En el gym con Luciana y Ramona

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Mi entrenador se llama Moises tiene 34 años y esta casado con una rubia (teñida) infernal, Luciana de 28 años, cara de ángel, pechos voluptuosos (operados por lo que me contó una vez Moises), y una cola perfecta, debido a que ella igual es entrenadora personal.

Moises ante mi sorpresa me pidió que compartiera a Ramona, yo le pregunté que si no tenia miedo de que lo descubriera Luciana, y me dijo que no, que Luciana era muy abierta en el tema sexo, y me confesó que alguna vez habían hecho un intercambio de parejas.

Instantáneamente se me pasaron por la cabeza miles de imágenes, con Luciana como protagonista de una orgía infernal, penetrando a ese pedazo de hembra.

Con la confianza que me merece Moises, le propuse la idea de hacer una fiesta en los vestuarios, que tuviera como protagonistas a Ramona, Moises, su mujer Luciana y yo por supuesto.

Moises me miró con cara extraña, pero reflejando una sonrisa en su boca, me dijo, claro, que estaría muy bueno, pero primero debería proponérselo a su mujer, a ver que tal le caía. Yo le respondí que se tomara su tiempo, y que cuando quisiera se pegara una vuelta por el vestuario, que seguramente iba a ser bienvenido por Ramona y por mi. Cabe destacar que Moises tenia un cuerpo muy trabajado, aparte de ser bien parecido de cara, lo cual le daba crédito para tener una mujer tan buena, aparte les juro que cualquier mujer desearía tenerlo alguna vez en su cama.

Fue transcurriendo una semana más, que parecía ser muy normal, hasta que un viernes, en plena cogida entre Ramona y quien les habla, apareció de pronto Moises, quien estaba desnudo y con la pija terriblemente parada, Ramona al verlo se sorprendió un poco y quiso salirse de aquel montaje a cuatro patas que le estaba haciendo, pero yo sosteniéndola por la cintura la apreté a mi cuerpo, e indicándole a Moises que se colocara enfrente de ella, este puso su pija enfrente de la boca de Ramona, esta sin disimularlo un segundo más, agarró la pija de Moises con la mano izquierda, y se puso a disfrutarla haciendo un vaivén de arriba hacia abajo, que a Moises lo estaba volviendo loco.

Moises la miró con cara de furia, y le dijo a Ramona, “estoy acá para que me comas la verga”, “no solamente para que me des una paja”, “así que ahora te la vas a comer completita”, y agarrándola de los pelos le hizo meter su poronga en la boca de un solo bocado, Ramona parecía protestar, aparte de parecer ahogarse, pero Moises no paraba debido a la cara de felicidad de Ramona, esto todo pasaba mientras yo por atrás le rompía el culo una vez más a esta rica puta que resultó ser la portera.

Moises acabó en varios chorros de leche, sobre la cara y dentro de la boca de Ramona, quien hizo lo posible para no dejar nada, mientras yo por atrás no aguanté más y le acabé todo dentro de su culo, sin antes reservar un poco de mi semen para esparcírselo por sus nalgas.

Por esa mañana todo había concluido, Moises y yo nos vestimos y nos dirigimos a la sala a entrenar y Ramona volvió a su quehaceres en el gimnasio.

Yo seguía intrigado y excitado con la idea de cogerme a la novia de Moises, ese día en el gimnasio la observé toda la mañana, eran estupendas las curvas de su cuerpo, unos pechos redonditos y bien parados, y unas nalgas que cuando las ejercitaba, daba ganas de tocárselas o morderlas de lo tan duras y firmas que las tenia, ese día, como a las 12 pm dejé de entrenar, y salí de la sala de musculación tapándome mi evidente erección, se me ocurrió ir por Ramona para saciar mi sed de concha, culo, y tetas.

En el gimnasio no se encontraba ningún personal de trabajo, ya que era la hora del almuerzo, y el gimnasio se veía desolado, me dirigí hasta una oficina en la planta de arriba, allí me encontré con Ramona, con el culo expuesto, por estar limpiando un escritorio, era tal mi excitación, que entré sin que ella se diera cuenta, me bajé los pantalones quedando en bolas y con la verga como un mástil, la tomé; de atrás, le levanté la falda, le corrí la tanga y me la clavé, mientras ella forcejeaba, hasta que con dulce voz le dije en el oído, “soy yo perrita, tu guachito”, en ese momento dejó de forcejear y comenzó a gozar, para lo que ella seria un mediodía a puro polvo.

Seguimos con Ramona cogiendo todos los días, a veces en el vestuario y a veces cambiábamos los lugares para hacerlo más excitante y no tan rutinario, mientras cogíamos con Ramona hablábamos mucho, entonces decidí, hablarle sobre el plan de meter a Luciana y a Moises a coger con nosotros, yo le decía si le gustaba el profe, y ella excitadísima me decía que si, que tenia un cuerpo divino, y antes mis insistentes preguntas, me dijo que la mujer tenía un cuerpo de partirse, yo queriendo llegar más lejos, le pregunté si cogería con Luciana, y para mi agradable sorpresa, me contestó que ella cogería con quien yo quisiera, mientras le siga dando su porción de pija como le daba todas las mañanas.

