DESEADA FANTASIA

¡Comparte!

La vi entrar a la oficina de al lado de la mía y me resultó inevitable fijar mi mirada en ella…. Su cabello cuidadosamente descuidado, sus piernas largas que al recogerse su falda al sentarse las hacían ver aún más sugerentes, un aire despreocupado y jovial y una risa que definitivamente me cautivó, fueron las primeras impresiones que de ella tuve. Poco después me fue presentada y la saludé con la cortesía, formalidad y aparente desinterés con que actuó cada que tengo que saludar a alguien que me atrae. Soy tímido con las mujeres, ni duda cabe.

Investigué todo lo pude sobre ella: quién era, porque había venido a la oficina, que hacía, en fin, traté de saber de ella lo más posible procurando no despertar sospechas por mi interés. Lo que conocí hizo que me sintiera más atraído aún y desee volver a verla en otra ocasión. Como eso no sucedió, comencé a generar muchas fantasías relacionadas con que la volvía a encontrar, y trataba de imaginar como sería ese reencuentro. Sin embargo nada sucedió hasta que hubo la oportunidad de ofrecerle colaborar conmigo, lo cual decidí primero y sobre todo porque me pareció una persona responsable, confiable y profesional y después, porque de esa manera cuando menos tendría la oportunidad de admirarla seguido y disfrutar de su compañía, la cual intuía como muy agradable y divertida.

Trabajó conmigo cerca de seis meses, pero durante nuestras jornadas de trabajo el trato que ella me daba fue formal y su actitud no daba pauta a ir más allá de la relación meramente laboral. El proyecto al cual la había invitado a participar no funcionó como originalmente se había previsto y finalmente renunció, lo cual llevó a que dejáramos de vernos.

Transcurrió más o menos un año en que su recuerdo venía con frecuencia a mi memoria y deseaba verla sólo para saber de ella y eventualmente poder compartir un momento agradable, pero no me atrevía a llamarle sin tener un motivo que justificara el que lo hiciera. Soy tímido con las mujeres, ni duda cabe. Finalmente se abrió otra oportunidad de hacerle una invitación para que nuevamente trabajara conmigo y por las mismas razones que en la primera propuesta, decidí contactarla ¡ Por fin tendría una buena justificación para llamarla, verla y disfrutar su companía !

Nuestro reencuentro fue en un restaurante pequeño que a mi me gusta mucho y para mi sorpresa la conversación giró poco en torno al trabajo que ofrecía y si mucho sobre la problemática personal que en ese momento ella vivía. Cuando me platicó que había tenido un amante del cual todavía no acababa de desvincularse pero que en esas andaba, me armé de valor y le dije que esa persona me generaba una gran envidia ya que había tenido el privilegio de ser amado por ella y él poder a la vez amarla y que si así había sido, habían honrado a cabalidad la hermosa y maravillosa palabra de "amantes". Se sorprendió de mi comentario y me preguntó el porqué de esa envidia y ya envalentonado pues que me atrevo a decirle lo mucho que ella me gustaba desde el primer momento que la vi.

Casi me desmayo cuando me dijo que porque no se lo había hecho saber, porque yo a ella también le gustaba. Casi me da un infarto al escuchar aquello y para mi fortuna lo que tuve en su lugar fue una gran erección, si no seguro que si me da ese infarto. Bueno, al fin tímido con las mujeres sólo hasta allí me quedé ya que percibía que sugerir o intentar algo más iría en detrimento de la para mí muy importante situación que se estaba generando. Ella aceptó el trabajo que le ofrecía y se incorporó la semana siguiente.

No fue sino hasta casi un mes después de que ella se integró a la oficina, que con el pretexto de su cumpleaños y estando en la intimidad del habitáculo de mi auto le dije que le iba a dar un abrazo de cumpleaños y accedió….. nuestros rostros juntos, nuestro aliento inc

itando a mayor cercanía, la mirada sugerente e invitadora que percibí en ella, llevó a lo que creo ambos fantaseábamos: un rico, deseado y apasionado beso. Me sentí como un niño de secundaria después de que dio su primer beso : emocionado, excitado, confuso, lleno de felicidad ¡ Hacia mucho tiempo que no vivía tantas emociones tan encontradas y debo confesar que las disfruté enormemente !

Casi un mes después fue nuestro segundo beso: breve, de compromiso (así lo sentí) y muchas aclaraciones post-beso que rompieron todo encanto. Cuando me hizo saber todos lo requisitos que había que cubrir como condición para establecer entre nosotros una relación amorosa, pensé que me había equivocado, que mis expectativas nunca tuvieron sustento en la realidad y que a lo mejor lo recomendable era dar por terminado el asunto y volver a mis fantasías y añoranzas con y de ella, cierto en ese momento de que mis anhelos no tenían ninguna posibilidad de convertirse en realidad. Esa tarde decidí que así iba a ser, pero el que me gustara tanto y que cada día me fuera más grata su compañía me llevo a claudicar en mis intenciones.

