El regalo de mi mujer

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Mientras que ellas me cogían yo hacía lo imposible para no acabar ya que sabía que acabando mi pene se iba quedando sin fuerzas. Me montaron reiteradamente y yo pude mantener toda mi leche hasta que en una de esas la brasilera se sentó con su ano abierto por sus manos sobre mi pene y dejó penetrarse completamente por mi palo, yo podía sentir el calor de su ano con mi pija.

 

Después de haber logrado cumplir las fantasías más oscuras de mi esposa, y haberla hecho gozar como nunca, llego el momento de cumplir mis propias fantasías. Aunque reconozco que unas de mis fantasías era compartir a mi esposa con otros hombres, cosa que ya había hecho, pero la otra la que realmente me involucraba era la de tener unas cuantas mujeres, toda una noche, para mí solo, incluyendo a mi esposa. Es que yo no podría gozar si ella no está, estoy muy acostumbrado a compartir todo en la vida con ella.

Semanas después del maratón sexual que tuvo mi mujer con los cinco strippers, yo le insinúe a ella que quería cumplir una vieja fantasía mía que consistía en estar con varias mujeres en la misma cama, poder entregarme y que ellas hagan de mí lo que quisieran. Ella me dijo que le dejara todo en sus manos que cuando menos lo esperara ella me iba a dar la sorpresa. Pasaron los días, pasaron las semanas y un día cuando llegué a mi casa después del trabajo, abro la puerta principal y me encuentro que estaba todo oscuro, comienzo a llamar a mi mujer y no respondía, solo veía una tenue luz que provenía de nuestra habitación, sin dudarlo me dirigí hacia allá.

Cuando entro estaba toda iluminada por velas, era una imagen bastante misteriosa y me causaba hasta un poco de miedo. Me senté en la cama y entraron dos chicas de unos 20 años, vestidas completamente de cuero vinílico súper ajustado al cuerpo, bien como me gusta a mí y en las manos traían unas sogas. Ellas me recostaron en la cama con mucha violencia, sentándose una en mi pecho aferrándose a mí con sus fuertes piernas y atándome las manos al respaldo de la cama, la otra se encargó de mis piernas atándolas una a cada extremo de la cama. Mientras me hacían todo eso me decían que me iban a violar salvajemente. Yo sinceramente estaba temblando de miedo ya que no sabía lo que me esperaba, pero a la vez me excitaba mucho la idea de que ellas dominaran la situación, era algo que nunca había experimentado.

Me dejaron fuertemente atado y aparecieron dos mujeres más, vestidas igual pero con unas máscaras de cuero en la cara, traían unos pequeños látigos en la mano y comenzaron a pegarme en mi cuerpo despacio pero incrementando la intensidad. Yo estaba todavía con la ropa puesta así que no me lograban lastimar, pero entró una quinta mujer, que era de piel negra y cabello enrulado tenía un cuerpo muy delgado pero unos grandes pechos y una cola bien paradita, realmente tenía un cuerpo hermoso, después cuando habló comprobé que era brasileña. Ella traía una navaja y un gran bolso.

Ahí realmente me asusté, yo todavía no veía a mi mujer que con su presencia me tranquilizaría. Me sentía temeroso pero con pasión a la vez por estar con esas mujeres completamente descontroladas, todas vestidas igualmente de cuero, y yo atado en la cama a pura disposición de ellas. Realmente sentí en carne propia lo que sentía mi mujer cuando tuvo sexo con todos esos hombres.

La brasilera comenzó a cortar mi ropa en pedacitos hasta dejarme completamente desnudo, realmente me sentía indefenso y no podía tener una erección ni de casualidad con tanto temor que sentía, no me causaba mucha gracia ver esa navaja tan cerca de mi piel y menos cerca de mi pene. Una de las chicas sacó del bolso, crema de afeitar y la rocío toda alrededor de mi pene, yo adiviné la intención que tenían.

