De vacaciones

Mi segundo contacto con otra mujer. Esta vez fui yo quien buscó la relación.

Hola. Mi nombre es Patricia y hace poco os relaté como fue mi primera relación con otra mujer con la cual ahora me une gran amistad. Con Ana que a si se llama nos vemos casi a diario en el gimnasio donde nos conocimos y a menudo en su casa o en a mía según el horario de nuestros maridos que continúan sin saber nada de nuestra amistad/relacion.

Lo que os voy a contar (real en su totalidad) sucedió este verano estando de vacaciones con mi marido en un hotel de la costa en los que hay multitud de actividades a todas horas del día. El aerobic era una de las actividades matinales que había en el gimnasio hotel. Mientras yo iba a clase, mi marido me esperaba tomando un café en el bar. Con el movimiento de clientes del hotel era constante el cambio de personas que hacíamos aeróbic. Al cuarto día vino una mujer nueva a clase era rubia y de unos 30-35 años. Me fije en ella. Estaba sudorosa por el ejercicio y me obsesionó como iba mojando el maillot Poco a poco me acerque a ella para sentir su olor femenino. (como os conté en el relato anterior, me encantan los olores y las marcas de sudor el las ropas de gimnasia femeninas –soy fetichista si así queréis llamarlo- también me gusta fijarme como se marcan las braguitas, sujetadores y demás ropa interior en otras mujeres cuando voy por la calle). Por la tarde fui con mi marido a las piscina del hotel a tomar el sol y darnos un bañito. Estando estirada, vi a la mujer del gimnasio que iba a la ducharse antes de meterse en la piscina. Llevaba un bikini rojo anudado al cuello y caderas. La mire disimuladamente como se duchaba. Con sus manos peinaba el pelo mojado hacia atrás dejando ver sus axilas (me encantan) y marcando sus pezones en el bikini. En aquel momento me dije que tenia que intimar con ella. En mi primera y única relación con una mujer fue ella la que empezó el acercamiento y esta vez tenia que ser yo, pero como lo deseaba ya vencería la timidez como fuera. Seguí sus movimientos y después de darse un chapuzón, fue a tomar el sol a una tumbona al otro lado de la piscina. Vi como conversaba con un hombre de su misma edad que supuse debía ser su pareja. Al cabo de un rato, la chica fue al bar de la piscina, sin pensarlo le dije a mi marido que tenia sed y que iba a tomar algo. Llegue a la barra del bar que no estaba muy concurrida y me senté a su lado. Estaba nerviosa ya que esta vez era yo la que tenia que entablar conversación y sin que se notara mirar de contactar con ella. Empecé con un ‘hola’ ella contestó. Pedí un refresco y intente conversar con ella hablando las muchas actividades que había en el hotel. Me contesto que con la gran cantidad de actividades era casi imposible aburrirse y con este tema estuvimos hablando un buen rato. Mientras hablábamos me fije en ella, tenia unos pies casi perfectos, unas piernas largas y bien formadas, los pechos pequeñitos y duros, es decir un buen cuerpo y morenito del sol. No me pude reprimir mas, me saque la zapatilla y disimuladamente le toque el pie, ella no se movió y continuo hablando. Me aventure un poco mas y moví mi pie acariciando el suyo, ella continuo igual que antes pero pareció que le cambiaba el tono de voz. Una vez tomado el refresco dimos los números de nuestras habitaciones al camarero para que cargara el gasto nos despedimos y fuimos cada una con nuestra pareja.

Así acabo el día. A la mañana siguiente ella no fue a clase de aeróbic. Por la tarde fui a la piscina con mi marido. Al llegar rápidamente mire si veía a la chica. La vi junto a su pareja tumbada en una hamaca. Como yo iba delante de mi marido, me encamine hacia donde estaban ellos para ver si podía entablar nuevamente conversación con ella ya que estaba deseando poder besarla y acariciarla. Al llegar los salude, ellos contestaron al saludo. Nos tendimos en nuestras hamacas. Al rato volví a la carga con las actividades que ofrecía el hotel. Nos presentamos. Ella se llamaba Maria y su marido Juan. Juan comento que le gustaría probar el submarinismo ya que nunca lo había hecho pero le gustaría probarlo, mi marido comento que al el también le gustaría practicarlo. Estuvimos conversando toda la tarde. Cuando era hora de cerrar la piscina nos despedimos. En este momento yo aproveche para proponer cenar juntos. Ellos asintieron y quedamos en el comedor del hotel. Cuando llego la hora nos encontramos en el comedor, ella iba vestida con una sandalias, falda larga y un top con los brazos al aire. Su mar

