Cuatro chicos y dos putas

El siguiente relato sucedió un día cuando estaba en la universidad, hace unos años, con motivo del fin del primer cuatrimestre, un amigo, José, dio una fiesta en su campo de Paymogo, aprovechando que no había mucha gente por la zona y que no debería de haber problemas por los ruidos, pusimos un dinero cada uno, éramos bastante gente, se compró lo necesario, y quedamos en hacerla el sábado siguiente, lo único que había que llevar era un colchón de camping y un saco para dormir, pues no había cama para todo el mundo.

Cuando llegó la fecha señalada yo me fui en mi coche con José, Luís y Sixto por la mañana, para preparar las cosas, había treinta y dos invitados, llevaba el remolque que tenía acoplado cargado de bebidas y comida. Una vez que llegamos, pude contemplar el campo de José, tenía dos hectáreas, con una casa grande de dos plantas, un garaje inmenso adjunto a la casa, una zona con animales, y varias casitas más llenas de cosas. Descargamos todo en el garaje, llenamos los congeladores de la cochera con el hielo, las bebidas fuertes las pusimos en el salón así como la comida que no necesitaba refrigerarse, la cerveza la metimos en el frigorífico de la cocina, así como el resto de la comida, finalmente terminamos de colocar los pequeños detalles que faltaban e hicimos la instalación musical para la noche y nos relajamos en el salón esperando el momento del inicio de la fiesta hablando de cosas, sobre todo de las chicas que iban, de si una nos gustaba más que otra y cosas similares.

Sobre las siete de la tarde empezó a llegar gente, y tras esto fue constante el goteo de gente que fue llegando hasta ser los treinta y dos, nos congregamos entre el salón y el garaje, allí empezamos a beber y a comer la comida fría que habíamos comprado, la mayoría de gente hablaba en grupos, algunos y algunas bailaban. Sobre las diez de la noche la cosa estaba ya bastante animada, mucha gente estaba ya un poco bebida, estábamos desperdigados, muchos estábamos en el salón, otros en el garaje, algunas parejitas estaban liándose en las habitaciones o en el campo, y otros estaban fuera hablando.

Yo estaba en un coro con José, Luís y Sixto, además de Lucía, Amparo, Rosana y Claudia. Lucía llevaba un vestido rojo con la falda por encima de la rodilla y un escote mediano, era morena, pelo largo, 1,70, delgada, guapa, pechos redondos al igual que su culito, Amparo portaba unos vaqueros azules y una camiseta blanca, era castaña, pelo largo, 1,70, delgada, linda, pechos grandes, y un culo normalito, Rosana llevaba una falda gris y una camiseta amarilla, era rubia, pelo corto, 1,75, peso medio, no muy guapa, con grandes pechos y un culo también grande, Claudia tenía puesto un vestido verde que le llegaba por las rodillas, con un gran escote, era morena, pelo largo, 1,72, delgada, guapa, pechos pequeños y un culito muy respingón.

Pasada media hora, las cuatro chicas estaban muy contentas, bastante felices, el alcohol les había desinhibido bastante, en el salón estábamos me enrollé con ella, la estampé contra la pared y estuvimos liándonos un rato, le acariciaba los pechos, la cintura, su culito, ella hacía lo propio con mi cuerpo.

Al rato le dije que íbamos a jugar a un nuevo juego, que era sorpresa, que si quería, ella sin saber nada dijo que sí, salimos al salón y nos fuimos al dormitorio de los padres de José, entré e inmediatamente le dije que le iba a vendar los ojos, ella aceptó, cogí un trapo y la vendé, se dejó vendar los ojos mientras su cuerpo temblaba, entremezclados el miedo y la excitación, los sonidos de la fiesta llegaban levemente, me acerqué a ella por detrás y la abracé, mis manos recorrieron su cuello bajando por los pechos, con un movimiento circular, después por su vientre hasta su coñito, la empujé suavemente hacia la cama, cayó boca abajo, me puse detrás de ella, le levanté su falda y me quedé mirándola, tenía un aspecto

lujurioso, con los zapatos de tacón, el tanga negro oculto entre las nalgas, y esperando recibir gusto.