La brasilera tomó con su mano mi pene totalmente flácido, mientras que las otras me afeitaban todo alrededor de mi pene hasta los testículos y el ano siempre lo hicieron muy delicadamente, sentir como rasuraban mi vello me excitaba mucho, seguramente por la zona en donde estaban, además me gustó el tiempo que se tomaron en hacerlo, fue algo muy lindo Una vez que terminaron me limpiaron todo con unas toallas y siempre dejándome atado me brindaron un pequeño espectáculo.  La brasileña y tres chicas más comenzaron a besarse y acariciarse pero de repente todo se tornó violento. La brasilera tomó una de las chicas enmascaradas y comenzaron a desnudarla con fuerzas mientras otra chica que estaba sola comenzó a besar mi pene que aun seguía completamente flácido.

La negra se puso un cinturón con un gran consolador y comenzó a penetrar a la mujer que tenían agarrada entre varias, eso realmente comenzó a excitarme, la negra penetraba a esa mujer con todo tipo de consoladores, y así estuvieron por un largo rato, yo nunca había visto tantos consoladores juntos y menos de esos tamaños. Mientras que mi pene quería ponerse erecto, la hermosísima rubia que estaba conmigo, me dijo que me lo iba a hacer crecer pero dentro de su boca porque ella lo quería sentir ponerse erecto ahí dentro.

La idea me excitó mucho y abriéndola bien grande puso todo mi pene sin dificultad ahí dentro. Mi pene comenzó a crecer pero muy despacio, la rubia no dejaba de succionar el mismo con fuerza sin dejarlo salir un centímetro afuera de su boca, a la vez ella con un dedo comenzó a penetrarme muy despacio en el ano cosa que nadie me había hecho antes, eso me produjo una extraña sensación ya que mi pene inexplicablemente comenzó a parase muy rápidamente.

Yo podía sentir como mi pene buscaba lugar dentro de la boca de la rubia. Ella comenzó a respirar con dificultad y yo sentía como mi pedazo entraba por su garganta, juro que fue la sensación más hermosa que sentí en mi vida, era algo nuevo y único para mí, ella me miraba bien a los ojos mientras yo la penetraba por la garganta, de golpe penetró todo su dedo en mi ano y yo como si hubiera sido una reacción natural de mi cuerpo tuve un orgasmo maravilloso acabándole todo dentro de su garganta.

Ella retiró muy despacio el dedo de mi ano, mientras sacaba mi pene de su boca y no mostró signos de ninguna gota de semen, se lo había tragado todo y con mucho placer. Mientras la Brasilera ya se había cansado de sus actos lesbios, volvió en busca de mí y me dijo “ahora vas a hacer el amor con todas y más vale que puedas porque si no va a ser un dedito lo que te penetren sino esto” y me mostró un gran consolador que llevaba en la mano, yo sin dudar le dije que sí pero que no quería que me penetraran con eso ya que no era de mi agrado, ella al escuchar mis palabras tomó un látigo y me propinó cuatro latigazos muy fuertes y dolorosos diciéndome: “Acá la que manda soy yo así que mejor cállate la boca y obedece”.

En ese momento comprendí lo que era ser sometido, sentir que alguien esta haciendo con vos lo que quiere y la mezcla del temor, placer y dolor daban un resultado de un éxtasis muy placentero que sólo se sentía en ese momento. La brasileña manejaba todo ella le decía a las demás chicas lo que tenían que hacer, yo le tenía miedo pero a la vez me sentía muy seguro en sus manos.

La brasilera ordenó que me untaran con crema todo mi pene como si fuera un pastel, las chicas tomaron unos pomos que se usan para ponerle crema a los helados y me pusieron por todo mi pene, mis testículos y mi ano, claro es de imaginar lo que sucedió después, ellas todas juntas se encargaron de sacarlo todo con sus lenguas, hasta sentí la lengua de la brasileña como penetraba mi ano en busca de rezagos de crema, luego todas una por una volvían a poner crema en mi pene y lo chupaban como si fuera la ultima vez que tenían un pene en su boca.

Yo trataba de soportar mi orgasmo pero no pude ya que ellas no iban de para de chuparlo hasta no hacerme acabar cosa que hice mientras unas de las chicas pasaba la puntita de la lengua muy despacio por la cabeza de mi pene retirando la crema que por ese momento se mezclaba con mi leche calentita. Ella al ver eso mostró una linda sonrisa y degustó todo sin dejar nada.

