EL BAR DE BARNA

Era verano, y la noche sofocante, no dejaba lugar para hacer otra cosa, que tomar unos tragos por algún lugar de Barna.

Así fue que con mi pareja nos fuimos a un bar, no sin antes arreglarme un poco, ya que me gustaba que él me viera linda. Entonces me pinté y me puse una remera lo suficientemente escotada como para que él y todos vieran parte de mis tetas; me puse unos tacos altos y una pollera cortita que justo terminaba donde acaba mi culo. Cuando me vio, me sonreí de su cara, me miró entera y su cara se transformó, ya que era un gesto de sorpresa y a su vez de maldad. Eso me encantó y me excitó, pero…íbamos a salir, así que le dije: – ¿Qué tal me veo? – Excitable-. Dijo él.

– ¿Salimos?-. Dije sonriéndole.

– Vamos.

Y así fue que salimos, no sin antes, cuando pasé por su lado, rozar mi culo por su pija, y comprobar que ya se le había parado. Salimos, y una vez en la calle, comprobé como todas las miradas se posaban en mi escote. Mi chico también se dio cuenta, y automáticamente me abrazó, ya que debía haber creído que si me dejaba caminar sola, a la cuadra siguiente ya no me tendría a su lado, porque seguramente algún hombre me hubiera secuestrado. Creo que en el fondo le gustó, que todos me observaran y desearan. Llegamos al lugar que él tenía pensado llevarme, ya que cuando yo le dije que tenía ganas de ir a un sitio que yo conocía, dijo que él conocía uno mejor.

Entramos y me di cuenta que su mirada escondía algún secreto que ya me sería desvelado. El lugar aparentemente era un lugar tranquilo, con velas y luz tenue. Nos recibieron y nos sentaron en una mesa bastante íntima; pedimos para tomar unas copas; mientras charlábamos, él no paraba de mirar mis tetas, eso hacía que me sintiera cada vez más excitada. Yo hablaba y hablaba y él en silencio me observaba, en un momento comencé a sentir que comenzaba a rozar con su pie mis piernas y que sutilmente hacía fuerza para descruzarlas; yo entre sorprendida y excitada continuaba hablando.

El no paraba de observarme y sentía que con su mirada me penetraba.

Cedí y descrucé las piernas, él sonrió, sabía que ya estaba caliente, continuó subiendo su pie hasta meterse en mi entrepierna, emití un pequeño suspiro ya que imaginaba como metería sus dedos en mi concha; estaba súper caliente. El llegó hasta allí y su mirada de sorpresa me hizo reír. Cuando llegó a mi concha se dio cuenta de que estaba desnuda.

– ¿Cómo salís así?-. Dijo irónicamente.

– Salgo preparada para cualquiera que quiera tocarme-. Parece que mi respuesta le gustó bastante, porque en menos de un segundo tenía sus dedos dentro de mí. Sus dedos comenzaron a rozar mi clítoris, y lancé un pequeño gemido de placer.

El miraba mis ojos desafiante, esperando mi reacción, por ahí estaba esperando que le dijera que parara…; pero de mi boca lo único que salía eran suspiros de placer, y mí mirada, dirigida a él, le decía que continuara.

Mientras él seguía tocando, mi gran fuente de placer, yo sentía que mis piernas comenzaban a tener un pequeño temblor y que en cualquier momento tendría un orgasmo, ya que me estaba mojando entera. En eso estábamos cuando abandonó mi clítoris y sentí como introducía sus pequeños dedos del pie, dentro de mi concha; la verdad que deliré; sentía como esos dedos cortos querían llegar adonde no podían y se quedaban al principio de mi agujerito, jugando allí. Mis líquidos me estaban mojando toda e iba a llegar en cualquier momento; me estaba empapando.

– Estás toda mojada. ¿Te calienta que te toque acá, delante de la gente, no? Sos una calentona que te gusta que te toquen en cualquier lado-.

No le dije nada, no podía estaba a punto de estallar, solamente le dirigí una sonrisa cínica. Justo en ese momento, se acerca el mozo, para preguntar si queríamos algo más. Yo me puse un poco incómoda; mi novio, empujó más fuerte sus dedos dentro de mí, emití un pequ

eño grito y el mozo me miró.

No me quedó otra que mirarlo y decirle como pude, que no necesitábamos nada, quería que se fuera, pero seguía ofreciendo cosas; nos invitó a que pasáramos si deseábamos a la parte trasera del lugar, que era más íntimo y que seguramente nos iba a gustar. Luego se retiró. Nosotros nos miramos y comenzamos a reírnos. No sé si nos había dicho eso porque nos estaba observando, nos quedamos con la duda, ya que mi novio seguía con sus dedos haciendo movimientos circulares, mientras que a la vez los metía y sacaba. Yo estaba empapada y por más que me contenía para llegar, ya que deseaba disfrutar un poco más de ese momento, iba acabar igual. Me parece que la llegada del mozo, logró que me calentara más y aceleró mi calentura.

Mi chico, cada vez con movimientos más rápidos me seguía excitando y se dio cuenta de que estaba empapada y que iba a tener un orgasmo.

– Mójate toda puta, quiero hacerte llegar, quiero ver tu cara de puta y de placer cuando acabes-.

– Seguramente tu pija debe estar muy parada y dura, tengo ganas de meterla en mi boca y tragarla entera, chupártela tooda, pasarle mi lengua a la cabeza y quedarme ahí esperando que acabes en mi cara y después seguir y seguir hasta lo infinito del placer… Le dije.