Pasé mi mano por el interior de sus muslos, obligándola a abrir las piernas, y luego recreándome allí donde el tanga se hundía profundamente entre los labios de su sexo, acariciándolo hasta que noté la presencia de humedad. le dije que la iba a atar para que estuviera inmóvil, ella me dijo que sí, que lo que yo quisiera, tomé cuatro cuerdas que cogí antes del pasillo y las anudé a sus muñecas y a sus tobillos, até cada cuerda a una pata y Lucia quedó tendida boca abajo, ciega e inmóvil, con su trasero ofreciéndose. Tras esto, empecé a acariciar su cuerpo, para posteriormente irle quitando la ropa, le desabroché las tirantas del vestido y se lo bajé hasta la cintura, quedando su sujetador negro al descubierto, estaba cogido por tiras de silicona, se las quité y su espalda tras retirarle el sujetador quedó desnuda.

Con los dedos le fui acariciando la espalda, pasándolos arriba y abajo con ternura y paciencia, luego igualmente pasaba mis labios, mis manos, tras esto la giré un poco, quedó de lado, le chupé los pezones, se los lamí, los recorrí con los dedos, soplando los pezones mojados, mordisqueándolos, tras esto, nuevamente la puse boca abajo, me centré en acariciar su cuello, hombros y orejas, dándole masajes con mis dedos, proporcionándole besos y pasando mi lengua, para finalizar en la espalda de Lucía.

Tras esto, le levanté la falda, pudiendo observar sus nalgas y entre ellas su tanga negro, le coloqué el vestido rojo arrugado en la cintura y después le rompí el tanga por los lados, quedando desnuda, atada cada extremidad con la cuerda a cada pata, estaba a disposición mía. Le dije que se veía muy hermosa, que me daba mucho morbo tenerla así, a mi merced, me respondió que hiciera con ella lo que quisiera, estaba un poco bebida y eso le hacía estar más desinhibida, le acaricié su coñito rosado rasurado, estaba muy húmedo, me agaché y lamí su parte interna de los muslos, haciendo dibujos con la punta de mi lengua, acercándome a su coño, después le chupé el pliegue donde las piernas se unen a su coño y posteriormente suavemente aparté los labios superiores, me quedé mirando los labios internos, después los chupé un poco, a continuación separé las partes superiores del coñito hasta que encontré su clítoris, mi dedo estaba muy mojado con sus jugos, acaricié su zona erógena, Lucia estaba retorciéndose de placer, tratando de forzar para que me acercase más a ella.

Momentos después, p rítmicamente, acelerando cuando Lucia lo hacía, se lo estaba pasando en grande. Lucía boca abajo, yo boca arriba con mi cabeza en su coñito, lamiéndole el clítoris, follándola con mis dedos, acariciando sus pezones duros con mi otra mano, ella temblaba, estaba a punto de correrse, empezaba a tener un orgasmo, no dejé escapar su clítoris mientras ella se movía, lo absorbí con mis labios, mientras mis dedos la follaban, poco después se corrió entre gritos, presioné con mi lengua el lado inferior de su clítoris dejando que mis labios cubrieran la parte superior, movía mi lengua hacia dentro y hacia fuera de su coño, mis dedos los movía también un poco suavemente. Cuando terminó se dejó caer sobre mi cabeza, pude saborear sus jugos, estaba deliciosa.

Estuve durante unos minutos acariciándola para que se repusiera, una vez que lo hizo, me desnudé por completo, llené mi polla bien de sus jugos vaginales, y una vez lubricada se la metí en el coñito, poco a poco fue entrando, su coñito estaba muy húmedo, se introdujo sin dificultad, ella boca abajo amarrada y yo encima de ella, follándome su coñito desde atrás, la postura era muy excitante ya que se podía observar las nalgas y el ano de Lucia mientras la penetraba, y ver cómo mi pene la penetraba una y otra vez, ella gemía sonoramente, cada vez más, estaba muy contenta.

Pasados unos minutos, ella se apoyó sobre las rodillas y las manos en la cama, yo me arrodillé detrás de ella y la volvía penetrar, durante un tiempo estuvimos follando en esta postura, Lucia arqueaba un poco la espalda para permitir que su vulva quedara a mi vista, movía la cintura para provocar la penetración a má

s o menos ritmo. Transcurridos unos momentos, ella colocó su cara y hombros sobre la cama, continuando de rodillas, enseñándome la grupa, seguí penetrándola colocando mis manos sobre los hombros de ella y continuando los movimientos de ella, haciendo una profunda penetración a la vez que acariciaba el periné y el ano de Lucia, lo que le provocaba un placer extra a ambos, estábamos a punto de corrernos, aceleré el ritmo, los dos estábamos soltando alaridos, hasta que instantes después nos corrimos, llené su coñito de mi leche, ella giró la cabeza con la venda, estaba sonriente, me dijo que no había problema, que tomaba la pastilla, le dije que muy bien, que le quedaba mucho por gozar aun.

