Cumpliendo la fantasía de Lucía II

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El viejo me pidió que yo me cogiera a Lucía en la forma denominada de misionero, a lo que yo accedí, al estar haciéndolo, él se puso detrás de mí, me abrió las nalgas y metió su verga en mi culo que disfrutó enormemente de ese intruso. Lucía se sentía morir de la emoción, lloró de tanto placer, era la máxima fantasía hecha realidad para ella.

Hola amigos, de nuevo les escribo sobre mis experiencias eróticas con Lucia, ese precioso trasero, que me vuelve loco.

En el anterior relato les comenté como había iniciado mis relaciones sexuales con ella y como me había iniciado en la bisexualidad, compartiendo la cama con un tercero. Creo que con esa experiencia ella entró a un mundo de la lujuria que no conocía, porque se ha vuelto más abierta y con más desenfreno en el sexo. Hace unos quince días, al estar cogiendo de manera deliciosa me dijo.

-Perdóname mi amor, te he sido infiel y lo he gozado mucho, y te lo digo para que me permitas seguir haciéndolo. No lo creí, pero seguí con su juego. -Está bien puedes disfrutar de otra verga, pero déjame clavarte por el culo ahora.-le contesté.

Se puso en cuatro patitas y poco a poco le fui metiendo mi verga. Al meterlo me empezó a contar que con el que coge, tiene el miembro más largo que el mío y su marido, y que tiene una lengua que parece que tuviera vida propia y le hace unas chupadas en su puchita de campeonato, y le gustaba que yo estuviera de acuerdo. Me vine como loco en su culito, en ese momento empecé a creer que tal vez era cierta su historia.

La empecé a seguir, tres días después de haberme confesado su infidelidad, antes de llegar a su casa noté que empujaba la puerta y entraba a la casa de un vecino ya grande de edad y que vivía solo, traté de entrar después, pero estaba cerrada la puerta, ella tardó en salir aproximadamente 2 horas. La semana pasada al estar cogiendo me dijo:

-Te voy hacer algo que aprendí con tu hermano de semen, cariño espero que te guste. Previamente había solicitado cubitos de hielo a la recepción (estábamos en un hotel), se llevó uno a la boca y metió mi verga en ella y me hizo una chupada excepcional (se los recomiendo ampliamente).
-Ya ves que también obtienes ventaja de que yo conozca otras formas de placer-me dijo en ese momento hicimos un 69, mientras ella me mamaba la verga, encima de mí, yo le pasaba la lengua entre su cuquita y ese lindo culito, metiéndole la lengua en ambos orificios. Terminamos cogiendo de diversas formas esa tarde. Antes de despedirnos me dijo:

-Mañana me toca con el otro no me esperes.

Al día siguiente me despedí de ella antes de que se fuera de la oficina y me adelante a la casa del vecino, como imaginaba estaba abierta la puerta, entré y me escondí en las cortinas de la sala. El vecino, de nombre Jorge de unos 60 años, se encontraba en el baño, seguramente preparándose para el agasajo. Pasados unos minutos Lucía llegó, avisó de su llegada a lo que Jorge salió y para sorpresa mía con la verga tiesa y realmente Lucía no había exagerado, esa verga medía aproximadamente 30 cms de largo y curva hacia arriba.

Ella al verlo se le prendió como una cachorrita a las ubres de su madre, empezó una mamada a esa verga de manera por de más excitante, mi miembro estaba al máximo ya que estaba sucediendo a pocos pasos de mí. El vecino le quitó la ropa a Lucía, se vino copiosamente, después de algunos gemidos en los pechos de ella. Nunca pensé que una persona de esa edad tuviera tanta energía (y tuviera una verga de esas características).

Ella se acostó en el sofá y de manera excitante le ofreció su cuquita para que él se diera un banquete, lo que él aceptó gustosamente mamándole con desesperación esa deliciosa puchita, ella gritaba de la emoción, desde mi posición yo me masturbaba frenéticamente, a él se le volvió a poner tieso ese culebrón que tenía por verga. Ella gritó, señal inequívoca de su orgasmo, yo en esos momentos también me vine, eso ocasionó que las cortinas se movieran y que me descubrieran.

