Encuentro en el bus

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Hola, saludos a todos desde Lima Perú, soy Carlos, físicamente soy de 1.73, contextura normal, blanco, velludo y de ojos marrones; y me gustaría compartir esta historia con todos ustedes que me pasó hace poco tiempo, es en parte inventada (solo en parte) y parte (la mayor) realidad.

Resulta que un sábado de hace algunas semanas salí con ánimos de pasear y tal vez divertirme por las zonas de mas diversión de la ciudad: Miraflores y Barranco. Mi novia había salido de viaje y eso me dejaba cierta libertad de acción. Lamentablemente con los amigos con los que quedamos en encontrarnos para tomar unas copas y salir “de cacería” al final terminaron poniendo excusas para no salir y me dejaron sólo, a las 11 de la noche sin ninguno de mis planes de diversión realizados.
Aún así trate de ir por mi cuenta a divertirme y ver que pasaba, pero después de hora y media me dí por vencido, la verdad siempre he sido una persona algo tímida y me ha costado acercarme mucho a una chica para proponerle a bailar (a no ser que esté con unos tragos encima), y esta vez aún así la mayoría de mis intentos fueron infructuosos pues con las chicas con las que logré bailar en contadas ocasiones no accedían a un conocimiento mayor de mi parte.

Decepcionado de ver como la noche se perdía irremediablemente salí del local donde estaba y me dirigía tomar un bus hacia mi casa (no suelo sacar el auto cuando sé que voy a tomar), que afortunadamente en fines de semana aún pasan hasta las 1:30 de la mañana. Este pasó como a los 10 minutos de lo que llegué al paradero, subí y me acomodé casi al fondo en el lado de la ventana de un asiento doble.

Mientras miraba por la ventana y veía como avanzaba puse una estación de radio de rock contemporáneo en mi teléfono móvil, y así seguían avanzando a mi destino cuando a los 15 minutos de haber subido el bus para en uno de sus paraderos y suben pasajeros como es lo usual. A mi costado se sienta una bella señorita todo de blanco, que en primera vista me dio la impresión de ser una estudiante de enfermería por la ropa que llevaba puesta.

La sorpresa llegó después al percatarme bien; era un chico, muy bello y delicado pero chico al fin y al cabo. De tez canela clara y grandes ojos almendrados, iba vestido de blanco: un pantalón blanco con bolsillos anchos como esos de camping, una camisa blanca pequeña, zapatillas blancas y una bufanda azul y blanco. Esto parecería normal sino fuera porque el pantalón a pesar de ser ancho le marcaba claramente las femeninas piernas que tenia cual si fuera un apretado jean, la camisa corta le quedaba cual blusa de mujer y la bufanda la había acomodado intencionalmente dentro de su camisa haciendo parecer que tenía un par de hermosos pechos. Completaba su femenina apariencia un cabello largo y negro recogido muy femeninamente, un bolsón azul claramente de mujer y una forma de sentarse típicamente femenina.

Desde que me percaté de todo esto me turbé; si bien no era la primera vez que tenía contacto cercano con una chica “trans” (incluso durante un tiempo tuve a una trans fulltime como enamorada) este chico/chica me generaba un magnetismo peculiar; sería sus gestos, su forma de comportarse tan femenino o el hecho de que a primera vista cualquiera la confundiría como mujer, pero el hecho que me quedé prendado.

Afortunadamente para mis intereses no era ignorado, y después de unos minutos de miradas inocentes y desviadas de ambos “ella” tomó la iniciativa y se acercó un poco a mi y me preguntó la hora, aproveché ese momento para iniciar conversación con ella. Me dijo que se llamaba Michael (pero que claramente sonó como Michelle), que salía de sus practicas pre-profesionales en una conocida clínica de la ciudad y que tal como sospechaba era enfermera (así con “a”). Nuestra animada conversación siguió y siguió por media hora mas hablando de todo como si fuéramos conocidos desde siempre.

Ya se acercaba mi paradero de destino cuando decidí preguntarle ¿hasta donde iba?, para mi sorpresa me dijo que bajaba sólo dos paraderos mas allá del mio (para quién conoce Lima sabrá que los paraderos de los buses son bastante cercanos entre sí), me sorprendió aún mas que fuéramos casi vecinos y sin embargo no la hubiera visto nunca hasta ese día, y ante mi pregunta me dijo que no salía mucho pues no tenía muchos amigos en el barrio y sus padres siempre lo cuidaban mucho pues era hija única (nuevamente expresado en femenino, lo que me volvía loco).