Mientras nos reponíamos, cogí mi móvil y le di un toque a Luís, a los pocos minutos abrió la puerta de la habitación, Lucia me preguntó por quien estaba ahí, no le respondí, él estaba esperando ansioso, movía su mano por encima del bulto de su pantalón, segundos después y tras una señal nos acercamos a ella, acariciando su piel, ella me volvió a preguntar por quien estaba allí conmigo, le respondí que se relajara, que iba a gozar mucho esa noche, Lucia tumbada boca abajo en la cama y atada nos dijo que tuviésemos cuidado con ella, acaricié su rajita un rato, contemplando sus agujeros, introduje uno de mis dedos en su vagina iniciando un ligero movimiento de entrada y salida, hasta que noté que la humedad mojaba otra vez mi mano, Luís ya estaba desnudo de cintura para abajo, con su polla apuntado hacia Lucia mientras se masturbaba ante lo que veía, me retiré para permitir que la penetrase, y él se puso detrás y lo hizo sin miramientos, de manera salvaje, haciendo que Lucia diese un pequeño grito ante la invasión de su interior.

Los movimientos de Luís empujaban a Mar contra el cabecero de la cama, al principio pausadamente, aunque ensartada, era su tercera polla, José no tuvo miramiento ninguno, se limitó a follarla de forma brusca y fuerte, ambos gemían pausadamente, Lucía le pedía más, mientras le miraba con la venda puesta, ella parecía una puta con su coñito disponible para todo el que iba queriendo, José continuó un buen rato mientras lo observábamos, hasta que al rato ella alcanzó un orgasmo bestial, chillando fuertemente, José siguió un tiempo hasta que llegó también, sacó su polla y estalló contra las piernas de ella, mojando sus muslos, se quedó tumbado un rato y después con el trapo la limpió.

Le di un toque a Sixto, este tardó en aparecer, y cuando lo hizo fue acompañado de Claudia, la cual se quedó sorprendido ante lo que vio, a nosotros tres desnudos y a su amiga amarrada a la cama, Sixto se desnudó, y tras esto me miró, le dije que era toda de él, suya, se acercó a ella, y Lucia me dijo que este era otro, que ya estaban los cuatro amigos, que éramos unos cabrones, no le contesté, Sixto cogió su miembro y lo pasó cerca del ano de Lucía, para después lubricarlo por su rajita, a continuación abrió sus labios y de una manera suave fue penetrándola, hasta que se la metió completamente.

Lucía separó sus piernas y empezó inmediatamente a gemir de nuevo, Sixto se movía despacio, llegando a que en momentos solo la punta estuviera dentro, para a continuación sacudirse y penetrar profundamente, golpeando en el límite. Claudia tras observar un rato esto se empezó a poner cachonda, le gustaba ver como se follaban a su amiga, disimuladamente se acarició sus pechos varias veces, incluso alguna vez se frotó su coñito, así que tras haberlo echo varias veces le dije que se acercase a su amiga y disfrutara también, esta se lo pensó, pero finalmente se acercó a su amiga, le acarició la espalda un poco, y Lucía le preguntó por quien era, no contestó, después Lucía nos preguntó que si habíamos metido a una tía allí también, nadie le dijo nada.

Claudia continuó acariciándole la espalda, los hombros, el pelo, todo esto mientras Sixto seguía follándosela. Claudia estaba muy caliente, una mano acariciaba a su amiga y la otra se frotaba los pechos, le gustaba ver como Sixto se tiraba a su amiga y como los otros tres chicos desnudos lo observaban, minutos después se quitó el vestido, se quedó en ropa interior, era negra, los tre

s nos miramos con cara de lujuria, ella siguió igual, acariciando a Lucía y amasándose los pechos. Momentos después y sin nadie decirle nada, Claudia se quitó el sujetador dejando ver sus hermosos pechos con grandes aureolas, y posteriormente se desprendió de sus bragas, quedando su coñito rasurado libre.

Pasado un rato, me acerqué a Claudia, su cara reflejaba lujuria, inmediatamente ella se agachó, se puso en cuclillas, le puse en los labios mi polla, ella abrió más la boca y se la introdujo, una y otra vez, sorbiéndola, acercando y alejando su cabeza de mi cuerpo, su movimiento era acompasado, disfrutaba chupándome la polla, yo le acariciaba sus pechos, pegándole pequeños pellizcos en sus pezones, Claudia mamaba mi polla, Lucía recibía la polla de Sixto, y los otros dos amigos se acariciaban sus miembros.

