para retreta, me fui para la camareta con la intención de echarme a dormir, cuando me fijé que alguien había dejado una revista en mi cama, debajo de la almohada. Le eché un vistazo, era una revista gay, me quedé un poco extrañado, pero con el día que llevaba no me vendría mal pajearme un poco.

Me tiré en la cama y la empecé a mirar, lo hacia con un poco de disimulo, porque la puerta no se puede cerrar y mal rollo si pasaba alguien. Me empecé a pajear, y a mirar los rabos de los tíos. Era una revista con temas militares, y eso me ponía aún más. En seguida se me puso dura, me mide unos 18 y bastante gordita. Me la saqué, y empecé a darle… cuando llevaba unos minutos oigo un pequeño ruido, me asomé y vi a Javi con el rabo duro y pajeándose! Fue increíble ver a ese chavalote ahí de pie, al lado de la puerta en uniforme y con el rabo duro. Tenia el rabo parecido al mío, un poco más pequeño, y lucía una estupenda cara de vicio.

La verdad es que me ponía mogollón verle así, en ese plan, jejeje. Él me dijo:

– ¿Te gusta el regalo que te hemos echo? – Si tío, está muy bien. Has tenido una gran idea.

– ¿Y te gustaría probarlo de verdad? – Bueno, acércate y lo comprobaremos.

Javi no se lo pensó y se acercó a mi cama, seguía pajeándose mientras lo hacia. Cuando le tuve al lado, le empecé a tocar, le cojí su polla y le empecé a pajear. Él se dejaba hacer, yo estaba a tope, viendo y tocando aquel rabo. Me decidí a hacer más interesante mi encuentro, así que me incorporé sentándome en la cama y se la empecé a mamar. Me estaba comiendo la polla de Javi con muchas ganas, era genial.

Él me agarró mi cabeza y me empezó a follarme la boca, con fuerza, metía una y otra vez ese rabo hasta dentro, tocando casi con el fondo de mi garganta. Llevábamos así unos minutos cuando oímos la voz del sargento de servicio interior que llamaba al cuartelero. La sacó de mi boca, se abrochó a toda prisa y me dijo:

– No te preocupes, que luego volveré con Jose. Adiós.

Yo me quedé flipado, se la acababa de comer a un compañero y me acababa de decir, que volvería y encima con Jose, que me gustaba mogollón…

Pasó un rato, y ya habíamos apagado las luces. Yo estaba esperando en mi cama, con un bóxer ajustado y una camiseta, sin dejar de mirar a la puerta para observar cuando vendría mi regalo.

No pasó mucho tiempo, y aparecieron dos figuras en la sombra de la camareta. Eran Javi y Jose, se acercaron, Javi se puso al lado mío, en la parte de arriba de la cama, con la intención de terminar algo que ya habíamos empezado…

Le empecé a tocar el paquete, y al a meterme mano por donde pillaba. Jose mientras se quedó mirando la escena, tocándose el rabo. El rabo de Javi no tardó en ponerse a tono, así que cuando lo hizo se levantó para que saliera de la cama y comenzara a chupar… Yo me puse entonces de rodillas, entre los dos, y empecé a comerme el rabo de Javi. Mientras, Jose se desabrochaba el pantalón y sacaba su cipote. Menudo pollón que gastaba el tío, no menos de 20, fijo, en serio. Yo me quedé flipado. No era muy gorda, pero larga seguro.

Nada más que la sacó fui directo a ella… mientras agarraba la polla de Javi me tragaba el cipote de Jose, que me tenia agarrada la cabeza y me la follaba con fuerza. Me decían los dos en voz baja.

– Venga tío, cómenos las pollas, que nos hemos fijado como nos miras los paquetes.

Yo me puse a tope. Eso me excito aún más. No paré de tragarme sus pollas, me excitaba tener a dos machitos, con sus rabos solo para mi.

Yo les decía que se corrieran en mi boca, que quería su leche.

Jose dijo.

– De eso nada tío, primero tenemos que ponerte a punto para follarte bien.

Yo me quedé algo pensativo, nunca lo había echo, y me daba algo de rollo que un tío me follara mi culito… pero bueno, la excitación del momento me pudo.

Jose dirigía todo, me mandó ponerme sobre la cama a 4 patas. Fue un momento a mirar al pasillo, haber si se veía movimiento, pero como no había nadie estaba todo tranquilo. Mientras Javi se puso delante mío con el rabo a tope para que siguiera mamando…

Jose se acercó por detrás, me quitó el bóxer y me dijo que me relajara.

Noté como agarró mi culo con sus manos, para abrirlo. Al momento sentí su lengua como me penetraba, era toda una sensación para mi. Notaba su lengua jugar en mi culito y como cada vez me iba dilatando, poco a poco.

Mientras Javi me seguía follando la boca, disfrutando del espectáculo que le daba Jose mientras me comía el culito.

Estuvimos así un buen rato, yo disfrutaba como nunca, era una pasada. Jose decidió que era el momento de pasar a lo que iba buscando, follarme mi culo. Sacó un bolsa de lubricante y me lo untó por todo el culito. Acercó su rabo a mi culo, yo le dije que se pusiera una goma, él me dijo que así era mejor, porque cuando terminara sentiría toda su leche dentro de mi. Nunca lo hago sin goma, pero la excitación del momento una vez más me pudo y me dejé hacer.

Fue poco a poco metiendo su verga. Era una pasada, ver como un niñato de 18 años te folla bien tu culito. Empezó a tomar ritmo, y cada vez me lo hacia más rápido. A mi me dolía mucho, pero estaba tan excitado que me daba igual.

Era genial sentir las embestidas de Jose y la polla de Javi follándome la boca. Los dos me decían cosas, me insultaban y me recordaban lo puta que era por dejarme follar por dos tíos. Estuvimos bastante tiempo, notaba como el cipote de Jose se me metía hasta el fondo, y quería gritar pero la polla de Javi no me dejaba. Yo estaba al limite, Jose me empezó a pajear y decía que me corriera, quería sentir como se apretaba mi culito con su cipote dentro mientras yo echaba mi lefa a la cama.

No tardé mucho, y me corrí a tope. Jose entonces se puso a 100 y empezó a follarme con más fuerza, estaba a punto de correrse. Javi le decía:

– Estoy a punto Jose, vamos a corrernos. Quiero llenarle a este cabrón de leche.

Cada vez me daban más deprisa, hasta que por fin empezaron a gemir a tope. Sentía que llegaba el momento, se iban a correr. Javi lo hizo primero, me agarró bien la cabeza y empezó a correrse sin que pudiera apartarme. Noté como me entraba unos buenos chorros de leche calentita, el tío no paraba de correrse, era una pasada, así que empecé a tr

agármela entera. Jose también se animó, y empezó a correrse. Esto era lo mejor, sentí como me llenaba mi culito de leche, era una sensación flipante. No se corrió tanto como Javi, pero estuvo muy bien.

Sentir las corridas de esos tíos, fue genial. Los dos estaban muy cansados, y yo tirado en la cama con el culito y la boca llenos de leche…

Se vistieron un poco, y me dijeron que ya nos veríamos para hacer más cosas. Se despidieron y se fueron. Yo me quedé flipado de lo que había pasado, pensé: Me acaban de follar dos colegas de mi sección…

Espero que lo hayáis pasado de bien, como yo aquella noche..

Autor: Raid_ 20

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Escrito por Marqueze

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