ido al igual que el mío de sport. Yo iba también con sandalias, un pantalón beige y una blusa a conjunto. Nos sentamos en una mesa redonda. Nuestros maridos se sentaron juntos y cada una de nosotras a su lado. Mientras cenábamos yo volví al ataque con mis caricias en los pies de Maria. Me saque la sandalia y poco a poco me acerque a su pie, cuando lo toque me quede quieta esperando su reacción. No reacciono entonces me propuse acariciar su pie con el mío. Maria seguía hablando como si nada. Al cabo de un rato de estar acariciando su pie, deje de hacerlo ya que me dio corte el continuar por si podía molestar y que me diera un chasco. Pero al separar mi pie, note muy suavemente que era el de Maria el que me acariciaba, levante los ojos y vi a Maria mirarme cariñosamente. Durante la cena nuestros maridos acordaron ir mañana a informarse sobre el submarinismo. Después de la cena, quedamos para el día siguiente. Al día siguiente nuestros maridos se apuntaron a submarinismo por la tarde. Yo comente que prefería quedarme a tomar el sol en la piscina a lo que Maria también se apunto. Se me abrieron los ojos, podría estar a solas con ella y intentar relacionarme. Acordamos con Maria que una vez se hubieran marchado nuestros maridos y estuviera lista, pasara a recogerme por mi habitación para ir a la piscina. Con esta excusa podríamos estar a solas en una habitación. Cuando se marcho mi marido, me desnude totalmente y espere en mi habitación. Tenia pensado envolverme con una toalla de baño cuando llamara Maria y comentarle que acababa de ducharme que pasara hasta que me pusiera el bikini para ir a la piscina. Llamaron a la puerta y oí la voz de Maria. Me moje el pelo, me envolví con la toalla y abrí la puerta. Maria iba con un pareo amarillo anudado en la espalda en el que se transparentaba su figura y un bikini azul. Estaba radiante. La invite a pasar, cerré la puerta y empecé con mi plan para que me viera desnuda. Le dije que me acabada de duchar y que ahora mismo me ponía el bañador. Se sentó en los pies de la cama. Me quite la toalla con toda la naturalidad del mundo quedando desnuda delante de ella enseñándole toda mi desnudez y mi pubis con el bello muy cortito y negro. Con la misma toalla empecé a secarme el pelo. Yo estaba muy nerviosa ya que como he dicho era la primera vez que me insinuaba a una mujer. Deje caer la toalla y al recogerla acaricie con mis manos sus hermosos pies no se movió con lo que continué con las caricias por sus tobillos. En este momento ella suspiro, y me dijo entre susurros como si quisiera que no la oyese continua  continué acariciando sus tobillos, le también los tenia duros y empezaba a mojarme. Baje poco a poco y suavemente le saque las braguitas del bikini. Que agradable sensación ver aquel cuerpo moreno con las marcas blancas del bikini y su pubis peludito de vello rubio. Empecé a lamer sus labios y clítoris pasando la lengua de arriba abajo llegando a su ano rosado y pequeñito. Baje por sus piernas besando el interior de sus muslos, Me pidió que continuara besando su culito que le daba mucho placer y que su marido nunca le había hecho el amor por aquel sitio. Entonces yo continué besándole el culito y apretándolo con mi lengua para que dilatara y introducírsela un poquito. Le dije que se pusiera en postura de cuatro patas apoyando ya cabeza en la almohada para poderla besar mejor que vista tan fantástica de este culito rosadito. Estuve largo rato pesándole la lengua por todo el coño, clítoris y ano mientras tanto yo me masturbaba suavemente. Cambiamos de postura para hacer un sesenta y nueve. Muy tímidamente Maria empezó a besar y lamer mi coñito mientras yo continuaba con el suyo. Maria empezó a tener espasmos y se corrió abundantemente dejándome toda la cara llena de sus jugos. Después me corrí yo con gran placer también en su cara. Nos estiramos una al lado de la otra acariciándonos y besándolos en la boca. Había pasado casi toda la tarde y nuestros maridos no tardarían el llegar. Antes de que nos pillaran a las dos desnudas en mi habitación nos vestimos y bajamos a la piscina para recibirlos. Quedamos para el día siguiente en su habitación. Al día siguiente cuando nuestros maridos se marcharon ha hacer submarinismo fui rápidamente a su habitación. Solo me puse un vestido blanco y sin ropa interior. Cuando llegue a la habitación de Maria me recibió desnuda, me dio un gran beso y dijo que quería repetir lo de la tarde anterior. Me quito el vestido y dijo que guapa esta

s sin ropa. Nos estiramos en la cama y empezamos a amarnos efusivamente. Entre susurros me pidió que volviera a lamerle su culito y que la penetrara suavemente ya que tenia ganas de probarlo. Se tendió cara arriba, abrió las piernas dejando todo el coño y culete al aire, le moje bien el culete con mi lengua y le metí muy suavemente un dedo. Note su esfínter apretadito y le dije que se relajara, poco a poco introduje el dedo y empecé a moverlo, ella suspiraba, después le metí otro dedo mientras le besaba su coñito. Le bese los pechos y la boca mientras seguía con su culito. Maria me dijo que sacara los deditos, lo hice, se levanto y fue al lavabo, cuando volvió traía en las manos un cepillo del pelo con un mango bastante largo y gordo, quería que se lo metiera por el culete ya que era lo mas parecido a un pene. Le pedí crema para lubricar el mango y su ano. Una vez bien lubricado lo introduje muy suavemente, le entro todo y empecé a bombear. Maria gimió y suspiraba de placer. Su coñito empezó a chorrear mojando todos sus muslos y la sabana tuvo un orgasmo impresionante. Me pidió que no le sacara el mango de su culito que quería estar un ratito notando esta nueva sensación. Al ratito, me pidio que le sacara suavemente el cepillo, comento que tenia una sensación extraña y que quería ir al lavabo, le comente que era normal después del sexo anal. Entré en el lavabo y le pregunte como estaba. Contesto que bien. Entonces le pedí que abriera las piernas y me enseñara su coñito haciendo pipi. Abrió las piernas y me enseño el chorrito dorado que salía de su también dorado coñito. Como la tarde anterior nos paso el tiempo sin darnos cuenta, nos duchamos juntas. Una vez duchadas, le puse crema hidratante el ano ya y regresamos al hall. Aunque nos escribimos vía mail, no nos hemos visto más, pero cada día me peino con el cepillo que me regaló Maria y a menudo me pongo las braguitas que me dio el día que nos despedimos.

Autor: pmn82

pmn82 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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