Minutos después, entre todos desatamos a Lucía, para posteriormente quitarle la venda, pudo vernos a los cuatro, así como a Claudia, nos dijo que éramos unos cabrones, miró a su amiga y le preguntó que si a ella también se la habían follado, ella le respondió que aho espalda y que se pusiera en cuclillas y empezase a follar, ella lo hizo, se metió mi polla en su coñito y empezó a subir y bajar su culo, tenía una visión deliciosa, José y Lucía seguían igual, tras unos minutos, empecé a jugar con mis dedos en el ano de Claudia, mojaba mis dedos en su coñito y llevaba los jugos a su ano, lubricándolo durante bastantes minutos, una vez que estuvo bien, le introduje un dedo mientras ella seguía metiéndose mi pene en su vagina, el dedo tras un rato entraba y salía con facilidad, así que le dije que le iba a meter mi polla en su culo.

Claudia me respondió que a que estaba esperando, saqué mi pene de su coñito y lo puse en la entrada de su ano, ella fue apretando lentamente, metiéndose el pene en su culito sola, a su gusto, cuando estuvo medio dentro, empezó a subir y bajar, y mientras lo hacía mi polla iba entrando más en su culo, Lucía al verlo le dijo a su amiga que era una viciosa, Claudia se rió y le contestó que a ella solo le gustaba que le dieran por detrás, que el culo era para gozar, dicho esto empezó a follar por el culo, soltando a veces gemidos y otras alaridos de dolor, Lucía continuaba gimiendo de placer.

Momentos después, Sixto se dirigió hacia Lucía y José, empezó a lamerle las tetas a ella, y después la agarró de la cintura y la levantó, quedando apoyada mientras era follada por José solo por la espalda, a continuación Sixto se puso debajo de ella, aguantando su peso, José continuaba penetrándola mientras Sixto lubricaba su polla con los jugos que soltaban, poco después le puso la punta de la polla en el culo, Lucía le dijo que no lo intentara, que no la follara por el culo, Claudia estaba mirando el acto, y al ver la negativa le dijo que se dejase follar, que demostrase allí delante de todo el mundo lo puta que era, y lo abierto que tenía ya el culo, Lucía le dijo que no le gustaba follar por detrás, que lo hacía por satisfacer a los chicos.

Tras esto Sixto que había estado lubricando el ano de Lucía le dijo que él quería también satisfacerse con su culo y seguidamente le metió la punta dentro, Lucía soltó un quejido de dolor, Sixto paró unos segundos y le metió otro poco, igualmente se quejó pero Sixto siguió cada cierto tiempo hasta que se la metió entera, una vez dentro Claudia le dijo que ya estaba, que ya podía apuntar en la lista a otro tío más que le había roto el culo, Lucía no contestó, José y Sixto le follaban los dos agujeros lentamente, mientras yo continuaba penetrando el culo de Claudia.

Segundos después, Claudia se soltó, se fue hacia Luís, lo sentó en una silla, ella se puso encima y empezaron a follar, para momentos después decirme ella que le tapara el culo, me acerqué a ella y le metí nuevamente la polla en el culo, de esta forma, las dos chicas tenían dos pollas cada una dentro, tapándoles los agujeros. Ambas gozaban ya con la situación, gemían disfrutando de placer al igual que nosotros.

Minutos después Sixto nos dijo que estaba a punto de correrse, Claudia le dijo que se corriese dentro de su amiga, pero este le replicó que no, que mejor se ponían las dos de rodillas y los cuatro nos corr

íamos en sus caras, como en las películas pornos, Claudia aceptó, Lucía no dijo nada. Instantes después, José dejó de follarse a Lucía, esta se levantó, los tres estaban de pie, aceleré un poco para romperle un poco más el culito a Claudia y saqué mi polla de su agujero, momentos después, Claudia se levantó sémenes, para luego tragárselo, seguidamente miró a Lucía y con la lengua le fue quitando los restos de semen que tenía en la cara, para finalmente darse un morreo con ella.

Cuando terminamos nos fuimos al aseo a limpiarnos, primero los chicos ya que era más rápido y después las chicas. A la media hora bajaron las dos al salón, como si no hubiera pasado nada, nos bebimos otras copas y continuamos hablando, y disfrutando de la fiesta hasta que el cuerpo aguantó.

Autor: Fary pabloeresmashotmail.com

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Escrito por Marqueze

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