Poco más de un mes después de esa tarde del segundo beso se hizo recomendable hacer un viaje a Brasil y donde ella podría tener cabida. Se lo hice saber y de inmediato aceptó. Sería falso si dijera que la invitación era 100% por cuestiones profesionales…. sí estaba convencido de que su participación en el viaje y en las negociaciones era recomendable y que a mi me sería útil contar con una opinión adicional tanto para analizar el potencial de las empresas y personas con quienes nos entrevistaríamos como para finalmente tomar decisiones, pero también tenía la fantasía de que compartir una semana podría dar pauta para reiterarle lo mucho que me atraía, lo mucho que la deseaba y dado que para ese entonces todavía creía que también yo a ella, pensé que podrían generarse momentos propicios para darnos la oportunidad de disfrutar nuestra mutua (eso creía) atracción, de manera divertida, intensa y amorosa. Segunda decepción: ella montó un juego que yo llamé perverso (y después comprobé que lo era y que lo sabía jugar muy bien y que no sólo conmigo lo había hecho) y bueno, caí en él como niño de secundaría después de que dio su primer beso.

En el viaje pude obtener de ella su anuencia para besarla solo ¡ cinco veces en siete días ! Tres de esos besos, la verdad muy disfrutables (debo decir que ella besa muy bien y sus besos, de los más ricos que me han dado y por sí solos cumplieron parcialmente mis fantasías). De nuevo, mil y un condiciones y requisitos para plantearse establecer una relación amorosa, lo que me llevó por segunda vez a decidir dejar las cosas hasta donde habían llegado e intentar una relación solo amistosa, sin manifestar deseos de mi parte. Más de un mes y semanas duró mi propósito, hasta una tarde que la invité a un bar que ella me había dicho que le gustaba mucho y bueno, resultó inevitable que volviera a salir el tema de lo mucho que me atraía y de mi gran deseo de hacer el amor con ella.

Esta ocasión me permitió disfrutar de otro de sus maravillosos besos mientras estábamos en el bar y tocarle ligeramente un seno por encima de la ropa mientras bajábamos en el elevador. Después en su auto pude disfrutar de varios más de sus maravillosos besos, pero cuando le propuse que fuéramos a hacer el amor el siguiente viernes volvió a su juego perverso y galimatías de por medio me dijo que esas cosas no se planean, sino que surgen casi por generación espontánea y repitió su frase favorita en el juego este que le gusta jugar: nunca digas nunca. Me fui a casa recordando la película de Luis Buñuel que creo se llamaba "Ese oscuro objeto del deseo" donde yo me vi como el personaje central de la trama y a ella en el papel de la mujer de la película.

Ahora parece ser que un tercer intento si podría tener posibilidades, pero ya me da entre flojera y temor intentarlo una vez más, por lo cual, para tratar de saber si valdría la pena decidí imaginar como sería una tarde de amor con ella y porqué lo consideraría hacer, para así al final platicar mis conclusiones:

1.- Debo decir que en estos últimos días la he tenido presente con más frecue

ncia de la que me gustaría y ese recuerdo esta lleno de un hermoso sentimiento de cariño. Es más, últimamente mi primer pensamiento cuando despierto es para ella. Ha habido momentos en que mi inspira sentimientos de ternura tal que siento unos deseos enormes de poder abrazarla y acariciarla; solo eso ¡eh!

2.- No deja de gustarme y sexualmente me atrae como pocas personas han logrado hacerlo. Me encanta como se ríe y verla hacerlo es para mi fuente de amorosa alegría ( por ejemplo el pasado viernes durante un encuentro con una proveedora), pero también ver su cintura breve y sus nalgas perfectas, sus senos pequeños que invitan a desear acariciarlos, hace que sea inevitable la atracción y mi deseo de ella.

3.- Me pregunto entonces ¿si tuvieras la oportunidad de hacer el amor con ella, que y como lo harías? Te platico entonces: pienso que la experiencia sería riquísima porque a nos gusta besar y el encuentro estaría lleno de besos mutuos, tibios unos, húmedos otros, apasionados los demás. Comenzaría por besar sus labios, mordisquear su oreja, recorrer su cuello con mis labios; después, me gustaría descubrir sus senos lentamente…. quiero desesperar por verlos y tocarlos, por morderlos, lamerlos, besarlos, encerrarlos en mis manos cual dos palomas acurrucadas…. quiero sentir que sus pezones, los cuales imagino grandes y muy oscuros, se ponen duros de excitación…

Después terminaría de desnudarla y mientras lo hago me gustaría rodear su cintura breve y acariciar su espalda, recorrerla de arriba abajo con la yema de mis dedos y sentir como se eriza su piel. Besaría sus senos y bajaría mis manos hasta sus nalgas, las cuales acariciaría y ceñiría para sentir su redondez y su dureza. Me gustaría darle la vuelta y colocarme a su espalda para tocar sus senos desde atrás mientras beso su cuello. Después haría una pausa para desnudarme pieza por pieza mientras ella ve como es que lo hago. Concluido esto, la volvería a girar para seguir acariciando sus senos desde atrás, besando su cuello mientras aspiro el perfume de su cabello y le hago sentir mi verga entre sus nalgas, dura, muy dura, caliente, muy caliente.