Para darme un poco de tiempo para recuperarme la brasileña tomó una vela encendida y dejó caer la cera caliente en mi pecho, lo hacía de a poco, dejando caer pequeñas gotas hasta llegar a mi pene en donde sólo se limitó a dejar caer cera alrededor del mismo, el dolor que me causaban las pequeñas quemaduras era acompañado de placer cuando inmediatamente la cera se secaba y se tornaba fría.

Luego apagó la vela y comenzó a penetrarse en el ano la base de la misma, ella lo metía todo dentro y luego lo sacaba casi hasta afuera, la vela era bastante larga y gordita, realmente esa mujer era capaz de todo. Luego que la brasilera terminó de jugar con la vela mi pene ya estaba erecto otra vez y mientras yo seguía atado, todas se fueron turnando una por una para montarme, pero antes de cogerme me hacían un striptease único, era algo maravilloso realmente las minas tenían un cuerpo espectacular, sólo no entendía porque dos de ellas estaban enmascaradas.

Mientras que ellas me cogían yo hacíia lo imposible para no acabar ya que sabía que acabando mi pene se iba quedando sin fuerzas. Me montaron reiteradamente y yo pude mantener toda mi leche hasta que en una de esas la brasilera se subió a la cama y dándome la espalda se comenzó a sentar con su ano abierto por sus manos sobre mi pene, ella me dijo “ahora vas a saber lo que es coger” y dejó penetrarse completamente por mi palo, yo podía sentir el calor de su ano con mi pija.

Ella comenzó a moverse con toda furia y no se detenía, yo no podía creer la fuerza que tenía esa mujer y claro no pude soportarlo y acabé todo dentro de ella, pero lo más increíble es que ella me pedía más y más y no dejaba de moverse, yo no soportaba el dolor de mi pene que estaba siendo realmente exprimido.

Terminé exhausto y la brasileña sacó mi pene de su ano y le indicó a una de las chicas que pusiera su boca bien abierta detrás de la cola de ella, entonces la brasilera abriéndose con mucha fuerza el ano dejó caer de adentro todo mi semen directamente a la boca de la chica, esa escena fue increíble, yo nunca había visto nada igual, la brasilera le ordenó que tragara todo eso y sin dudarlo la chica lo hizo.

Luego a mi pene le costaba ponerse erecto así que me pasaron una crema íntima y me lo masajearon para que éste vuelva a funcionar, al minuto estaba erecto y mucho más que antes, yo nunca había utilizado este tipo de cremas intimas. Así que ellas me fueron entregando de a una sus lindos culitos que yo fui penetrando muy complacido, esa noche fue interminable perdí la cuenta de cuántas veces las penetré y en cuántas posiciones, lo único que me acuerdo es que yo ya estaba desmayado del cansancio y ellas me seguían poniendo crema íntima para poder endurecer mi pene una vez más, así hasta la madrugada en que todas se marcharon.

Solo se quedó una, que sin saberlo yo era mi esposa, era una de las chicas enmascaradas, ella me desató, me abrazó y se quedó a mi lado. Yo le pregunté quién era la otra mujer enmascarada y ella me confesó que era su mejor amiga, una chica que yo siempre le tuve ganas y mí esposa lo sabía, le pregunté cómo la llevó a que ella hiciera eso y me dijo que ella le había comentado la sorpresa que me iba dar y la amiga le pidió por favor que quería participar.

Yo sinceramente no las había reconocido porque la luz de las velas no permitía ver bien con claridad.

Así dormimos por un día entero y yo no quise saber más nada de mujeres por un largo tiempo ya que realmente no había quedado nada en el tintero por cumplir, para mí la vida era perfecta, tenía una esposa con la cual hacíamos todo sin ningún tipo de pudor o reproche, pero claro las historias felices siempre tienen sus dramas y lo bueno siempre algún día tiene que terminar y eso nos sucedió también a nosotros, pero eso ya saben, eso es otra historia.

Autor:ALEXXX

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Escrito por Marqueze

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