El desafío

Él supo lo que yo quería, dirigió su pene a mi culo, y me lo metió con fuerza, grité del dolor, pero no tuvo contemplación, me agachó completamente, me agarró del pelo y me empezó a cabalgar, con un movimiento exquisito, seguía castigando mi culo, ahora con palmaditas más fuertes, estaba gozando, no parábamos de gemir, hasta que lo alcanzamos juntos.

Amigos, desde hace un tiempo vengo leyendo esta página, y la verdad que me gusta mucho y me calienta demasiado.-

Les cuento que soy una mujer casada, de 24años, morena, 1.70, delgada, con un buen culo, y unas tetas que no pasan desapercibidas, en fin soy una mujer atractiva, eso me lo hace creer las miradas que me dan los hombres en la calle.

Les cuento que mi sexualidad en el matrimonio, esta bien, pero creo que soy muy caliente, y la rutina me está matando.

Resulta que conocí a un hombre por internet, casado de 40 años, en nuestras conversaciones, me calentaba demasiado, con sus palabras, se pronosticaba, que sus 40 años, estaban bien aprovechados en materia de sexo, empezamos despacio, primero por teléfono, hacia todo lo que me pedía, me decía que me tocara, y yo lo hacía como una niña.

Obedecía cada una de sus órdenes, me masturbaba por teléfono, tocando mi vagina húmeda, mi clítoris estaba siempre a punto de reventar cuando me hablaba con esa voz ronca y de hombre rudo y tierno a la vez,

me decía:

Imagina que mi lengua toca tu clítoris de arriba hacia abajo, hazlo con tus dedos, ahora comienza a meterte uno dentro de tu vagina, ahora dos, ahora tres, lo sientes, me decía, te gusta mi niña… yo tenía orgasmos geniales con ese hombre, hasta que un día decidimos encontrarnos.

Fui muy provocativa, unos cola less pequeños, que hacían ver a mi culo más grande y redondo, y un vestido, muy ajustado con un buen escote, que hacía que mi figura se viera deseable.

Fue raro cuando lo conocí, no era para nada un hombre atractivo, pero cuando me empezó a hablar caí de nuevo en ese deseo incontrolable que me provocaba.-

Nos fuimos a cenar, y él no paraba de mirarme las tetas, ya que a esas alturas mis pezones, estabas duritos y se me notaban.-

Un desafío me dijo, con esa voz que me excitaba, hagámoslo, estoy a mil, y no aguanto más…vámonos a un motel le dije…no, voy al baño, te quiero bombear ese culito mi niña…

El desafío estaba hecho, y no lo rechacé, nunca había hecho algo así, y estaba demasiado caliente.

Cuando llegué al baño, me dijo, vas hacer lo que yo te pida mi niña, yo con un gesto de inocencia le dije que si.-

Se acercó y me comenzó a besar, con su legua grande y caliente, yo solamente disfrutaba ese momento, su manos empezaron a bajar por mi espalda y luego hacia mis muslos, me decía al oído, mi niña, pero mira ese culazo que tienes, y lo tocaba y lo apretaba y lo castigaba con pequeñas palmaditas, ahora eso si, debajo de mi vestido.

Lentamente me puso una pierna arriba del retrete, él se sentó y  tranquila, pero excitadamente corrió mi pequeño calzón que ya estaba empapado, y comenzó, mmm con esa lengua grande y caliente.

Partió con lengüetazos que cubrían toda mi vagina, luego se centró en mi clítoris, lo movía tan exquisitamente que ya no podía más…

Le decía, no pares, eso, así papi… como una perra sudada, llegué a mi primer orgasmo, él siguió ahí tragando mis jugos, deleitándose; ahora comenzaba a meter un dedo, luego dos o tres, yo ya estaba de nuevo a mil, hasta que me dio vuelta y me empezó a lamer mi culo, a lubricarlo…

Yo estaba a mil quería tocarlo, pero no me dejaba, decía que me pellizcara los pezones, me daba pequeñas palmaditas en el culo mientras metía uno, dos tres dedos, no aguanté y estallé, en otro brutal orgasmo.

Estaba toda sudada y mojadísima, me puso frente a él, y bruscamente me arrodilló, me tomó del pelo, y me dijo chupa mi niña, este caramelo es para ti, desesperada le bajé los pantalones y ahí está ese pedazo de carne, duro grueso para mi, me calentaba la idea de que me lo pusiera por el culo, se lo empecé a chupar como una diosa.

Mirándolo siempre a los ojos, con mis dos manos acariciándolo, primero lento solo con mi lengua, y luego tragándomelo todo.

Él estaba gozando se le notaba, mi niña me dijo: se va tomar la lechecita de papá, claro le dije, un fuerte chorro de semen inundó mi boca, la tragué, le limpié su pene que seguía duro, le di un beso, y me puso de espaldas a él.

Él supo lo que yo quería, dirigió su pene a mi culo, y me lo metió con fuerza, grité del dolor, pero no tuvo contemplación, me agachó completamente, me agarró del pelo y me empezó a cabalgar, con un movimiento exquisito, seguía castigando mi culo, ahora con palmaditas más fuertes, estaba gozando, no parábamos de gemir, hasta que lo alcanzamos juntos, uffff.

Que manera de sentir placer, nos limpiamos, nos acomodamos, me miró y me dijo vamos a bailar mi niña, que todavía nos queda noche…

Gracias por vuestros comentarios.

Autora: Luu

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Escrito por Marqueze

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