Me gustaría después acostarla en una cama y recorrer su cuerpo entero con mi lengua, centímetro a centímetro, deteniéndome en aquellas zonas que estaría seguro que disfrutarían ser tocadas y acariciadas como son sus senos, su ombligo, la parte interna de sus muslos hasta llegar al ansiado clítoris, el cual abrazaría con mi lengua, lo recorrería de inicio a fin mordisqueando a la vez sus gruesos labios vaginales y absorbiendo los jugos vaginales que esperaría estuviera segregando en ese momento. Me gustaría perderme en su sexo y que hacerlo sea para ella fuente de pasión….me gustaría regalarle que tuviera un gran orgasmo.

La dejaría que se relajara y una vez recuperada me sentaría en la cama y la invitaría que ella se sentara sobre mí, rodeando mi cintura con sus piernas….. estando así la besaría, tocaría sus senos, acariciaría sus nalgas y dejaría que nuestros sexos se rocen y disfruten de ese contacto, pero sin llegar a la penetración, ….todavía. Después me gustaría sentarme en la orilla de cama y a ella sentarla en mi pierna izquierda para así poder acariciar y besar sus senos y masturbarla a la vez hasta que alcance uno y muchos orgasmos, intensos, ruidosos, incontrolables, deseados….. y todavía no la penetraría. Quiero que conozca, reconozca y aprenda a disfrutar de su cuerpo.

¿Después? Pues me gustaría que ella aprendiera a conocer, reconocer y disfrutar de otro cuerpo y claro, me gustaría que fuese el mío. Me pondría de pie y tomándola de su cintura volvería a besarla dejando que sus manos comiencen a recorrer mi cuerpo… Me gustaría que también besara mi cuello y mordisqueara mis orejas… que bajara y chupara mi tetillas y después acariciara y apretara mis nalgas.

Me gustaría que me diera la vuelta y se colocara a mi espalda para que besara mi cuello y tocara mi verga dura y caliente, combinando con estrujones a mis pectorales…. sentir su sexo húmedo contra mis nalgas…. Después, que me hiciera girar y jugara con mi verga, pero sobre todo que la viera y me encantaría ver que esa mirada estuviera llena de deseo….. que la presione, que suba y baje su piel, que la recorra con sus manos disfrutando de su tibieza y suavidad… que con su dedo pulgar embarre los jugos preseminales en su cabeza… y que baje, que baje hasta que su boca l

legue a ella y se la introduzca; que con su lengua, suavemente recorra su cabeza, su tronco y que volviera a meterla en su boca….. y así, hasta hacerme sentir que estoy tocando el cielo.

Si para ese momento nuestro deseo es mutuo, nos rebasa y exige ser culminado, le pediría que me dejara acostar boca arriba y que ella se sentara encima mío, cabalgándome. ¡ Imagínate el bamboleo de sus senos mientras sube y baja sobre mi verga mientras la tomo por su cintura breve y veo su expresión de placer y finalmente, cuando cansada se deje caer sobre mi, ser yo quién continúe el mete y saca mientras toco sus nalgas y beso sus senos y así, hasta nuestro orgasmo mutuo, riquísimo, intenso, agotador.

La acariciaría dulcemente, recorriendo todo su cuerpo con las yemas de mis dedos….. besaría tiernamente sus labios….. la acercaría a mí y la abrazaría….. sentiría su piel, sudada, tibia, suave…. Es probable que el deseo nos ayude a recuperarnos pronto y de nuevo los besos y las caricias volverían a ser apasionados, el deseo sentaría de nuevo sus reales y se apoderaría de nuestros cuerpos, que reclamarán ser tocados, recorridos, penetrados…. la invitaría a que estando yo sentado, apoyándome en mis brazos extendidos por detrás de mi espalda a que ella se introdujera mi verga y después estirara sus piernas para que quedaran a un costado de mis brazos y así, solo en contacto nuestros sexos nos concentráramos en sentirlos, sin hacer ningún movimiento, solo el de los músculos internos….. hasta alcanzar nuestro (s) siguiente (s) orgasmo (s).

Con tan tremendo ejercicio, seguramente estaríamos para ese entonces muertos de sed y una copa de un buen tinto nos caería muy bien, antes de volver a acariciarnos, abrazarnos y besarnos hasta quedarnos dormidos, con un sueño maravillo, donde lo mejor será al otro día, al despertar en brazos de ella …..

¿Tu crees? Así es como fantaseo ese encuentro y viéndolo bien, he quedado convencido de que bien que vale la pena hacer ese tercer intento. Solo que antes debo de resolver un acertijo, ya que ella dice que quiere probar que tan inteligente soy. Ya te decía que su juego a veces es perverso, pero a lo mejor eso forma parte de su encanto y es en última instancia lo que explica mis recaídas en él. Bueno, pues ha intentarlo, y te puedo decir que haré mi mejor esfuerzo para que ese intento no acabe convirtiéndose en un ejercicio de frustración.

Ya te platicaré.

Saludos.

Autor: Juanjo cotramex (arroba) gmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.