Mientras le decía eso, acabé una y mil veces como una perra en celo, más, no sabía cómo controlarme, ya que mi cuerpo entero temblaba de placer.

El abandonó su rincón de trabajo y se empezó a reír.

– Sos una puta bárbara, que se calienta en cualquier lado-.

Yo me sonreí, le dije que le parecía si íbamos a tomar algo donde nos había indicado el mozo, así bajábamos los decibeles. El aceptó.

La verdad que cuando entramos a ese sector, jamás pensé con lo que me iba a encontrar allí dentro.

– Era una sorpresa que te tenía preparada-. Dijo pícaramente, esperando mi reacción.

No dije nada, solo me dediqué a observar lo que tenía delante de mis ojos.

Era un lugar oscuro con luces tenues rojas y azules, en donde lo único que se veía era la sombra de la gente. Estas personas estaban cogiendo como yo nunca había visto, a no ser en películas. Era una orgía, todos contra todos los que tuvieran ganas, también había gente observando, masturbándose, hombres, mujeres, todos juntos cogiendo, no importaba el sexo de la gente que te tocaba.

Solo se escuchaban gritos de placer, gemidos de todo tipo, sutiles, desesperados, gente que rogaba que la cogieran más y más. No podía creer lo que tenía delante de los ojos, a nadie le importaba si yo miraba o si quería participar, todos jugaban al juego que quisieran jugar. Con mi pareja nos sentamos, me dediqué a mirar, de pronto vi como una mujer sentada en una silla tenía a un tipo con su cabeza en su concha, y se veía como él le metía la lengua en su agujero, y la penetraba con ella, mientras alguien le iba tocando todo el cuerpo, le pellizcaba las tetas, las piernas, el culo, todo. Ella mientras, tenía en sus manos dos pijas enormes que se las pasaba por toda su cara y se las metía en su boca, una de las pijas acabó y le llenó de leche su cara, ella se relamía y pasaba su lengua por su cara y también por la pija, no hacía más que gritar de placer.

Yo al ver eso me calenté muchísimo y quería que me hicieran lo mismo, así que en ese momento lo agarré a mi novio y le bajé los pantalones, vi su pija, que estaba muy buena, por cierto, vi lo parada que estaba, y de golpe se la empecé a chupar con todas mis ganas, primero solamente la chupaba con mi lengua, y luego la tragaba entera, la sacaba y la metía en mi boca una y mil veces, de golpe empecé a sentir manos que iban y venían por todo mi cuerpo, no sé si eran de hombre o de mujer, no importaba, yo las dejé, al principio eran sutiles sus caricias después se hicieron más fuertes hasta rasguñarme, yo sentía dolor, pero eso me gustaba, empecé a sentir varias manos… por todo mi cuerpo. En algún momento sentí como alguien bajó y empezó a chupar mi concha, como nunca me la habían chupado y sentía dedos que se metían en mi agujero, de repente alguien metió muy despacio su dedo en mi culo y comenzó a introducirlo en forma circular, lo metía y lo sacaba.

Yo no daba más, no puedo e

xplicarles el éxtasis que se sentía en ese momento, el hecho de tener mil manos tocándote, poder chupar las pijas que se quisieran y dejarse hacer lo que uno quiera. En un momento alguien empezó a cogerme de forma animal y yo grité que me cogieran como a una bestia, en ese momento lo miré a mi novio que me miraba sin poder creerlo, y me reí, se la empecé a chupar con más fuerza, y este acabó, toda su leche se había desparramado por toda mi cara y empecé a limpiar con mi lengua mi cara y su pija; cuando estuvo limpia él se retiró, no se adonde fue, no me importaba, porque quería que me siguieran cogiendo como lo estaban haciendo.

Alguien acercó su pija a mi boca y me agarró la cabeza, con fuerza y metió su larga pija en mi boca, era como una violación. Yo no paraba de gritar, mientras me cogían por detrás, y alguien me chupaba las tetas y me arrancaba con furia mi remera; mi cuerpo era acariciado por todos lados y los dedos en mi culo los habían introducido por completo.

De golpe empecé a sentir que querían meter la pija en mi culo, yo no me negué, ya que lo estaban haciendo muy bien, sentía como esa cosa gorda se iba metiendo despacio en mí, como se abría paso; cuando la logró meter entera comenzó a sacarla y ponerla lentamente, yo sentía que me moría, luego comenzó a hacerlo más rápido, y la verdad que el hecho de tener penetrados todos mis agujeros y que no había rincón de mi cuerpo que no fuera tocado; me hizo llegar al cielo.

No paré de acabar por un buen rato y tuve, ya no sé cuántos orgasmos, y no me importaba nada, alguien acabó en mi espalda y desparramaba su leche en ella, mientras la pija que tenía en mi boca acabó dentro de ella y yo seguí chupándola. Cuando todos habíamos saciado nuestro placer, se comenzaron a ir, menos mi novio; que se quedó conmigo haciéndonos caricias. Me preguntó si me había gustado el lugar, le dije que me encantó. Y la verdad era que me había gustado demasiado. Nos levantamos y nos fuimos, cuando salimos, nos encontramos con la mirada pícara del mozo.

– ¿Les agradó el lugar? – Nos encantó-. Dije yo sonriéndole, y nos fuimos, no sin antes decirle que pensábamos volver.

Autor: Ano NImA

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Escrito por Marqueze

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