-Hola mi amor, veo que me has estado vigilando,-dijo Lucía. -Es el maricón que trabaja contigo verdad- dijo el viejo. Lucía asintió con la cabeza, y me dijo- vente a disfrutar esta verga, ¿no es linda?, tomándola con sus manos me la ofrecía.

Yo no tenía palabras, me ganó el deseo me acerqué a ellos y la toqué, de verdad era una verga prodigiosa, a pesar de haberse vaciado una vez todavía se sentía dura, no lo evité y la llevé a mi boca, el viejo se retorcía de placer. Lucía me agarró la verga, claro que yo prefiero esta por ser más gruesa y con más venas –dijo, y se la llevó a la boca.

Era una escena de lo más impúdica, yo mamaba ese vergón y ella disfrutaba con la mía. Al viejo se le ocurrió una posición, me pidió que yo me cogiera a Lucía en la forma denominada de misionero, a lo que yo accedí, al estar haciéndolo, él se puso detrás de mí, me abrió las nalgas y metió su verga en mi culo que disfrutó enormemente de ese intruso. Lucía se sentía morir de la emoción, lloró de tanto placer, era la máxima fantasía hecha realidad para ella (después no se que se le ocurrirá), estaba disfrutando de mi verga que tanto le gustaba, mientras yo era cogido de manera inmisericorde. Nos vinimos los tres en forma simultánea.

Una vez repuestos, vinieron las explicaciones El viejo hacía mucho tiempo que la cortejaba, ella después de haber probado conmigo las delicias del sexo, y al darse cuenta con esa experiencia lo pendejo del marido, decidió hacerle caso al viejito, pensando en un principio al igual que yo, que no le aguantaría el paso por su edad, cosa que como ya les conté no fue así. Era la cuarta vez que estaban juntos, él dejaba la puerta abierta de su casa, ella llegaba y cerraba para que no pasara algún imprevisto.

Me volví a poner cachondo me acerqué a Lucía y le dije. Ven mi amor me lo gané te voy a coger por el culo, siempre en la posición del misionero levantando más sus preciosas piernas apunté hacia el orificio trasero y con un poco más de trabajo le fui metiendo la verga. Y con la ayuda de mi mano se vino una vez más. El viejo Jorge trató de ponerle la verga (un poco flácida todavía), en la boca de mi amada, pero ella no lo aceptó diciéndole:

-Si quieres seguir disfrutando de mí, tienes que probar la verga de Carlos. Y volviéndose hacia mí, -dijo cógetelo mi amor, tú no eres ningún maricón, demuéstraselo, que le va a gustar igual que a mí, el grosor de tu verga. Y va a pedir más.

El viejo, que siempre estaba dispuesto a nuevas formas del sexo, se colocó en posición de cuatro patas y se preparó a recibir mi verga en su todavía virgen culo. Al sentir la punta, trató de zafarse, a lo que Lucía le tomó su verga y la metió a su boca, el viejo quedó quieto nuevamente y lo cogí hasta que me vine en su ya violado culo.

Esto me preocupaba mucho como afectaría mi relación con Lucía, pero al contrario de perjudicarla le ha puesto más pasión a nuestros encuentros, y no existe ningún remordimiento de mi parte. Ya que ella me ha demostrado con hechos que lo del viejito es para aumentar la lujuria entre nosotros dos.

Por cierto, el marido sigue en las mismas, presumiendo que es el más salsa del mundo y jactándose de que a su esposita la tiene bien atendida además que atiende a otras mujeres que están enamoradas de él. Por mi cuenta voy a empezar a estar pendiente de la mía, por si las moscas, y definitivamente si soy bisexual, me gusta penetrar y que me penetren, hombre o mujer.

Hasta la próxima.

Autor: karaoke621216

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Escrito por Marqueze

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