Con Ramona, casi como mi esclava me dispuse al otro día a contarle a Moises, que por nuestra parte ya estaba todo arreglado. Al contárselo, me comentó que él había hablado con Luciana, y que a esta la idea le había calentado mucho, pero eso si, quería que el tema fuese tratado con la mayor de las discreciones, Moises me preguntó si había visto algo raro en Luciana, y ahí me di cuenta de la mirada de los días pasados, donde ella me miraba como para comerme, pues era porque su novio ya le había comentado todo el plan.

El gran día había llegado, y como lo planeamos con Moises, yo llegaría como todas las mañanas, iría al vestuario, y me comería a su Ramona, mientras él con Luciana, llegarían en plena cogida, esto excitaría a esta mujer y el trabajo de relacionarnos seria más fácil.

Como todos las mañanas llegué, y ahí estaba Ramona, esta se acercó a mi, y sacándose el delantal de trabajo, me dijo “mira lo que te tiene tu putita, ¿te gusta?”, llevaba un corset blanco, el cual hacia resaltar sus tetas, y un portaligas del mismo color, que le calzaba justo, la portera estaba para el infarto, y que mejor oportunidad que aquella donde se llevaría tremenda sorpresa.

Empezamos, tocándonos, de una manera muy caliente, yo le sobaba los pechos sobre el corset, le manoseaba las nalgas, los muslos y metía mis deditos en su conchita que empezaba a mojarse de a poquito, Ramona no se quedaba atrás y cuando podía, me sostenía fuertemente con sus manos las nalgas, me sobaba los huevos, y me frotaba la verga contra su abdomen y cuando se daba vuelta contra su culito.

Estábamos en un éxtasis total, tocándonos y rozando nuestros cuerpos, mientras nos sacábamos nuestras prendas de vestir, en eso detrás de la puerta, veo, la cara de Luciana, que parecía estar gozando a la par de Ramona, pues su cara reflejaba una cara de gozo total, su boca abierta, sus dientes apretados, tratando de que nadie la escuchara gemir, ya que, Moises desde atrás, le pegaba una cogida de parados (tipo película porno).

Moises en un momento, me miró y con una señal de su mano me indicó que siguiera adelante con lo que estábamos haciendo con Ramona, yo asentí con el pulgar de mi mano derecha, y con Ramona, seguimos lo que habíamos comenzado, la tendí en un banco, le abrí bien las piernas y le empecé a comer la concha.

Estaba en plena comida de concha, cuando desde atrás de la puerta, Luciana no pudo aguantar tanto las embestidas de su novio que largó un quejido, el cual Ramona escuchó, pero no dio demasiada importancia, ya que al ver de la dirección de donde venía, pudo ver a Luciana en pleno orgasmo.

Ramona me sonrió, yo me acerqué. Le di un beso en la boca, y me dijo, con voz muy sensual, eso es lo que querés tener, ¿no? asentí con la cabeza y seguí comiéndole la conchita, hasta que terminó con sus juguitos en mi trompa.

Una vez exhaustos, Luciana y Moises, se acercaron hasta donde descansábamos nosotros, pero se imaginan que después de comérsela a Ramona y ver cogiendo a esa potra de Luciana, mi verga estaba hecha un poste, a lo que atiné a guiñarle un ojo a Luciana, la cual se dio cuenta de mis intenciones, y sin vacilar, se bajó hasta mi verga, la tomó con una mano y comenzó a hacerme flor de paja, de vez en cuando se la metía en la boca se la tragaba y a la vez me la chupaba, le alcancé a acabar en todo su hermoso cuerpo, cola, tetas, abdomen, cara.

Mientras tanto no me había percatado, que Moises se la había empezado a coger a la porterita y le daba parejo por el culo, Luciana al ver coger a su novio, se ve que se calentó, y tomándome de la mano, me hizo sentar al lado de este, y se me subió encima, empezándome a cabalgar, al cabo de un rato se escuchaban los gemidos de placer de dos mujeres lujuriosas, y sin ningún tipo de tapujos.

Luciana acabó primero en un fenomenal orgasmo, esperándome para que yo acabe con ella, y al rato acabaron, la portera y Moises.

Moises y yo nos tiramos a un costado a descansar un rato, y ordenamos a Ramona y a Luciana que nos dieran un espectáculo de sexo, el cual, Moises y yo seriamos sus espectadores de lujo.

Ni corta ni perezosa, Ramona se abalanzó sobre el hermoso cuerpo sudado de Luciana, quien por un momento la miró con cara de asombro, pero, ante las arrolladoras embestidas de la lengua de la portera, Lucy, dejó que esta hiciera lo que se le diera la gana.

Pues así fue como Ramona y Luciana, terminaron el espectáculo con un 69 magnifico, acabando la una a la otra, y nosotros acabándoles con nuestro semen en sus cuerpos, después de una mortal paja, ante tal espectáculo.

En días posteriores, seguimos con las fiestitas en el vestuario, Pero creo que esta de más contárselos, ya que hicimos todo lo que se imaginan de a 4 personas.

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Escrito por Marqueze

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