Decidí pues bajar con ella y acompañarle hasta su puerta, de paso que ya sabía para una próxima ocasión que estuviera sólo visitarla o sacarla a bailar y más. Cuando llegamos al paradero le pasé el brazo por su cuerpo a la altura de la cintura y ella no se escapó sino al contrario se pegó a mi al salir del carro. ¡Increíblemente me estaba saliendo todo tan bien después de las desastrosas esperanzas del inicio de la noche!. Al bajar me di cuenta otros rasgos más de ella, caminaba como toda una chica, era delgada pero bien proporcionada como una modelo y medía aproximadamente 10cm. menos que yo. Ella me preguntó acerca de mi vida amorosa y le mentí diciendo que estaba sólo, mientras que ella me contaba que hace unos meses que había terminado con su enamorado por que no se veían mucho desde que comenzó sus prácticas de enfermería. Tener su cuerpo tibio y tan femenino entre mis brazos fue toda una excitación tremenda, tanto que al llegar a la puerta de su casa y al despedirnos no aguanté y la bese, primero suave y al ver que no hallaba resistencia con mas fuerza y vehemencia, comencé a penetrar con mi lengua su boquita ante lo cual ella respondió abrazándome alrededor del cuello colgándose de mi. Después de interminables minutos así nos separamos por un momento y estuve a punto de decirle adiós cuando ella dice “mis papas han salido de viaje y regresan en 2 días; puedes pasar un rato para que tomemos algo si quieres”.
Ante tal invitación lo único que pude hacer fue llenarla de besos y caricias por todo el cuerpo, tanto que mientras intentaba ella abrir su puerta yo estaba casi en ademán de penetrarla detrás de ella, abrió rápido su puerta y una vez cerrada lo único que siguió fue un concierto de besos y caricias. Ella se excitó bastante al desabrochar mi camisa y ver los vellos que brotaban de mi pecho abundantemente. Yo por mi parte me sorprendí gratamente al ver que su bufanda sólo estaba tapando lo que en realidad eran pequeños pero firmes senos de mujercita en desarrollo, bien sostenidos por un brasiere de encaje blanco y un calzón blanco de seda acompañado de medias también blancas y de seda que le llegaban hasta encima de la rodilla debajo de ese pantalón que tan bien le quedaba. Esta enfermera era todo un sueño en todo sentido.

Pasamos directamente a la habitación de sus padres olvidándonos de los tragos que supuestamente íbamos a tomar, la cargué al entrar y la deposité suavemente en la cama mientras me sacaba como podía la ropa. Comencé a recorrer apasionadamente todo su cuerpito de mujer besando cada milímetro cuadrado de piel. Para mi sorpresa era tan femenino que su pene y testículos eran verdaderamente pequeños, casi atrofiados. Ante mi pregunta me dijo que siempre fue así y nunca se desarrollaron, que sus padres hicieron todo para que se desarrollara de hombre hasta que al final cansados de luchar contra su naturaleza mental y andrógina biología decidieron dejarlo ser mujer en casa pero que en la calle debía vestirse aún de forma neutra por temor a lo que dirían los vecinos. El recorrer todo su cuerpito y detenerme en su cuello, sus pechos y su culito la excitó a mil, pidiéndome a gritos que la penetre. Para ese momento ya estaba a mil y totalmente erecto; como buena enfermera tenía buena cantidad de preservativos y me colocó uno con su boca de forma tal que casi me vengo en ese momento. Ella lo seguía chupando aún después de puesto el condón como una bebita con un rico chupete. Así seguimos como 5 minutos parando cuando ella se daba cuenta de mi fuerte excitación y volviendo a aumentar el ritmo al rato.

Finalmente cuando ya le dije que quería poseer su culito dejo de chuparlo y con un besito se despidió de su “amiguito”, volteándose y levantando su culito cual si fuera un desafío, No aguanté y la comencé a bombear aunque al principio comenzó a gritar que le dolía así que aminoré la velocidad y comencé a penetrarla más suave hasta que finalmente la tenía totalmente ensartada. Es en ese momento que comenzó el mete y saca con sus gemidos de gata acompañando todo. Ese delicioso culito estaba bien estrecho y fino, se notaba que hacía tiempo que nadie la hacía sentir mujer. La levante un poco y comencé a besar su espalda y cuello mientras le seguía bombeando y ella seguía suspirando, gimiendo y jurando que no había conocido un hombre como yo. Seguimos así casi 15 minutos mas hasta que finalmente ya mi excitación era tanta que mi pene aumento mas en su culito, haciéndola gritar de dolor primero y de placer después, este último aumento ya vino acompañado de una gran eyaculación que llenó todo el preservativo. Hacía mucho tiempo que no me venía así, ni con mi enamorada nunca había botado tanto esperma. Y para mi sorpresa mi pene aún seguía erecto en su culito y siguió así por casi 5 minutos mas, no quería salir por nada de ese delicioso huequito.

Michelle se echó rendida y satisfecha y yo encima suyo, Me puse a su costado después de sacar mi pene y ella me miró y me besó tiernamente pidiendo que le acompañe toda la noche. Cosa que como todos supondrán acepté gustoso.

Esa noche seguimos haciéndolo 2 veces mas y desde esa vez nos encontramos un par de veces mas, pero eso será ya motivo de otras historias, gracias a todos por su atención.

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. delicioso relato que buena suerte me excito de sobremanera waw espero que subas pronto mas de tus relatos

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