El Rolo

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Comenzó a meter y sacar, como a los cinco minutos me lo sacó y volvió a meterla de un viaje grité, pero él siguió con más velocidad, como a los diez minutos comenzó a bombear dentro de mi culo y mis intestinos, sentí algo caliente, duró un rato lo sacó, se volteó yo tenía la verga parada, me volteé y le digo, José quiero culo, respondió yo soy cacorro y no-marica a mi me gusta meterlo.

La historia que les voy a contar es real, cuando estudiaba bachillerato me hice amigo de un compañero que venia de Leticia Amazonas, éramos tan buenos amigos que al terminar los estudios, él me dijo. Lalo lo espero en Leticia, pues mi casa está a su disposición; como a los seis meses de haber terminado me dio por irme para Leticia, como él me había comentado que allí se podía hacer dinero rápido al llegar lo busqué, él estaba en Cali, con lo poco que llevaba busqué una pieza, como a los quince días de estar allí me encontré con un amigo de mi padre, este señor tenía una gran cantidad de gallos finos o de pelea, le comenté que estaba sin trabajo, me dijo pues ayúdame a cuidar los gallos y yo te doy una propina de las ganancias, así lo hice, como a los ocho días de cuidar los gallos llevamos cinco a las peleas, se jugaron la cual tres ganaron, uno perdió y el otro abrió la pelea como a las diez de la noche.

Jorge, me dijo Lalo, aquí tiene la ganancia, me dio treinta mil pesos y me dijo tomémonos unos tragos, estando tomando él me presentó unos amigos, había un hombre de unos 35 años y como de 170 de altura, fornido, llamado el Cubano, con él nos pusimos a tomar ron bacardi como hasta la una de la mañana, yo ya estaba entonado y dije me voy, como a la mitad de la cuadra me alcanzó el Cubano, llevaba un botella de ron me dijo, oye Lalo, vamos a tomarnos esta botella de ron los dos, al llegar al parque central de Leticia nos sentamos en unas bancas que habían y nos pusimos a tomar a pico de botella.

Como a los veinte minutos de estar tomando él me echó el brazo por encima, cuando de un momento dejó caer el brazo sobre la banca y mis nalgas y me las tocó, creí que era por los tragos, le dije vamos, que yo vivo lejos, hacia el lado del Marco.

Él dijo, yo vivo hacia ese lado, cerca de coca- cola, nos fuimos, yo con el brazo sobre el hombro y el de él en mi espalda, como a las dos cuadras sentí que me sobaba las nalgas, al llegar a la casa ya él estaba bien borracho, me dijo toma las llaves y abra la puerta, la abrí, entramos, había una sala con sillas y una mesa y unas poltronas se sentó me dijo, Lalo toma trago, tomé y le di, así pasó un rato, trató de dormirse, lo llamé, me dijo, ayúdame, no puedo pararme, lo llevé a la pieza que quedaba frente a la sala, lo acosté y me fui, como a los tres días me lo encontré en el marco, estaba tomando, me dijo, Lalo tomate un trago, me lo tomé y le comenté que estaba buscando una pieza cerca al centro me dijo, yo tengo dos vacías y las estoy arrendando baratas, si quiere vamos a verlas, las vimos, le dije cuando cumpla el mes se la tomo, y me fui.

Ese sábado me lo encontré en la gallera, tomamos bastante, como a las dos me fui, él me alcanzó, llevaba una botella de ron, me dijo, Lalo, traigo este ron para tomar los dos, nos sentamos en el andén y tomamos, como a las dos le dije nos vamos, me dijo ayúdame que estoy borracho.

Lo levanté le eché el brazo por encima del hombro y me puso su brazo en la cintura, al llegar a la casa sentí que me apretó las nalgas, me dijo abre la puerta y nos tomamos este pucho de trago que nos queda, entramos nos sentamos, tomamos, al rato quedó dormido sobre la mesa, lo ayudé a parar y lo llevé a la cama, me dijo, haga el favor y me quitas los botas, luego le quité la camisa y el pantalón, entre dormido me dijo acuéstate y se volteó para el rincón.

Yo me desvestí, me acosté en interiores, me eché una sábana por encima de los dos ya que allí hace mucho calor quedando nalgas con nalgas, como a las cinco de la mañana sentí que me colocaban un brazo sobre la espalda, me hice el dormido, luego él se arrimó contra mi y sentí un bulto grande contra mis nalgas, luego bajó la mano y me las metió entre los interiores cogiéndome la verga, me estiré, él sacó la mano yo volví a encogerme, él metió la mano entre los interiores y mis nalgas y comenzó a tocarme los testículos y con el dedo me tocaba el ano, luego sacó la mano y se bajó los interiores y me arrimó la verga contra las nalgas.

Yo me seguía haciendo el dormido, me cogió los interiores y me los bajó un poco dejando mi culo destapado, luego puso la verga contra mis nalgas y el ano y comenzó a refregármela, me estiré quedando la verga entre mis piernas, él me cogió por la cintura y me dijo, Lalo quiero tu culo, volteé la mano y le toqué la verga era grande y gruesa, medía unos veinte centímetros y un grosor de cinco centímetros, le dije no, porque nunca he estado con ningún hombre, él contestó, estás virgo, le dije si…

Me comenzó a meter y a sacar la verga entre las nalgas y las piernas, luego dijo le doy un mes de arriendo si se lo deja meter, le contesté no, porque me duele, dijo yo se lo meto despacio, le dije no, él comenzó a meter y sacar entre las piernas y las nalgas, así duró como unos cinco minutos hasta que se derramó entre mis nalgas y las piernas, me toqué estaba lavado de polvo, él se volteó para el rincón, me puse los interiores y me fui, ese día estuve pensando en la oferta que me hizo, el siguiente sábado nos encontramos en la gallera, tomamos, ya borrachos dijo, compro una botella de ron mantilla y nos vamos a tomarnos este trago en la casa.

Nos fuimos, al entrar a la sala él comenzó a desvestirse quedando en interiores, luego se quitó los interiores quedando desnudo y me dijo, desvístase que así la pasamos mejor, puso música, destapó la botella y comenzamos a tomar, como a las dos y treinta él estaba bien borracho yo lo mismo, nos fuimos a dormir, nos acostamos nalgas con nalgas, como a las cuatro y treinta sentí que se me arrimaba y ponía la verga contra mis nalgas, me estiré quedando la verga entre mis piernas y nalgas, él me cogió de la cintura y jaló contra él y me dijo…

Lalo, deme el culo que estoy muy caliente, le dije que no, él dijo le doy el mes de arriendo, le contesté dame tres, él dijo no, es mucha plata, le contesté estoy virgen, él dijo dos y comenzó a refregármelo, de vez en cuando me lo arrimaba contra la entrada del ano, yo me movía para que no entrara, pero de tanto molestarme le dije que si, se puso contento…

Me dio un beso en la mejilla, me dijo alce la pierna para que no te duela mucho, escupió en la mano y me la pasó por el ano, luego se la pasó por la verga y me dijo, listo, porque te voy a desvirgar, y me la puso en la entrada del ano, empujó, entró como unos diez centímetros, lloré del dolor tan grande, él me cogió de la cintura y del hombro y empujó con fuerza metiéndolo todo, grité del dolor, se estuvo quieto como dos minutos…

Luego comenzó a meter y sacar, como a los cinco minutos me lo sacó y volvió a meterla de un viaje grité, pero él siguió con más velocidad, como a los diez minutos comenzó a bombear dentro de mi culo y mis intestinos, sentí algo caliente, duró un rato lo sacó, se volteó yo tenía la verga parada, me volteé y le digo, José quiero culo, respondió yo soy cacorro y no-marica a mi me gusta meterlo a los hombres y mujeres y no que me lo metan…

Me tocó hacerme la paja, me fui traer las cosas, me instalé en la pieza al lado de la de José y desde ese momento pasé a ser la amante de él, claro está que salíamos, estábamos con mujeres, luego él ciertas noches se pasaba a mi pieza y me lo metía, así transcurrieron como tres meses, hasta que me hice amigo de unos muchachos de mi edad que me presentaron al monstruo, pero ese es otro relato que luego les contaré.

Autor: Azzaleanegra

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Escrito por Marqueze

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